sábado, 9 de noviembre de 2013

Desde Bonn

La espalda de los católicos

Por Osvaldo Bayer
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Obispo de Limburgo, Franz-Peter Tebartz von Elst.

Algo increíble. El diario alemán General Anzeiger, uno de los medios fundamentales de la zona católica alemana, Renania, tituló ayer su tapa: “Los católicos muestran la espalda a su Iglesia”. Es una voz de alerta para todos los católicos. Dice el diario: “En muchas partes de Alemania cada vez más católicos le dan la espalda a la Iglesia”. La razón de esto –entre otras cosas– es el caso del obispo de Limburgo, Franz-Peter Tebartz von Elst. En la ciudad de Colonia, por ejemplo, renunciaron en la última semana a pertenecer a la Iglesia Católica 571 feligreses, cantidad doble de la semana anterior. Más dramática aun es la situación en Bonn, una ciudad con menos habitantes, donde se borraron 312 personas.
Como se sabe, en Alemania, cada ciudadano declara a qué religión pertenece y así se le descuenta el dos por ciento de su sueldo o de sus ganancias, que van directamente a la entidad religiosa. En otros distritos, sólo en el mes de octubre se han borrado el mismo número del total de los años 2011 y 2012. Otras de las razones dadas por los que se van es el abuso de los niños que cometen los sacerdotes católicos, obligados al llamado voto de castidad.
El editorialista de ese diario señala en la misma edición, en un artículo titulado “Cifras dramáticas”: “No hay ninguna duda, el movimiento de abandono de los fieles a su Iglesia Católica se puede calificar de dramático. El motivo para muchos fieles ha sido, en último término, el escándalo del obispo católico Tebartz von Elst, para dar este paso de alejarse de la Iglesia ya pensado hacía mucho. A primera vista, parece extraño que la Iglesia evangélica está sufriendo el mismo problema. Pero como dijo un representante evangelista ‘se debe también a la reacción ante el abuso de niños por los sacerdotes católicos en sus escuelas, y que pagamos nosotros también, los evangelistas, calificados también como culpables, sin tener la misma culpa’. Una especie de ‘responsabilidad colectiva’.” Otras fuentes señalan que el motivo principal de la reacción de los que se van es que el Papa argentino, en vez de tomar una medida necesaria, es decir, dejar cesante al obispo Tebartz, por su negociado de 31 millones de euros para realizar mejoras en su residencia obispal, le dio un período de reflexión y descanso en un convento de Alemania. En el diario Frankfurter Rundschau salió un artículo donde se le expresa al Papa: “Cómo es posible que usted, que predica la humildad y la modestia, puede obrar así condenando por la dilapidación del dinero a su obispo sólo a un ‘descanso’ en un convento? ¿Por qué, en vez de enviarlo de vacaciones, no se lo envió a Africa, a algún lugar desolado y abandonado de Dios para llevarles pan a los hambrientos? Vuestra actitud, señor, me ha hecho perder esa primera impresión sobre usted, como hombre y como Papa”.
Es que los hechos se han enturbiado más después de las declaraciones del rector de la escuela papal de sacerdotes Anima de Roma, Franz Xaver Brandmayr, quien después de la conversación del Papa con el obispo acusado, señaló: “Fue una conversación donde hubo comprensión y empeño por las dos partes de llegar a una solución y clarificación de los hechos. Y el obispo Tebartz von Elst está dispuesto a volver a su obispado”.
El problema se ha vuelto muy difícil tanto para el Papa como para toda la Iglesia. La discusión ha comenzado y se va a llegar, sin ninguna duda, a discutir los principios en que se basa la Iglesia, principalmente en cuanto a lo de la castidad de los sacerdotes, un principio completamente irracional, que atañe al odio o al desprecio del cuerpo de la mujer, y de lo más bello que posee el ser humano, que es el Amor. Con mayúscula.
Mientras tanto, siguen las renuncias de miembros de las órdenes católicas. Según el mismo Vaticano, por año, abandonan sus órdenes tres mil miembros. Lo mismo ocurre con las monjas, que en diez años se redujeron de 792.100 a 713 mil. Cifras que hablan claro.
Lo positivo de todo esto es que ya ha comenzado la discusión interna en una de las religiones más extendidas del mundo, la católica. Pero, claro, no es el principal problema. La humanidad tiene otros dramas que debe, irreversiblemente, discutir y solucionar. Uno es la prostitución, es decir, el abuso del cuerpo de la mujer. Y otro es el trabajo infantil, que incluye “el hambre de nuestros niños”. Un tema tan urgente y tan disimulado por los poderes que dominan el mundo. Justo aquí, en Alemania, ha comenzado la discusión: prohibir o no prohibir la prostitución. Comienzo con el proyecto presentado por un sinnúmero de notables que piden la abolición para siempre de la prostitución. Es un tema difícil. Ha comenzado el debate. Muchos intelectuales sostienen que la mujer debe ser dueña de su propio cuerpo. Lo que sí hay que prohibir y perseguir es a las organizaciones o individuos que esclavizan a la mujer obteniendo ganancias ellos del producto del negocio del sexo. Una discusión que viene de siglos y que tiene que ver con la vigilancia policial, que también durante siglos ha simulado vigilar pero es parte del negocio.
La sociedad debe aconsejar y proteger a la mujer. Convencer de que la prostitución es una profesión poco digna. Porque se pone en juego nada menos que el cuerpo femenino que la naturaleza ha llevado a cabo para el amor, la belleza y la maternidad. ¿Pero es posible eso en un mundo de violencias? Basta leer esta información: “Todos los años 7.300.000 niñas menores de 18 años dan a luz a un hijo. Dos millones de ellas son menores de 14 años. Esto lo señala un informe del Fondo Poblacional de las Naciones Unidas (Unepa). Esto trae problemas físicos y sociales. Sí, setenta mil niñas mueren en el mundo todos los años por complicaciones al dar a luz o por embarazos complicados. Casi todos esos embarazos provienen de abusos sexuales. Llevados a cabo por el hombre. Claro, es demasiado ilusorio pensar que permitiendo la prostitución iría a disminuir la violación de niñas adolescentes. Pero es un argumento de los que promueven la prostitución libre, sin intermediarios, para dar salida a las necesidades masculinas. Sin permitir la esclavitud de mujeres por organizaciones delictivas que promueven la prostitución por medio de la violencia, provocando así la esclavitud verdadera de esas mujeres esclavizadas con ese oficio. Un tema a discutir. Lo que sí es indiscutible es castigar a toda institución que promueve la prostitución esclavizando a las mujeres.
Y como punto final de esta nota, una vergüenza más del ser llamado humano: el trabajo infantil. Por ejemplo, en la India, trabajan en la industria de la piedra nada más ni nada menos que 150 mil niños. En Bolivia, en la actualidad, hay un millón de niños trabajando. En Brasil, cuatro millones de niños que son obligados a trabajar. La lista es interminable. El sistema que domina al mundo no ha sido capaz ni siquiera de ver con ojos humanos a los niños. El hombre permite que el niño sea explotado para obtener más ganancias. Verdades que llenan de tristeza. Ni las religiones, ni las organizaciones internacionales, ni el ser humano en general ha sido capaz de procurar una infancia feliz para todos los niños del mundo. Dejamos la plana aquí. Para guardar, por lo menos, un poco de esperanza. Porque algo se mueve.
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miércoles, 6 de noviembre de 2013

Murió Clelia Luro, la esposa de Jerónimo Podestá


La viuda del obispo

En los ’60, se enamoró del obispo de Avellaneda y se casó con él en 1972. Desde entonces, ambos lucharon por el celibato optativo para los sacerdotes. Podestá murió en el año 2000.

Por Soledad Vallejos
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Clelia Luro, la mujer que en los ’60 se enamoró del obispo de Avellaneda, Jerónimo Podestá, llegó de su mano al Vaticano para pelear por el celibato optativo en la Iglesia Católica y luego, casada con el ex sacerdote, participó con él en la fundación de la Federación Latinoamericana de Sacerdotes Casados (FLSC), murió en los últimos minutos del lunes. Tenía 86 años, estaba internada en el Sanatorio Güemes y había permanecido activa hasta último momento: hacía sólo dos semanas había enviado al papa Francisco –de quien se consideraba amiga–, y al consejo de ocho cardenales que lo asesoran, el último de sus libros, sobre los 40 años que Podestá y ella dedicaron a luchar por el celibato optativo. Quien confirmó el deceso fue el teólogo brasileño Leonardo Boff, quien a medianoche, en los primeros minutos de ayer, escribió en su cuenta de Twitter: “Acaba de morir Clelia Luro, con quien el papa Francisco hablaba todas las semanas. Comprometida con las reformas de la Iglesia, amiga entrañable”.
También de acuerdo con Boff, el sábado último, antes de ser ingresada en el sanatorio a causa de una infección, Luro había estado trabajando en una campaña de apoyo al papado de Bergoglio, en cuya capacidad para reformar la Iglesia Católica confiaba. Ese apoyo al ex arzobispo porteño había sido manifestado por Luro en más de una oportunidad en entrevistas periodísticas. A mediados de este año, se había mostrado fuertemente esperanzada: Bergoglio, advirtió, podría anunciar cambios en el celibato sacerdotal en “un año, no mucho más”, algo de lo que se podrían beneficiar “las próximas generaciones”.
Clelia Luro Rivarola descendía de una familia acomodada que contaba, en su árbol genealógico, al escritor Eugenio Cambaceres. Era una religiosa practicante y de adolescente llegó a pensar en ordenarse como monja, aunque, contaba, del Colegio del Sagrado Corazón la echaban de las clases “por rebelde”. Ella tenía, según explicaba, “una visión muy fuerte del Evangelio, del mensaje de Jesús, que no compaginaba en mí con la institución Iglesia”. Con poco más de 20 años, se casó con Jaime Isasmendi y lo siguió hasta el ingenio de los Patrón Costas donde él trabajaba, en Salta. “De Santa Fe y Callao, de pronto me casé y me fui a vivir al ingenio en Salta, y empecé a vivir la realidad de los indígenas, la realidad del país”, contó en entrevista con este diario en el año 2000, a dos meses de enviudar de Podestá.
En Buenos Aires, antes de casarse, antes de cambiar la ciudad por Salta, había tomado “cursos de medicina preventiva en la Cruz Roja”. Entonces, instalada en el ingenio y decidida a ayudar, “agarraba el caballo y me iba a las huetes, las chozas de la zafra en Orán, a enseñar a alimentar a los niños, colaboraba con el médico del ingenio, hacía prevención, porque los chicos allí morían como moscas”.
Pero después de diez años, Luro dejó el ingenio, se separó de su marido y regresó a Buenos Aires con cinco hijas y embarazada de la sexta. “Las puse pupilas en el colegio hasta que conseguí tenerlas, pero para eso tenía que trabajar”, explicaba, en referencia a años en los que la ley de divorcio no regía en la Argentina y la separación de hecho, especialmente en su medio, era socialmente reprobada.
Luro trabajó un tiempo en una financiera, pero “hablaba de dinero todo el día y estaba harta”, por lo que aceptó la propuesta de un amigo y se lanzó a editar una revista, Imágenes del País. Trabajando para esa publicación, conoció el caso de un cura alcohólico, para quien el obispo de Salta, que la había ayudado a separarse de su marido, le pidió buscar ayuda en Buenos Aires. El mismo obispo le sugirió contactar a Jerónimo Podestá, obispo de Avellaneda. Ella lo hizo, así hablaron por primera vez. Era 1966; Luro tenía 39 años; el cura, 45. Podestá “ha escrito páginas muy lindas donde cuenta cuando me conoció. Dice que le impactó mi fuerza, que lo ayudé a abrirse. Fue encontrarse con lo femenino y sin peligro, porque yo lo que pedía era por ese cura. Viajamos al Norte, a buscar a este sacerdote, que estaba tirado en la cama, borracho, y lo trajimos a Avellaneda. A partir de allí empecé a trabajar con él. Jerónimo era un líder en el país, era el obispo de los obreros. Cualquier problema, huelgas, paros, él estaba con ellos”. Luro trabajó con él en la diócesis, “no éramos pareja pero nos había unido mucho el trabajo, había cruces de corazón y de ojos y de todo”.
Poco después, en la reunión de la Conferencia Episcopal de Latinoamérica, realizada en Mar del Plata, el obispo brasileño Helder Cámara comprendió por qué Luro era la única mujer entre los jerarcas eclesiásticos, conoció el trabajo que ella y Podestá hacían conjuntamente y los alentó a ser una pareja. Ella contaba: “Cámara le dijo a Jerónimo: ‘No tengas miedo de Clelia, porque Clelia va a ser tu fuerza’. Para Jerónimo, el camino conmigo era un camino querido por Dios, un camino marcado, por eso tuvo fuerzas para afrontar todo lo demás”. La relación comenzó a ser notada también por la jerarquía eclesiástica local. Podestá tenía posibilidades de ser nombrado cardenal primado, pero el vínculo con Luro y su propia adhesión a la Teología de la Liberación lo volvía peligroso, lo suficiente como para que el entonces presidente de facto Juan Carlos Onganía lo definiera como “el principal enemigo de la Revolución Argentina”. En 1967, Podestá debió dejar la diócesis de Avellaneda.
Llegado al Vaticano, Podestá explicó al papa Paulo VI, a quien Luro definió como “muy misógino”, que no podía dejar de sentir lo que sentía por esa mujer. Meses después, en otro viaje, Podestá regresó a Roma con ella, la llevó ante el secretario de Estado del Vaticano. “El me decía: ‘Usted tiene que obedecer, Santa Teresa era obediente’. ‘Santa Teresa era una desobediente, porque el nuncio Sega le decía que no tenía que hablar y hubiera sido una monjita que nadie hubiera conocido, y ustedes hoy no la hubieran podido hacer doctora de la Iglesia, después de 400 años’. ‘¿Y la Virgen María?’, me decía él. Y yo le contestaba: ‘¿Quién estaba al pie de la Cruz, cuando murió Jesús? Las mujeres, los apóstoles tuvieron miedo’”, recordó Luro años después. En 1967, Podestá presentó su renuncia; en 1972, le fue suspendido el estado clerical y se casó con Luro. Dos años después se exiliaban, amenazados por la Triple A; regresaron a la Argentina en 1983.
Desde que se casaron, formaron parte de la Federación Latinoamericana de Sacerdotes Casados, en cuya fundación participaron. En el año 2000, recién viuda, Luro se lamentaba de que todavía la Iglesia Católica fuera “muy cerrada con la mujer”. En ese entonces, aseguraba, había “150 mil curas casados, más de 150 mil esposas, más los hijos”, es decir, “un millón de personas que quieren luchar dentro de la Iglesia” para modificar la institución. “Nada madura si alguno no empieza a vivirlo, y nos tocó a no-sotros. La lucha no era sólo contra el celibato, sino por una Iglesia democrática, horizontal, comprometida con el mundo, con la justicia.”
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sábado, 2 de noviembre de 2013

Por Emir Sader


El cerco internacional a la Argentina


El que se informa sobre la Argentina por la prensa internacional no logra explicar cómo los gobiernos de los Kirchner han logrado elegirse, reelegirse y siguen siendo el partido más fuerte en el país. Como pasa con los gobiernos progresistas de América latina, son diabolizados por los grandes conglomerados mediáticos internacionales, ayudados por intelectuales y periodistas de nuestros propios países, que se anidan en los espacios que les regalan para hablar mal de nosotros.
Nada que ver con los tratamientos que esos mismos medios dieron a la feroz dictadura militar argentina y a los gobiernos fracasados de Raúl Alfonsín y de Carlos Menem, que dejaron el país destruido para los Kirchner. Ningún reconocimiento sobre la larga reconstrucción de la economía y las sociedades desechas que heredaron de sus alabados antecesores.
Primero, silencio, incredulidad sobre la recuperación del país. Después, campaña contra la renegociación de los papeles de la deuda argentina, reproducción de los ataques de los medios opositores y, finalmente, guerra total, cerco, difamación del gobierno de Cristina Kirchner y de la Argentina.
La renegociación de la deuda fue un éxito, de ahí la ofensiva, apoyada en el 8 por ciento que no han aceptado renegociar, para buscar algún tipo de punición a la Argentina, para intentar demostrar a otros países –como Grecia, por ejemplo– que esa postura soberana tiene precio. Hay un cerco internacional a los créditos de parte de la banca internacional, que se suma al cerco mediático. Este es el que apalanca las otras formas de cerco. Difunde la idea de un país desgobernado, sin dirección política, cerca del “fin de ciclo”, que las derechas latinoamericanas propagan todo el tiempo. Hacen de sus deseos realidad, agregando todas las formas de oposición, de derecha y de ultraizquierda, para sustituir su falta de plataforma y de liderazgos alternativos.
Es un cerco cobarde, porque busca no dejar espacios para análisis alternativos, para la comparación con lo que era el país antes de los gobiernos de los Kirchner y en lo que se ha transformado en esa década. El historiador británico Eric Hobsbawm considera que el paso de la URSS a Rusia y la explosión de la política de convertibilidad en la Argentina han propiciado los dos más grandes retrocesos históricos del mundo en las últimas décadas.
Un país que ha perdido su autosuficiencia energética con la privatización de YPF, promovida en pocos días por el gobierno Menem. Un país que había renunciado a tener políticas fiscales con la política de paridad entre el dólar y el peso. Un país que sufrió el terror de la dictadura militar, la más grande cantidad de víctimas de muertos y desaparecidos que hemos tenido, que tuvo los efectos sumamente negativos de la explosión de la bomba de la convertibilidad.
Pero a los buitres –financieros, políticos y mediáticos– les interesaba lo que hacía la dictadura y no la resistencia del pueblo argentino. Les interesaba el perdón a los militares y no la investigación de sus crímenes. Les interesaba el modelo de paridad de Menem y no las luchas del pueblo en contra de sus efectos dañinos. No les interesan la reconstrucción del país, la reanudación del crecimiento económico, la disminución de la desigualdad y de la miseria. Les interesaba la política de “relaciones carnales” con Estados Unidos y no la política soberana y de dignidad nacional.
No les interesa lo que piense el pueblo argentino y los pueblos de los países hermanos. Les importa lo que piensen la banca internacional y las potencias imperialistas. Por eso tienden un cerco cobarde a la Argentina y al gobierno de Cristina. Un cerco que cabe a todos los que conocen lo que realmente ha pasado en el país en esta década, luchar con todas sus fuerzas para aclarar, para informar, para rebatir. Romper el cerco financiero, político y mediático que tienden los mismos que han estado con la dictadura militar, con los gobiernos que han pactado con el FMI y han fracasado, con el modelo neoliberal que los gobiernos de los Kirchner luchan para superar definitivamente.
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jueves, 31 de octubre de 2013

Discurso de Hebe de Bonafini del jueves 31 de octubre de 2013

LA DICTADURA DE CLARÍN NO SE ACABÓ, OJO CON LOS TRIUNFALISMOS

31/10/2013

"Compañeros, compañeros, lo primero que les voy a decir es que no se acabó la dictadura de Clarín. Ojo con esos triunfalismos, el enemigo está ahí agazapado, salta en algún momento, se te prende de la yugular y te hace moco. Ojo con los triunfalismos, tranquilos. Luchemos, discutamos, peleemos, pero todavía nos falta mucho para decir que ganamos. Lo peor que nos puede pasar es pensar que estamos tan triunfalistas que no tenemos nada que hacer. Tenemos muchísimo que hacer compañeros, el enemigo es muy fuerte. Por más que la Noble, los hijos y toda su parentela le pidieron la renuncia a Magnetto, ellos se juntan, se rejuntan, se arreglan mientras nos hacen pelear entre nosotros.
Lo primero que tenemos que hacer es no hablar más de los otros. Ni de Lanata, ni de la gorda Carrió, ni del Pino Solanas, ni de ninguno de esos tarados, instalemos nosotros lo que va a pasar en el día, lo que va a pasar en la semana. Seamos capaces de instalar lo que queremos. Si esta semana creemos que hay que apuntalar un montón a Cristina para que Cristina vuelva a hacer y vuelva a estar con nosotros, apuntalemos el proyecto nacional y popular todos los días. No hablemos de ellos, uno tiene que discutir con los iguales y si fueran oposición, con la oposición, pero son enemigos y los enemigos se alianzan en cualquier momento con eso que ustedes dicen 'se acabó la dictadura de Clarín': no se acabó nada, así que ese cantito no lo cantemos más. Algún día, ojalá, que lo podamos cantar, pero por ahora no lo cantemos.
Ustedes saben, compañeros, que esto costó muchos años de lucha, hace muchísimos años, pero un periodista me decía: 'Vas a tener que seguir trabajando, Hebe'. Para mi la lucha no es un trabajo, es una pasión, un goce, es disfrutar. Pero uno pelea, pelea y lucha y después se consiguen estos pequeños logros, porque son muy pequeñitos todavía, y bueno, uno está todo el día re contento. Las Madres vamos a tener una televisión, ustedes van a tener una radio, los otros van a tener una AM, una FM, eso va a pasar, pero saben lo que falta todavía para que nosotros podamos instalar nuestra voz. ¿Tienen idea lo que falta todavía? Nosotros tenemos que instalar nuestra voz todos los días, todas las horas, todos los minutos en todos los barrios y en todos los lugares y, como todavía no hemos bajado como corresponde a todos los barrios nos va a costar mucho instalarlos. Es tan importante lo que le pasa a ellos como a nosotros. Tal vez más importante lo que le pasa a la gente del barrio, de la villa que a nosotros, entonces hay que escucharlos, poner la oreja, falta, falta, falta. La dictadura de Clarín, junto a la dictadura del campo. Vamos a hablar del campo que están calladitos, ellos nos saltan acá, capaz que a la yugular no, pero te saltan al hígado. Uno a la yugular, otro al hígado y te hacen mierda.
Estemos siempre con una coracita bien dura, bien enteros y no seamos triunfalistas. Lo peor que le puede pasar a un pueblo es ser triunfalista. Paso a paso, todo el tiempo que sea necesario para que sea sólido lo que vayamos consiguiendo. Yo estoy convencida que lo vamos a hacer sólido, que va a tener toda la repercusión que nosotros necesitamos, que todos vamos a tener lo que nos prometieron. Porque no son promesas falsas.
Desde acá le quiero mandar a Sabbatella un abrazo enorme. Hay alguien que dijo que en el lugar de Sabbatella hay que poner a un apolítico ¿Que es eso de apolítico? Algo amorfo: ¿un gusano vamos a poner? No hay nadie apolítico en este mundo.
Me parece maravilloso que tengamos a toda esta gente, con tanta sabiduría. Ustedes vieron que Cristina está enferma, está mejor, ya para volver pero ha tenido una cantidad de personas al lado que han hecho lo mismo, mejor o regular como si ella estuviera. Nada se cayó frente al deseo de muchos que creían que se iba Cristina y todo se venía abajo, nada de eso pasó, encima tenemos la Ley de Medios, lo tenemos a Lorenzetti, medio acá, medio allá, pero lo tenemos. Tampoco estamos muy seguros. ¿Ustedes vieron cómo es andar en patineta? Lorenzetti todavía anda en patineta.
Muchas gracias, hasta el jueves que viene"

Por Mempo Giardinelli

Ahora hay que gobernar los dos años que faltan


Un colega norteamericano de la Universidad de Virginia está dando un curso sobre Historia y Literatura Argentina, y me cuenta, en un mail, que les pidió a sus 40 estudiantes seguir las elecciones, pero resultó que el martes estaban todos confundidos. Habían seguido el proceso leyendo los grandes diarios argentinos y de su país y no sabían si el kirchnerismo había ganado o perdido.
Esto hace pensar que ciertamente es de celebrar que la Corte Suprema haya declarado la constitucionalidad de la ley de medios, pero eso no significa que vayamos a asistir a un cambio en el comportamiento ni de las empresas ni de sus columnistas. Más bien al contrario, es muy probable que insistan en sus mentiras tendenciosas. Como los niños cuando no quieren aprender, gran parte de la clase política argentina –y la maquinaria político-periodística que los orienta– se ha acostumbrado a ver solamente lo que quiere ver, aunque no se corresponda con la realidad.
En ese contexto, la sociedad argentina concreta tres décadas de democracia, con un notable proceso electoral: el 76 por ciento de los 30 millones de argentinos/as habilitados votó en libertad y con entusiasmo en comicios excepcionalmente limpios, veloces e incuestionables que al decir del ministro Randazzo fueron “los mejor organizados de los últimos treinta años”.
La voluntad popular se expresó con una claridad y contundencia muchísimo mayores que las interesadas y en muchos casos retorcidas interpretaciones de dirigentes, encuestadores y columnistas. El simple repaso de los resultados deja en claro que el partido de gobierno, aunque sufrió traspiés importantes (la derrota en la provincia de Buenos Aires; la de Daniel Filmus en la Capital) se consolidó como fuerza mayoritaria con presencia en todo el territorio nacional. Ganó en 12 provincias –la mitad del país– y con el 33,27 por ciento de los votos para diputados y el 39,37 por ciento para senadores, logró quórum propio en ambas cámaras del Congreso.
La Unión Cívica Radical con sus aliados ganó en 4 provincias y se consolidó como la segunda fuerza política nacional con presencia en todos los distritos. Con el 24,68 por ciento de los votos de todo el país, logró 36 bancas de diputados (tendrá 61 en total) y tres de senadores (para totalizar 19).
El Frente Renovador de Sergio Massa recibió el 12,24 por ciento de los votos de todo el país, concentrados en un único distrito en el que venció por una importante diferencia al obtener el 43,92 por ciento de los votos bonaerenses para diputados.
Partidos provinciales de origen peronista triunfaron en Neuquén, Chubut, Jujuy, San Luis y Córdoba, mientras el PRO, con el 8,04 por ciento de los votos totales del país y presencia en una decena de distritos, es ahora la cuarta fuerza política nacional. Va a tener senadores por primera vez y tiende a dejar de ser un partido municipal. Con el 39,27 por ciento de los votos capitalinos para senadores logró dos bancas y con el 34,45 por ciento de los votos para diputados obtuvo 12.
La izquierda hizo una excelente elección en varios distritos y logró 3 diputados nacionales. En las provincias de Buenos Aires, Salta y Mendoza, y también en Chaco, Formosa y Jujuy se convierte en refugio de disconformes. Lo que no significa necesariamente un ascenso del trotskismo alineado en el Partido Obrero (PO). Y respecto de la derecha, hay aparentes equivalencias entre el PRO y el FR con vistas a 2015, pero es una igualdad discutible. Los señores Macri y Massa se despegaron velozmente el uno del otro y en pocas horas tres diputados electos el domingo por el FR se pasaron, el lunes, al PRO. Y la película recién empieza.
Hasta aquí los datos, que en una elección son los que hablan. Lo demás son interpretaciones y, como fuere, al Gobierno lo que le queda ahora es una sola cosa: aprender la lección –llámese derrota o triunfo, susto o decepción– que significa bajar del 54 por ciento de 2011 al presente 33 por ciento. Para algunos paliza, para otros llamado de atención, lo cierto es que el kirchnerismo –sobre todo el duro, el que rodea a la Presidenta– bien haría en leer estos comicios de medio término como una oportunidad de cambio a tiempo. En lugar de autoconsuelos o flagelaciones, deberían implementar urgentes y profundos giros en cuestiones gravitantes.
Por ejemplo, el ataque a la corrupción debería ser inmediato, a fondo y en todos los órdenes y niveles de la administración pública. Una cruzada en este sentido va a ser, seguramente, acompañada por la sociedad toda, pero sólo si se hace con seriedad y sinceridad, no “pour la galerie” ni de manera cosmético-mediática. Hay que tener mucha fuerza y convicción para hacerlo. Pero no es imposible.
Y no es lo único. Por caso las políticas ambientales del kirchnerismo, que son horribles, deberán cambiar con velocidad. Es imperativo acabar con el festival de pesticidas en todo el territorio argentino, que escandaliza esta misma semana a la revista estadounidense Mother Jones por sus pavorosas consecuencias (http://www.motherjones.com/tom-philpott/2013/10/argentina-cancer-cluster-pesticide). Y la mismísima presidenta bien podría aceptar que oponerse a las mineras depredadoras y prebendarias que destruyen la cordillera y contaminan las aguas en varias provincias, no es oponerse a la minería.
Bueno sería, además, que los cercanos a ella la resguarden y asesoren para que no se exponga pronunciando discursos a diario; y para que se concentre en la gestión y en las grandes decisiones estratégicas, que es, por lejos, lo mejor que sabe hacer y lo que ha venido aprobando el pueblo argentino.
Dos años de gobierno no son poco tiempo, aunque tampoco demasiado. Habría que empezar los cambios de inmediato, con el convencimiento de que es mejor hacerlos que mirar cómo se diluye la arena en el reloj.
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lunes, 28 de octubre de 2013

HOY SOLO SE DECIDE LA COMPOSICION DE LAS DOS CAMARAS DEL CONGRESO

De aquí a la eternidad

La interpretación de los comicios de hoy como antesala de la elección presidencial de 2015 es una expresión de deseos de quienes la formulan, que no toma en cuenta la experiencia de treinta años de democracia. En ningún caso dos años antes era previsible quién resultaría electo. Los grandes vencedores en la provincia de Buenos Aires, de Cafiero, Duhalde y Fernández Meijide a Rückauf y De Narváez, no tuvieron la proyección posterior esperada.

Por Horacio Verbitsky

1981-Viola y Galtieri disputaban el poder castrense. Cuando los militares debieron convocar a elecciones, los pronósticos favorecían a Cafiero, Bittel o Luder. Alfonsín no entraba en los cálculos de nadie.
En las elecciones que se realizarán hoy en todo el país sólo se renovarán la mitad de las bancas en la Cámara de Diputados y un tercio de las senatoriales. El gobierno nacional pone en juego en ellas la posibilidad de sancionar desde el Congreso las leyes que le interesan e impedir que le impongan otras contra su voluntad, como ocurrió después de las legislativas de 2009. Para ello debe conservar el quórum en ambas cámaras, al que llega sumando propios y aliados. Este dato central es ofuscado en la mayoría de los análisis, que sólo ven estos comicios de medio término como anticipo de las elecciones presidenciales que tendrán lugar en octubre de 2015. Más aún, consideran que sus resultados definirán las alternativas para entonces. Con escasas excepciones (Jorge Fontevecchia, Manuel Mora y Araujo, por ejemplo) dan por sentado que el kirchnerismo concluirá su ciclo en forma inexorable con el segundo mandato de la presidente CFK, que no puede aspirar a renovarlo aunque sus índices de aprobación popular se mantienen en los mismos niveles con que fue reelecta en 2011. La lista de opciones que enumeran va del centro a la derecha: Sergio Massa, José de la Sota, Daniel Scioli, Julio Cobos, Hermes Binner y Maurizio Macrì. En realidad, dos años son una eternidad política en la Argentina y estas especulaciones sólo intentan fijar la agenda para condicionar las percepciones sociales y recortar el espacio de Cristina, cuyo mandato no termina ahora sino el 10 de diciembre de 2015, dentro de dos años y dos meses. Sus antecedentes hacen presumible que, una vez repuesta su salud, lo ejercerá en plenitud hasta el último día. Esa es la importancia de lo que hoy se dirime en las urnas. No menos, pero tampoco más.

Números puestos

Sin duda, las elecciones de medio término reflejan estados de ánimo colectivos, que no se disipan porque sí en apenas dos años y la votación de hoy también debe ser analizada desde ese punto de vista. Pero la lógica de las elecciones presidenciales tiene normas propias. Un ejercicio revelador es ubicarse dos años antes de cada elección presidencial, para ver si era previsible quién las ganaría o incluso quiénes serían candidatos.
Raúl Alfonsín, 1983. En octubre de 1981 gobernaba el general Roberto Viola y ni siquiera se contemplaba la designación del presidente por otro medio que la deliberación dentro de la Junta Militar. En noviembre, Viola fue depuesto por su colega Leopoldo Galtieri, quien declaró que las urnas estaban bien guardadas. Su mandato se interrumpió en forma abrupta luego de la guerra de las Malvinas. Lo sucedió el también general Benito Bignone, quien firmó la convocatoria electoral. Desde que se abrió la campaña, la única incógnita que importaba era quién sería el candidato del Partido Justicialista, que desde 1946 se había impuesto en todas las elecciones en las que se le permitió participar. Quienes concitaban las mayores expectativas eran Antonio Cafiero, quien contaba con la simpatía del jefe sindical metalúrgico Lorenzo Miguel; el escribano Deolindo Felipe Bittel, que había conducido el partido bajo la dictadura, y el ex presidente interino Italo Argentino Luder, quien fue el designado. Ni los más entusiastas partidarios de Raúl Alfonsín imaginaron hasta muy pocos días antes del 10 de octubre de 1983 que el candidato de la UCR pudiera alzarse con la presidencia. Su elección constituyó por ello un auténtico terremoto político.
1987-Cafiero asestó su primera derrota al alfonsinismo
en la estratégica provincia de Buenos Aires.
Su ascenso a la presidencia parecía inexorable.

1993-Sin posibilidad
constitucional de reelección, Menem ingresaba
en los dos últimos años de su mandato de seis y
Eduardo Duhalde parecía firme candidato
a la presidencia.
Carlos Menem, 1989. En octubre de 1987, la UCR fue derrotada por el rejuvenecido justicialismo en las elecciones legislativas y, lo que es peor, también en la gubernativa bonaerense, donde Cafiero batió al candidato alfonsinista Juan Manuel Casella. Las encuestas previas le daban una ventaja de tres puntos, pero en el escrutinio se impuso por siete. Por primera vez la candidatura presidencial del peronismo se dirimiría en elecciones internas, que fueron convocadas para nueve meses después de la gran victoria de Cafiero, cuya Liga Peronista Bonaerense le garantizaba los votos del mayor distrito electoral del país. Fortalecido por su victoria sobre el candidato oficial Herminio Iglesias en las legislativas de 1985, por su decidido apoyo a las instituciones durante el alzamiento carapintada de 1987, y con control de los bloques legislativos de su partido en ambas cámaras, el gobernador de Buenos Aires era la figura excluyente de la política argentina. Sin embargo, en junio de 1988 fue derrotado por el gobernador riojano Carlos Menem, quien lo había acompañado en la renovación, pero que no contaba con un aparato que pudiera oponer a la maquinaria bonaerense. Tan fuerte era la imagen de Cafiero y tan poco temor inspiraba Menem, que el ministro de Interior Enrique Nosiglia suministró recursos para la campaña interna del riojano, con la esperanza luego realizada, de que sacara de pista al temido candidato bonaerense.
Carlos Menem, 1995. El mandato de seis años de Menem concluía en 1995 y la Constitución no admitía la reelección antes de que pasara un período. Pero en 1993, Alfonsín consintió la reforma constitucional que habilitaría un segundo mandato presidencial, a cambio de la elección de un tercer senador por la minoría en cada provincia, innovación concebida para insuflar vida a su alicaída estructura partidaria. Esto postergó las aspiraciones del ex vicepresidente y gobernador bonaerense desde 1991, Eduardo Duhalde, a quien Menem le había prometido que sería su candidato a la sucesión.
1997-La profesora Graciela Fernández Meijide batió al aparato duhaldista en su bastión bonaerense y se convirtió en la mimada precandidata presidencial para 1999.

2001-Cuando el gobierno de la Alianza mostró sus primeras fisuras, que condujeron a la renuncia del vicepresidente Alvarez, la figura emergente era Carlos Rückauf, quien en 1999 había sido electo gobernador de Buenos Aires sobre Graciela Fernández Meijide. Luego de la crisis de fin de siglo, Duhalde instaló la candidatura de Reutemann.

2005-Luego de la victoria de CFK sobre Hilda González en la provincia de Buenos Aires, nada se oponía a la reelección de Kirchner. Pero el presidente desistió de presentarse y promovió la candidatura de su esposa.
Fernando De la Rúa, 1999. La animosidad que esto generó entre Menem y Duhalde contribuyó a la derrota del justicialismo en las elecciones legislativas de 1997 frente a una Alianza de ocasión entre el radicalismo y el flamante Frente para un País Solidario, Frepaso, un desprendimiento liberal del peronismo liderado por el Licenciado en Historia Carlos Alvarez. También entonces el mayor impacto fue el resultado bonaerense. Alvarez persuadió a la senadora Graciela Fernández Meijide de renunciar a su banca por la Capital y competir por una diputación en la provincia. Esta profesora de francés, madre de un estudiante detenido-desaparecido durante la dictadura y dirigente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, era una personalidad tan irresistible que venció por cinco puntos a la esposa del gobernador, Hilda González de Duhalde, quien había sumado una entusiasta organización de manzaneras al dispositivo territorial de su marido. Duhalde se proclamó como el padre de la derrota. El último día de ese año el columnista Martín Dinatale informó que en la compulsa realizada dentro de la redacción de La Nación, Fernández Meijide había sido designada como la personalidad política del año y anunciaba su candidatura presidencial para 1999, una vez más impulsada por el licenciado Alvarez y con generalizado sostén mediático. Si se hubiera dirimido como estaba previsto en elecciones internas, tal vez el vaticinio se habría cumplido. Pero temeroso de la maquinaria radical, Alvarez convenció a Fernández Meijide de que no disputara contra Fernando De la Rúa, y aceptó acompañarlo él como candidato a vice. De la Rúa relegó a Fernández Meijide y se impuso con holgura a Duhalde, cosas inimaginables dos años antes.
Néstor Kirchner, 2003. De la Rúa y Alvarez contaron con la benevolencia de Menem. El presidente no hizo nada para apuntalar la candidatura de Duhalde, quien perdió ante la Alianza en 1999. Pero su candidato Carlos Rückauf recuperó la provincia de Buenos Aires, a cuya gobernación llegó con una victoria sobre Fernández Meijide. Cuando la Alianza mostró sus primeras fisuras, Rückauf emergió como el favorito para disputar la presidencia en 2003. Pero sobrevino la gran crisis de fin de siglo y Duhalde pudo entrar por la ventana al despacho que las urnas le habían negado. Lo ocupó como encargado interino del Poder Ejecutivo durante unos meses entre 2002 y 2003. La Asamblea Legislativa había concedido a Duhalde permanecer allí hasta la finalización del mandato iniciado en 1999, pero su incapacidad para conducir una situación turbulenta lo obligó a renunciar también él antes de tiempo, como los dos presidentes radicales. Las elecciones de octubre de 2003 se adelantaron para abril y la entrega del mando de diciembre a mayo. Duhalde escogió entonces como su candidato al gobernador de Santa Fe, Carlos Reutemann, quien gozaba de excelente imagen. Pero rehusó presentarse, por razones que ni hoy se conocen con certeza. Néstor Kirchner era un desconocido fuera de Santa Cruz. Incluso en la semana previa a la primera vuelta sólo cuatro de las diez encuestas publicadas vaticinaron que el desempate sería entre Menem y Kirchner mientras otras tantas colocaron en el ballotage contra Menem al radical Ricardo López Murphy, a quien una dio como vencedor. Aún al año siguiente, durante un panel sobre publicidad política y elecciones, Julio Aurelio y Eduardo Fidanza insistieron en que en la Semana Santa previa a los comicios, López Murphy se encaminaba hacia la presidencia, fenómeno que no sucedió según Aurelio por una campaña de estigmatización y de acuerdo con Fidanza por errores del candidato.
CFK, 2007. En octubre de 2005, Kirchner tenía índices abrumadores de aprobación popular y decidió liberarse de la tutela de Duhalde. Postuló la candidatura de su esposa, que pudo batir a la de Duhalde en las elecciones bonaerense para el Senado. A partir de entonces nadie dudó de la reelección de Kirchner en 2007. Se pensaba que CFK podría suceder a Felipe Solá en la gobernación de Buenos Aires. Pero Kirchner declinó su reelección, para impulsar la candidatura de Cristina, quien en 2007 duplicó los votos de la segunda fórmula.
2009-El conflicto con las patronales agropecuarias
de 2008 y las elecciones legislativas de 2009,
con la victoria en la provincia de Buenos Aires
de Francisco de Narváez fueron evaluados como
el fin del kirchnerismo: la presidencia en 2011
estaría entre Julio Cobos y Maurizio Macrì.
CFK, 2011. En octubre de 2009, luego de la elección legislativa bonaerense en la que el filántropo colombiano Francisco De Narváez batió a la lista encabezada por Néstor Kirchner, Daniel Scioli y Sergio Tomás Massa, la prensa opositora dio por terminado el ciclo kirchnerista e incluso se anunció la probable renuncia de la presidente para que asumiera en su reemplazo el vicepresidente Julio Cobos. En cualquier caso, Cobos era el candidato imbatible que en octubre de 2011 disputaría la presidencia con Scioli, Carlos Reutemann y/o Maurizio Macrì. Ninguno de los cuatro fue siquiera candidato y Cristina fue reelecta, con el 54 por ciento de los votos y casi 40 puntos sobre la segunda fórmula. De Narváez sí compitió por la gobernación, pero cayó por 43 puntos de diferencia ante Scioli. Cafiero, Bittel, Fernández Meijide, Duhalde, López Murphy, Reutemann, De Narváez resplandecieron durante sus respectivos quince minutos de gloria y se extinguieron como fuegos fatuos sin dejar huella. Cobos y Macrì aún sueñan con resurgir de sus cenizas. Ninguno cumplió el destino al que lo habían predestinado. Si algo sugiere la experiencia de treinta años de democracia, ninguno de los números puestos del concierto mediático actual recibiría la banda y el bastón presidenciales en diciembre de 2015. Esta no es una ley, ni es obligatorio que siempre suceda así. Pero menos asidero tiene pretender que lo contrario es la verdad, que las estrellas fugaces de hoy serán los soles del futuro sistema político nacional.
2013-La esperada victoria de Sergio Massa en la provincia de Buenos Aires lo coloca en la pole position para la carrera de 2015, en la que Scioli, Macrì, De la Sota y Binner también concitan la atención.

pagina12,  27 de octubre 2013

sábado, 26 de octubre de 2013

Por Osvaldo Bayer

Entre viejos, niños y obispos


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Obispo católico de Limburgo, Tabartz van Elst.
Desde Bonn, Alemania

Mañana, día de elecciones en la Argentina. Los colegas y vecinos de aquí, Alemania, me hacen la clásica pregunta: “¿Y quién va a ganar?”. Les respondo con la respuesta porteña: “El más mejor”. Me miran, desorientados.
Es que justo la desorientación domina el mundo. Aquí en Alemania, luego del espionaje de Obama al teléfono celular de la primera ministra Angela Merkel, ha cundido la pregunta: “¿Y qué somos? ¿En qué mundo vivimos?”. Estados Unidos espía hasta a sus mejores amigos. Pero, más que eso, lo que debe predominar para aprender es la verdadera realidad de las naciones. En Alemania han caído, como un golpe en la nuca, dos estudios que acaban de ser publicados: la situación de los ancianos y de los niños en este país.
Sí, el país mejor organizado de Europa presenta dos realidades que hacen dudar una vez más del sistema capitalista. Una es la situación de los llamados “viejos”. Un estudio del Instituto Allensbach señala que tres cuartas partes de los habitantes de Alemania cree que la pobreza de los viejos es hoy un problema muy difundido en esta nación. Y nueve de cada diez piensa que esa pobreza en la vejez seguirá aumentando. Esto se debe al gran número de adultos sin trabajo y al aumento del sector que gana menos. Por otra parte crece el número de niños que vive bajo el nivel de pobreza. Justo hoy se ha publicado el estudio de Unicef que recomienda al gobierno alemán ayudas a las familias pobres. Justamente a las que tienen varios hijos. Uno de cada doce niños en Alemania creció por lo menos siete años en familias que tienen como entrada menos del 60 por ciento de lo que debiera ganar para llevar una vida conforme a sus necesidades.
Uno piensa: si Alemania, el país que figura entre los mejores organizados del mundo, padece esos problemas, ¿qué pasará en países más pobres, en Asia, en Africa, en Latinoamérica y también en Europa? ¿Cómo el ser humano no ha sido capaz aún de lograr un sistema que permita vivir sin privaciones graves a todos sus habitantes?
En Alemania, la Unicef recomienda que el dinero por hijo que pagan los gobiernos tendría que ser calculado de acuerdo con las entradas familiares y no igual para todos. A las familias pobres con muchos hijos, darles más ayuda que a las que tienen buen pasar. No sabemos si esto es realizable. La meta tiene que ser: jamás un niño con hambre, jamás un niño bajo el nivel de pobreza.
Y el cristianismo, ¿qué hace? Aquí, el escándalo del obispo católico de Limburgo, Tabartz van Elst, ha dejado gravísimas huellas. El emplear 31 millones de euros (ahora se sostiene que fueron 40 millones) en reformar su residencia ha ocasionado la renuncia de miles de alemanes a la religión católica. Los órganos de prensa, en general, han publicado todo lo que ha ido quedando al descubierto. Por ejemplo, que todos los obispos poseen un BMW, con domicilios más que confortables, lujosos algunos de ellos, y que cobran muy buen sueldo del Estado. El poder financiero de la Iglesia Católica en Alemania llega a los 170 mil millones de euros, ya que cobra mensualmente el 2 por ciento de cada sueldo o ganancias de los ciudadanos anotados como católicos. El papa alemán Benedicto declaró una vez al filósofo alemán Robert Spaemann: “¿Sabe usted cuál es el principal problema de la Iglesia Católica? Que tiene demasiado dinero”.
El sucesor del obispo Franz Peter Tabartz van Elst ha dejado al desnudo todo un mundo hasta ahora ignorado. La prensa investiga y opina sobre la Iglesia Católica con toda libertad. Ese obispo viene de una familia acaudalada. Cuando fue obispo de Münster, vivió en lo que sus amigos calificaban como “el palacio del príncipe heredero”. Y ahora, en Limburgo, empleó 31 millones de euros (o 40 millones) en reformar su residencia. El símbolo de este disparate lo marca la bañadera, comprada en 15 mil euros. El abogado de la Iglesia Católica, Thomas Schiller –según la revista Stern–, señaló: “El obispo Tabartz van Elst instaló un sistema de órdenes y obediencias. Su gente le tenía miedo. Pero ahora le están revisando sus armarios”.
Como ya se ha informado, el Papa argentino recibió a Tabartz van Elst y lo separó del cargo hasta que se pronuncie la Comisión investigadora de los bienes y gastos del obispo. Una buena medida, aunque fue tomada a mal por muchos fieles que querían ver ya mismo la cesantía del “representante de Dios” en la Tierra. Pero nos parece bien que primero se realice la investigación, se comprueben todos los delitos financieros del señor obispo y luego se tomen las medidas, que no pueden ser otras que su destitución absoluta. Claro, peor que todos los delitos del obispo acusado sería que la comisión eclesiástica investigadora lo calificara de inocente, cuando esos delitos están a la vista de todos.
La conducta del obispo de Limburgo va a obligar al Papa a profundizar la limpieza en la Iglesia Católica, si quiere detener la masiva renuncia de los feligreses de esa religión. La Iglesia Católica debería tomar el ejemplo de obispos como Angelelli y De Nevares –hombres de absoluta humildad–, que luchaban por la verdadera igualdad de todos. Y luchar por un mundo sin las diferencias que llevan al hambre de nuestros niños. Un sistema debatido entre todos y en libertad.
Estamos viendo ejemplos clásicos acerca de la decadencia del capitalismo tal cual se ejerce ahora. Ya que estamos en Alemania, hablaremos del caso Daimler-Benz, donde la comisión interna ha recurrido a la Justicia del Trabajo para denunciar los sueldos y aumentos que se han otorgado los directivos de esa empresa. Por ejemplo, el nuevo presidente del consejo directivo, Lothar Adler, cuando ascendió de vicepresidente a titular, recibió ya en 2008 un aumento de sueldo de nada menos que 100 mil euros.
O la crítica que ha merecido la primera ministra Angela Merkel cuando rebatió el argumento socialdemócrata de subir el pago mínimo de la hora de trabajo a 8,50 euros. Sí, la demócrata cristiana sostuvo que eso podría traer pérdida de fuentes de trabajo. Es decir, el temor de que muchas industrias cierren por no poder pagar ese aumento. Ridículo, porque con ese argumento los sueldos deberían haber quedado como en la Edad Media. Es decir, el único remedio es obedecer: obedecer para que el patrón no se enoje.
Pero también en China se producen estos frutos el capitalismo. A pesar de que se hizo fuerte con el régimen de Mao, ahora es el país más capitalista del mundo. Los 400 superricos de China han aumentado el año pasado su patrimonio en 400 millones de dólares, y la fortuna de los 100 chinos más ricos aumentó en un 44 por ciento.
Actualmente se calcula que existen 168 chinos que poseen más de mil millones de dólares. Parece el producto de una película de terror. O de una ironía del destino. China, nada menos. ¿Para dónde camina el mundo, para arriba, para abajo o definitivamente al precipicio eterno?
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