viernes, 13 de diciembre de 2013

LOS DOCUMENTOS DE LA DICTADURA QUE MUESTRAN LA COMPLICIDAD DE LA JERARQUIA ECLESIASTICA


Con la bendición de la Santa Iglesia

Los archivos secretos hallados en el Edificio Cóndor revelan la participación de autoridades de la Iglesia Católica en la elaboración y aprobación de un Documento final de la Junta Militar, donde se daba por muertos a miles de desaparecidos.

Por Diego Martínez

“Sugerencias del cardenal Primatesta”
se titula uno de los archivos encontrados.

Dirigentes políticos y autoridades de la Iglesia Católica Apostólica Romana participaron en 1983 de la elaboración del Documento final de la Junta Militar que dio por muertos a miles de desaparecidos. “Se traspasaron a veces los límites del respeto a los derechos humanos fundamentales”, se incluyó a pedido del cardenal Raúl Francisco Primatesta. Ante la afirmación de que los militares “no utilizaron su poder contra terceros inocentes”, el arzobispo de Córdoba, que en el archivo del Episcopado guardaba cientos de denuncias de familias enteras aniquiladas por el terrorismo de Estado, propuso matizar con la palabra “directamente”. También hicieron aportes y dieron su aprobación al documento el nuncio apostólico Ubaldo Calabresi y obispo de Morón, Justo Oscar Laguna. Sus nombres surgen de los documentos que la Fuerza Aérea encontró en una oficina abandonada del Edificio Cóndor y fueron presentados en el programa Los archivos secretos de la dictadura, que emitió anoche la TV Pública.
En julio de 1979, dos meses antes de la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la Junta Militar aprobó un primer “proyecto de documento sobre desaparecidos” elaborado por los secretarios generales de las tres armas, según consta en el Acta 103 recuperada por el Ministerio de Defensa. El texto no pasó de un proyecto, pero muestra ya la preocupación por justificar las ejecuciones clandestinas y la desaparición de los cuerpos. Los documentos analizados se centran en el proceso de elaboración que comenzó tras la derrota en la Guerra de Malvinas y que concluirían en abril de 1983 con el denominado Documento final de la Junta Militar sobre la guerra contra la subversión y el terrorismo.
“Han existido numerosos contactos con personalidades políticas y religiosas”, “existe consenso sobre la conveniencia de su publicación” y diferencias sobre la fecha ideal, consta en un “Ayuda memoria para el comandante en jefe del Ejército”, general Reynaldo Benito Bignone, fechado el 28 de diciembre de 1982. “Resulta condición indispensable para una repercusión medianamente positiva que la jerarquía eclesiástica comparta, por lo menos en lo sustancial, el contenido del documento, para lo cual se impone –previamente– un contacto fluido para su análisis y consideración”, le aclaran al último dictador. Los “contactos iniciales con iglesia, sectores representativos y personalidades” fueron entre el 20 y el 23 de diciembre, precisan. La preocupación era ya la impunidad una vez reestablecido el Estado de derecho: el documento “debe tener jerarquía jurídica, de modo tal que las afirmaciones en él contenidas deban ser respetadas obligatoriamente por los jueces y/o funcionarios gubernamentales”.
“Sugerencias del cardenal Primatesta”, despeja cualquier duda el título que antecede los aportes del arzobispo de Córdoba. La dictadura actuó “en prosecución del bien común”, es una de sus primeras propuestas. Debía garantizar “la convivencia social”, agregó. Donde los redactores militares habían escrito que “se cometieron errores”, el cardenal apuntó “que traspasaron a veces los límites del respeto a los derechos humanos fundamentales”. Los militares aceptaron la sugerencia, pero agregaron “como sucede en todo conflicto bélico”. Donde decía que esos “errores” quedaban “sujetos al juicio de Dios”, Primatesta apuntó “en cada conciencia”. Y donde los militares se ufanaban de no haber utilizado su poder “contra terceros”, el cardenal, que para entonces había recibido y respondido miles de denuncias sobre torturas y desapariciones, propuso agregar “directamente” y aclarar: “aun cuando indirectamente éstas (víctimas inocentes) pudieran haber sufrido sus consecuencias”. Ante la propuesta de dejar “definitivamente claro” que “a efectos jurídicos y administrativos” los desaparecidos “se consideran muertos”, Primatesta no propuso ningún cambio.
Las menciones a Calabresi y Laguna constan en cuatro carillas que se titulan “Comentarios sobre el documento ‘Delta’”, como lo nombraron durante el proceso de elaboración. El autor, no identificado, admite que el texto “agrega poco a lo conocido”. “Durante su actuación en el ECI (sigla de Equipo de Compatibilización Interfuerzas, referencia a los redactores que participaron por cada fuerza), Ejército ha manifestado haber hecho contactos y haber sometido el documento a consideración de autoridades de la Iglesia (monseñores Calabrese –sic– y Laguna) contando con la aprobación de los mismos”, escriben. “Asimismo se dejó entrever que también fueron consultados políticos de alto nivel”, continúan, aunque no aportan nombres. Los interlocutores de Calabresi y Laguna en representación del Ejército eran los coroneles Jorge Hawkes y Hugo Sabino Fernández.

El desafío de ser creíbles

La Fuerza Aérea, representada en la mesa de escribas por el comodoro Juan Manuel Baigorria, realizó una serie de propuestas que fueron rechazadas por los coroneles y por los enviados de la Armada, capitanes de navío Manuel Tomé y Fernando García. Para los hombres de la aviación militar “hay carencia de apoyos o de ejemplos que den credibilidad al documento”. Pensando no sólo en la impunidad sino también en la necesidad “del futuro gobierno” de “convencer a su propio partido, al país y a las organizaciones internacionales y gobiernos extranjeros”, propusieron agregar una serie de “apoyos”: 1. “terroristas que ocuparon cargos relevantes” en el gobierno, el Poder Judicial, partidos políticos y organizaciones religiosas; 2. “casos de suicidios registrados entre miembros de organizaciones terroristas”; 3. “casos de ejecuciones realizadas por bandas terroristas con sus propios adeptos”; 4. “documentos de identidad falsos encontrados en poder de terroristas”; 5. “ejemplos de personas que figuraban en listas de ‘desaparecidos’ y resultaron no estar en esa situación”; 6. “infiltrados de las Fuerzas Legales en las organizaciones terroristas que desaparecieron”, y 7. “cantidad de muertos no identificados fehacientemente en enfrentamientos con Fuerzas Legales”. “No obstante, aunque se den todos los apoyos (sic) basados en la documentación existente, quedará un número de desaparecidos de casi imposible explicación”, admiten. En un acta de reunión del ECI de marzo de 1983 dejan constancia de que “no se llegó a un acuerdo” sobre la propuesta de la Fuerza Aérea para darle “credibilidad y consistencia” al texto.
Uno de los datos novedosos que surgen de las propuestas de cada fuerza al documento final lo aporta la Armada y se refiere a supuestos juicios en jurisdicción militar a torturadores que cometieron “excesos” en las sesiones de picana y submarino. “Se han cometido excesos durante los interrogatorios”, escriben los marinos. “Por ejemplo, de la confesión de un prisionero dependía la posibilidad de neutralizar un ataque con explosivos a un colegio”, mencionan la célebre hipótesis que Vicente Massot usaba ante sus alumnos de la Universidad Católica Argentina para justificar la tortura. “Los que conducían el interrogatorio se excedieron en sus atribuciones para conseguir información”, continúa. “Fue una reacción emocional, hasta cierto punto explicable (sic), pero fueron juzgados”, aseguran.
La difusión del documento final tuvo una última etapa de planificación, que lleva la firma del general Mario Alfredo Piotti. Para “destacar la legalidad y legitimidad de la LCT” (lucha contra el terrorismo) y generar “comprensión y aceptación respecto a los costos” se planificaron pautas, fases e “instrumentos operativos”. Tres días antes de hacerlo público (“Día D-3”) se ordenó “difundir en forma moderada imágenes y comentarios relativos a acciones terroristas a nivel internacional, evitando saturación”. En el “Día D-2”, complementarlos con “hechos similares producidos por el terrorismo local”. La “Fase III” de la planificación incluye hasta el octavo día posterior a la publicación y menciona dos programas de televisión con los que “se coordinará la presencia de invitados que apoyen las conclusiones” del documento. Uno era Si yo fuera Presidente, que emitía la Televisión Española. El otro, Tiempo Nuevo, que conducían Bernardo Neustadt y Mariano Grondona.
Las menciones a Calabresi y Laguna constan en los “Comentarios sobre el documento Delta”.

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jueves, 12 de diciembre de 2013

SAQUEOS. Declaración de "Cristianos para el Tercer Milenio"


Una agresión contra todas las fuerzas democráticas

Por Hernán Patiño Meyer y otros *


1 Deploramos la pérdida de vidas humanas producidas como consecuencia del abandono extorsivo de sus responsabilidades por parte de fuerzas policiales en distintas jurisdicciones de nuestro país y llamamos a poner fin a una metodología de protesta manifiestamente contraria a la paz social.

2 Invitamos sin distinción de creencias a todos nuestros compatriotas, y al cumplirse treinta años de ininterrumpida vigencia del sistema democrático, a reafirmar nuestro más profundo compromiso con la vigencia plena de los derechos humanos, de los cuales el derecho a la vida con justicia y dignidad se encuentra a la cabeza de todos ellos.

3 Resulta racionalmente imposible atribuir exclusivamente a reacciones espontáneas el encadenamiento temporal y la similitud metodológica de los graves acontecimientos sucedidos, justamente en momentos en que el pueblo argentino y sus dirigencias políticas se disponían a celebrar el más largo período democrático de nuestra historia. Lo ocurrido ha constituido una agresión generalizada contra todas las fuerzas democráticas de la Argentina.

4 Aparece como una deuda pendiente del Estado y los responsables de su conducción la profesionalización definitiva de las fuerzas policiales y su absoluta subordinación a las autoridades surgidas del voto popular, en el marco de la vigencia plena de la ley y la Constitución Nacional.

5 Debe enfrentarse sin demoras ni ambigüedades la relación existente entre el delito, especialmente en sus manifestaciones más rentables y organizadas, las fuerzas de seguridad y cierta dirigencia política; que atentan contra el ejercicio pleno de la autoridad del Estado democrático para garantizar la protección y la paz de la población confiada a su cuidado.

6 Debe profundizarse el ataque a las causas estructurales de la inequidad social, especialmente la injusta distribución de la riqueza, el deterioro del ingreso y la corrupción en todas sus manifestaciones, para evitar que la sensación de abandono y tolerancia a la marginalidad y exclusión alimente la provocación de reacciones irracionales que pongan en riesgo la paz social y la plena convivencia democrática.

7 Pedimos finalmente a Nuestra Madre y Señora de Luján consuelo para las víctimas de la violencia y sabiduría para que con coraje y generosidad seamos capaces de enfrentar y superar las dolorosas circunstancias que nos toca vivir.


* Por el equipo coordinador de Cristianos para el Tercer Milenio: Gustavo Bottini, Rodolfo Briozzo, Cristina Domeniconi, Ana Cafiero, Juan Manazzoni, Roque Miraldi, Hernán Patiño Mayer. Por Asociación Argentina Teilhard de Chardin: Guillermo Robledo.
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domingo, 8 de diciembre de 2013

Bachelet


Chile, más allá de los insultos

Por Ariel Dorfman *

Una sola vez tuve el desagrado de ver en acción, de cerca y personalmente, a Evelyn Matthei, la candidata derechista que aspira a ser presidente de Chile y que este domingo 15 de diciembre ha de ser derrotada en forma contundente por Michelle Bachelet.
El encuentro –si así se lo puede llamar– sucedió el 8 de octubre de 1999, casualmente en la ciudad de Londres. Un año antes, los ingleses habían detenido al general Augusto Pinochet por crímenes contra la humanidad y ese día se esperaba que el juez británico Ronald Bartle dictaminara si había razones para extraditar al ex dictador chileno a España. Como me encontraba de paso en Londres para asistir con mi mujer Angélica a un festival literario, decidí caminar, temprano por la mañana, hasta la Magistratura de Bow Street.
Me dio la bienvenida un ruido ensordecedor. Separados por un fuerte contingente policial, dos grupos de chilenos se enfrentaban con furia: la banda más numerosa, hombres y mujeres que habían sido torturados por la policía secreta de Pinochet antes de que los expulsaran del país, trataban de callar a gritos a la otra caterva vociferante que acababan de volar a la capital inglesa desde Santiago para ofrecer apoyo a su héroe preso. Se rumoreaba que el pasaje a Londres, amén de su estadía, corría por cuenta de la Fundación Pinochet, organizadora de lo que se llamaba, jocosamente, los “pinotours”.
De pronto, desde las entrañas iracundas de la multitud pinochetista, surgió una figura que yo había visto únicamente en fotos y por televisión. Era Evelyn Matthei, entonces senadora, recién llegada de Santiago, y famosa por la vulgaridad con que trataba a sus adversarios. Pero nada me había preparado para la cloaca de improperios que brotaron de su boca. Insultaba a los exiliados con una serie de exabruptos soeces que prefiero, por discreción, no reproducir acá, pero que no dejaban muy bien a la madre o la orientación sexual de aquellos que, a pocos pasos de ella, clamaban por justicia.
La grosería de la Matthei resultaba aún más chocante al provenir de una mujer elegantemente vestida, cuyas manos alzadas como garras habían tocado delicadamente el piano, una vocación que, para el colmo de las ironías, había perseguido precisamente en este mismo Londres décadas atrás. Más inquietante fue la lenta realización de que aquellos que recibían tal asalto verbal estaban escuchando las exactas, hirientes palabras que habían acompañado la tortura sufrida en los sótanos de la dictadura. La flamante pinochetista replicaba, supongo que inconscientemente, una situación traumática, retornando a las víctimas al momento de su más brutal humillación.
Recordando la vileza de ese momento catorce años más tarde, me doy cuenta hoy de algo que en esa ocasión ni yo ni nadie podría haber anticipado: Michelle Bachelet, la que es ahora su rival en la segunda vuelta presidencial, también había oído una similar jauría de agravios mientras la amenazaban y golpeaban cuando fue arrestada, junto a su madre, Angela Jeria, en enero de 1975.
¿Su culpa? Ser familia del general Alberto Bachelet que había aceptado un puesto de rango ministerial en el gobierno socialista y democrático de Salvador Allende. Y cuando Allende fue derrocado el 11 de septiembre de 1973, como tantos otros, el general Bachelet cayó preso, pagando con su vida aquella lealtad a la Constitución. En marzo de 1974 murió de un infarto cardíaco, directamente inducido por las torturas sufridas.
La paliza simbólica que Michelle Bachelet está a punto de propinarle en las elecciones venideras a la mujer que maltrató en Londres a sus compañeros de infortunio me llena, por lo tanto, de una íntima satisfacción. Esa victoria se vuelve aún más significativa si tanteamos la historia más personal de las dos contendientes.
Ambas se conocen desde pequeñas, cuando jugaban juntas en un barrio de Antofogasta, donde sus padres, oficiales de la fuerza aérea, estaban destinados. Mucho se ha escrito –y me incluyo– sobre la circunstancia extraordinaria de que Fernando Matthei, padre de Evelyn, fuera el mejor amigo de Alberto Bachelet. Y que meses después del golpe de Estado Matthei fuera nombrado director de la Academia de Aviación, teniendo una oficina en la proximidad del subterráneo donde maltrataban a su camarada de armas, sin que Matthei lo visitara ni levantara la voz para ayudarlo. Si lo hubiera hecho, no podría haber llegado a ser ministro de Salud de Pinochet ni, poco después, miembro de la Junta Militar durante trece años.
Los hijos no son responsables de la cobardía de sus padres, ni tampoco de sus crímenes. Pero vale la pena notar que Evelyn, mientras los sicarios de Pinochet interrogaban a patadas a su compañera de infancia, estaba estudiando economía en la Universidad Católica de Chile, donde imperaban los “Chicago boys”, seguidores fanáticos de Milton Friedman, gurú de la libertad extrema de los mercados. Sus políticas neoliberales de capitalismo salvaje y represión de los derechos de los trabajadores se convirtieron en la ideología dominante de la dictadura, medidas inmisericordes que Evelyn Matthei seguiría defendiendo como diputada y senadora, una vez que se restauró la democracia en 1990, y que quisiera ahora proseguir como presidenta.
Políticas que, no cabe duda, no habrá de llevar a cabo desde La Moneda. No hay, después de todo, mayor suspenso respecto del desenlace de las elecciones del 15 de diciembre, dado que Michelle Bachelet ya obtuvo en la primera vuelta casi el 47 por ciento de los votos, aventajando a su contrincante conservadora por 22 puntos.
Es difícil evaluar hasta qué punto influye en los electores la genealogía que une y divide a las dos candidatas, en vista de que durante la campaña actual no se ha hecho alusión alguna a ese extraño, contrastante, coincidente pasado. Se ha enfatizado más bien, y con razón, el futuro, debatiendo cuál de las dos mujeres puede resolver los urgentes problemas que aquejan al país, su desigualdad vergonzosa, su sistema educacional degradado por la avaricia, y cómo cambiar la autoritaria Constitución, fraudulentamente instaurada por Pinochet en 1980 y cargada todavía hoy de residuos indignos.
Pero es inevitable que la decisión de la ciudadanía sea vista también, debido a los apellidos y trayectorias de las antagonistas, como un referendo sobre el sucio legado de la dictadura. ¿Desean los chilenos que los gobierne la mujer que voló a Londres para defender al tirano que mató a tantos compatriotas suyos? ¿O prefieren a la mujer que fue ella misma víctima de aquel terror y que ha logrado sobreponerse al asesinato de su padre y a sus propios ayeres y tristezas para convertirse en el símbolo de un Chile donde nadie será sometido a tales ultrajes?
Tal vez este domingo 15 de diciembre Chile podrá por fin, de una vez por todas, vencer la sombra insultante que nos devora hace más de cuarenta años.
* Ariel Dorfman es escritor chileno. Página/12 está publicando una serie de sus obras en la Biblioteca Dorfman.
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sábado, 7 de diciembre de 2013

NELSON MANDELA

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El subversivo


Por Luis Bruschtein




El viejito que sonríe en la foto fue un duro guerrillero que soportó torturas y 27 años de cárcel. Ese hombre negro apacible y encanecido fue de los duros que rechazó la libertad cuando le pusieron como condición que se declarara en contra de la lucha armada del Congreso Nacional Africano. Nelson Mandela creció como líder de las luchas de su pueblo en Sudáfrica desplazando a los dirigentes más conciliadores con el régimen brutal del apartheid.
Eran los años ’50 y ’60 y en los Estados Unidos la segregación racial estaba instalada por ley. Sin embargo, era considerado el emblema de la democracia en el mundo. Si Estados Unidos era mostrado como el país más democrático del mundo a pesar de la segregación en la educación, los trabajos, el transporte y hasta en los baños, ¿por qué no habría de serlo también Sudáfrica con su apartheid? Para los cánones de esos años, Estados Unidos y Sudáfrica eran países democráticos, igual que los raquíticos gobiernos latinoamericanos acogotados por sus fuerzas armadas.
Se repiten los discursos de Mandela sobre el sueño de una gran nación sudafricana donde todos los hombres fueran iguales sin importar el color de su piel. Pero cuando Mandela decía esa frase en aquellos años, no estaba pensando en la democracia real de esa época, en la supuesta democracia norteamericana o en la sudafricana. Estaba pensando en otras formas políticas que se relacionaban con procesos similares al argelino o al cubano u otros procesos emancipadores de la época, ya fueran “democracias populares”, “repúblicas democráticas” o socialismo africano.
Nadie pensaba que la democracia de los países escandinavos podía ser operativa en países que arrastraban una larga historia de colonialismo, marginación y explotación. Sin embargo, había una diferencia entre el proceso sudafricano y otros que se desarrollaban en Africa, donde la mayoría trataba de liberarse del yugo colonial. Allí, en cambio, se luchaba contra la dominación blanca. Pero todos pensaban que los cambios solamente vendrían con procesos revolucionarios.
Eran las ideas y las herramientas de ese momento histórico, las que surgían de esa circunstancia. No se podía confiar en la democracia de los blancos o de los militares o en que los poderosos entregaran mansamente sus privilegios. Mandela, Oliver Tambo, Walter Sisulu y otros jóvenes de la Liga Juvenil del Congreso Nacional Africano desplazaron a principios de los ’60 a los dirigentes que proponían formas pacíficas de lucha, en las que ellos también habían participado, y fundaron Lanza de la Nación, que era la formación guerrillera del CNA.
Sudáfrica también era diferente a los demás procesos africanos en otros aspectos. La lucha armada no fue centralmente de guerrilla en la selva. El CNA era un movimiento popular de masas con mucha concentración urbana. La lucha armada consistió centralmente en atentados explosivos en las ciudades o en infraestructura, articulados con huelgas e insurrecciones. Mandela y Sisulu estuvieron presos la mayor parte del tiempo y Oliver Tambo exiliado.
El CNA no era africanista, por eso se repite mucho la frase de Mandela cuando dijo que “siempre luché contra la dominación blanca y siempre luché también contra la dominación negra”. No era africanista porque, a pesar de que centralmente la lucha era contra el apartheid, tenía un fuerte componente ideológico. El CNA tenía influencias marxistas soviéticas y chinas, al igual que todos los líderes anticolonialistas africanos de esa época, desde Patrice Lumumba en el Congo hasta Samora Machel en Mozambique.
Machel era un marxista ortodoxo, dirigente del Frente de Liberación de Mozambique (Frelimo) y llegó al poder aliado a los soviéticos en 1974 después de la Revolución de los Claveles en Portugal. Fue asesinado en un atentado y su viuda, Graca Machel, se convirtió varios años después, en 1998, en la última esposa de Mandela. Otro aspecto particular del CNA era que Mandela había integrado también a blancos y a indios. Paradójicamente, mientras el gobierno de Israel apoyaba al gobierno racista blanco y le vendía armas, varios judíos sudafricanos, entre ellos Denis Goldberg, Lionel Berstein y Harold Wolpe, lucharon junto a Mandela en Lanza de la Nación.
Los poderes y las fuerzas que representan los principales líderes del mundo que el jueves hicieron conocer sus condolencias por la muerte de Mandela y lo elevaron al rango de ejemplo para la humanidad, durante su lucha lo consideraron subversivo y terrorista. No era para nada políticamente correcto. Muchas de esas fuerzas y poderes fueron cómplices de su encarcelamiento y tortura.
Mandela es el duro luchador y al mismo tiempo es el gran pacifista que advirtió la prioridad de la integración en un país dominado salvajemente por una minoría blanca. Una cosa no se puede separar de la otra. Para hacer lo que hizo en el poder, antes tuvo que luchar como lo hizo. Es difícil unir esas dos facetas que se muestran como polos que se contradicen. Si en la primera etapa de su vida hubiera actuado como lo hizo en la segunda, hubiera sido cómplice de la explotación blanca. Si al salir de la cárcel hubiera mantenido la intransigencia que lo caracterizó en la lucha, hubiera llevado a Sudáfrica a una catástrofe.
Pero el cambio no se produjo porque llegó al poder, sino porque su llegada al poder fue parte de un reacomodo que se estaba produciendo en todo el mundo al finalizar la Guerra Fría y asentarse el proceso de globalización donde el mundo se convirtió en un solo mercado.
Uno de los grandes problemas de las revoluciones en Angola o en Mozambique había sido que provocaron el éxodo masivo de la población blanca, con lo cual se quedaron sin profesionales ni empresas. En Sudáfrica la economía estaba en manos de los blancos, que a su vez eran la inmensa mayoría de los profesionales. La población blanca y la población negra estaban condenadas a vivir en paz. Mandela fue concesivo en muchos aspectos, sobre todo con los juicios de la verdad, porque la emigración masiva de los blancos hubiera significado la bancarrota y el fracaso de la lucha contra el apartheid. En 1974 Mozambique fue rescatada por la URSS. En los años ’90, cuando Mandela llegó al poder, la URSS ya no existía y los términos del comercio mundial estaban más o menos regidos por la OMC.
Robert Mugabe, otro gran líder africano, fue más rígido y en la actualidad Zimbabwe (ex Rodhesia del Sur, vecina a Sudáfrica) está aislada y con fuertes problemas económicos.
Mandela era un hombre mayor. Sabía que le quedaban pocos años útiles de vida y los usó para consolidar la salida del apartheid en una Sudáfrica multirracial. Sabía que dejaba un país con profundas desi-gualdades, pero se dio cuenta de que su tiempo estaba acotado a consolidar la monumental victoria que había logrado. Fue su legado a las nuevas generaciones, las que deberán ocupar su puesto en la lucha contra la miseria y las injusticias que aún subsisten. Así el antiguo terrorista y subversivo que no merecía más que una visita cada seis meses durante 27 años se convirtió en el héroe moral de la nueva era.
Mandela fue una expresión muy particular, difícil de equiparar por su dimensión humana, pero en general hay ciertos rasgos similares con los procesos que se generaron en América latina al comenzar el siglo. Miguel Brascó cuenta una anécdota de su visita a Johannesburgo en los ‘60. “El problema –le dijo a un sudafricano blanco– es que aquí no votan los negros.” “Tengo entendido que en su país tampoco”, le respondió el hombre un poco molesto. Se refería a que el peronismo estuvo proscripto durante 18 años.
Expresiones, reflejos, continuidades o rescoldos de lo que en determinado momento histórico fue condenado por subversivo y terrorista llegaron a los gobiernos por medios democráticos. Expresiones de los trabajadores combativos en Brasil o en Venezuela, de los pueblos originarios en Bolivia, de los tupamaros en Uruguay, de la Juventud Peronista en Argentina, de los curas tercermundistas en Paraguay o de los allendistas chilenos aparecieron con mayor o menor fuerza, con mayor o menor eficacia, como una opción de poder concreto para amplios sectores populares que habían sido marginados por la aplicación de las ideas hegemónicas del neoliberalismo. Cada una de esas experiencias históricas había dejado un reservorio de valores de lucha y resistencia que sirvieron para la construcción de nuevas opciones. Había restos vivos de lo que parecía perdido y arrasado por las represiones, las cárceles y los exilios.
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jueves, 5 de diciembre de 2013

La secundaria del Barrio Zavaleta promovió ayer a sus primeros egresados


Los que estrenaron la escuela

Todos empezaron a estudiar en 2009, cuando se creó la primera escuela secundaria del barrio. Algunos pudieron retomar los estudios que habían abandonado. Ayer, en el Cabildo, cuarenta y un chicos recibieron su diploma.

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Los estudiantes de la Escuela Nº 56 están orgullosos de pertenecer a la primera promoción.


En septiembre de 2008, Analía Vega –por ese entonces 14 años– abandonó el secundario. Estudiaba en San Telmo, en la escuela Nº 7 Juan Martín Pueyrredón, en Carlos Calvo y Chacabuco. Para llegar hasta allí, de lunes a viernes, tomaba el colectivo desde su barrio, el Zavaleta, en la Villa 21.24. “En esa época no teníamos escuela secundaria en el barrio. Y como mi mamá no tenía plata para el boleto de ida y de vuelta, ni para la comida del almuerzo, tuve que dejar.” Analía supo –ahora lo recuerda– que si no estudiaba la alternativa era trabajar. En la casa eran nueve hermanos, todos a cargo de su madre, empleada doméstica. Su padre, tras separarse, se había vuelto a Paraguay, desde donde habían emigrado cuando Analía tenía ocho. Meses más tarde de haber abandonado sus estudios, en abril de 2009, a seis cuadras de su casa, se inauguraba un colegio: el primer secundario de la villa 21.24. Allí Analía completó su formación media. “Nos teníamos que ir del barrio para estudiar. La escuela nos dio la posibilidad de quedarnos. Es un orgullo haberme recibido. Y es, también, una demostración para todos los que nos tildaban de chorros o drogadictos.” Ayer, junto a otros 40 compañeros que conformaron la primera promoción de la escuela, Analía recibió el diploma de graduación. El acto se realizó en el patio del Cabildo. Asistieron profesores, familiares y autoridades porteñas.
La Escuela Nº 6, del Distrito Escolar 5, en pleno barrio Zavaleta, abrió sus puertas en 2009, luego de haber conseguido un galpón en donde funcionaba un ex depósito de la AFIP. Las condiciones edilicias no fueron las mejores: se llegaron a construir, para la inauguración, apenas dos aulas, con paredes de durlock y pisos de cemento. No tenían cloacas. La demanda de los estudiantes, sin embargo, fue abrumadora. “Tuvimos que dejar 170 chicos en lista de espera. Pensábamos arrancar con dos primeros, uno a la mañana y el otro a la tarde, pero tuvimos que arrancar con cuatro. En total, teníamos 120 alumnos. No teníamos capacidad para más. La escuela era un anhelo muy grande de los vecinos”, cuenta el primer director de la institución, Oscar Cardosi. Con el paso del tiempo, estudiantes, profesores y familiares fueron mejorando el edificio. “Hace unos años conseguimos poner el piso de cerámica, armamos una sala de profesores, sumamos ocho aulas más”, confiesa Cardosi. El colegio es el primero en la Ciudad en ofrecer orientación en educación física. Además de los contenidos curriculares oficiales, cuenta con un taller de radio, de murga, de música y de arte. Asisten hoy alrededor de 500 jóvenes.
Ahora que terminó la escuela, Analía, con 19 años, quiere anotarse para el magisterio. “Me gusta estar con chicos. Colaboro en una organización barrial dando clases de apoyo escolar y eso siempre me interesó. Además quiero que mi mamá deje de trabajar. Quiero ayudarla un poco.” Poco antes de recibir su diploma de graduación, Analía subió al escenario y dijo: “Tengo una mezcla de emociones. Siento alegría por la graduación, pero también tristeza porque nos vamos de esa escuela que tanto queremos. Hay gente que nos discrimina y nos tilda de chorros. Pero en el barrio hay gente que trabaja y que egresa, como nosotros”.
Cristian Verdun, 21 años, es otro de los graduados. Entró en 2º año, luego de haber repetido dos veces en una escuela técnica de Barracas. “Estaba destruido. Había fallecido mi viejo y no tenía ganas de nada. Pero fui a ver ese colegio nuevo y me anoté.” Empezó en 2010. Cristian reconoce que “no tenía muchas esperanzas”, pero a medida que fue involucrándose “descubrí que no todo estaba perdido, que se podía progresar”. Su familia tiene una carnicería, pero él, más allá de dar una mano con el negocio, quiere ser profesor de Lengua y Literatura. “Me anoté para el profesorado de Letras en el Mariano Acosta. Quiero seguir estudiando.”
En el acto estuvieron, además de docentes y familiares, el legislador Francisco Nenna; el subsecretario de la Ciudad, Carlos Regazzoni; el titular de UTE, Eduardo López, y el padre Pepe Di Paola.
Informe: Nicolás Andrada.
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miércoles, 4 de diciembre de 2013

Hambre, un tema incómodo


La cuestión es el acceso

Por Bernardo Kliksberg *
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Uno de cada ocho habitantes del planeta se va a dormir con hambre todas las noches. Se estima que el mundo produce actualmente alimentos para 9000 millones de personas y tiene 7200 millones. Diez millones de niños fallecen por año antes de cumplir cinco años. Un tercio por desnutrición, la que causa, asimismo, que 165 millones de niños tengan retrasos del crecimiento. Si durante los primeros mil días de vida, un niño no tiene la alimentación necesaria sufre graves daños, que no son reversibles después.
Según el Informe 2013 de la FAO, 2000 millones de personas sufren de “hambre escondida”. Carecen de uno o más de los micronutrientes principales. Los déficit en vitamina A (30,7 por ciento de los niños) impiden el funcionamiento normal del sistema visual. La falta de hierro es uno de los factores que lleva a la anemia (47,9 por ciento) que afecta el desarrollo cognitivo, el embarazo, la mortalidad materna. Las deficiencias en yodo (30,3 por ciento) impactan en el funcionamiento mental.
Según Harvard (2011), la desnutrición es uno de los factores que ha llevado a la disminución o el estancamiento de la estatura promedio de las mujeres pobres, entre otros en países como Guatemala y Honduras, que tienen algunas de las mayores brechas en altura entre las mujeres ricas y pobres. ¿Por qué tanta hambre cuando hay un “superávit” de alimentos?
La FAO, que dirige con un liderazgo ejemplar, renovador y avanzado José Graziano, fundador del exitoso programa Hambre Cero en Brasil, previene en el título de su informe 2012 que “el crecimiento económico es necesario, pero no suficiente para acelerar la reducción del hambre y la malnutrición”. Hay un problema de acceso a los alimentos. Para los 1200 millones sumidos en pobreza extrema (menos de 1,25 dólar diario), es muy difícil adquirirlos. También es complejo para los 3000 millones sumidos en la pobreza (menos de 3 dólares diarios). Así por ejemplo, en Níger, representan del 70 al 80 por ciento de los ingresos. Ese acceso se ha hecho mas difícil desde la gran crisis del 2008/9 por las consecuencias pauperizantes que sigue teniendo, y la suba y volatilidad de los precios, agudizadas por la especulación en las bolsas de alimentos.
Por otra parte, los agricultores pobres están siendo especialmente afectados por las consecuencias del cambio climático. El aumento de la frecuencia y magnitud de los desastres naturales, y la desertificación de extensas zonas están destruyendo precarios equilibrios de supervivencia.

El hambre es derrotable

Amartya Sen mostró el peso del acceso. Analizó las cifras de expectativa de vida en Inglaterra durante las seis primeras décadas del siglo pasado. Cuando más aumentaron fueron durante las guerras. Explica (Sen y Kliksberg, Primero la Gen. 2012): “En tanto que el suministro total de alimentos per cápita se redujo durante la guerra, la incidencia de una exagerada desnutrición también disminuyó en vista del uso más eficaz de los sistemas públicos de distribución relacionados con el esfuerzo bélico y una forma más equitativa de compartir los alimentos a través de los sistemas de racionamiento”.
Dar a un niño una taza con los micronutrientes que necesita cuesta sólo 0,25 centavo de dólar diario. Ello significa 91 dólares anuales. Se gastan por segundo dos millones en armas.
¿Se puede reducir el hambre con rapidez? El Brasil de Lula y Dilma lo mostró a través del programa Hambre Cero declarado referencia mundial por los organismos internacionales. Al inicio del gobierno de Lula había 44 millones de desnutridos. En el 2009, 20 millones menos, y siguió bajando. Lula declaró al tomar posesión (1/1/03): “Vamos a crear las condiciones para que todas las personas en nuestro país puedan comer decentemente tres veces por día, todos los días, sin necesidad de donaciones de nadie. Brasil no puede continuar conviviendo con tanta desigualdad”.
El programa comprendió políticas combinadas que iban a las causas de fondo. Entre ellas, promoción masiva de los agricultores pobres, a través del seguro de la renta agrícola, prioridad a la producción interna, compras públicas, aumento de la producción de alimentos locales, incentivos a la investigación en el uso de tecnologías apropiadas, crédito, cooperativas y asistencia técnica.
Se estimularon su organización y participación y se convocó a la sociedad civil y las empresas. Subrayan Graziano, Belik y Takagi (2012), sacando lecciones del programa para otros países latinoamericanos en los que fue clave su centralidad: “Es importante que una política de seguridad alimentaria se afirme como política transversal y como centro de la planificación de un gobierno, y no meramente como un programa sectorial vinculado al desarrollo agrícola o al área asistencial”.
Destacan que “en América latina es fundamental asociar las políticas de seguridad alimentaria a la implantación simultánea de políticas masivas de distribución de la renta. La raíz del hambre y de la inseguridad alimentaria está en la estructura desigual de la renta, y en su perpetuación y profundización”.
Brasil sigue teniendo exigentes desafíos, pero la población desnutrida era en el 2010/12, según la FAO, 6,9 por ciento frente al 17,5 por ciento en otro de los Brics, la India, y 12,5 por ciento a nivel mundial.

El tema es el modelo

Argentina conoció el hambre en los ’90 de mano del modelo neoliberal.
En un país con capacidad de producir alimentos para diez veces su población, la foto de un niño de Tucumán que murió de hambre recorrió el mundo. Del 2003 en adelante, las políticas económicas inclusivas, las agresivas políticas sociales, el énfasis en salud pública, nutrición y educación, la redistribución en los ingresos, el programa estratégico agropecuario redujeron el problema a cifras mínimas, pero que deben seguir siendo enfrentadas.
A la desnutrición se suma hoy la obesidad. Ciento treinta millones de latinoamericanos tienen sobrepeso. En ello inciden la ingesta de “comidas basura” llenas de grasas ultrasaturadas, las bebidas azucaradas, el exceso de sodio. Esa “dieta”, fomentada por ciertos intereses económicos en los más humildes, produce daños circulatorios, diabetes y diversas enfermedades. México, uno de los países con mayor obesidad, con 70.000 muertes anuales por diabetes, termina de imponer impuestos especiales a la comida chatarra y las bebidas azucaradas. En EE.UU. la agencia reguladora de alimentos y medicamentos, anunció que se propone prohibir los transfats (8/11/13).
“El derecho a una alimentación adecuada” establecido hoy en normas internacionales es una exigencia ética elemental, pero sigue siendo negado en la práctica a vastos sectores. Las políticas ortodoxas, que gran parte de América latina desechó, siguen en boga en otros lugares, y no sólo no atienden el problema, sino que están presionando porque se recorten ayudas alimentarias a los más pobres. Las generaciones futuras juzgarán a las actuales, en primer lugar, por cómo encararon la restitución de este derecho, el mas básico de todos.
* Miembro de la Comisión Directiva del Alto Panel Internacional de Expertos en Seguridad Alimentaria.
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lunes, 25 de noviembre de 2013

Renunció Moreno y se irá en misión comercial a Italia

Moreno llega a Italia respaldado por su vínculo con Francisco


Designado como agregado económico de la Embajada argentina en Italia, el funcionario más estigmatizado por los medios promete elevarle el perfil a la sede del gobierno en Roma. Una amistad construida en la década del '70.


 Por CLAUDIO  MARDONES

Guillermo Moreno dejó la secretaría de Comercio Interior la semana pasada, luego de un ciclo de ocho años. Fue uno de los funcionarios más visibles y resistidos que tuvieron el gobierno de Néstor Kirchner y el de Cristina Fernández. Desde el martes 19, sus colaboradores más cercanos admiten que perdió el control de una de las áreas más delicadas del modelo, pero aclaran que esa renuncia no implica despojo alguno de poder.
 
La remoción de la órbita económica fue la antesala para su desembarco en el cuerpo diplomático como flamante agregado económico dentro de la embajada argentina en Roma, regida por el ex secretario de Cultura de la Nación Torcuato Di Tella. El célebre sociólogo argentino cumplirá 84 años en diciembre y, como le dijo a sus amigos en la última fiesta de despedida antes de volver a Roma: está a un paso de jubilarse.
 
"Guillo" llega al cuerpo diplomático argentino con una agregaduría que, en sus manos, podría tener un perfil más ambicioso. Apenas deje Buenos Aires con el diploma de embajador, llegará a Roma junto a su actual esposa, la escribana Marta Cascales, para tener en sus manos la asistencia sobre las relaciones económicas entre Argentina e Italia. 
 
Roma es la única capital europea que tiene dos embajadas criollas en su perímetro: una está dedicada a representar al país ante el Vaticano y la otra atiende las relaciones con el país que aloja a la Santa Sede.  La primera está bajo el mando de Juan Pablo Cafiero, y la segunda en manos de Di Tella, pero ambas se ubican dentro de la misma mítica ciudad, separadas por escasos 15 minutos en automóvil, que Moreno seguramente recorrerá, en reserva, para luego terminar su viaje en las cercanías de la Plaza San Pedro, o en Santa Marta, actual residencia pontificia. 
 
El nuevo destino de Moreno pasó casi inadvertido por el impacto informativo que generó la aceptación presidencial de su renuncia y por los cambios en el Gabinete nacional que todavía no han terminado. Pero al interior del poder, los viejos conocedores del flamante agregado económico aseguran que el estreno de su carrera diplomática puede tener más impacto en la Santa Sede que en el Palacio del Quirinal, la sede del gobierno italiano.
 
La afirmación está en boca de los diplomáticos y funcionarios que conocen la buena relación que mantiene Moreno, como ferviente católico, con el Papa Francisco, a quien conoce desde la década del setenta, antes del golpe cívico-militar, cuando ambos pasaron por la organización Guardia de Hierro, una de las vertientes del peronismo que nació en 1961, impulsada por veteranos de la resistencia que se distanciaron de las definiciones políticas de la  Tendencia Revolucionaria del peronismo.
 
Luego de la muerte de Juan Perón, el derrotero de "Guardia" se dividió entre su apoyo a Isabel Perón, las relaciones con la Armada Argentina, mantenidas a través del almirante Emilio Massera, y las conexiones con la Iglesia Católica, pero especialmente a través de la Compañía de Jesús, en la que Bergoglio ya se desempeñaba como provincial de la orden para Argentina y Uruguay.
 
Tres de las figuras más reconocidas dentro de ese polémico proceso, son el actual Papa Francisco, que los integró bajo el paraguas de la Universidad del Salvador; el flamante agregado Moreno, y Julio Bárbaro, ex interventor del COMFER entre 2003 y 2008.
 
Durante esos años de dura confrontación entre el entonces presidente Néstor Kirchner y el arzobispo de Buenos Aires, Moreno fue uno de los funcionarios de la Casa Rosada que jamás perdió el vínculo. En la Catedral Metropolitana todavía recuerdan las largas conversaciones telefónicas que mantenían ambos. También confirman el respeto que tiene el jesuita por Moreno.  Cuentan que Bergoglio tiene también una muy buena estima por Marta Cascales de Moreno, "una mujer de misa diaria".
 
Todavía recuerdan cuando obligó a su marido a costear los arreglos de una importante parroquia del centro porteño, que se estaba cayendo a pedazos. "Un día apareció Moreno en persona y le dijo al párroco que estaba visitando el lugar a pedido de su mujer, que no paraba de insistirle con las refacciones del templo", relata un testigo de la estrecha relación que Bergoglio mantuvo con Moreno en Buenos Aires. Una conexión muy amistosa, alimentada por Aldo Carreras, actual subsecretario del gobernador bonaerense Daniel Scioli y amigo personal del actual Papa. Ambos también se conocen de sus días en "Guardia", aunque el papel de Carreras es uno de los más influyentes de Buenos Aires.
 
"Francisco dice que es una persona demonizada por los medios", posteó en su cuenta de Facebook la abogada Alicia Oliveira, ex defensora porteña del pueblo, que también revista en la restringida lista de amigos papales. La ex patrocinante de presos políticos sacó la frase poco después de publicarla, pero en rigor, el pensamiento de Bergoglio sobre el papel de Moreno no difiere de esa afirmación.
 
"Es un amigo discreto, de esos que nunca van a decir por todas partes que estuvo con el Papa", dice una fuente del entorno porteño que dejó el cura de Flores antes de ser transformado Papa. "Todos lo acusan de todo, pero su patrimonio  es el mismo. Lleva en el gobierno ocho años  y no tiene una sola causa por enriquecimiento ilícito, por eso Bergoglio lo banca", reseñan desde el templo que comandó el arzobispo jesuita por quince años.
 
El último gesto que Moreno tenía para Bergoglio no pudo ser apreciado por el cardenal primado, porque ya había sido designado Papa un mes antes. Fue el 12 de abril, cuando llegó a Buenos Aires una delegación de la Comisión Episcopal de Angola, que trajo una imagen de "Nuestra Señora de la Concepción", conocida en ese país africano como "Mamã Muxima". El viaje de los prelados fue promovido por Moreno en mayo de 2012, durante la visita oficial a Angola que realizó la presidenta Cristina Fernández.
 
Desde la elección papal del 13 de marzo, Moreno dejó de ocultar su relación con Bergoglio. Apenas supo la noticia, mandó a imprimir y pegar afiches con la cara del nuevo Obispo de Roma. Debajo del rostro del jesuita se podía leer: "Argentino y Peronista", la misma que aparece en los afiches pegados cada 25 de septiembre para recordar el asesinato del secretario general de la CGT José Ignacio Rucci en 1973.
 
El espacio de intelectuales Carta Abierta cuestionó el mensaje celebratorio ideado por Moreno, pero pocos días después, el secretario de Comercio mandó a pegar una enorme gigantografía en la entrada del Mercado Central. Se podía ver un  enorme lienzo con los rostros de Perón y Kirchner detrás de Cristina estrechando la mano de Bergoglio, ya vestido como Papa electo. "¡Mirá pibe a dónde llegamos!", decía la imagen. "Francisco. La comunidad del Mercado Central te saluda y ruega por vos", rezaba otro.
 
Por ahora se desconoce la fecha de partida de Moreno hacia Roma, pero el nuevo agregado comercial sabe que no se encontrará con un representante ante la Santa Sede debilitado. El embajador Cafiero fue una de las piezas claves en el acercamiento de la Casa Rosada con el Vaticano antes, durante y después de esos cinco días críticos que separaron al cónclave de la entronización pontificia.
 
El resultado de esas gestiones, coordinadas desde la secretaría de Culto de la cancillería, fue un almuerzo entre Bergoglio y la presidenta que duró dos horas y media. Fue, como se sabe, un día antes de la asunción papal. Su contenido sigue siendo un secreto bien guardado entre Roma y Buenos Aires.
 
Esa influyente legión de guardianes
 
Hasta 2005, considerado un año crítico de la pelea entre Kirchner y Bergoglio, la historia sobre la organización Guardia de Hierro fue muy poco explorada. Entonces, el periodista Alejandro Tarruella (Editorial Sudamericana) publicó el primer libro sobre esta desconocida constelación del peronismo, que nació durante su proscripción, se trizó con la muerte de Juan Perón en 1974 y terminó bajo la conducción de un capitán de marina después de 1977, algo que no le impidió tener sus propios desaparecidos. 
 
La arqueología política de esta organización de comandos también fue profundizada por otros investigadores, como el experto en historia oral Pablo Pozzi, quien junto con Ariel Pérez Cerviño reconstruyó parte de ese mosaico ideológico del peronismo en el documento titulado "A mí la mina me odiaba porque decía que yo era nazi". 
 
Originada en 1961, comenzó dentro del Consejo Nacional del Partido Justicialista, pero luego desarrolló un sector de la Juventud Peronista que, tras una entrevista de su dirección con Perón en 1967 "descartó la posibilidad de la lucha armada para el fin del exilio del general". Esa definición condensó las diferencias con la Tendencia Revolucionaria del peronismo, encabezada por Montoneros, las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).
 
Tras el regreso de Perón, Guardia se transformó en "una organización auténticamente peronista, sin cuestionamientos ideológicos" a Perón, que se asumió "como una herramienta al servicio de la conducción". La posición fue tomada luego de la Masacre de Ezeiza del 20 de junio de 1973, y del asesinato de Rucci, ocurrido tres meses después.
 
Cuando el tres veces presidente murió el 1 de julio de 1974, Guardia padeció la confusión general por el fallecimiento, y según exhuma el politólogo e investigador Pablo Vázquez, del Instituto Nacional Eva Perón, sus cuadros buscaron reorientarse "sea en su apoyo a Isabel Perón, con la Marina vía (el almirante Emilio) Massera durante la dictadura o en su relación con la Iglesia".
 
La historia registra al militante Alejandro "Gallego" Álvarez como su principal referente público, pero luego del golpe militar de 1976 (y de un complejo proceso de reorganización interna) su conducción quedó en manos de Carlos Bruzzone, un capitán de Marina en situación de retiro. Acusada por la izquierda marxista y del peronismo de mantener estrechas cercanías con la derecha católica, el historiador Pozzi sostiene que "lo que emerge de los testimonios es que Guardia atrajo una cantidad muy variada de gente.
 
A pesar de ser considerada por muchos como de derecha por su nombre, en 1973 tenía un número de militantes de origen judío e inclusive de familias comunistas. Claramente, este fenómeno es mucho más complejo de lo que pueden sugerir las visiones dicotómicas que hemos manejado hasta ahora", dice este profesor titular de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. "Esta organización –concluye– es parte del peronismo, por lo tanto lo enriquece y condiciona a través de sus características propias. Su desconocimiento va en desmedro tanto del análisis del peronismo como del proceso histórico de la Argentina reciente."

 TIEMPO ARGENTINO