jueves, 21 de enero de 2010

Viejos rencores

Por Juan Gelman
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No hay palabras para abarcar la espantosa tragedia que vive el pueblo haitiano. Algunos predicadores evangelistas estadounidenses creen que sí. El muy radiotelevisivo Pat Robertson es uno de ellos. Atribuyó la catástrofe “a algo que sucedió en Haití hace mucho tiempo, de lo que la gente tal vez no quiere hablar”: “un pacto con el diablo” (//edition.com.cnn, 13-1-10). Impertérrito, Paterson recordó que bajo la férula francesa “ya saben, Napoleón III y demás, los haitianos se reunieron y cerraron un pacto con el Diablo. Dijeron: ‘Te serviremos si nos liberas de los franceses’. Pasó de verdad. Y el Diablo dijo ‘OK, trato hecho’”. No es fácil pensar al Diablo diciendo OK y el predicador se equivocó de Napoleón. En fin, lo imaginativo no quita lo ignorante.

El pastor baptista de la parroquia Buena Park, Wiley Drake, que el año pasado aconsejó rezar por la muerte de Barack Obama, acompañó los dichos de Paterson aunque con más cautela. No sabía si Dios trajo ese terremoto o no, pero aseveró que “las desgracias del país, su extrema pobreza, la turbulencia política constante y la frecuencia de los desastres naturales podrían ser la consecuencia del pacto con Satán” (//totalbuz zofreedomblogging.com, 18-1-10). Hubo pacto, entonces. Los esclavos de Haití comenzaron su rebelión contra el dominio francés en 1791 alentados por el grito de “Libertad, Igualdad, Fraternidad” y por los vientos que llegaban del Norte con la revolución de las colonias británicas. De estas paradojas se alimenta la Historia.

Napoleón, el primero, el único, intentó aplastar un alzamiento provocado por la explotación extrema de miles de aborígenes africanos que, sometidos a un régimen brutal y obligados a servir tres años en una milicia dedicada a ejecutar a los prófugos, producían hacia el 1700 casi la mitad del café y del azúcar que consumía Occidente. Eran mano de obra esclava hasta el fin de sus días. Desde 1787 llegaban cada año más de 40.000 oriundos del Africa subsahariana y maduró la rebelión a un costo humano no calculado todavía.

El emperador fue derrotado dos veces por las tropas rebeldes comandadas por el general autodidacto Toussaint Louverture y la rebelión culminó en 1804 con la Declaración de la Independencia de Haití, la segunda en el continente americano y la primera en la Historia de esclavos que abolieron la esclavitud. Las afirmaciones de Paterson y Drake parecen un remedo tragicómico de las relaciones entre Napoleón y Thomas Jefferson, el tercer presidente de EE.UU.

La rebelión negra en Haití despertó las simpatías del American Federalist Party y de uno de sus principales arquitectos, Alexander Hamilton. Pero no todos los Padres Fundadores acompañaban ese sentimiento: Thomas Jefferson era dueño de tierras cultivadas por 180 esclavos, de las que nació su poder económico y político, y temía que cundiera el ejemplo haitiano. Apenas asumió la presidencia en 1801 fue secretamente sondeado por emisarios de Napoleón, quienes le pidieron que avituallara a las tropas francesas que navegaban hacia Santo Domingo para aplastar la rebelión negra.

Jefferson tenía el mismo deseo y abasteció a la flota del emperador y a sus hombres, aunque se mantuvo neutral porque tuvo indicios de que el plan de Napoleón no terminaba allí: pretendía establecer una prolongación del imperio francés en territorio estadounidense con centro en Nueva Orleans y colonizar la vasta región al oeste del Mississippi en su poder. Los reveses napoleónicos terminaron con el proyecto: Francia se retiró de Haití y vendió a EE.UU. Nueva Orleans y la Luisiana. Jefferson nunca reconoció un hecho que el catedrático John Chester Miller, de la Universidad de Stanford, subraya: “Con su larga y dura lucha, los negros de Santo Domingo coadyuvaron a que EE.UU. pudiera duplicar con creces su superficie” (The Wolf by the Ears: Thomas Jefferson and Slavery, University of Virginia Press, 1991).

El presidente Obama, al anunciar el envío de asistencia realmente masiva a Haití, incluidos 100 millones de dólares y 10.000 efectivos para garantizar la seguridad, señaló “una larga historia vincula a nuestros dos países”. No precisó en qué consistía: más que estar con Haití, EE.UU. estuvo en Haití, la ocupó militarmente de 1915 a 1934 agravando su miseria. También se ocupó de Haití. En el 2004, el presidente haitiano Jean-Baptiste Aristide fue derrocado por paramilitares que ingresaron a Haití desde Santo Domingo. Una docena de sus jefes habían sido entrenados durante años por las Fuerzas Especiales estadounidenses basadas en Ecuador (www.nydailynews, 24-2-04). Y luego: un alto funcionario de la embajada de EE.UU. visitó a Aristide para asegurarle que lo iban a matar, que era mejor que se fuera “para evitar un derramamiento de sangre”, al mismo tiempo que la Casa Blanca emitía una declaración culpándolo de contribuir “a la honda polarización y a la violencia imperantes” porque “no había observado los principios democráticos” (www.america.gov, 28-2-09). Al día siguiente, el mandatario depuesto abandonaba Port-au-Prince escoltado por militares norteamericanos. Parece que Aristide, ex sacerdote católico, no había pactado con el Diablo.

sábado, 16 de enero de 2010

PRACTICOS, ILUSOS Y PREHISTORICOS

Sábado, 16 de enero de 2010 PAGINA 12

Prácticos, ilusos y prehistóricos

Por Osvaldo Bayer

Desde Bonn, Alemania

Toda otra información pasa a segundo plano después de la gran tragedia de Haití. Nos demuestra qué solo y desamparado puede quedar el ser humano ante las desconocidas fuerzas de la naturaleza. ¿Cómo fue posible no poder prevenir algo así? Una vez más cobra una actualidad sin discusión aquella pregunta de los sabios pacifistas que se interrogaban: ¿por qué el ser humano es tan perverso hasta llegar en su perversidad al propio suicidio no esperado? Claro, si ese ser humano durante toda su historia hubiese gastado todas sus riquezas y búsquedas en la ciencia y no lo hubiera desperdiciado en guerras, matanzas, fabricación de armas, métodos de dominio del uno sobre el otro, sí, de haber dedicado todos sus esfuerzos a la búsqueda racional de defender la vida y no de jugar con la muerte, es muy posible que ese ser humano hubiese llegado a saber ya de dónde provenimos y cuáles son los peligros que nos acechan en una naturaleza no cuidada, regulada. Es decir, buscar todas las formas de defender la vida a través de eso tan maravilloso que es la ciencia. Claro está, cuando se la emplea para la vida y no para la muerte.

Y esa eterna polémica perdura en la Alemania de hoy. En nuestra última nota desde Bonn explicamos el drama del Kundus. Allí, el ejército alemán que colabora con el de Estados Unidos en la ocupación de Afganistán cometió una agresión que no tiene disculpas. Se atacó un “objetivo militar” desde el aire que costó la vida de 140 civiles afganos, casi todos mujeres y niños. Ante esa matanza, sin ninguna explicación, los sectores de la sociedad alemana que están en contra de la intervención estadounidense en Afganistán y, más todavía, de la colaboración alemana en ella, iniciaron un debate que dura hasta hoy y en el cual ya participan hasta las iglesias. La primera en salir al cruce de los hechos fue la titular del Obispado de la Iglesia Evangélica de Hannover, doctora Kässmann, quien destacó que se había tratado de un crimen de lesa humanidad y que Alemania debía retirar de inmediato sus tropas de ese país asiático. Las estadísticas oficiales señalan que Alemania tiene 7200 soldados en el exterior –como aliado de Estados Unidos– y que 83 de ellos han muerto. Por supuesto, las estadísticas no hablan de las víctimas, de cuántos afganos fueron muertos por soldados germanos.

Después de la matanza de Kundus, el gobierno alemán de la democristiana Angela Merkel resolvió pagarles una indemnización a los familiares de los muertos. Pero hay que comprender de una buena vez que con dinero no se pagan las culpas. La vida de un niño o la de una madre no pueden cotizarse en euros. La vida no se paga con un pedido de disculpas, ni con billetes. La religiosa evangélica Kässmann lo dijo bien claro: “Nosotros necesitamos más fantasía para lograr la paz no mediante la guerra”. Por supuesto, de inmediato salió a la palestra el cardenal Meisner de la Iglesia Católica, tomando partida por el ejército. El diario General Anzeiger dedica su título de tapa de ayer a este tema: “Meisner: solidaridad con los soldados”. Y el subtítulo lo dice todo: “El arzobispo de Colonia justifica la intervención del ejército alemán en Afganistán”. Al referirse a la matanza de civiles de Kundus, dijo el cardenal católico: “Se trató de un accidente trágico. Pero para impedir algo peor, el empleo de las armas como última ratio es justificable”. Ante tal respuesta tal vez sólo quepa ponerse a rezar. Obispo de Colonia, la catedral más antigua de Europa.

El cardenal reconoció que hay menos católicos en Alemania que hace veinte años: “También menos sacerdotes, menos niños, menos matrimonios y menos dinero para la Iglesia”. Los diarios han traído la noticia de que en Austria, durante el año 2009, 53 mil católicos dejaron de pagar su aporte a la Iglesia Católica, es decir, abandonaron esa religión. Por su parte, el obispo católico de Tréveris señaló sobre el retiro de soldados alemanes de Afganistán: “Debo decir que, a corto plazo, ese retiro no tiene sentido. El empleo de las armas bajo determinadas condiciones puede ser en este caso el mal menor”. Y luego aclaró: “Yo, como obispo, no tengo el derecho ni el deber de resolver el envío de tropas, eso lo tienen que hacer los políticos de acuerdo con su conciencia y su saber”.

La discusión de siempre. La paz eterna soñada por Kant nunca se ha logrado. Más todavía: ahora en los ejércitos del mundo hay mujeres. Los seres que traen la vida al mundo se visten de soldados y llevan armas. También hay mujeres soldados (o “soldadas”, ¿cómo es lo correcto gramaticalmente en este nuevo término? Tal vez soldadas, porque así significa que quedan “soldadas” al sistema). Actualmente prestan servicio en el ejército alemán 17 mil soldadas. Hay ya compañías de soldados con dirección femenina de oficialas y suboficialas. También hay pilotos mujeres (o pilotas) que conducen aviones de bombardeo y cazas. Más de 380 soldadas prestan servicios en misiones en el exterior. Todo comenzó cuando la joven Tania Kreil inició un juicio contra el Estado porque no se le permitía entrar en el ejército por su condición de mujer. Es que la propia Constitución negaba el servicio de las armas a la mujer. Tania Kreil entonces invocó los principios defendidos por la Unión Europea sobre la igualdad de mujeres y hombres. Finalmente triunfó, ya que se debió cambiar ese texto y permitir el servicio de las armas también para las mujeres. Y hoy conforman el 9 por ciento de las tropas con armas, y el Ministerio de Defensa ha señalado que, como el interés de las mujeres aumenta, muy pronto llegarán a ocupar un 15 por ciento de las fuerzas armadas.

La realidad difiere de los sueños. Si uno piensa en cuántas mujeres pacifistas perdieron la libertad durante las guerras por pedir por la vida de sus hijos y hermanos, y ve finalmente estos resultados, no puede dejar de pensar sobre las fantasías de la realidad. Ni el cine se atrevió a crear escenas donde aviones de caza conducidos por mujeres luchan entre sí, o que una escuadrilla de bombardeos conducida por pilotas destruyen barrios enteros de población civil.

Con toda admiración, el presidente del Partido Social-Cristiano de Baviera, Horst Seehofer, expresó ante la radio con voz engolada: “Ellas exponen sus cabezas por no-sotros”.

Tal vez deberíamos contar con un Dostoievski o con un Tolstoi para describir ciertas realidades actuales. Por ejemplo, un diálogo entre soldadas después de una misión de guerra. ¿Emplean el mismo idioma que los hombres?

Lo describimos porque es una realidad que se da en Alemania, pero también en todo el mundo. Los seres humanos hemos sido capaces de llevar a los seres que traen la vida a jugar también con la muerte.

Los pacifistas. Recorro un libro con sus rostros. Tengo ganas de acariciarlos, de besarlos. Pero si alguien me viera, tal vez comentaría: “Este tipo es un prehistórico”.

Aunque ante las realidades actuales no hay que rendirse. Un ejemplo claro de todo eso es la lucha inequívoca que llevan a cabo las organizaciones de defensa de la naturaleza. En todo el mundo. No hay excepciones. Y también los investigadores de la verdadera historia, que en un trabajo de hormiga van colocando uno tras otro los ladrillos que explican el porqué de todas las tragedias humanas. Por ejemplo, en Alemania acaba de aparecer un profundo estudio de la historiadora Antonia Leugers titulado: “Los jesuitas en el ejército de Hitler. Legitimación de la guerra y experiencia militar”. Con toda la documentación de los archivos eclesiásticos e intercambio de cartas entre las máximas autoridades de la Iglesia Católica. Además trae los nombres de los sacerdotes jesuitas que sirvieron en las tropas del nazismo, en especial en la guerra contra el comunismo soviético. El concepto de ellos era que, con la derrota del comunismo, renacieran las instituciones cristianas en Rusia y, en especial, lograr la unidad entre la Iglesia Católica Romana con la Ortodoxa Rusa. En el estudio se trasunta también el profundo odio antijudío de los representantes católicos. Toda esta documentación tendría que servir para una profunda autocrítica de la Iglesia Católica actual que, como se sabe, trata de hacer todo lo contrario: volver a poner en primer lugar al papa Pío XII y nombrarlo “santo”, pasando por alto el apoyo de ese papa al fascismo italiano y principalmente al fascismo español de Francisco Franco, además de las buenas relaciones entre la Santa Sede y el nacionalsocialismo alemán.

Con esto se comprende por qué nuestras últimas generaciones aprendieron poco de las últimas guerras genocidas y del poderío económico que sigue dominando el mundo a través de la violencia, que ya apenas si se disimula.

Hasta ahora la ciencia ha servido a los poderes de turno y a su búsqueda de dominio. Ojalá que una tragedia como la de Haití nos lleve a pensar que el único camino es el de la racionalidad. Y el primer paso a la racionalidad es la búsqueda de la paz y el entendimiento recíproco entre los pueblos para asegurar la vida, no con uniformes, ni balas, sino con la mano abierta de la paz, para lo cual hacer uso de la ciencia y avanzar con ella para resolver los problemas que cada día pueden asaltar a la humanidad.

martes, 29 de diciembre de 2009

CARITAS ANGELICAL

Martes, 29 de diciembre de 2009
Opinión

Cáritas angelical

Por Norberto Alayón *

Cáritas es un organismo de la Iglesia Católica, dependiente del Equipo Pastoral Social del Episcopado Argentino. Lleva a cabo una intensa actividad asistencial en todo el país, recibiendo aportes diversos del Estado nacional y de los Estados provinciales, además de contribuciones de sus fieles y particulares en general.

Su logo apareció en una “solicitada” de una página, publicada a principios de mes en un importante matutino, de un extendido grupo mediático, exasperadamente crítico del gobierno nacional. La aparente justificación del logo de Cáritas radica en el hecho de que les piden “a quienes asistan (a un acto) su contribución con alimentos no perecederos para Cáritas Buenos Aires, que estará presente para recibirlos”.

La solicitada convocó a un acto en Palermo, organizado por la Sociedad Rural, Confederaciones Rurales, Federación Agraria y Coninagro. Se trata de un poderoso bloque político-económico, que representa prioritariamente los intereses de los sectores de mayor concentración de riqueza, que se resisten con reciedumbre a reducir las ganancias extraordinarias que en estos tiempos les proporciona el cultivo de soja, mostrándose reiteradamente insensibles a la necesidad del mejoramiento de la sociedad toda.

Aunque empleando en esta ocasión un lenguaje cuasi celestial, organizaron un claro acto opositor (lo cual es legítimo), con argumentaciones hilarantes, si no fuera por la pérfida hipocresía con la que intentan confundir y violentar la más elemental memoria de sus comportamientos históricos en perjuicio de toda la sociedad.

Así mencionaron que “debemos recuperar como país nuestra capacidad de generar riqueza y de distribuirla con justicia y equidad, interrumpiendo la lógica del capitalismo de amigos, que sólo conduce a una mayor desigualdad”. Pero esta propuesta “socializante”, ¿cómo cuadra con los tradicionales intereses oligárquicos, de ayer y de hoy, de la Rural? Lo que sí es cierto es que son expertos en el tema del “capitalismo de amigos”: mantienen sus obscenos privilegios tanto en democracia como en dictadura. Quienes también deben saber algo de este tema del capitalismo de amigos deben ser Francisco De Narváez, el Grupo Macri, algunos grupos mediáticos. Durante el gobierno de Menem, la Rural mantenía muy buenos vínculos con el ex presidente pero, obvio, en esa época no se quejaban.

Y destacaron, con cinismo, que el día 10 en que realizaron el acto “se cumplen 26 años del retorno de la democracia”. Pero resulta que José Alfredo Martínez de Hoz, genuino exponente –al igual que su padre– de la Sociedad Rural, representó objetivamente a esta entidad en la dictadura de Videla, desempeñándose como poderoso ministro de Economía, mientras se desplegaba el más oprobioso genocidio que debió soportar la Nación. Y también la cúpula de la Iglesia Católica apoyó esa y anteriores dictaduras en el país.

La loable iniciativa de solicitar alimentos habilita a preguntarse si Cáritas también estaría presente, autorizando a la vez el uso de su logo institucional, en un acto de alguna otra orientación política. Por ejemplo, en un acto de la CGT, o de Libres del Sur, o de Madres o de Abuelas de Plaza de Mayo. Ahí también podrían recolectar alimentos y además exhibir su logo. Tal vez en esta ocasión Cáritas apeló a la caridad cristiana de los ricos, lo cual evidencia aún más la situación privilegiada de los organizadores del evento.

Claro que es necesario recordar que las acciones filantrópicas, caritativas, benéficas, asistenciales, mantienen y naturalizan los privilegios y las desigualdades. Además, las organizaciones que se dedican a estas actividades siempre son portadoras de determinadas concepciones ideológicas, políticas, religiosas. Sólo se trata de poder identificarlas con precisión, evitando las mistificaciones. La relación entre la acción social y la política es inevitable. La histórica Sociedad de Beneficencia expresaba su modo de entender y de actuar sobre la realidad de manera distinta al posicionamiento que asumió luego la Fundación Eva Perón. El marino Francisco Manrique, fervoroso antiperonista, fue ministro de Bienestar Social del dictador Onganía. El abogado Santiago de Estrada, prominente cuadro de la Iglesia Católica, se desempeñó –durante la dictadura de Onganía– como secretario de Promoción y Asistencia de la Comunidad y, posteriormente, como secretario de Seguridad Social en la última dictadura militar. También fue embajador de Alfonsín ante el Vaticano y secretario de Seguridad Social de Menem, presidente del PAMI y subsecretario de Desarrollo Social; más tarde se transformó en un destacado referente de Unión-PRO, ocupando la vicepresidencia primera de la Legislatura porteña.

¿Será que Cáritas no llegó a percibir el carácter intrínsecamente político del acto en cuestión o bien se dejó llevar por el buen deseo de receptar alimentos para los pobres? ¿Y no calibró el perfil histórico y presente ni la orientación política de las organizaciones convocantes?

En cualquier caso, siempre es bueno reparar en aquellos versos de la tradición española que decían: “El señor don Juan de Robres, con caridad sin igual, hizo hacer este hospital y primero hizo los pobres”. Y también tener presente que los filántropos necesitan más a los pobres que los pobres a los filántropos.

Es que en nuestras sociedades polarizadas, con sectores de altísima e impúdica concentración de riqueza y en consecuencia con sectores de extrema concentración de pobreza, está visto que los ángeles no existen, ni siquiera para los que creen en los ángeles.

Profesor y ex vicedecano de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA).

sábado, 12 de diciembre de 2009

OPOSICIONES

Sábado, 12 de diciembre de 2009
Panorama político

Oposiciones

Por J. M. Pasquini Durán
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No hubo error ni hubo exceso cuando Macri decidió confiarles la seguridad de la ciudad a Fino Palacios y Chamorro. Tampoco lo hubo con Abel Posse, elegido para sustituir a Narodowski en Educación. A cuenta del jefe hay que decir que intentó con otros candidatos para esta sucesión, todos de derecha, pero ninguno aceptó o cumplió los requisitos. Pocos, muy pocos, andan por el país elogiando con el mismo énfasis del ex embajador a la última dictadura militar del siglo XX y tratando de filtrar los objetivos represivos del terrorismo de Estado entre los pliegues, defectos y decepciones de la democracia. Pese a ser miembro de una minoría sectaria de derecha, Posse no está solo: hay poderosos medios que lo alaban y un sector de la población al que le gusta lo que dice. Por sus dichos y hechos, Macri está más cerca de Posse que de Narodowski, se merecen mutuamente, pero a lo mejor, para bienaventuranza de la democracia, la irradiación de estas opciones terminarán por alejar a los demócratas y progres del antiperonismo que, al votar, sólo vieron al joven presidente de Boca Juniors, millonario por herencia, y creyeron que sus aptitudes lo habilitaban para reemplazar a los políticos profesionales. Olvidaron preguntarse cuáles eran las ideas de este rico joven, que ahora aparecen sin disimulo entre la parla culta de su flamante ministro. Si fuera por el nuevo titular de Educación en la Ciudad, habría que ilegalizar a los sindicatos, los docentes en primer lugar, encarcelar a sus dirigentes por polución ambiental, arrancar los aros de las orejas masculinas y prohibir el rock que pudre la cabeza de los jóvenes. ¿Tendrá algo para comentar Gabriela Michetti, el “lado humano del PRO”, como se decía en la campaña?

Por cierto, el sarcasmo está activo en todas partes. El Premio Nobel de la Paz fue entregado a Barack Obama, que hizo suya la invasión de Afganistán con un aporte adicional de treinta mil jóvenes soldados. El sueco que puso la cara durante la ceremonia aclaró que se premian las buenas intenciones aunque no tengan nada que ver con el presente del galardonado. Chile también tiene lo suyo: Michelle Bachelet deja la presidencia con casi el 70 por ciento de popularidad, semejante al porcentaje que se llevó a su casa su antecesor Ricardo Lagos. La Concertación, con socialistas y democristianos en la cabecera, gobierna hace veinte años, lo que eleva el mérito del aprecio popular porque sobrevivió al natural desgaste del ejercicio gubernamental. Sin embargo, las encuestas insisten en que mañana, domingo, ningún candidato alcanzará los votos suficientes y los dos más votados irán a segunda vuelta. Los pronósticos son más decepcionantes: casi sin excepción vaticinan la victoria en el ballottage del postulante conservador. Como advirtió Lagos: “Nada se tiene para siempre y hay que saber cuidar lo conseguido”. También subrayó: “No da lo mismo quién gobierne. Las miradas hacia lo externo a veces se ven parecidas, pero a la hora de resolver los grandes de-safíos sociales las diferencias se notan. Es un tema de sensibilidad política, de valores impregnados en el fondo de las convicciones”. No hay duda de que, como nunca, lo que suceda en Chile tendrá repercusiones en Argentina y en la Unión Sudamericana.

Los apuntes del socialista chileno vienen como anillo al dedo para este momento argentino, cuando se cumplen dos años de gobierno, la mitad del mandato de la presidenta Cristina. Algunos prefieren sumar este período al anterior de Néstor Kirchner, a pesar de las diferencias. “No da lo mismo quién gobierne”, dijo Lagos. Por otra parte, las sociedades cambian de parecer con alguna ligereza y no sólo sobre sus gobiernos sino también sobre los opositores. Para referencia: la magritud de la última convocatoria de la “mesa de enlace” en el Rosedal porteño, pese a que retuvo a la CCC del piquetero Alderete –por suerte, a nadie más desde la izquierda– y sumó a buena parte de la burguesía industrial y de los partidos de oposición de centroderecha, es suficiente evidencia sobre las mudanzas, en menos de dos años, de los sentimientos mayoritarios. ¿Dónde van cuando se alejan de lo que apoyaron, sea del gobierno o de sus enemigos? Por ahora, al limbo, donde aguardarán una ilusión, otra esperanza. Esa expectativa abierta es lo que autoriza todas las hipótesis, desde Cleto Cobos a Kirchner, que se echaron a rodar por las pendientes de la prensa y la política.

El ex presidente parece decidido a confiar su suerte a los intendentes peronistas de los principales distritos, refugiándose a la sombra del aparato partidario en vez de caminar sobre la superficie luminosa de un movimiento más ancho, más largo, más profundo. En sus momentos de éxtasis, cuando le proponían hacer partido del Frente Grande, Chacho Alvarez respondía: “Los aparatos no me gustan porque te aparatean”. Aunque los dichos del joven líder se fueron por la misma alcantarilla que escurrió al gobierno de la Alianza, en esa reflexión hay una síntesis apretada de lo que siente el peronista que se alejó del PJ. Por el contrario, el diputado Néstor cada día se zambulle más en el “pejotismo”, con entusiasmo parecido al que empleaba, en los primeros años de gobierno, para abrazarse con las muchedumbres que lo aplaudían.

En estos dos años pasados hubo errores y aciertos. Entre los primeros fue el tratamiento del conflicto agropecuario a partir del proyecto de retenciones de la resolución 125. De los aciertos, hay dos que pocos niegan: el salario familiar para desocupados y trabajadores informales y la estatización para el sistema solidario de los fondos que acumulaban las AFJP para provecho inmediato de sus directivos y propietarios. Los opositores no quieren quedar rezagados y pretenden, entonces, que la bonificación por hijo alcance una universalidad absoluta. En la cabeza de estos auspiciantes está presente la intención de agasajar a las clases medias, ya que el Gobierno las excluyó de este beneficio y de otros.

En su lugar, hay aumentos de precios para la mercadería de fin de año, además de otras alzas previas, y por si fuera poco, al iniciarse el verano aumentan todos los peajes, como si los concesionarios ofrecieran algún servicio que los justifiquen. Cualquiera que haya viajado por Europa sabe de los servicios que puede ofrecer una autopista con peaje, empezando por el impecable trazado, cartelería y señales del camino. El caso que la calle comenta en alta voz, el accidente letal de la familia Pomar, puso de nuevo en evidencia la precariedad de las rutas argentinas y la negligencia de los órganos de seguridad. Es otro golpe a la sensibilidad lastimada de las clases medias, azotada por una sostenida campaña mediática para generalizar el miedo a la inseguridad urbana. Si el aspirante a la sucesión, el diputado Néstor, cree que el poder de los intendentes peronistas supera a la influencia sobre toda la sociedad del estado de ánimo de las clases medias, se equivoca de un modo muy peligroso.

Debido a que la escandalosa intrusión de Posse en la vida pública de la ciudad atrapó la atención de los medios sensibles a los temas de los derechos humanos, pasó de largo el día mundial que se conmemora el 10 de diciembre porque fue el día que las Naciones Unidas de la segunda posguerra mundial proclamaron la Declaración Universal. Había motivos para detenerse en este jueves, a partir de la segunda o tercera condena, según cómo se cuente, a cadena perpetua para Luciano Benjamín Menéndez con un agregado significativo: deberá cumplir la condena en cárcel común, para lo cual los jueces revocaron el arresto domiciliario. En otro tribunal, esta vez en la ciudad, comenzó el juicio a diecisiete represores de la ESMA, encabezados por el Tigre Acosta y el Cuervo Astiz, responsables, entre miles de crímenes, por la desaparición y muerte de las monjas francesas, las fundadoras de Madres de la Plaza y el escritor Rodolfo Walsh, autor de una “Carta a la Junta” que es una pieza irremplazable para comprender el significado completo del terrorismo de Estado. Walsh es el polo opuesto de Posse. Falta tanto, es cierto, porque hubo 600 centros clandestinos y hay apenas sesenta enjuiciados. No resulta extraño que Taty Almeida, de Línea Fundadora, ocupara la tribuna del jueves para alertar a tantos defensores de derechos humanos: “Tenemos que hacer respetar el voto que eligió a este gobierno democrático porque, lamentablemente, los avances de la derecha son muy grandes”. La Plaza de las Madre es el espacio abierto opuesto al Rosedal de la Sociedad Rural y sus socios. No está mal que cada cual ocupe su debido lugar.

Link a la nota:
pagina12.

sábado, 7 de noviembre de 2009

RENTA FINANCIERA

Sábado, 7 de noviembre de 2009
Panorama económico

Renta financiera

Por Alfredo Zaiat
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La media sanción en la Cámara de Diputados de la ley que reconoce en la contabilidad pública una deuda de unos 29 mil millones de dólares que no participó del canje de 2005 casi no tuvo debate. Cada uno del resto de los proyectos enviados por el Gobierno al Congreso desde mediados del año pasado despertó diversas pasiones, que en su mayoría tuvo adicionada en su título la K. En esas iniciativas la cadena nacional de medios privados alertaba acerca de que se estaba poniendo en peligro el destino de la democracia, la economía, de las instituciones, de la república, de la libertad. No se cansaron de reclamar más tiempo para analizar y discutir las propuestas cuestionando el apuro oficial. En cambio, la reapertura del canje de la deuda en default no ha provocado ninguna de esas reacciones ni la obsesión por la undécima letra del alfabeto. Apenas una visita del ministro de Economía, Amado Boudou, a la Comisión de Presupuesto, y al otro día fue tratado rápidamente en el recinto con 164 votos a favor y 28 en contra. Las crónicas no expusieron con tono admonitorio a los aliados circunstanciales (UCR, PRO, peronismo disidente y otros de la centroderecha) del kirchnerismo para conseguir ese contundente resultado. Ninguna otra iniciativa legislativa de estos tiempos de emoción violenta ha implicado un costo económico inmediato más elevado para toda la sociedad que el de la reapertura del canje: con una adhesión del 70 por ciento de los holdouts, el stock de deuda se incrementará de 7000 a 9000 millones de dólares y la carga de intereses anuales aumentará en unos 500 millones de dólares. Como pocas veces el recorrido de un proyecto de ley ha exteriorizado en forma tan categórica el significado del poder financiero. A la vez, en términos generales expone que la legislación a favor de sectores de manifiesta opulencia, en este caso bonistas holdouts y un grupo de bancos, no provoca la crispación del poder. También queda en evidencia que cuando un gobierno busca ampliar un poco sus márgenes de autonomía, evitando la subordinación a corporaciones, se lo presenta en el espacio público como difusor de escenarios de conflictos. En cambio, esa tensión desaparece cuando la esfera política acompaña los intereses del poder permanente.

El trayecto sin sobresaltos de la reapertura del canje de deuda en default permite una aproximación a las dificultades que se presentan para avanzar sobre privilegios del poder financiero. Y, en especial, las restricciones para afectar sus intereses si no se cuenta con una férrea voluntad política, articulada con una firme alianza de fuerzas sociales, para enfrentarlas. La administración kirchnerista ha tenido un vínculo de negociación, eludiendo las presiones para su subordinación, con ese factor de poder. La única reforma que perturbó al sector financiero local fue el fin del negocio especulativo con el aporte previsional de los trabajadores, denominado AFJP. La respuesta a esa medida fue la profundización de la dolarización de las carteras de inversión, el aliento a iniciar una corrida contra el peso, la disminución de los depósitos, el aumento del riesgo país por la liquidación de títulos públicos, la caída del crédito y, en última instancia, la acentuación de la fase recesiva del ciclo económico.

Esa reacción sirve como encuadre para comprender los obstáculos que aparecen cuando se tocan intereses de las finanzas, a los cuales la mayoría de los políticos, tanto en gestión de gobierno o liderando la oposición, les tributan un considerable respeto. Esas limitaciones no significan que el sendero a transitar tenga que ser el de la resignación, sino que expone la necesidad de reunir una masa crítica de apoyos y capacidad de convencimiento para ir desmontando un sistema que favorece a unos pocos. A partir de definir ese contexto se puede abordar con mayor rigurosidad la cuestión del privilegio impositivo que goza la renta financiera en Argentina.

Partidos de oposición plantearon que la asignación universal por hijo podía ser cubierta en parte con lo producido de eliminar la exención del Impuesto a las Ganancias sobre la renta financiera de personas físicas. La respuesta del Gobierno fue que no es el momento de crear nuevos impuestos –no sería el caso porque el tributo ya existe–, que “seguramente hubiera tenido impacto negativo, podría provocar muchos retiros de fondos y no se recaudaría más de 500 millones de pesos”, según explicó la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Unos y otros han desorientado la discusión de una cuestión de equidad tributaria hacia las vías de financiamiento de la valiosa universalización de la asignación por hijo. Esta corresponde a la necesaria integración del sistema de seguridad social, extendiendo un derecho económico y social a desocupados y trabajadores no registrados. Otra cosa es la eliminación de la exención de Ganancias a la renta financiera, que corresponde a una política tributaria para estructurar un sistema progresivo y equitativo.

El economista Jorge Gaggero explica en uno de sus trabajos de investigación sobre la reforma tributaria pendiente que los intereses bancarios se dejaron de gravar en 1977. “De modo coincidente con la sanción de la ley de entidades financieras aún vigente”, indica como imprescindible referencia histórica, al tiempo que señala que “esta exención, junto con las que benefician a las restantes inversiones financieras especulativas de las personas, constituye un caso único entre los países de desarrollo intermedio”. Destaca que Chile y Brasil gravan estas rentas. Consciente de las restricciones políticas antes mencionadas, Gaggero sugiere que “un modo de facilitar la reintroducción de este gravamen es hacerlo junto con la reducción del impuesto al cheque”. En tanto, las Obligaciones Negociables (títulos de deuda que emiten empresas) y otros instrumentos financieros del sector privado están exentas sus rentas y resultados de compraventa. Lo mismo sucede con los títulos públicos, que incluso contienen cláusulas de estabilidad tributaria. Gaggero explica que “el objetivo declarado para imponer estas exenciones fue el de promover el ahorro interno, lo cual –visiblemente– no ha sido alcanzado. En los hechos, ningún país ha obtenido ventajas en el ahorro interno por esta vía”. La ventaja de esa reforma no habría que buscarla en el monto potencial de recaudación, que según la estimación del especialista alcanzaría a unos 1550 millones de pesos (base 2007), sino que de ese modo se “avanzaría hacia lo que es considerado ‘normal’ en la imposición tributaria del mundo”. Además, precisa que se “evitaría el sesgo contradictorio con el modelo productivo social (que el Gobierno reivindica), ya que actualmente se grava las rentas productivas y del trabajo y se exime a las financieras”. En ese sentido, Gaggero incluye como indispensable aplicar el Impuesto a las Ganancias para la compraventa de paquetes accionarios de personas físicas. Esta medida “eliminaría una situación de fuerte inequidad vertical mediante la reinstalación de una imposición que estuvo vigente entre 1946 y 1989”. A la vez, destaca que “evitaría mecanismos de elusión que hoy son aprovechados por los propietarios de los holdings para vender sus activos, ya que si la venta la realiza la empresa paga el impuesto a las ganancias”. El objetivo, además de aumentar la recaudación, sería mejorar la progresividad y equidad del sistema tributario.

En el documento que elaboró junto a Federico Grasso (La cuestión tributaria en Argentina, Cefid-AR), Gaggero remarca que “en la evolución histórica del impuesto a las ganancias, el mismo ha sido vaciado de contenido sustantivo a lo largo de sucesivas modificaciones. Su base imponible potencial ha sido reducida fuertemente y aún en los campos que formalmente permanecen gravados existen tantas posibilidades de elusión que la estructura formal del tributo impide lograr los objetivos que el mismo debe proveer en toda estructura impositiva moderna”.

Alcanzar a la renta financiera con Ganancias, en última instancia, vendría a dar respuesta a intervenir en el desequilibrio estructural del sistema tributario. Según Ga-ggero y Grasso, el actual régimen se “explica por el excesivo peso de la imposición indirecta debido –en especial– a la existencia de un IVA nacional de alta alícuota general y del impuesto a los ingresos brutos provincial, y por la notoria debilidad estructural de la imposición a las ganancias de las personas físicas y a los patrimonios”. Este esquema define rasgos de extrema regresividad en el régimen impositivo, afectando de modo negativo a la equidad económico-social.

azaiat@pagina12.com.ar

domingo, 25 de octubre de 2009

PALABRAS DE GALEANO

PAGINA 12 Domingo, 25 de octubre de 2009

Palabras para las vísperas

Por Eduardo Galeano
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Hoy el pueblo uruguayo elige nuevo gobierno. Al mismo tiempo, en las mismas urnas, se somete a plebiscito la posibilidad de liberarnos de dos palos metidos en la rueda de la democracia.

Uno de esos palos es el que impide el voto por correo de los uruguayos que viven en el extranjero. La ley electoral, ciega de ceguera burocrática, confunde la identidad con el domicilio. Dime dónde vives y te diré quién eres. Los uruguayos de la patria peregrina, en su mayoría jóvenes, no tienen derecho de voto si no pueden pagarse el pasaje. Nuestro país, país de viejos, no sólo ha castigado a los jóvenes durante años, negándoles trabajo y obligándolos al exilio, sino que además les sigue negando el ejercicio del más elemental de los derechos democráticos. Nadie se va porque quiere. Los que se han ido, ¿son traidores? ¿Es traidor uno de cada cinco uruguayos? ¿Traidor o traicionado?

Ojalá los uruguayos acabemos de una vez con esta discriminación que nos mutila.

Y ojalá acabemos también con otra discriminación todavía peor, la ley de impunidad, Ley de caducidad de la pretensión punitiva del Estado, bautizada con ese nombre rocambolesco por los especialistas en el arte de no llamar a las cosas por su nombre.

La Corte Suprema de Justicia acaba de dictaminar que esa ley viola la Constitución. Desde mucho tiempo antes se sabía que también viola nuestra dignidad nacional y nuestra vocación democrática. Es una triste herencia de la dictadura militar. que nos ha condenado al pago de sus deudas y al olvido de sus crímenes.

Sin embargo, hace veinte años, esta ley infame fue confirmada por un plebiscito popular. Algunos de los impulsores de aquel plebiscito estamos reincidiendo ahora, y a mucha honra: perdimos, por muy poco pero perdimos, y no nos arrepentimos. Creemos que aquella derrota nuestra fue en gran medida dictada por el miedo, un bombardeo publicitario que identificaba a la Justicia con la venganza y anunciaba el apocalipsis, larga sombra de la dictadura que no quería irse; y creemos que nuestro país ha demostrado, en estos primeros años de gobierno del Frente Amplio, que ya no es aquel país que el miedo paralizaba.

Eso creemos, digo, y ojalá no me equivoque.

Ojalá triunfe el sentido común. El sentido común nos dice que la impunidad estimula al delincuente. El golpe de Estado en Honduras no ha hecho más que confirmarlo. ¿Quién puede sorprenderse de que los militares hondureños hayan hecho lo que han venido haciendo desde hace muchos años, con el entrenamiento del Pentágono y el visto bueno de la Casa Blanca?

La lucha contra la impunidad, impunidad de los poderes y los poderitos, se está desarrollando en los cuatro puntos cardinales del mundo. Ojalá nosotros podamos contribuir a desenmascarar a los defensores de la impunidad, que hipócritamente ponen el grito en el cielo ante la inseguridad pública, aunque bien saben que los ladrones de gallinas y los navajeros de barrio son buenos alumnos de los banqueros y los generales recompensados por sus hazañas criminales.

Ojalá hoy la mayoría de los votos confirme nuestra fe en una democracia sin coronitas, ni las coronitas del uniforme militar, ni las coronitas del dinero.

Ojalá podamos envolver esta ley en papel celofán, en un paquete bien atado, con moño y todo, para enviársela de regalo a Silvio Berlusconi. Este gran mago de la impunidad universal, que ha atravesado más de sesenta procesos y no conoce la cárcel ni siquiera de visita, nos agradecerá el obsequio y seguramente sabrá encontrarle alguna utilidad.

Ojalá.

Lo único seguro es que, pase lo que pase, la historia continuará, y continuará el incesante combate entre la libertad y el miedo.

Yo suelo invocar una palabra, una palabra mágica, una palabra abrepuertas, que es, quizá, la más universal de todas. Es la palabra abracadabra, que en hebreo antiguo significa: Envía tu fuego hasta el final.

Y pase lo que pase, seguirán ardiendo los caminantes de la justicia. De puro porfiados.

sábado, 10 de octubre de 2009

DEMOCRATIZACIONES

PAGINA 12 .Sábado, 10 de octubre de 2009
Panorama político

Democratizaciones

Por J. M. Pasquini Durán
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El régimen de facto instalado en Honduras por el golpe de Estado del pasado 28 de junio fue interpelado esta semana, otra vez, por la comunidad interamericana para que reinstale al presidente Zelaya, electo en las urnas, que éste acepte un gobierno de unidad nacional y que sean convocadas urgentes elecciones generales. Hasta el momento fueron invocaciones vanas porque los golpistas, civiles y militares, reniegan de cualquier acuerdo de reconciliación. Para la política multilateral de la democracia es una severa frustración, que debería preocupar a todo el continente. En la víspera, sin embargo, ninguno de los senadores argentinos que deliberaron largas horas para saber quién estaba a favor y quién en contra del proyecto de ley de medios audiovisuales, propiciado por el Poder Ejecutivo, dedicó siquiera una mención a la realidad hondureña. No hubiera sido una unión caprichosa porque en ambos asuntos el fondo en debate era idéntico: cómo garantizar mejor los derechos civiles y la identidad institucional con los mejores instrumentos del régimen democrático.

Podría argumentarse que el silencio obedecía a que la situación argentina está muy lejana de un peligro semejante, aunque el día anterior el ex presidente Eduardo Duhalde aseguró que el peligro golpista existía en el país, sin identificar a los conjurados, y se ofreció como presidente para una situación excepcional posible. Ese tipo de advertencias, multiplicadas por el eco mediático, no está presente en la voluntad o la intención de los ciudadanos, ya que no hay encuesta o cualquier otro tipo de evidencia sobre algún sentimiento cívico destituyente generalizado. Lo que hay, eso sí, son grupos de poder, intereses económicos concentrados, dentro y fuera del país, aparatos mediáticos y sectores disconformes de clases medias urbanas y rurales que, en movimientos con diferentes objetivos pero coincidentes en la hostilidad antigubernamental, pretenden aislar a la Casa Rosada, ridiculizar a la presidenta Cristina, torcer la voluntad oficial y pasarle por encima a los sectores sociales que todavía apoyan al kirchnerismo y al mismo peronismo, aprovechando su atomización circunstancial. Aún así, fue magra la convocatoria a un mitin en apoyo de los consorcios multimediáticos del rabino Bergman, el chacarero Minga De Angeli y el otrora piquetero Castells. Fue el fiasco más notable de las derechas en los últimos tiempos, sobre todo en contraste con la presencia multitudinaria de los que acudieron en vigilia a la plaza frente al Congreso mientras esperaban la aprobación del proyecto oficial que, con esa media sanción, quedara convertida en ley.

Pese a ello, vale la pena decir que las minorías opositoras no están solas en la tarea, ni las voces de la disconformidad surgen todas de la misma matriz, porque lo cierto es que el propio kirchnerismo ofrece a menudo los flancos del Gobierno para recibir el cascoteo de las críticas, sean maliciosas o genuinas. Guillermo Moreno, cuya imagen es comparable al retrato de Dorian Grey, esta semana volvió a ser el blanco preferido de los que presumen de críticos genuinos o desinteresados, cuando todos saben que el objetivo principal de los ataques es el matrimonio Kirchner y, en particular, el señor K, acusado, por diferentes motivos, de arrogancia extrema. La ex ministra Ocaña aseguró esta semana que su alejamiento del Gobierno incluyó el desacuerdo con los cambios en la política de alianzas del kirchnerismo que, según ella, pasó de la transversalidad de centroizquierda a los pactos con los aparatos del PJ y de la CGT, con lo que implican esas opciones.

Más allá de estos juicios están los hechos. La hecatombe financiera originada por la voracidad especulativa de Wall Street modificó bruscamente el clima internacional, obligando a los países a reacomodar las cargas para seguir la marcha en las mejores condiciones posibles. En el país, además, la presidenta Cristina decidió atacar a los núcleos económicos concentrados que controlan más del 70 por ciento del mercado mediático, así como resistió todas las tácticas descalificadoras de “la mesa de enlace” agropecuaria o las incontroladas ambiciones de los nuevos aliados gremiales y bonaerenses.

La combinación de estos factores, en distintas proporciones, sumada a las debilidades y deficiencias gubernamentales, sobre todo para impedir que en nombre de esa desorbitada realidad mundial numerosas empresas de buen tamaño licenciaran personal, los que controlan el tráfico de mercadería de consumo masivo aumentaron los precios y la tasa de pobreza recuperó parte de lo que parecía perdido en el último lustro. Por el contrario, todos esos elementos concurrentes abrieron las brechas para que las derechas opositoras hicieran sus tareas, entre ellas presionar al Gobierno, con algún éxito, para revisar sus relaciones con los centros internacionales de crédito (FMI, Banco Mundial, etc.) y para reabrir la negociación con los tenedores de bonos de la deuda externa, condiciones que, según esas mismas fuentes, están esperando los capitalistas para aumentar las inversiones en la economía y las finanzas nacionales.

Dicho de manera esquemática: la política oficial mantuvo el discurso de soberanía democrática en política exterior, pero al mismo tiempo endureció las operaciones en el país, porque tuvo que restringir los generosos subsidios de los últimos años, lo cual aumentó las tarifas de luz y gas entre otras consecuencias desagradables y provocó espanto o miedo en algunos patronatos que en los años anteriores acumularon generosos beneficios, aparte de restringir el gasto público justo en el momento que más falta hace para compensar las restricciones de las obras privadas. Así, el Gobierno perdió aliados, aumentó la disconformidad en capas de las clases medias y aumentaron las dificultades para los trabajadores, sobre todo los que perdieron el empleo o la expectativa de conseguir algún salario en el futuro inmediato. El conflicto disparado por la empresa Kraft es una muestra de lo que podrían esperar un buen número de trabajadores si el Estado no tiene fuerza para proteger a los más débiles. Aún así, como quedó demostrado ayer en las calles del Congreso, la movilización popular que respondió a la convocatoria de organizaciones civiles pro-gubernamentales, tal vez sólo para demostrar su apoyo al Gobierno sin que le importe demasiado la suerte de las empresas mediáticas, indica que la oposición no está tan cerca de la presidencia como dicen algunos medios o de sus líderes.

Hubo diputados y senadores que asumieron la defensa del capital concentrado en el negocio mediático, tal vez sin advertir que los mismos medios que defendían en el Congreso como espacio democrático no suelen medir la realidad con la misma vara. Tanto la Ciudad Autónoma como la provincia de Buenos Aires tienen problemas de financiamiento, pero en las versiones mediáticas las dificultades de Macri se originan porque descubrió de pronto que la Capital es una economía pobre, en cambio las de Scioli son por incapacidad o corrupción. En un caso la versión es del mismo gobierno porteño y en el otro la de los opositores al kirchnerismo, aunque ambas son presentadas como verídicas por empresas de la información. Con casos como estos y muchos otros, las expectativas de cambio que mejoren la calidad de la información pública, que la noticia no quede reducida a la mera condición de mercancía con valor de mercado, que las múltiples voces de esta tierra única, de este mundo común, resuenen no sólo por su poder o su dinero sino por la democratización de las tecnologías de información y comunicación. La ley, una vez aprobada, no es más que el primer paso del cambio. De ahí en adelante es un desafío para el Gobierno, para los grupos económicos habilitados, para los movimientos sociales y políticos, y para los profesionales de la comunicación. La tarea es mucha y desafiante. Sus consecuencias, no hay duda, excederán los límites del propio terreno audiovisual.