Padre De la Serna: "Massa representa al modelo económico de los noventa"
El referente del Grupo de Curas en Opción por los Pobres aseguró a INFOnewsque el líder del Frente Renovador es "el candidato del establishment" y los medios concentrados. El documento que llama a no votar al "liberalismo económico" y destaca logros del kirchnerismo.
Hace dos semanas, el Grupo de Curas en Opción por los Pobres emitió un documento de cara a las elecciones del próximo domingo 27 en el que llama a los votantes, creyentes o no, a no elegir "proyectos basados en el liberalismo económico" y destaca muchos de los logros del kirchnerismo, como la Asignación Universal por Hijo, el plan Conectar Igualdad y el plan ProCreAr, la recuperación de la jubilación solidaria, la inversión en educación y la reestatización de servicios.
En diálogo con INFOnews, el padre Eduardo De la Serna, referente de ese espacio, aseguró que el intendente de Tigre y candidato del Frente Renovador, Sergio Massa, "es el candidato del establishment" y los medios concentrados, ya que "representa un modelo económico de los noventa".
"Es evidente que Massa representa un modelo económico de los noventa. Basta ver lo que dijo en el coloquio de Idea, lo que dijo a los empresarios antes de las PASO", dijo De la Serna, y agregó: "Pasa que el tipo tuvo la suerte de estar en el lugar indicado a la hora indicada".
En ese sentido, señaló que "estuvo justo en la Anses cuando empezó a pagar a todos los jubilados, a las amas de casa, a los que no habían hecho los aportes, pero fueron las políticas de Néstor y Cristina, no las de Sergio Massa". "Lo mismo que pasa en Tigre, donde muchísimas de las obras las hizo Carlos Ubieto. Un cretino, de la dictadura, pero las cosas las hizo él, como el puerto de frutos", consideró. Además, añadió: "El Parque de la Costa y el Tren de la Costa también son cosas de los noventa. O sea, tenés una Miami pegada al río, pero caminás cuatro cuadras para adentro y no hay cloacas, no hay nada".
"En Tigre tenés una Miami pegada al río, pero caminás cuatro cuadras para adentro y no hay cloacas".
En el documento, el Grupo de Curas en Opción por los Pobres llama a "todas y todos a recordar las consecuencias funestas del neoliberalismo de los 90, continuación de lo empezado en la dictadura cívico-militar" y alerta sobre "los intentos visibles o encubiertos" que pretenden regresar a "esa noche oscura". "No hace falta demasiada memoria para recordar cómo ese proyecto hundió el país y provocó hambre, desocupación, injusticia, desigualdades y muerte", sentencia.
En ese sentido, destaca muchos de los logros del kirchnerismo, "como la recuperación de la producción y el empleo, el mejoramiento de los principales indicadores sociales; la discusión del salario en paritarias; la Asignación Universal por Hijo y madres embarazadas; el plan Conectar Igualdad y el plan ProCreAr", así como también "una más justa movilidad jubilatoria y la recuperación de la jubilación solidaria, el lugar dado a la Educación y la importancia que las escuelas primarias y secundarias tienen a lo largo y ancho del país: en 10 años se sextuplicó el presupuesto educativo y se crearon nueve universidades públicas y el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva". También celebra "la mayor presencia del Estado en inversiones para beneficio público y control de la actividad privada o en la re-estatización de algunos servicios, ya que las empresas deben servir a un proyecto de país y no a los arbitrios del capital".
Sin embargo, los curas reconocen que existen "limitaciones en lo referido a la desvalorización del poder adquisitivo del salario afectado por la inflación y la necesidad de una más justa distribución de la renta y la movilidad social ascendente que siga disminuyendo los niveles de pobreza" y señalan "la incidencia negativa del empleo no registrado, aun cuando se ha reducido significativamente desde fines de 2003; el acceso a la vivienda y la tierra como derechos constitucionales por encima de las imposiciones del mercado".
Reunión de los Curas en Opción por los Pobres, el pasado 29 de agosto.
No obstante, el texto llama a no votar "proyectos basados en la autodenominada ortodoxia económica del libre mercado", ya que "el proyecto económico liberal se opone a la mirada cristiana". "Los cristianos no podemos votar proyectos basados en el liberalismo económico que acentúen el individualismo y la primacía de la ganancia personal. Hemos de fijar la mirada en proyectos colectivos e inclusivos, con fuerte presencia del Estado como garante de lo público y regulador de la igualdad de oportunidades desde la justicia social y el bien común, ya que la propiedad privada no es un dogma intocable", enfatiza.
El texto critica además en duros términos a los candidatos y candidatas que "intentan convencer al público que resolverán todos los problemas (apoyados por asesores de imagen venidos del ámbito del marketing publicitario que venden tanto electrodomésticos como personas), pero son en realidad globos inflados sin sustancia o sin proyecto visible y público"
"Invitamos a nuestros hermanos y hermanas a escuchar propuestas y no slogans pegadizos y agradables a los oídos pero vacíos de contenido como cuando se habla livianamente de la 'inseguridad' o de 'la plata de los jubilados'. Recordando que estas elecciones definen cargos legislativos y no ejecutivos, alentamos a los candidatos a expresar a la sociedad sus ideales, sus proyectos y el modelo de país que defienden. Debemos exigir como ciudadanos que los candidatos propuestos digan clara y explícitamente qué van a hacer, cómo lo van a hacer, y con qué recursos, y que –escuchando atentamente- sepamos elegir la propuesta que según nuestro criterio, mejor defienda a los pobres", destaca.
Por último si bien reconocen que "la corrupción y la deshonestidad pueden opacar las buenas ideas e incluso frustrarlas y se debe trabajar para erradicarlas", los curas advierten: "Tampoco podemos caer en la tentación -inducida por muchos- de desestimar el decisivo valor de la política como herramienta necesaria para construir futuro. Si se imponen conceptos con cierto fundamentoen la realidad pero superficiales) tales como 'los políticos son todos corruptos', estaremos abonando el terreno para las ideas autoritarias, economicistas, antipopulares y antidemocráticas".
Hay lugares, remotos lugares del mundo, en los que el nombre de Lampedusa se pronuncia con un halo de esperanza. A pesar de que esa isla italiana comenzó a ser conocida porque en ella se apiña la “inmigración ilegal” africana, y por los naufragios recurrentes de las barcazas atiborradas, en los lugares de donde ellos vienen Lampedusa es, sin embargo, una gran idea, el triste Dorado de los desahuciados. Sortear esos ciento trece kilómetros que separan a las costas africanas de Europa es la única chance de sobrevivir. Esos lugares tienen nombres extraños y nunca escuchamos hablar de ellos. Mogadicio, Afar, Asmara, Bossaso. Ciudades de los países del cuerno de Africa. Actualmente, son los más pobres y de los más violentos del planeta. Ahí hay guerras, sequía, hambruna, dictaduras, desplazamientos de población forzosos. A los que intentan huir los persiguen los traficantes, los policías, los soldados, los paramilitares, las guerrillas.
Lampedusa brilla en un Mediterráneo que ya no es el de Serrat. O en todo caso es su parte oscura. Un mar recorrido por pesqueros italianos que tienen prohibido socorrer a las barcazas africanas que llegan con inmigrantes ilegales, aun si las ven naufragar. Habían muerto ocho pasajeros de un pesquero tunecino en junio, cuando el flamante papa Francisco se dirigió a la isla. Allí dijo que la noticia de los ocho muertos del último pesquero hundido se le había “clavado como una espina en el corazón”. Por lo que siguió diciendo, uno supone que la espina no era solamente aquel naufragio, sino además su circunstancia de impiedad. “¿Quién es el responsable de la sangre de estos hermanos y hermanas? Ninguno. Todos respondemos: yo no he sido, yo no tengo nada que ver, serán otros. Hemos perdido el sentido de la responsabilidad fraterna. Vivimos en la globalización de la indiferencia.”
Hace diez días, en el naufragio de una embarcación más grande, aquella espina se volvió estilete: esta vez fueron rescatados más de trescientos cadáveres y se ignora el número de desaparecidos. Hubo unos 150 sobrevivientes. La visita del Papa hace unos meses y la magnitud de la tragedia puso a la UE en su módica acción, al menos con reflejos para organizar una reunión entre algunos de esos sobrevivientes y el primer ministro italiano, Enrico Letta, con José Manuel Barroso, presidente de la Comisión Europea, y con Cecilia Malmstroen, comisaria europea de Asuntos de Interior. Es decir: los que tienen la llave de la puerta de entrada. La mayoría de los sobrevivientes y los muertos provenían de Eritrea y Somalia. Hace poco eran de Etiopía y de Sudán. En esa reunión, el portavoz de los sobrevivientes, el eritreo Binyam –los nombres que cita Acnur, la agencia de la ONU para los refugiados, son falsos, porque todos ellos corren el riesgo de ser deportados y la publicidad de sus identidades constituiría una condena anticipada–, les contó su historia. Y esa historia obliga a mirar más allá de Lampedusa, porque la información siempre parte de ahí, de los naufragios, en un mecanismo periodístico parecido al que nos mantiene siempre informados de los cortes de rutas o calles, pero al mismo tiempo desinformados de sus motivos. La historia de Binyam obliga a ir más allá, a aquellos territorios sacrificables en los que fluye pimpante el comercio de armas porque la guerra es eso, lo que mantiene activa a la industria que, vamos, no es africana.
Binyam tiene 25 años y llegó a las costas de Lampedusa procedente de Asmara, la capital eritrea. A los 17 años se vio obligado a alistarse en el ejército de su país, como todos sus hermanos. El servicio militar es obligatorio, no remunerado y dura tres años, pero eso es en teoría. Una vez alistados y en un país de guerra constante, los soldados nunca reciben la baja. Uno de los hermanos mayores de Binyam lleva en el ejército más de veinte años, el tiempo de vida de su país, que hace dos décadas se separó de Etiopía. Después de siete años de vida militar, Binyam, que aspira a estudiar Bellas Artes porque le gustan la pintura y el dibujo, decidió salir de Eritrea.
Huyó al norte. Llegó a Sudán y allí fue trasladado al campamento de refugiados de Shagarab. Estuvo allí hasta que encontró un traficante al que pudo pagarle para que lo llevara a Jartún. Su esperanza era reunirse con un hermano que vive en el Reino Unido o con una hermana que vive en Alemania. Solicitó legalmente entrar a la UE, pero fue rechazado. No podía volver a Eritrea, donde sería ejecutado por desertor. Trabajó en Sudán hasta que logró reunir los 1600 dólares para pagarse el viaje a Libia y desde allí volvió a pagar para cruzar el Mediterráneo hasta Italia. Algunos en Europa están lamentándose por haber derrocado a Khadafi: desde entonces las costas libias son el punto de partida de los inmigrantes, que no son inmigrantes: son refugiados.
Los que llegan a esas costas y suben a esas barcazas ya han probado otros modos de salir y no han podido, ya han meditado lo suficiente y están decididos a todo, hasta a morir en el naufragio. Dejan atrás otro tipo de muerte. Binyam les dijo a los funcionarios europeos que se siente culpable de haber sobrevivido, porque el amigo con el que se embarcó murió en el mar. Se habían conocido en el norte de Africa, en los campamentos, y se habían dado fuerza mutuamente.
Binyam, al igual que sus compatriotas, no quiere entrar a Europa para aguarle la fiesta a nadie, aunque sabe que su máxima aspiración, ser aceptado, incluye un futuro de pobreza y exclusión. Pero a Binyam y a los eritreos que escapan de Africa la miseria europea les sabe a mieles. Vienen de un lugar de esos de los que sólo sabemos algo cada tanto porque algún fotoperiodista gana el World Press con una imagen que quita el aliento. Pero el aliento se recupera al rato y la vida sigue. Igual que en Eritrea. En 2012, en Ruanda, la selección de fútbol de Eritrea pidió permiso para salir de compras un rato antes del horario del vuelo de regreso. No volvieron nunca. El equipo entero más los técnicos pidieron asilo político.
Gobierna Eritrea Isaias Afewerki, con mano dura. Mantiene cerrado el país. No se puede entrar ni salir. Amnistía Internacional denuncia que en ese país los sospechosos de disidencia son arrestados y que nadie informa a sus familias de esas detenciones. Según Reporteros sin Fronteras, Eritrea es el país del mundo con menos libertad de expresión. No tiene ni salud ni educación pública. De acuerdo con Unicef, 300.000 niños, ahora, están en riesgo de morir por las miles de minas antipersonales sembradas junto a los caminos por un ejército compuesto en su mayoría por púberes y niños, ya que los mayores han muerto. A los que quieren escapar y son detenidos, los acusan de intentar aliarse a alguna facción armada antigubernamental, de modo que son tratados como terroristas. Hoy hay más de 40.000 refugiados eritreos en Israel, 87.000 en Etiopía y 125.000 en Sudán. Este año a Lampedusa han llegado cerca de 30.000.
Así es el diseño del mundo, con su reparto de roles centrales, periféricos, emergentes o de basurero. Lampedusa, la puerta europea para los desesperados africanos, brilla en el Mediterráneo con una corona de ahogados. En las aguas esmeraldas y profundas yacen los que no pudieron llegar a cumplir el sueño de vivir en paz. Nuestra impertérrita indiferencia es parte de ese diseño.
El hallazgo del hematoma presidencial desencadenó una carrera de cuestionamientos a la propia CFK, a la información médica sobre su salud y al vicepresidente Amado Boudou. Como corresponde a la diversidad del panorama mediático, hubo quienes exageraron la gravedad del cuadro clínico y quienes lo minimizaron hasta reducirlo a una mera estratagema de propósito electoral. Pero todos coincidieron en plantear una situación de crisis y desgobierno. Respecto de Boudou, se trazaron dos recorridos paralelos: por un lado, presuntos conflictos con distintos funcionarios y allegados a Cristina, sin explicitación de un solo dato concreto, y por otro la persistente descalificación personal. Se desplegó sobre él un completo catálogo de adjetivos desdeñosos. Sin embargo, ninguna de las denuncias reiteradas a diario contra Boudou dio lugar a medidas judiciales que afecten su aptitud para desempeñar el cargo al que fue elegido hace dos años. No se ha probado la existencia de algún delito y, mucho menos que, de haber existido, sea atribuible al vicepresidente. El carácter tendencioso de estos señalamientos queda en evidencia por el contraste con el tratamiento de los mismos medios a otras figuras políticas, por ejemplo el jefe de gobierno porteño Maurizio Macrì y los candidatos cordobeses Juan Schiaretti y Oscar Aguad. Aunque todos ellos están procesados por la justicia, ese dato es invisibilizado en la cobertura sobre sus actividades. Una breve reseña de cada caso:
Maurizio Macrì: desde mayo de 2010 está procesado como miembro de una asociación ilícita formada para escuchar en forma ilegal conversaciones telefónicas de distintas personas, entre otras su cuñado con quien la familia mantiene diferencia de intereses, y familiares de las víctimas en el atentado contra la AMIA. El fallo fue confirmado por la Cámara Nacional de Casación Penal y la causa está en condiciones de ser elevada a juicio oral. También está imputado en la causa “Macri, Mauricio, Piccardo Pablo, UCEP s/ amenazas y otros delitos”, por lesiones, coacción agravada e incumplimiento de los deberes de funcionario público, en el desalojo violento de indigentes, en 17 casos. Fue indagado en 2011, la Cámara de Casación Penal le negó el sobreseimiento que pedía. Juan Schiaretti: el primer candidato a diputado por el Peornismo Opositor cordobés, Juan Schiaretti, está procesado por el cobro de 200.000 dólares en sobresueldos con fondos reservados, durante su gestión como Secretario de Industria. Así lo dispuso la Cámara Federal de la Capital hace tres meses, dictándole un embargo por 300.000 pesos. Oscar Aguad: el diputado radical por Córdoba y candidato a la reelección, está procesado por malversación de caudales públicos (60 millones de dólares) durante su desempeño como interventor federal en Corrientes. Ese dinero proviene de un crédito, canjeado por bonos provinciales, del que nunca se rindieron cuentas. El procesamiento quedó firme el año pasado una vez agotado el último recurso, con el fallo adverso del Superior Tribunal de Justicia correntino.
Desde que se anunció la dolencia presidencial hasta ahora, La Nación y Clarín publicaron decenas de notas sobre Macri, la mitad referidas a anuncios o inaguraciones de obra pública, en las que no mencionan que esté procesado. El tema sólo aparece en el reportaje al candidato de PRO Ivan Petrella, pero aún entonces se soslaya el procesamiento de Macrì. Clarín le preguntó a Petrella qué ocurriría “si avanza la causa de las escuchas” y la oposición pide el juicio político, casi como un pase gol para que el joven teólogo responda: “Me sorprendería. Sería mucha mala fe por parte de la oposición. Creo que está muy claro que es una causa armada, como una especie de espada judicial. Quiero pensar en la buena fe de la oposición para que se puedan debatir temas serios y no entrar en esta politiquería chiquita que no le sirve a nadie”. La Nación sólo mencionó una vez a Schiaretti, el miércoles pasado, y Clarín tres veces. En ninguna se informó sobre su procesamiento. Lo mismo ocurrió en la única nota de la semana en que Clarín nombró a Oscar Aguad. El diario cordobés de Clarín, La Voz del Interior, nombró en once notas tanto a Schiaretti como a Aguad y en cuatro a Macrì. No hay en ellas ni una mención a la existencia de las causas judiciales que los afectan. El colmo fue la nota de Clarín del miércoles 9, sobre la polémica por la referencia de Boudou a Schiaretti durante un acto en Córdoba. El diario omite cualquier dato sobre la situación judicial de Schiaretti. En cambio dice que el vicepresidente habló “sin importarle su procesamiento judicial por tráfico de influencias en la compra de la ex Ciccone”, procesamiento que desde febrero de 2012 sólo existe como expresión de deseos. El persistente silencio sobre estos casos que comprometen a Macrì, Schiaretti y Aguad, y el estrépito ante cada paso del vicepresidente demuestran que la falta de confianza que padecería Boudou reside en la pura subjetividad de quienes la enuncian y no se asienta en ningún dato objetivo. Es comprensible que ellos no confíen en Boudou, pero no que proyecten ese sentimiento sobre la sociedad.
(Bienvenidos a la página del Encuentro Nacional de Curas en la Opción Preferencial por los Pobres)
Mensaje a la sociedad argentina con motivo de las próximas elecciones legislativas del 27 de octubre
En nuestro pasado encuentro nacional de curas, en agosto, hicimos llegar a la sociedad un mensaje con motivo de los 30 años de democracia. Celebrando una nueva jornada electoral el próximo 27 de octubre, quisiéramos invitar –en ese mismo marco- a nuestras hermanas y hermanos argentinos a reflexionar juntos:
En política se eligen “proyectos”, es decir, propuestas del país que queremos, y los medios para lograrlo. Como grupo de curas, no imaginamos ni queremos un proyecto que no pretenda ser cada vez más inclusivo, en el que los pobres sean no solamente destinatarios de buenas políticas sino verdaderos protagonistas.
En un “proyecto” se tiene en cuenta de dónde venimos, dónde estamos y hacia dónde queremos ir. Invitamos a todas y todos a recordar las consecuencias funestas del neoliberalismo de los 90, continuación de lo empezado en la dictadura cívico-militar, y alertamos ante los intentos visibles o encubiertos que pretenden que volvamos a esa “noche oscura”. No hace falta demasiada memoria para recordar cómo ese proyecto hundió el país y provocó hambre, desocupación, injusticia, desigualdades y muerte.
Reconocemos muchos logros en nuestro momento presente, como la recuperación de la producción y el empleo, el mejoramiento de los principales indicadores sociales; la discusión del salario en paritarias; la Asignación Universal por Hijo y madres embarazadas; el plan Conectar Igualdad y el plan ProCreAr; una más justa movilidad jubilatoria, y la recuperación de la jubilación solidaria; el lugar dado a la Educación y la importancia que las escuelas primarias y secundarias tienen a lo largo y ancho del país: en 10 años se sextuplicó el presupuesto educativo y se crearon nueve universidades públicas y el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva; la mayor presencia del Estado en inversiones para beneficio público y control de la actividad privada o en la re-estatización de algunos servicios, ya que las empresas deben servir a un proyecto de país y no a los arbitrios del capital.
Sabemos que falta mucho todavía. Observamos limitaciones en lo referido a la desvalorización del poder adquisitivo del salario afectado por la inflación y la necesidad de una más justa distribución de la renta y la movilidad social ascendente que siga disminuyendo los niveles de pobreza; la incidencia negativa del empleo no registrado, aun cuando se ha reducido significativamente desde fines de 2003; el acceso a la vivienda y la tierra como derechos constitucionales por encima de las imposiciones del mercado.
Como creyentes cristianos que somos no podemos olvidar la Doctrina Social de la Iglesia a la hora de decidir un voto. Y en estos valores podemos coincidir también con muchos no cristianos o no creyentes de nuestra patria. No podemos pensar en votar proyectos basados en la autodenominada ortodoxia económica del libre mercado. El proyecto económico liberal se opone a la mirada cristiana, ya que la libre competencia y la acumulación de lucro se convierten en absolutos en pos de los cuales “se sacrifica todo, acentuando la desigualdad y la marginación de las grandes mayorías” (Puebla 194). Un proyecto inclusivo no consiste en dar migajas a los pobres, porque “no se trata sólo de dar lo superfluo a quien está necesitado, sino de ayudar a pueblos enteros -que están excluidos o marginados- a que entren en el círculo del desarrollo económico y humano; esto será posible no sólo utilizando lo superfluo que nuestro mundo produce en abundancia, sino cambiando sobre todo los estilos de vida, los modelos de producción y de consumo, las estructuras consolidadas de poder que rigen hoy la sociedad” (Centesimus Annus 58).El papa Francisco ha señalado también que “la adoración del antiguo becerro de oro ha encontrado una versión nueva y despiadada en el fetichismo del dinero y en la dictadura de la economía sin un rostro y un objetivo verdaderamente humano” (Discurso a los embajadores de Kirguistán, Antigua y Barbuda, Luxemburgo y Botswana, 16/5/2013).
Los cristianos no podemos votar proyectos basados en el liberalismo económico que acentúen el individualismo y la primacía de la ganancia personal. Hemos de fijar la mirada en proyectos colectivos e inclusivos, con fuerte presencia del Estado como garante de lo público y regulador de la igualdad de oportunidades desde la justicia social y el bien común, ya que la propiedad privada no es un dogma intocable, debe tener un sano límite impuesto por la necesidad de todos. Dice el Concilio Vaticano II que “Dios ha destinado la tierra y cuanto ella contiene para el uso de todo el género humano. Por consiguiente, los bienes creados deben llegar a todos de una manera equitativa, dirigida por la justicia y acompañada por la caridad” (Gaudium et Spes 69). La propiedad privada es un derecho secundario, el único derecho natural primario es el destino universal de los bienes. Para Jesús de Nazaret la acumulación de ganancia no puede ser un fin en sí mismo, los bienes deben circular, y la economía no puede estar desconectada de la sociedad: “¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; ¿y para quien será lo que has acumulado?" (Lc 12,20) Sabemos que en una campaña electoral muchos candidatos y candidatas intentan convencer al público que resolverán todos los problemas (apoyados por asesores de imagen venidos del ámbito del marketing publicitario que venden tanto electrodomésticos como personas), pero son en realidad globos inflados sin sustancia o sin proyecto visible y público. Invitamos a nuestros hermanos y hermanas a escuchar propuestas y no slogans pegadizos y agradables a los oídos pero vacíos de contenido como cuando se habla livianamente de la "inseguridad" o de "la plata de los jubilados". Recordando que estas elecciones definen cargos legislativos y no ejecutivos, alentamos a los candidatos a expresar a la sociedad sus ideales, sus proyectos y el modelo de país que defienden. Debemos exigir como ciudadanos que los candidatos propuestos digan clara y explícitamente qué van a hacer, cómo lo van a hacer, y con qué recursos, y que –escuchando atentamente- sepamos elegir la propuesta que según nuestro criterio, mejor defienda a los pobres. Si bien es cierto que la corrupción y la deshonestidad pueden opacar las buenas ideas e incluso frustrarlas y se debe trabajar para erradicarlas, tampoco podemos caer en la tentación -inducida por muchos- de desestimar el decisivo valor de la política como herramienta necesaria para construir futuro. Si se imponen conceptos con cierto fundamento en la realidad pero superficiales) tales como “los políticos son todos corruptos”, estaremos abonando el terreno para las ideas autoritarias, economicistas, antipopulares y antidemocráticas.
Deseamos fervientemente una jornada electoral desarrollada como fiesta democrática, en armonía y en paz, sin menospreciar la enorme alegría de vivir en libertad para expresar nuestras ideas y convicciones políticas a través del voto.
La palabra “canallada” no es una palabra muy usada en el lenguaje cotidiano. Aunque la Real Academia diga que pertenece al lenguaje “coloquial”, será a los coloquios españoles que se refiere, porque no se escucha que sea usada por el común de la gente. Las palabras que se escuchan son otras para decir lo mismo. Pero es un término que se entiende. Se sabe qué es un “canalla” y qué cosa es una “canallada”.
Canallada fue leer “viva el cáncer” pintado en el hospital donde Evita agonizaba. Una canallada fue palpar la decepción de varios cuando Cristina no tenía el cáncer que le deseaban. Y ante el actual deterioro de la salud de Cristina, víctima de un hematoma subdural, la canallada devino en orgía. Orgía en los comentarios escritos en las noticias de los diarios, en los mensajes de texto o mails en cadena. Pero, en general, esos enfermos de odio quedan protegidos por el anonimato que impide, ya sea responder o simplemente bloquearlos. La cosa se agrava cuando esa canallada tiene nombres propios de personas públicas, sea Mauricio Macri, Julio Bárbaro, Chiche Duhalde, Jorge Lanata, Jorge Giacobbe, Felipe Solá, Beatriz Sarlo, Joaquín Morales Solá, Mariano Grondona y tantos otros participes cómplices de la canallada desde las usinas del Grupo Clarín, que seguirá gozando de su impunidad y omnipotencia, gracias a la cobardía inminente de jueces que no se atreverán a fallar la constitucionalidad de la ley de medios.
Canallada es decir que Cristina fingió o que saca rédito político de su enfermedad (como si ellos no sacaran rédito de cada muerte por gripe A, accidentes de trenes, inundaciones y sadismos varios), que lo hizo a propósito para disimular la derrota electoral.
Canallada es no poder disimular su alegría ante la debilidad de la Presidenta, a lo que suman la actitud destituyente ante el vicepresidente electo hablando con liviandad, sin fundamento y aparentando desconocer (o en algún caso simplemente desconociendo) la Constitución Nacional y sus mecanismos en estas circunstancias.
Canallada es cada vez más todo lo que hacen desde las usinas generadoras de malestar, de lavado de cabezas, con el único objetivo de no perder poder, y –si es posible– acrecentarlo.
Cuando veo, escucho y leo toda esa canallada, esa jauría de canallas, me pregunto. ¿No era –según esos mismos personajes– Cristina la que fomentaba la crispación, la división (o grieta) y el odio? Debo estar leyendo mal, porque mi sensación es todo lo contrario. Debo ser más cristinista de lo que creía, porque me parecen ellos los que la provocan y creo que quizás debamos celebrar que Cristina sea más “cabeza dura” que lo que ellos desean, y los golpes que le tiran “minuto a minuto” solamente le provoquen un hematoma y nos permitan desear que pronto la tengamos otra vez trabajando por un país para todos y todas y no exclusivo para sus mandantes. Un país que sea casa de todos y todas y no un country para un grupito soberano e infame. O canalla.
(en ese momento HORACIO RODRIGUEZ LARRETA , jefe de gabinete de MACRI, dirigía el PAMI, es cuestion de investigar la denuncia de Favaloro)
LA ÚLTIMA CARTA DE FAVALORO
ANTES DE MORIR
El prestigioso cardiocirujano, fundador de la clínica en la que hoy se recupera Cristina Kirchner tras su operación, le escribió una desesperada carta al entonces presidente Fernando de la Rúa pidiendo ayuda. "Ser honesto en esta sociedad corrupta tiene su precio", aseguró. El texto completo
Hace más de 13 años, el 29 de julio del año 2000, después de una larga carrera profesional que lo había encumbrado en lo más alto de la consideración mundial, el cardiocirujano platense René Favoloro se quitaba la vida disparándose de un tiro en el pecho, sumiendo a la sociedad argentina en un profundo desconsuelo.
El reconocido cardiólogo y educador, responsable de la primera operación de bypass en el mundo, le había escrito minutos antes una desesperada carta al entonces presidente Fernando de la Rúa en la que reconocía estar "cansado de tanto luchar y luchar" y pedía un salvataje económico para la fundación que llevaba su nombre, en medio de críticas al sistema de salud argentino.
Favaloro se había contactado previamente con autoridades del gobierno de la Alianza con el objetivo de que el Estado cancelara las deudas que mantenía con dicha institución, que se encontraba al borde de la quiebra con millonarias deudas. La eminencia médica estaba angustiada porque la falta de fondos significaba más despidos, y tal vez, el cierre de la clínica, dedicada desde su inauguración en 1975 no solo al cuidado de pacientes, sino también a la docencia e investigación.
"Envié cuatro cartas a Enrique Iglesias (entonces presidente del BID), solicitando ayuda (¡tiran tanto dinero por la borda en esta Latinoamérica!) todavía estoy esperando alguna respuesta. Maneja miles de millones de dólares, pero para una institución que ha entrenado centenares de médicos desparramados por nuestro país y toda Latinoamérica, no hay respuesta", decía un agobiado Favaloro en su última carta.
"¿Cómo se mide el valor social de nuestra tarea docente? Es indudable que ser honesto, en esta sociedad corrupta tiene su precio. A la corta o a la larga te lo hacen pagar", escribió, antes de anunciar que se quitaría la vida, algo que decía era un decisión "meditada", y pedir a la sociedad que "no afloje".
A continuación, el texto completo:
(Del Dr. René Favaloro/ julio 29-2000 - 14,30 horas)
Si se lee mi carta de renuncia a la Cleveland Clinic, está claro que mi regreso a la Argentina (después de haber alcanzado un lugar destacado en la cirugía cardiovascular) se debió a mi eterno compromiso con mi patria. Nunca perdí mis raíces.. Volví para trabajar en docencia, investigación y asistencia médica. La primera etapa en el Sanatorio Güemes, demostró que inmediatamente organizamos la residencia en cardiología y cirugía cardiovascular, además de cursos de post grado a todos los niveles. Le dimos importancia también a la investigación clínica en donde participaron la mayoría de los miembros de nuestro grupo. En lo asistencial exigimos de entrada un número de camas para los indigentes. Así, cientos de pacientes fueron operados sin cargo alguno. La mayoría de nuestros pacientes provenían de las obras sociales. El sanatorio tenía contrato con las más importantes de aquel entonces.
La relación con el sanatorio fue muy clara: los honorarios, provinieran de donde provinieran, eran de nosotros; la internación, del sanatorio (sin duda la mayor tajada).
Nosotros con los honorarios pagamos las residencias y las secretarias y nuestras entradas se distribuían entre los médicos proporcionalmente.
Nunca permití que se tocara un solo peso de los que no nos correspondía.
A pesar de que los directores aseguraban que no había retornos, yo conocía que sí los había. De vez en cuando, a pedido de su director, saludaba a los sindicalistas de turno, que agradecían nuestro trabajo.
Este era nuestro único contacto. A mediados de la década del 70, comenzamos a organizar la Fundación. Primero con la ayuda de la Sedra, creamos el departamento de investigación básica que tanta satisfacción nos ha dado y luego la construcción del Instituto de Cardiología y cirugía cardiovascular. Cuando entró en funciones, redacté los 10 mandamientos que debían sostenerse a rajatabla, basados en el lineamiento ético que siempre me ha acompañado. La calidad de nuestro trabajo, basado en la tecnología incorporada más la tarea de los profesionales seleccionados hizo que no nos faltara trabajo, pero debimos luchar continuamente con la corrupción imperante en la medicina (parte de la tremenda corrupción que ha contaminado a nuestro país en todos los niveles sin límites de ninguna naturaleza). Nos hemos negado sistemáticamente a quebrar los lineamientos éticos, como consecuencia, jamás dimos un solo peso de retorno. Así, obras sociales de envergadura no mandaron ni mandan sus pacientes al Instituto.
¡Lo que tendría que narrar de las innumerables entrevistas con los sindicalistas de turno!
Manga de corruptos que viven a costa de los obreros y coimean fundamentalmente con el dinero de las obras sociales que corresponde a la atención médica.
Lo mismo ocurre con el PAMI. Esto lo pueden certificar los médicos de mi país que para sobrevivir deben aceptar participar del sistema implementado a lo largo y ancho de todo el país.
Valga un solo ejemplo: el PAMI tiene una vieja deuda con nosotros (creo desde el año 94 o 95) de 1.900.000 pesos; la hubiéramos cobrado en 48 horas si hubiéramos aceptado los retornos que se nos pedían (como es lógico no a mí directamente).
Si hubiéramos aceptado las condiciones imperantes por la corrupción del sistema (que se ha ido incrementando en estos últimos años) deberíamos tener 100 camas más. No daríamos abasto para atender toda la demanda.
El que quiera negar que todo esto es cierto que acepte que rija en la Argentina, el principio fundamental de la libre elección del médico, que terminaría con los acomodados de turno.
Lo mismo ocurre con los pacientes privados (incluyendo los de la medicina prepaga) el médico que envía a estos pacientes por el famoso ana-ana , sabe, espera, recibir una jugosa participación del cirujano.
Hace muchísimos años debo escuchar aquello de que Favaloro no opera más! ¿De dónde proviene este infundio?. Muy simple: el pacientes es estudiado. Conclusión, su cardiólogo le dice que debe ser operado. El paciente acepta y expresa sus deseos de que yo lo opere. 'Pero cómo, usted no sabe que Favaloro no opera hace tiempo?'. 'Yo le voy a recomendar un cirujano de real valor, no se preocupe'.
El cirujano 'de real valor' además de su capacidad profesional retornará al cardiólogo mandante un 50% de los honorarios!
Varios de esos pacientes han venido a mi consulta no obstante las 'indicaciones' de su cardiólogo. '¿Doctor, usted sigue operando?' y una vez más debo explicar que sí, que lo sigo haciendo con el mismo entusiasmo y responsabilidad de siempre. Muchos de estos cardiólogos, son de prestigio nacional e internacional. Concurren a los Congresos del American College o de la American Heart y entonces sí, allí me brindan toda clase de felicitaciones y abrazos cada vez que debo exponer alguna 'lecture' de significación. Así ocurrió cuando la de Paul D. White lecture en Dallas, decenas de cardiólogos argentinos me abrazaron, algunos con lágrimas en los ojos. Pero aquí, vuelven a insertarse en el 'sistema' y el dinero es lo que más les interesa.
La corrupción ha alcanzado niveles que nunca pensé presenciar. Instituciones de prestigio como el Instituto Cardiovascular Buenos Aires, con excelentes profesionales médicos, envían empleados bien entrenados que visitan a los médicos cardiólogos en sus consultorios. Allí les explican en detalles los mecanismos del retorno y los porcentajes que recibirán no solamente por la cirugía, los métodos de diagnóstico no invasivo (Holter eco, camara y etc, etc.) los cateterismos, las angioplastias, etc. etc., están incluidos.
No es la única institución. Médicos de la Fundación me han mostrado las hojas que les dejan con todo muy bien explicado. Llegado el caso, una vez el paciente operado, el mismo personal entrenado, visitará nuevamente al cardiólogo, explicará en detalle 'la operación económica' y entregará el sobre correspondiente!.
La situación actual de la Fundación es desesperante, millones de pesos a cobrar de tarea realizada, incluyendo pacientes de alto riesgo que no podemos rechazar. Es fácil decir 'no hay camas disponibles'.
Nuestro juramento médico lo impide.
Estos pacientes demandan un alto costo raramente reconocido por las obras sociales. A ello se agregan deudas por todos lados, las que corresponden a la construcción y equipamiento del ICYCC, los proveedores, la DGI, los bancos, los médicos con atrasos de varios meses.. Todos nuestros proyectos tambalean y cada vez más todo se complica.
En Estados Unidos, las grandes instituciones médicas, pueden realizar su tarea asistencial, la docencia y la investigación por las donaciones que reciben.
Las cinco facultades médicas más trascendentes reciben más de 100 millones de dólares cada una! Aquí, ni soñando. Realicé gestiones en el BID que nos ayudó en la etapa inicial y luego publicitó en varias de sus publicaciones a nuestro instituto como uno de sus logros!. Envié cuatro cartas a Enrique Iglesias, solicitando ayuda (¡tiran tanto dinero por la borda en esta Latinoamérica!) todavía estoy esperando alguna respuesta. Maneja miles de millones de dólares, pero para una institución que ha entrenado centenares de médicos desparramados por nuestro país y toda Latinoamérica, no hay respuesta. ¿Cómo se mide el valor social de nuestra tarea docente? Es indudable que ser honesto, en esta sociedad corrupta tiene su precio. A la corta o a la larga te lo hacen pagar.
La mayoría del tiempo me siento solo. En aquella carta de renuncia a la C. Clinic , le decía al Dr. Effen que sabía de antemano que iba a tener que luchar y le recordaba que Don Quijote era español! Sin duda la lucha ha sido muy desigual. El proyecto de la Fundación tambalea y empieza a resquebrajarse. Hemos tenido varias reuniones, mis colaboradores más cercanos, algunos de ellos compañeros de lucha desde nuestro recordado Colegio Nacional de La Plata, me aconsejan que para salvar a la Fundación debemos incorporarnos al ´sistema'.
Sí al retorno, sí al ana-ana.
'Pondremos gente a organizar todo'. Hay 'especialistas' que saben como hacerlo. 'Debes dar un paso al costado. Aclararemos que vos no sabes nada, que no estás enterado'. 'Debes comprenderlo si querés salvar a la Fundación'.
¡Quién va a creer que yo no estoy enterado!
En este momento y a esta edad terminar con los principios éticos que recibí de mis padres, mis maestros y profesores me resulta extremadamente difícil. No puedo cambiar, prefiero desaparecer.
Joaquín V. González, escribió la lección de optimismo que se nos entregaba al recibirnos: 'a mí no me ha derrotado nadie'. Yo no puedo decir lo mismo. A mí me ha derrotado esta sociedad corrupta que todo lo controla. Estoy cansado de recibir homenajes y elogios al nivel internacional. Hace pocos días fui incluido en el grupo selecto de las leyendas del milenio en cirugía cardiovascular.
El año pasado debí participar en varios países desde Suecia a la India escuchando siempre lo mismo. '¡La leyenda, la leyenda!'
Quizá el pecado capital que he cometido, aquí en mi país, fue expresar siempre en voz alta mis sentimientos, mis críticas, insisto, en esta sociedad del privilegio, donde unos pocos gozan hasta el hartazgo, mientras la mayoría vive en la miseria y la desesperación. Todo esto no se perdona, por el contrario se castiga.
Me consuela el haber atendido a mis pacientes sin distinción de ninguna naturaleza. Mis colaboradores saben de mi inclinación por los pobres, que viene de mis lejanos años en Jacinto Arauz.
Estoy cansado de luchar y luchar, galopando contra el viento como decía Don Ata.
No puedo cambiar. No ha sido una decisión fácil pero sí meditada. No se hable de debilidad o valentía.
El cirujano vive con la muerte, es su compañera inseparable, con ella me voy de la mano.
Sólo espero no se haga de este acto una comedia. Al periodismo le pido que tenga un poco de piedad.
Estoy tranquilo. Alguna vez en un acto académico en USA se me presentó como a un hombre bueno que sigue siendo un médico rural. Perdónenme, pero creo, es cierto. Espero que me recuerden así.
En estos días he mandado cartas desesperadas a entidades nacionales, provinciales, empresarios, sin recibir respuesta.
En la Fundación ha comenzado a actuar un comité de crisis con asesoramiento externo. Ayer empezaron a producirse las primeras cesantías. Algunos, pocos, han sido colaboradores fieles y dedicados. El lunes no podría dar la cara.
A mi familia en particular a mis queridos sobrinos, a mis colaboradores, a mis amigos, recuerden que llegué a los 77 años. No aflojen, tienen la obligación de seguir luchando por lo menos hasta alcanzar la misma edad, que no es poco.
Una vez más reitero la obligación de cremarme inmediatamente sin perder tiempo y tirar mis cenizas en los montes cercanos a Jacinto Arauz, allá en La Pampa. Queda terminantemente prohibido realizar ceremonias religiosas o civiles.
Cuando un obispo se pronuncia desde la doctrina católica sobre algún aspecto de la realidad social (homosexualidad, pobreza, familia) siempre hay un sentido político e ideológico que se disimula detrás del discurso religioso. En un país de tradición católica como Argentina, su voz pública ha tenido y tiene peso simbólico, difusión mediática y, en ocasiones, injerencia en decisiones gubernamentales. Dos hechos significativos permiten visualizar este cruce entre religión y política: la famosa homilía del provicario castrense Victorio Bonamín que promovió el alzamiento militar en 1975 y el fallo del Poder Judicial que benefició al ex obispo castrense Antonio Baseotto.
1975
El 23/9/1975 Bonamín celebró una misa por el teniente coronel Argentino Del Valle Larrabure, asesinado en Rosario. Traspasando las fronteras de lo estrictamente religioso, su homilía operó como una proclama política para quienes esperaban una intervención militar: “Cuando hay derramamiento de sangre hay redención. Dios está redimiendo mediante el Ejército la Nación Argentina. [...] Su muerte es muerte de amor, como lo es ésta de los oficiales y suboficiales que han muerto en acción de guerra en Tucumán. Son muertes que tienen una finalidad trascendente. [...] ¿Es audacia decir que el Ejército argentino está expiando por todos? [...] ¿No querrá Dios algo más de las Fuerzas Armadas que esté más allá de su función de cada día? [...] Debe alzarse lo que está tan caído y qué bueno es que sean los primeros en alzarse los militares. [...] Yo sé que es un motivo, un argumento, que surge ahí del altar, lo que le está pasando al Ejército”.
La dirigencia política cuestionó la homilía por representar “un agravio al pueblo argentino y a sus instituciones, y una incitación a las Fuerzas Armadas para la quiebra del orden institucional”. El obispo se excusó alegando que sus expresiones “no tenían ningún trasfondo político”. Si bien los repudios en el ámbito gubernamental fueron unánimes, las adhesiones no pasaron desapercibidas en el mundo castrense y el eclesiástico. El obispo Tortolo, autoridad máxima de la Iglesia argentina, expresó que la homilía “estaba dentro del magisterio de un obispo”. Y una solicitada en La Nación del 27/9/1975 respaldó a Bonamín: “Como soldado de Cristo, usted honra su fe. Lástima para la Patria, que no ciña espada”.
Frente a las repercusiones el provicario escribió en su diario personal: “Inde, irae!... et amores!” [Desde allí, ira... y amores!]. Despertando más amores que odios, la homilía de Bonamín significó el ápice de la sacralización y la bendición pública que la jerarquía eclesiástica ofreció a la “guerra santa”. Este “reaseguro divino” terminó de consolidar la imagen y el discurso de un “Ejército redentor”. La sangre de los militares muertos no era en vano, sino que se convertía en el medio más eficaz –si no el único– para la “expiación”. Eclesiásticos y jefes militares tranquilizaban a sus subalternos asegurándoles que esas muertes eran “muertes de amor”.
2005
Treinta años después, Baseotto dirigió una carta al ministro de Salud Ginés González García cuestionando su política de prevención y salud reproductiva: “La multiplicación de los abortos que usted propicia con fármacos conocidos como abortivos es apología del delito de homicidio... Cuando usted repartió públicamente profilácticos a los jóvenes, recordaba el texto del Evangelio donde nuestro Señor afirma que los que escandalizan a los pequeños merecen que les cuelguen una piedra de molino al cuello y los tiren al mar”. Paradójicamente, quien estaba haciendo apología del delito era el denunciante. La respuesta del presidente Néstor Kirchner no se hizo esperar: las reaccionarias palabras del obispo, “invocando alegorías de connotaciones muy fuertes en la República Argentina, que recuerdan los llamados vuelos de la muerte, reivindican los métodos de la dictadura, apoyan a los ejecutores de tales crímenes y lejos están de aportar a la paz...”. Mediante el decreto 220/2005 se dejó sin efecto la designación de Baseotto (acordada entre el ex presidente Duhalde y Juan Pablo II en 2002) y suspendió su remuneración mensual de 5000 pesos. Dos años después, Benedicto XVI aceptó la renuncia de Baseotto por haber superado la edad de 75 años, quedando desde ese momento el cargo vacante. El gobierno nacional permanece hasta hoy en la postura de no otorgar su consentimiento para ninguna designación.
¿Qué dirá el Santo Padre?
Según informó La Nación el pasado 19 de septiembre, el Poder Judicial revocó la decisión del gobierno nacional y ordenó el pago inmediato de la jubilación a Baseotto –que equivale al 70 por ciento de la remuneración de un juez de primera instancia– desde 2007 a la actualidad. El mismo día el sociólogo Fortunato Mallimaci presentó los resultados de una investigación científica que demuestra la existencia de una notoria pluralidad de creencias en nuestro país y una creciente desinstitucionalización de las prácticas religiosas. Pese a la persistencia del imaginario de una “Argentina católica”, los datos arrojaron la radiografía de un país donde otras confesiones y la indiferencia religiosa han avanzado en detrimento del catolicismo. En este escenario, se insiste en sostener un privilegio de la Iglesia Católica: el monopolio de los bienes religiosos en el ámbito de las FF.AA. y de seguridad.
En los más de 30 años que pasaron desde que Bonamín golpeara la puerta de los cuarteles convocando al golpe militar, el obispado castrense nunca se cuestionó su participación político-religiosa en el terrorismo de Estado. Los prelados que lo condujeron desde el retorno democrático no se corrieron del encuadre ideológico de sus predecesores. Baseotto lo confirmó en el 2005. Pero tal vez convenga no desesperar: un papa argentino que “nunca fue de derecha” –según él mismo manifestó– hará lo imposible por suprimir uno de los resabios del autoritarismo en la actual democracia.