sábado, 7 de septiembre de 2013
Por Guillermo Levy *
Imperialismo de los derechos humanos
Con el fin de la Guerra Fría, ya hace más de veinte años, intervenciones militares o invasiones se empezaron a justificar, derrotado ya el fantasma comunista, en el marco de las banderas de la democracia y los derechos humanos.
El Consejo de Seguridad o la OTAN, o unilateralmente Estados Unidos con algunos aliados circunstanciales en busca de prebendas comerciales, han producido en estos veinte años diversas intervenciones militares, invasiones o simplemente han recalentado conflictos internos apoyando rebeliones armadas. El saldo de cientos de miles de muertos de esta geopolítica imperial de los derechos humanos es un balance devastador en el escenario mundial más desequilibrado militarmente que conoció la historia de la humanidad.La primera guerra inaugural fue la del Golfo en el año 1991 para recuperar Kuwait para la monarquía absoluta que la gobernaba y que había sido invadida por Irak. Luego le siguieron las tremendas guerras genocidas que desmembraron a la ex Yugoslavia, tarea alentada tanto por los Estados Unidos como por muchas potencias europeas; cientos de miles de muertos en la guerra serbo-croata y luego en la de Bosnia. La cuestión musulmana, que no había aparecido en el escenario de los nuevos enemigos de la humanidad en la era poscomunista, aparece solapadamente en la guerra de Bosnia, que tiene combatientes chechenos y afganos peleando en el sur de Europa por su utopía de conquistar el primer Estado musulmán en Europa en reemplazo de la multiétnica Bosnia que había sabido construir el socialista Tito.
Ahí, los norteamericanos petardearon los acuerdos de paz europeos en 1995 para empezar a incidir fuertemente en la geopolítica europea e incentivaron a las partes a continuar con el conflicto que –decenas de miles de muertos mediante más– continuó hasta 1997. Luego de todo ese desastre y desmembramiento del hermoso país que supo ser la Yugoslavia socialista, vino la pequeña confrontación de Kosovo, región que sin ninguna tradición independentista y solo con el apoyo de los tanques de la OTAN y los medios internacionales, buscaba desmembrar más la en ese entonces Serbia y Montenegro. La OTAN intervino supuestamente para defender a los civiles kosovares hostigados por las tropas serbias luego de guerras civiles y genocidios permitidos por la ONU, por la OTAN y por el Consejo de Seguridad. El objetivo real, instalar tropas norteamericanas en el sur de Europa.
En el medio, el genocidio de casi un millón de personas en cien días en Ruanda no mereció intervención militar alguna. Esa región, en el medio de Africa, no merecía la pasión belicista en defensa de los derechos humanos, sobre todo cuando los Estados Unidos, luego de la fracasada intervención en Somalia, preferían no meterse mucho en Africa.
Más allá de estas idas y vueltas, el fin de la Guerra Fría vio nacer una nueva forma de “intervención humanitaria” que sirvió para justificar, con una gran hipocresía, las cirugías necesarias para el diseño internacional de la hegemonía norteamericana.
Llegó el 2001 y la cuestión del terrorismo pareció reemplazar en la pulsión invasora en defensa de los derechos humanos. Sin embargo, ambos argumentos supieron articularse.
Afganistán era el país de los talibán que habían volado las Torres Gemelas. Ex aliados contra los soviéticos, hoy eran los nuevos enemigos. Nombres como el Talibán, Al Qaida, cobraron una fama central que no deja de producir asombro cuando se ve que son estos sectores o sus aliados los que reciben ayuda de Estados Unidos, países europeos y dictaduras del golfo Pérsico, contra los resabios de los gobiernos árabes laicos de la región.
Afganistán era el refugio de los terroristas que habían volado las Torres Gemelas pero también era un país en el que las mujeres eran obligadas a usar chador y las libertades civiles eran inexistentes. A la búsqueda de los culpables y por la liberación del pueblo afgano nos anunciaron la primera gran invasión posatentados que aún continúa empantanada, con sus muertos permanentes y los ataques y bombardeos con aviones no tripulados en Pakistán. Hoy, como antes del 2001, esos tremendos enemigos presentados como el nuevo enemigo de la humanidad a la opinión pública mundial son los aliados en la lucha contra los Khadafi o Asaad.
Luego de Afganistán, llegó Irak por segunda vez en busca de armas de destrucción masiva que nadie vio ni creyó y el asesinato de Saddam Hussein. Un tiempo después, ya con las complejas y heterogéneas “primaveras árabes”, llegó Libia, en ayuda a los que querían derrocar a una dictadura y convirtieron al país, en su cirugía de bombas, en un infierno de tribalismo. Y ahora se viene Siria.
La impunidad de los argumentos que sobreactúan una indignación frente a violaciones a los derechos humanos cada vez es más grande. Antes, por lo menos, había una producción de relatos, imágenes y argumentos para lograr ciertos consensos en la opinión pública mundial.
Hoy la impunidad es cada vez más grande y los argumentos cada vez más insignificantes.
Solo personas con limitadas capacidades mentales pueden pensar que en la cúpula de poder de los Estados Unidos reina la indignación por el supuesto ataque con armas químicas contra civiles en Siria. Armas químicas que se producen en las democracias occidentales y que es altamente probable que haya usado la oposición occidental-islamista para producir una excusa que ni siquiera es sostenible para Gran Bretaña, el gran aliado de Estados Unidos en todas las invasiones desde el fin de la Guerra Fría. Arrancar la agenda de los derechos humanos de la nueva agenda imperial se hace imprescindible para no seguir legitimando un nuevo orden mundial donde, por lo menos hoy, potencias occidentales, especuladores financieros e islámicos radicales filo Al Qaida parecen que andan por el mismo andarivel.
* Docente Sociolgía UBA, investigador de la Untref.
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viernes, 6 de septiembre de 2013
NORBERTO GALASSO
A cien años de la muerte de un defensor de "los descamisados"
Eduardo Wilde falleció, en Bruselas, el 5 de septiembre de 1913. Había pertenecido a la Generación del '80 y en su vida había transitado por diversos caminos: médico, escritor, político, ministro, diplomático, ensayista y periodista. Demasiado protagonismo tuvo –en gran parte compendiado en sus Obras Completas de 19 volúmenes– como para que la Historia Oficial, montada por el mitrismo, pudiera ignorarlo.
Lo ingresaron, entonces –tomando alguna ironía suya fuera de contexto– como un hombre frívolo, aristocratizante, escéptico, ajeno a las vicisitudes del pueblo y lo colocaron en el mundo literario, como autor de cuentos, alguno de los cuales –como "Tini"– podía incorporarse a las antologías y recibir el elogio de alguna profesora de literatura. Es decir, una figura intrascendente 'del mundo de la política oligárquica' que, para colmo de horrores, había sido ministro del presidente Roca (quien, como nadie ignora, era el principal enemigo de Mitre en el '80), de modo tal que si Wilde tuviera estatua, también habría que derrumbarla, junto con la del general como propone alguna gente.
En un diccionario biográfico de Vicente Cutolo, sin embargo, se admite que "pocos hombres públicos argentinos suscitaron más odios y fueron, como Wilde, combatidos con más saña y encarnizamiento". Y eso nos da una pista de la tergiversación operada sobre su figura.
Wilde fue, por sobre todo, un político antimitrista y allí empieza a descorrerse el velo de la maniobra descalificadora. Escribió: "Un mitrista no almorzaba antes de leer La Nación, como los curas que no almuerzan antes de decir misa. Una vez leída La Nación ya estaban listos para todo, briosos y contentos. El sastre les podía tomar medidas para hacerles ropa, podían hacerse cortar el pelo, pasar por la casa de sus novias y se hallaban ya en actitud de emprender las más grandes conquistas... ¿Ha leído usted La Nación, se preguntaban unos a otros en la calle. Una mirada terrible era la sola contestación, una mirada que quería decir: ¿Acaso no soy hombre? El hecho es que en aquella época el partido mitrista era una religión y cada mitrista, un devoto fanático... Creer en Mitre era creer en dios... No eran los suscriptores quienes sostenían a La Nación, era la fe, la creencia en un Mitre supremo creador y orador de todas las cosas, aunque todas le salieran mal" (Fígaro, 28/10/1885). "Su presidencia fue guerra a las provincias, la horca, 'la pacificación' de las tumbas, la soledad de la muerte... El terror, en la lanza de sus procónsules, el exterminio llevado a un pueblo hermano" (ídem).
Respecto al mitrismo, agrega: "Representa a la aristocracia, no digo la de estirpe o familia, porque no la hay entre nosotros, pero sí la del dinero, del capital, de la finanza, del comercio y la gran propiedad territorial... ¿Y acaso el capital tiene Patria? La Patria es la Bolsa, de donde saca las mejores ganancias. Por eso mismo, allí está el peligro de la República" (Vida y obra de Eduardo Wilde, de Norberto Acerbi, pp. 54 y 55).
En tanto antimitrista, Wilde reivindicaba al pueblo: "La prensa mitrista llama Descamisados a todos los que no son partidarios de su ídolo... Pero, ¿quién les habrá robado la camisa? ¿Por qué, siendo argentinos, se encuentran desheredados en su propia Patria? Los que ahora nos insultan llamándonos Descamisados, quizás viven en suntuosos palacios o en casas regaladas que se compran con el dinero que se cercenó a nuestros salarios. Quizás los que después de habernos desnudado se ríen de nuestra desnudez, se visten lujosamente con el dinero que la Nación había destinado para que fuéramos bien alimentados... Los Descamisados no son mitristas. Los mitristas tienen camisa, casa, alimento y dinero... Nuestros descamisados expondrán hoy sus pechos descubiertos a las balas de los revólveres lujosos y a los filos de los puñales con que la plutocracia de Buenos Aires ha armado a sus afiliados… Son ellos, los descamisados, los miserables a quienes queda como única fortuna su conciencia, los que forman el pueblo, la mayoría que arrastra una vida precaria en las ciudades, siendo siempre la primera en los sacrificios y en los gloriosos combates. Recogemos el nombre o el apodo con que se pretende injuriar a los partidarios de nuestras ideas y nos lo apropiamos con orgullo. Somos los Descamisados, no traficamos con nuestra conciencia, pero el sol que lucirá hoy no se ocultará en el horizonte sin presenciar nuestra victoria democrática" (La República, 12/4/1874).
Además, Wilde era partidario del proteccionismo, impugnando al liberalismo económico antinacional ("Industrias Argentinas", El diario, 10/6/1882) y fue el principal impulsor de la Ley 1420 de enseñanza laica, gratuita y obligatoria, batiéndose, en dura pelea con el clero: "Ha dicho el obispo que es más fácil extinguir el sol que destruir a la Iglesia de Cristo. ¡Barbaridad! La historia nos enseña que hombres y pueblos, ciudades y monumentos pasan, se reducen a polvo, se pierden en el olvido. El sol, en cambio permanece imperturbable desde el día de la creación, alumbrando a este mundo de tontos y pillos" (1884).
Fue también sanitarista y se jugó ejerciendo su profesión, en las epidemias de cólera y fiebre amarilla, aunque se lo quiere hacer pasar por escéptico. Y tal era su claridad frente al poder del mitrismo que cuando el Partido Autonomista Nacional comienza a claudicar, Wilde critica "su mitrificación", aunque su escrito aparece luego publicado usando la palabra "mitificación" (Norberto Acerbi, ídem, p. 170).
Todo eso fue Wilde. Ah, es cierto, también fue el autor de "Tini" y otros relatos que recibieron el elogio de Jorge Luis Borges –cuando era nacional e yrigoyenista– en su libro El idioma de los argentinos, de 1928.
TIEMPO ARGENTINO
jueves, 5 de septiembre de 2013
TRAVÉS DE UNA CARTA
El Papa pidió a los líderes del G20 que descarten una "inútil búsqueda de una solución militar en Siria"
Francisco reclamó alternativas pacíficas para abordar el conflicto. Además solicitó iniciativas contra el hambre y que aseguren viviendas dignas, empleo y asistencia sanitaria.n una carta remitida al presidente ruso y anfitrión del cónclave, Vladimir Putin, el sumo pontífice realizó un "llamamiento apremiante" en el que subrayó la necesidad de superar sus "posiciones opuestas" para avanzar hacia "una solución pacífica a través del diálogo y la negociación".
Los conflictos armados -recordó el pontífice a los líderes mundiales- muestran hoy "imágenes de miseria, hambre, enfermedad y muerte", tan lejos de la paz sin la cual -enfatizó- "no hay forma de desarrollo económico", según citó la agencia de noticias Europa Press.
En la carta, Francisco hizo hincapié en que la economía mundial solo se desarrollará si permite una vida digna a todos los seres humanos, "desde el más mayor hasta el niño no nacido" y no sólo a los ciudadanos de los estados miembros del G20 sino también de cada habitante de la Tierra.
Este involucramiento del máximo líder católico mundial se produce en momentos en que en los Estados Unidos y Francia, cuyos gobiernos son los principales impulsores de una intervención militar contra el gobierno de Bashar Al Assad, la efervescencia política alrededor del tema crece a pasos agigantados.
Mientras en Washington la Casa Blanca suma apoyos en el Congreso y los tiempos para conseguir la luz verde parlamentaria al ataque a Siria se aceleran rápidamente, el gobierno francés -único aliado importante que le quedaba al gobierno estadounidense-, enfrenta una dura oposición dentro de su propio Parlamento.
También en Estados Unidos y haciéndose eco del llamado papal de hoy, la Conferencia de Obispos Católicos (USCCB) pidió hoy "una solución política y no militar" al conflicto.
A través de su presidente, el cardenal arzobispo de Nueva York, Timothy Dolan, y el obispo de Iowa, Richard E. Pates, presidente del comité sobre asuntos de paz y justicia internacional, la USCCB instó al Congreso a "trabajar para poner fin a la violencia en Siria con una solución política".
Días atrás, sumado a sus periódicos llamados a la paz y la carta enviada hoy a los líderes del G20, Francisco convocó además a una jornada de ayuno y penitencia por la Paz en Siria, que se realizará el próximo sábado 7 de septiembre y será presidida por el Ponífice.
En ese marco, 71 de los 75 embajadores que componen el cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede acudieron hoy a una reunión en la Secretaría de Estado del Vaticano, donde fueron informados sobre la postura ante la crisis de Siria y sobre la próxima jornada de ayuno.
El portavoz vaticano, el padre Federico Lombardi, explicó a los participantes que el Papa Francisco participará en toda la vigilia en la Plaza de San Pedro que contempla el rezo del rosario, la adoración eucarística y una meditación del pontífice.
Hoy, Francisco se reunió en el Vaticano con el máximo responsable de la Iglesia Ortodoxa Siria, Moran Baselios Marthoma Paulose II, en el marco de sus encuentros con distintas iglesias que están convocadas a participar de la jornada del sábado.
Ayer, diversos credos se sumaron a la jornada de oración, entre ellos los cristianos árabes de los países del Magreb quienes exhortaron a participar en ella a sus fieles, según escribió en un mensaje desde Argelia el obispo de Laghouat Ghardaia, Claude Rault.
En tanto, el pedido del Papa también fue bienvenido por muchos musulmanes, a quienes sorprendió el llamado al ayuno, gesto propio de las tradiciones islámicas.
Días atrás, el Gran Muftí de Siria, Ahmad Badreddin Hassou, expresó que le gustaría estar presente en la Plaza San Pedro para participar en la oración e invitó a "todos los musulmanes" a unirse al rezo.
También los musulmanes libaneses se mostraron agradecidos con la convocatoria papal y expresaron su "esperanza de que el llamado pueda detener la crisis en Siria y en el Líbano", según manifestó el intelectual sunnita Ridwan Al Sayyid, quien aseguró que muchos fieles musulmanes se sumarán a la iniciativa.
En tanto, el arzobispo maronita de Damasco, Samir Nassar, señaló que "todos los obispos y fieles cristianos en Damasco acogen el llamado a ayunar y rezar por la paz en Siria".
TELAM
domingo, 1 de septiembre de 2013
CONFLICTO EN MEDIO ORIENTE
El papa Francisco pidió "que no haya más guerras"
Durante el rezo del Ángelus, el sumo pontífice hizo un fuerte llamado al diálogo y condenó el uso de armas químicas en Siria; "El uso de la violencia no trae la paz", aseguró
El papa Francisco hizo hoy su más enérgico llamado a la paz por el conflicto en Siria. Durante el rezo del Ángelus, el sumo pontífice condenó firmemente el uso de armas químicas y advirtió que "la guerra sólo produce más guerras y la violencia más violencia", ante un posible ataque de Estados Unidos contra el régimen de Bashar-Assad.
"Que no haya más guerras. La paz es un don demasiado precioso que tiene que ser promovido y tutelado", dijo el Papa, quien expresó su preocupación por el "dramático desarrollo que se presenta en Siria".
El sumo pontífice invitó a las partes a "no cerrarse en sus propios intereses", sino "emprender con coraje y decisión el camino del encuentro y de la negociación, superando el ciego enfrentamiento".
"Que el grito de la paz se eleve con fuerza por un mundo en paz", enfatizó Jorge Bergoglio, ante miles de personas que asistieron a la Plaza de San Pedro para la oración del Ángelus.
Tras renovar su llamado al diálogo para buscar una salida al conflicto en Siria, el Papa condenó "firmemente" el uso de armas químicas. "Condeno firmemente el uso de armas químicas. Aún tengo grabadas en el espíritu y en el corazón las terribles imágenes de los últimos días", apuntó. Y añadió: "Hay un juicio de Dios y un juicio de la Historia ante nuestras acciones, del cual no podemos escapar".
"El uso de la violencia no trae la paz. La guerra llama a la guerra. La violencia llama a la violencia", señaló.
LA NACION
Varios países tienen acumuladas más cesaciones de pagos que Argentina
Una historia de defaults
Desde la respectiva declaración de la independencia, Brasil, España, Grecia, Francia y Alemania registran más defaults que Argentina. Esto desmiente la definición de “deudor recalcitrante” de los jueces que fallaron a favor de los buitres.
Por Cristian Carrillo
El juez de Nueva York Thomas Griesa, que falló a favor de los fondos buitre.
El argumento de los fondos buitre para atacar a la Argentina en el marco del litigio por los 1330 millones de dólares de bonos en cesación de pagos desde 2001 es que el país “es un defolteador serial”. Es un argumento falso que los jueces convalidaron en sus fallos. La Argentina no es el que más veces interrumpió el pago de deuda soberana y tampoco el de mayor monto en perspectiva histórica. En cantidad de veces, en comparación desde la declaración de la independencia de cada país, se ubica por debajo de Brasil, Alemania, Francia y España, entre otros; mientras que Estados Unidos –aunque de manera informal– detenta la mayor cesación de pagos. Por su parte, la Argentina, en la última década, logró un desendeudamiento histórico sin importar la jurisdicción de la emisión de la deuda y ubica la sostenibilidad de sus compromisos a menos del 10 por ciento de su PIB.
El entonces presidente Adolfo Rodríguez Saá declaraba a última hora del 23 de diciembre de 2001 la cesación de pagos, debido a la imposibilidad de afrontar vencimientos por apenas 18 millones de dólares, 13 millones de dólares correspondientes a préstamos del Fondo Monetario y el resto en vencimientos de eurobonos. El default fue por 81.836 millones de dólares al 31 de diciembre de 2001. Esa fue la séptima vez que Argentina incurría en una cesación de pagos de la deuda. Lejos de ser un defolteador serial o recalcitrante, como consta en el último fallo de la Cámara de Apelaciones de Nueva York, en esa situación es superado por varios países, entre ellos Brasil con nueve veces, España (trece) y Alemania y Francia (ambos ocho), según un relevamiento realizado por los economistas Kenneth Rogoff y Carmen Reinhart.En monto también es superada. Estados Unidos tiene ese record: el 15 de agosto de 1971 desconoció el tratado de Bretton Woods, que lo obligaba a entregar a los bancos centrales de los países signatarios oro a razón de una onza por cada 35 dólares. La administración Nixon cerró la “ventanilla del oro” y dejó incumplidos compromisos por 60 mil millones de dólares de aquel entonces, según datos del Departamento del Tesoro de Estados Unidos de 1982. La deuda en metálico equivalía a 1714 millones de onzas que, a precios de hoy (un promedio de 1400 dólares la onza troy), representaría una deuda de 2,4 billones de dólares.
La Argentina concretó una reestructuración con un nivel de adhesión del 93 por ciento y sin intervención de organismos multilaterales de crédito. Los bonos que nacieron con el canje se emitieron bajo jurisdicción local y extranjera (Nueva York, Tokio y Londres). Desde entonces el país lleva pagados 173.733 millones de dólares: 41.044 millones intra sector público, 81.487 millones al sector privado y a los organismos multilaterales de crédito. La cancelación de toda la deuda con el FMI en 2006, los vencimientos con el Banco Interamericano de Desarrollo, al Banco Mundial y a la Corporación Argentina de Fomento suman otros 51.201 millones.
Todo ese proceso transitado de desendeudamiento se pone en riesgo si avanza la demanda de los fondos buitre. La posibilidad de embargo del flujo de fondos destinados al pago de deuda abriría la instancia de default técnico, lo que explica la decisión de cambiar el lugar de pago de los títulos argentinos. De todos modos, el accionar de los fondos buitre obliga a la comunidad financiera internacional a pensar en alternativas como las cláusulas de acción colectiva o el establecimiento de un mecanismo de reestructuración de deuda para evitar que se pongan en riesgo la recuperación de aquellos países que transitaron crisis financieras con consecuente cesación de pagos
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Desde Bonn, Alemania
Estupidez e irracionalidad
Por Osvaldo Bayer
Llego a Europa y la noticia de un próximo ataque de Estados Unidos a Siria conmueve a todos los ámbitos. Es la principal noticia en televisión, radios y tapa de los diarios. La noticia de la muerte de niños y adultos por gases tóxicos ha conmovido a todos. Cohetes contra gases sería la solución “occidental”. En eso andan los Estados Unidos y –con menor adhesión–, Gran Bretaña y Francia.
Nuevamente la irracionalidad como método superior para solucionar problemas. Algún filósofo optimista aseguraba que las religiones serían el único método de asegurar la paz eterna. La realidad de la historia del ser humano ha demostrado lo contrario. Allí donde reina el concepto religioso parece ser que inspira el desencuentro, la superioridad del uno sobre el otro, la idea de someter al que no cree o al que cree diferente.
El empleo de gases. Siria contra el enemigo en el propio país desató las cuerdas que contenían a los más agresivos. Ahora sólo queda la guerra, la destrucción total del enemigo, de acuerdo con lo sostenido en las últimas horas por políticos de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, contra las dudas de Alemania y el No airado pero fecundo de todas las organizaciones pacifistas.
Contra todo eso queda sólo la palabra, el único camino contra la destrucción. El ideal más literario e irreal en la historia del mundo, pero el único racional. El acuerdo, el respeto mutuo, la vida por sobre todo. Ni el gas ni el cohete. Una tesis irreal a todo trapo pero igual a las de aquel glorioso pacifista Mahatma Gandhi, que demostró finalmente que su tesis era la única real y efectiva.
Pero en vez de Gandhi lo tenemos a Obama, Premio Nobel de la Paz, quien hasta el momento pareciera ser el más obediente a los seguidores de los planes de sus generales; y a Cameron, el primer ministro inglés que demuestra hasta ahora ser el más firme cumplidor de los planes del poder de su antigua colonia americana. Fantasías de la realidad. Inglaterra colonizada por Estados Unidos en cuanto a su política exterior. Que, en resumen, es continuar una historia de coloniajes y agresiones simuladas de autodefensa.
Buques de guerra, lanzacohetes, gases mortíferos. Otra vez la pregunta: ¿hasta cuándo? ¿Por qué las religiones no hacen un congreso conjunto y se obligan a sí mismas a un nunca más a las armas, un sí a los pactos de resolver todo en paz y en igualdad de derechos?
¿Cuándo los seres humanos vamos a dar un sí definitivo a la vida? Y esto no sólo tiene que ser resuelto por los organismos políticos, sino por sobre todo por las religiones, en conjunto con las entidades pacifistas que existen en casi todos los países del mundo. Un control de armas internacional hasta llegar a un mundo desarmado. ¿Idealismo irracional? ¡No! La única fórmula para decirle no a la destrucción. Si pensáramos que alguna vez los soldados se irían transformando en trabajadores de la tierra, en productores de bienes, ya no habría más hambre en el mundo. Y si en vez de construir tanques y acorazados, ametralladoras y balas se destinara ese dinero y esas energías a construir viviendas, ya no existiría gente sin techo en todo el mundo.
Claro, esto para algunos suena disparatado, pero hay que proponer el tema una vez más ante el peligro cada vez más pérfido que amenaza otra vez al mundo. Estados Unidos ya tiene todo preparado para iniciar acciones de guerra. Balas y bombas contra los gases. La irracionalidad de la violencia. ¿Y qué hacen los filósofos del mundo que no llaman a un congreso para marcar un camino que detenga las balas que ya están en puntería?
Sí, esto se escribe desde hace siglos, pero no pasa nada. Deberían avergonzarse las entidades mundiales que no hicieron oír su voz ante las sinrazones de los que dominan el poder en este mundo que gira desde hace muchos miles de años y arroja a sus hijos al pozo de la crueldad.
Hoy, el diario alemán General Anzeiger, en la misma página, trae dos títulos que muestran –tal vez sin proponérselo– la irracionalidad en que ha caído la humanidad. Un título es éste: “Estados Unidos, en su presupuesto 2013, otorgó 50 mil millones de dólares a los Servicios de Inteligencia”. Un “Black Budget”, que emplea para prestar servicios a 107.035 personas. Se señala allí que la CIA (Agencia Central de Inteligencia) recibe nada menos que 14.700 millones de dólares por año. En segundo lugar está la National Security Agency (NSA), con un presupuesto de 10.800 millones de dólares. La National Reconnaissance Office (NRO), encargada de los satélites espías, recibe 10.000 millones de dólares. ¿Y Obama qué dice? El, que en el año 2007, como senador, criticó al presidente Bush cuando intervino en Irak y lo acusó de “no haber respetado la Constitución de Estados Unidos”. Pero, claro, después del War Power Act, el presidente de Estados Unidos puede iniciar una guerra hasta 90 días sin que lo apruebe el Congreso. ¿Acto democrático? El diario alemán, en la misma página, a cinco columnas, titula: “En las grandes ciudades crece el riesgo de la pobreza”. La Unesco define como pobre a aquel que dispone de menos de 1,25 dólar por día. Más aún, lo define como “pobre absoluto”.
Comparemos esos dos datos. Luego de existir ya durante incontables siglos, llegamos a esto. A los servicios de Inteligencia y a la pobreza. ¡Qué dos contradicciones que nos hablan de la perversidad en que ha caído el ser humano! A pesar de sus grandes pensadores y sus héroes del pueblo, aquellos que lucharon por la paz eterna y por el respeto a la vida.
¿Después de estas comprobaciones, nos volvemos egoístas? ¿Nos volvemos pesimistas? ¿O continuamos la discusión sobre mejores futuros pensando en la sonrisa de los niños?
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