domingo, 5 de abril de 2015

MUY DURA NOTA DE LA CANCILLERIA A LAS DECLARACIONES DE JACOBSON


Respuesta a la “mala forma”

La funcionaria del Departamento de Estado criticó los controles de divisas y dijo que así no hay inversiones. El ministerio le respondió con una afilada comparación entre la situación social de los dos países.

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Jacobson presentó un informe económico el viernes, en Washington.
La Cancillería argentina respondió anoche en muy duros términos a las declaraciones de la subsecretaria para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado norteamericano, Roberta Jacobson. La funcionaria había dicho el viernes que la economía argentina está “en muy mala forma”, lo que el ministerio consideró “una injerencia”. Jacobson había hablado en Washington presentando un informe sobre la región de la Oficina del Representante Comercial de su país que recogía la “preocupación” de empresas norteamericanas sobre el control de divisas en Argentina. Jacobson, que estará la semana que viene en la Cumbre de las Américas de Panamá, agregó que esto supuestamente es “una barrera a la inversión privada”.
La extensa nota que difundió anoche la Cancillería argentina es un completo análisis de la economía nacional. Primero arranca aclarando que “a diferencia de Estados Unidos de Norteamérica, la República Argentina no suele opinar acerca de las cuestiones internas de otros países aunque sí critica y seguirá criticando la injerencia en los asuntos internos de otros países. Sin embargo, luego de las declaraciones de Jacobson es necesario señalar que la actual crisis financiera internacional, que generó que gran parte del mundo se encuentre ‘en muy mala forma’, se originó pura y exclusivamente en el corazón del sistema financiero estadounidense”.
Abundando en este análisis, la nota explica que “el colapso del capitalismo financiero se inició a mediados de 2007, cuando el mercado hipotecario de EE.UU. mostró una violenta contracción que empujó a la economía globalizada a la peor recesión desde La Gran Depresión de los años ’30. Según la mayoría de los especialistas la feroz e irresponsable desregulación financiera llevada adelante por las autoridades de EE.UU., que dio lugar a una verdadera fiesta de la especulación que, como no podía ser de otro modo, derivó en una hecatombe económica a escala mundial. Casi ocho años han pasado y el mundo todavía se encuentra sufriendo los coletazos de esta crisis”.
En este contexto, la nota destaca que “resulta curioso que los representantes de EE.UU. se refieran al estado de la economía de los restantes países pasando por alto el influjo determinante que tienen sus propias decisiones de política económica sobre la economía mundial. Más aun cuando Estados Unidos es desde hace años una economía de elevado nivel de endeudamiento –la relación entre la deuda y el PIB es del 105 por ciento–. A diferencia de Estados Unidos, los restantes países toman al dólar como moneda de reserva internacional, mientras Estados Unidos tiene el privilegio de emitirlo”.
El problema es también una injusticia social interna, porque “no sólo el mundo sufre las consecuencias. La gran mayoría de los trabajadores de EE.UU. todavía se encuentra experimentando las mismas consecuencias de la crisis con pérdidas en sus ingresos y en el empleo. Por ejemplo, el ingreso real de las familias acumula una caída de casi 8 por ciento desde 2007, y se encuentra en valores de 1995. Por otro lado, el colapso en los niveles de empleo que produjo la crisis indica que la profundidad y la severidad de la actual situación está lejos de ser superada. La tasa de empleo de los EE.UU. cayó más de 5 puntos porcentuales y se encuentra en niveles de 1985. Además el 70 por ciento de los países tienen una distribución del ingreso más igualitaria que Estados Unidos”.
Por lo tanto, afirma el ministerio, “antes de opinar sobre la realidad de otros países, los funcionarios de los EE.UU. deberían ocuparse y preocuparse por la realidad de millones de sus compatriotas que todavía pagan las consecuencias de la aplicación irrestricta de los preceptos del famoso Consenso de Washington que, como su nombre lo indica, no fue precisamente concebido en alguno de esos países latinoamericanos sobre los que las autoridades estadounidenses tanto gustan de opinar”.
La segunda mitad de la nota marca un contraste con la situación de nuestro país. “A pesar de la influencia negativa que ejerció la crisis estadounidense, la política económica aplicada por Argentina logró un crecimiento económico entre 2003 y 2014 de 5,7 por ciento promedio. Este crecimiento económico y la estabilidad macroeconómica han permitido que la tasa de inversión se ubique en 19,8 por ciento del PBI en 2014, 5,5 puntos porcentuales por encima de lo registrado en 2003.”
“A diferencia de otros períodos históricos, este crecimiento se dio en un contexto de equilibrio externo, alcanzándose un resultado de cuenta corriente de -0,9 por ciento del PBI en 2014. La destacada suba de las exportaciones y el equilibrio en el frente externo permitieron acumular reservas internacionales y aplicar una profunda política de desendeudamiento. Esta política de desendeudamiento de los últimos años fue fundamental para encarar todas las medidas contracíclicas que fueron impulsadas, en buena medida, para proteger a la economía de los efectos contractivos de la economía mundial resultantes de la crisis iniciada en EE.UU. La caída de la deuda del sector público nacional desde 137,8 por ciento en 2003 al 42,8 por ciento en junio de 2014 permitió reorientar los recursos hacia fines productivos y a las políticas sociales que el país demandaba. Más aún, la caída de la deuda externa, que pasó de un 79,2 por ciento del PIB en 2003 a un 15,1 por ciento en 2014, permitió liberar divisas para potenciar las inversiones particularmente en infraestructura. El camino del desendeudamiento ha tenido una sola amenaza en todos estos años, que ha sido el accionar de los fondos buitre, que han encontrado importante respaldo en la Justicia y el Congreso de los EE.UU.”
“A contramano de lo que los medios dicen, en consonancia con la funcionaria estadounidense, para generar fantasmas cambiarios, las reservas son mucho más sólidas que antes. En 2003 Argentina necesitaba 9,6 veces el saldo de reservas internacionales para cancelar todos los vencimientos futuros de deuda. En la actualidad, dicha cifra se ha reducido hasta 4,6 veces.”
“En el plano social, la brecha del ingreso entre el 10 por ciento más rico y el 10 más pobre de la población se redujo entre 2003 y 2014 a la mitad, mientras que en 2014 la participación de los asalariados en el ingreso alcanza el 50,9 por ciento, cuando en 2004 era del 30,6 por ciento. Asimismo, el sistema de protección e inclusión social de Argentina hoy llega a más de 16 millones de titulares de derecho, con programas que cubren embarazo, niñez y terminalidad educativa. Además se instrumentaron dos planes de inclusión previsional llevando la cobertura a prácticamente el ciento por ciento.”
Como se observa, sólo una visión parcial puede afirmar que la economía argentina se encuentra “en muy mala forma”. Claro que Estados Unidos nos tiene acostumbrados a este tipo de excesos. En la misma exposición donde dio su interpretación de la economía argentina, declaró estar “decepcionada” por el mayoritario rechazo de los países de la región al ataque sufrido por la hermana República de Venezuela por parte de EE.UU. Tal como expresó la Argentina en la OEA sobre la amenaza a Venezuela nadie en el continente se olvida de Juan Bosch, Jacobo Arbenz, Salvador Allende, el asedio a los sandinistas o la invasión a Grenada. Todos ellos, al igual que Venezuela, declarados una “amenaza a Estados Unidos” antes de sufrir las trágicas consecuencias que siguieron a las denuncias contra dichos líderes populares. Tampoco se olvida el pueblo argentino “que la última vez que los funcionarios de EE.UU. vieron a la Argentina en ‘muy buena forma’, durante la década de 1990, el país terminó en la peor crisis política, económica y social de su historia”.
Es por eso, concluye la carta, que “Argentina hoy reafirma que es un país soberano que decide sus propias políticas en función de los intereses de su pueblo, y no buscando ser el mejor alumno de los EE.UU. Evidentemente, hay quienes extrañan la época de las ‘relaciones carnales’. Casi doce años de una política económica autónoma, soberana e inclusiva nos han enseñado a todos los argentinos no dejarse atemorizar por expresiones falaces de funcionarios extranjeros”.
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viernes, 27 de febrero de 2015

“Caso Nisman"


Rafecas, Sharp, la política, el odio y la paz

Por Mempo Giardinelli

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Y la Presidenta salió a responder con Política, nomás. Y es que era inadmisible que el “Caso Nisman” dominara todos los escenarios por más de cuarenta días. La ciudadanía de una nación democrática tiene muchas otras cosas que hacer y los gobiernos también. En primer lugar, y en estos tiempos, Política. Unica vía superadora de crisis institucionales como la que planteó la muerte del desdichado fiscal de la por veinte años congelada Causa AMIA.
A la par, la valiente resolución del juez federal Daniel Rafecas determinó que no están dadas las mínimas condiciones para iniciar una investigación penal a partir de lo presentado por quien en vida fuera el fiscal Alberto Nisman. “Ha quedado claro –establece en 62 páginas– que ninguna de las dos hipótesis de delito sostenida por el fiscal Pollicita en su requerimiento se sostienen mínimamente.”
No obstante, y todo el país lo sabe, es absolutamente previsible que la Cámara de alzada va a rechazar esta decisión y ordenará la continuación del proceso, a cargo de magistrados “amigos”. Y es muy probable que la Corte Suprema, en su nuevo estilo pas de quatre, zafe o dilate.
Con lo que el odio seguirá instalado en primeras planas insidiosas y en la pequeña farándula de odiadores que intentan confundir al pueblo desde programas de la telebasura.
No hay duda de ello, y es lógico que así será porque el otro gran protagonista del presente argentino –oculto– es el todavía casi desconocido Sr. Gene Sharp, un veterano dizque filósofo estadounidense especialista en derrocar gobiernos a través de métodos no violentos, que sustituyen bombas y fusiles por mentiras, desobediencia y boicot.
Profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Massachusetts, fundó en 1983 la así llamada Albert Einstein Institution, cuya misión es el uso de la acción no violenta para “democratizar” el mundo. Le guste o no a quien sea y cueste lo que cueste y caiga quien caiga, claro está, pues se trata de una “democratización” anticonstitucional mediante la manipulación del humor social.
En su ensayo “De la dictadura a la democracia”, traducido a decenas de idiomas, el Sr. Sharp propone la acción no violenta como método ideal para manipular conflictos cuya gravedad se estimula hasta límites intolerables y en los que sí puede estallar la violencia, pero en ese caso “justificada” porque “los pueblos anhelan la libertad”. De ahí la necesidad de caracterizar primero a los gobiernos a derrocar como “dictaduras”. La viveza de Sharp y sus seguidores locales es que, así, ellos estarán libres de culpa porque son, claro, “pacifistas”.
El principio rector es lo que Sharp llamó “political jiu-jitsu”. Empezó con ello en 1973 con su primer libro: Política de la acción no violenta. Propone allí 198 caminos, acciones o métodos para derrocar gobiernos y los divide en tres fases: la protesta, la no cooperación y la intervención. Las cuales siempre son aplicadas antes o después de procesos electorales.
Son innumerables las crisis políticas y sociales en las que hubo personeros locales de este “método”. En Latinoamérica lo aplicó hace poco la derecha venezolana, con Henrique Capriles a la cabeza. Pero también se practicó en Siria, Libia, Irak y muchos otros países de Asia y Africa, y acaso también en el Chile de Salvador Allende.
El llamado “Método Sharp” comienza casi siempre por el no reconocimiento y/o el duro cuestionamiento de los resultados de las elecciones presidenciales, a lo que le siguen muchas pequeñas y grandes acciones deslegitimadoras de la institucionalidad. En ese contexto debería leerse el capítulo que atraviesa hoy la Argentina. Y para continuar la meditación sobre el odio que esta columna viene describiendo, hay que recordar que a la cabeza de los odiadores están los medios dominantes y sus discípulos, la enorme mayoría de los dirigentes políticos argentinos. Lo que es una vergüenza por el flaco favor que le hacen a nuestra ardua democracia, pero hasta esos extremos llega su odio.
El cual, por cierto, a la vez es inexplicable desde el punto de vista económico y social, porque es un odio que carece de sentido en una sociedad como la nuestra, con múltiples problemas, pero también con soluciones y paliativos que en los últimos diez o doce años han venido mitigando muchos dolores sociales. Aunque buena parte de la clase media no lo quiera reconocer, los trabajadores argentinos en general han prosperado y asumen sus derechos. Y si bien muchísimas víctimas del horror social menemista y de 2001 todavía no se recuperaron (y son entre un 10 y un 20 por ciento de la población total, o sea entre 4 y 8 millones de argentinos), esos sectores no son hoy mera clientela sino que saben, se enteran y se dan cuenta de que por primera vez en décadas sus derechos son atendidos, poco o mal pero atendidos. De ahí que no sean ellos los argentinos enfermos de odio.
La virulencia y el ciego rencor antiperonista (aunque pasaron 60 años) pueden basarse hoy en la desinformación sistemática y en el hecho de que el gobierno se equivocó mucho y venía perdiendo la batalla, por la sencilla razón de que no es con respuestas nerviosas y pura irritación como se responde al Sr. Sharp.
De ahí el acierto de cambiar a tiempo y haciendo Política, que es lo que mejor hizo siempre el matrimonio Kirchner. Así lo prueba el doble regreso de Aníbal Fernández a la Jefatura de Gabinete y de Jorge Capitanich al gobierno del Chaco. El despido del gris Juan Manzur del Ministerio de Salud hace plausible el nombramiento de un sanitarista respetado como parece ser Daniel Gollán.
Con el obvio guión del Sr. Sharp, la corporación judicial destituyente, asociada a la prepotencia desinformativa y la estolidez de las dirigencias opositoras que padece este país, es capaz de todo en su afán destituyente. Lo seguiremos viendo.
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sábado, 7 de febrero de 2015

Por Sergio Kiernan

Anuncios, inundaciones, fotos


Aunque es verano, el gobierno porteño trabaja para la campaña y hace obras para la foto, mientras se descuidan como siempre las cosas aburridas, municipales. Y lo que se hace se hace tan mal que hasta se inundan librerías.


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Allá por el Renacimiento inventaron la noción de la ciudad ideal como concepto de urbanismo. Ya existía la Ciudad de Dios, teológica pero no material, y ya se hablaba hacía rato de la belleza de tal o cual ciudad. La novedad era la de crear o imaginar espacios urbanos de armonía planeada, utópicos pero de ladrillo y piedra, construidos por las reglas del arte y con la proporción áurea, recién descubierta. Esta idea formidable fue el nacimiento de una manera nueva de ver la vida común, y otra manifestación de la nueva manera de ver al hombre.
Por desgracia, Buenos Aires es gobernada con una utopía mucho más ramplona: que su jefe de Gobierno sea electo presidente, que sus amigos y colegas de la industria hagan negocios, que su ministro de Planeamiento se sienta un creador. La ciudad es pensada publicitariamente, la prioridad es la foto y a nadie le importa en absoluto que las cosas duren lo que un suspiro, de tan malhechas y pensadas. Como es año electoral, la cadena de la felicidad se acelera en los tiempos porque hay que hacer muchos anuncios, “estar en los medios” y mostrar gestión. El futuro es una abstracción, cosa del sucesor de Macri.
Lo que explica que en un diario amigo el macrismo en gestión anuncie que va a acelerar su plan “prioridad peatón”, arruinando 76 cuadras más con baldosas malas y mal puestas, luces compradas de saldo en China y bolardos de metal, de los que hay que poner para salvar la confusión de nivelar innecesariamente acera y calle. Las obras se hacen tan mal que al diario amigo le costó encontrar un tramo de semipeatonal donde no se notaran los baldosones flojos, juntando agua los días de lluvia.
Todo el proyecto es ejemplarmente macrista, en su concepción del espacio público y de la gestión urbana. Como está de moda combatir el tránsito pero nadie en el gobierno porteño tiene un plan coherente para moderar el problema sin fastidiar al votante, se opta por el gesto para la foto. Como el gesto implica gastar millones sin cuento en obras para la industria mimada del Jefe, todo “cierra” de inmediato. No se busca que menos coches lleguen al centro, ni se crean opciones nuevas de transporte, ni mucho menos se le cobra al que lleve un auto a la zona, como hace Londres. Simplemente se ponen todas las líneas del barrio en la Nueve de Julio, en el suculento metrobús cada vez más costoso, y se crean semipeatonales.
Pese a que técnicamente la obra pertenece a Espacio Público y el que da la cara para defenderla con argumentos penosos es su subsecretario de Uso, Patricio Di Stefano, la idea es una mascota de Daniel Chain. El arquitecto y ministro de Desarrollo Urbano es el tipo de persona que no ve ningún problema en seguir construyendo en la misma ciudad donde sus subordinados inspeccionan y autorizan, porque es un “orgánico” de la industria. También tiene la curiosa fijación de nivelar las calles y poner bolardos, que en su imaginación es una firma de autor. Esta obsesión la empezó a mostrar cuando quiso peatonalizar Defensa y se enteró de que no podía sin una ley de la Legislatura –¿no hay abogados en Desarrollo Urbano?– e inventó el uso mixto, ahora rebautizado Prioridad Peatonal, que sirve para hacer las obras por decreto.
Lo que no tienen ni Chain ni sus colegas de Espacio Público es un standard de calidad aceptable, con lo que los resultados son bastante penosos. Los materiales usados son muy malos, comparados con los que usan por ejemplo en Ciudad del Cabo, donde de alguna manera pueden pagar baldosones más resistentes y ladrillos más duros. Las luminarias públicas son simplemente ofensivas en su baratura, sobre todo cuando terminan frente a alguno de los muchos edificios de buen padrón y valor patrimonial del centro. Todo tiene un cierto aire de inutilidad y muestra el principal síntoma de rechazo de las peatonales de todo el mundo: se usan como estacionamiento de motos. Los vecinos piden que las despejen y pongan multas, pero el problema es que no hay dónde ponerlas.
La baratura y el descontrol de las obras quedó simbolizado en diciembre cuando los contratistas rompieron un caño de agua e inundaron varios sótanos de la calle Esmeralda, a la altura de Córdoba. Si alguien hubiera planeado el incidente para perjudicar al macrismo, no le hubiera salido mejor, porque en la inundación se anegó el sótano de la librería Helena de Buenos Aires, especializada en ediciones antiguas y grabados, con un fuerte gusto por los temas porteños. Hacer obras nuevas destruyendo libros...
Y también el patrimonio que yace enterrado bajo el asfalto o el empedrado. El centro, no les importa a los macristas, es de lo más viejo que tiene Buenos Aires y guarda rastros de su evolución. Al arrancar superficies aparecen, por ejemplo, líneas ferroviarias del siglo XIX, como la que resulta que bordeaba el Círculo Militar por el lado de Marcelo T. de Alvear. Los durmientes y las vías no sólo fueron arrancados sin contemplaciones y llevados como escombro por los contratistas, sino que ni siguiera fueron medidos, fotografiados o registrados como corresponde a una ciudad civilizada. El ministro de Cultura, Hernán Lombardi, nunca protestó por este descaso.
Mientras tanto, las aburridas y municipales necesidades de la Ciudad no son prioridad. Los baches siguen ahí, las plazas se remodelan pero no se mantienen –no hay contratos para los amigos– y, como sobra la basura, se culpa a los vecinos “por sacarla fuera de hora”. Es que la campaña manda y gobernar realmente la capital de los argentinos nunca fue verdaderamente el tema del macrismo.
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SOBRE EUROPA Y GRECIA

Hormigas y cigarras

Por Sandra Russo

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Después de una primera ronda de entrevistas para plantear su posición ante diferentes mandatarios europeos, el gobierno griego recibió el primer apriete de la troika, que considera a la austeridad como parte de los tratados ya vigentes. La respuesta de Tsipras fue inmediata: “Grecia no aceptará más órdenes, especialmente las enviadas por correo electrónico”, refiriéndose al estilo de “gobierno” que ejercen los tecnócratas de las entidades de crédito. Según el diario El País, “el único bálsamo que recibió fue la masiva manifestación ciudadana en apoyo al gobierno”, en referencia a los miles y miles de griegos que salieron el jueves a decir “sí” a su soberanía en las calles. No lo hacen por el chori. Lo hacen porque el nuevo gobierno griego los defiende a ellos. El apoyo popular no es “el único bálsamo”, sino la base de su legitimidad.
Fue una semana muy intensa. El martes, el primer ministro italiano, Matheo Renzi, y Tsipras sorprendieron al término de una reunión privada, cuando, con cámaras y micrófonos delante, Renzi le extendió a Tsipras su regalo: una corbata italiana. Se sabe que los miembros del gabinete griego –todos varones, dicho esto sea de paso– no la usan. Tsipras había declarado que no se pondrá corbata hasta que Grecia inicie su etapa de crecimiento, y Renzi le regaló una, a modo de buen augurio. Se rieron. Renzi, de 41 años, habló entonces de algo más sustancial, dijo: “Una nueva generación se hace cargo de la política europea”. Y Tsipras agregó: “Nuestra generación ha sido el blanco de políticas equivocadas, es una generación que ha sufrido y que ha tenido que emigrar para soñar y vivir con dignidad”. Eso puede cambiar, siempre pudo cambiar, no es ni un designio divino ni una catástrofe meteorológica. Hasta las elecciones todo parecía, a los ojos de muchos, pura campaña y “desgrecia”, como manipulaban los diarios españoles, que es donde Syriza despierta más revulsión, con Podemos ahí nomás, creciendo y creciendo. Pero el proceso que está en marcha es vertiginoso, y Syriza, en sus primeras dos semanas de gobierno, arrancó con un ritmo ejecutivo frenético, y con objetivos puntuales que ya están sacudiendo a Europa desde su tuétano, que es Alemania.
Habían tratado a Grecia como a un país menor que, en todo caso, si se iba del euro por las suyas saldría perdiendo, y si no se iba perdería igual, siendo expulsado. Pero lo que nadie creyó, lo que todavía nadie en los respectivos establishments empresarios y mediáticos termina de aceptar –y es el quid, la cuestión, el hueso de este asunto–, es que el gobierno de Tsipras levanta la política por sobre la economía, y eso es tanto discursivo como fáctico: es con política y no con antipolítica que Syriza pretende no sólo recuperar la economía social griega, sino algo mucho más ambicioso y sin lo cual no se puede empezar a hablar en serio: el eje del programa económico ideado principalmente por el actual ministro de Economía, Yanis Varoufakis, es interpelar y plantear a la dirigencia política europea que es necesario reconocer que hay un ciclo declinante de “un proceso del reciclaje del excedente global” que tributaba a equilibrar las finanzas mundiales merced al déficit norteamericano (la hipótesis que defiende desde 2010, cuando la vertió en su libro El Minotauro Global), y es hora de comenzar a discutir otro modelo. Un new deal paneuropeo. Otro tipo de Estados. Otro tipo de asociación. Otro tipo de mundo.
Tendrán obstáculos y les jugarán sucio, naturalmente. La troika y los grandes medios. “En el primer día en nuestros ministerios –escribió Varoufakis en su blog el 29 de enero– el poder de distorsión de los medios me impresionó de nuevo. La prensa mundial estaba llena de informes sobre cómo el primer ‘acto’ de política exterior del gobierno de Syriza había sido vetar nuevas sanciones contra Rusia. No estoy calificado para hablar sobre asuntos exteriores, pero sin embargo, no tengo más remedio que compartir esto con ustedes a nivel personal.” Luego narra que el canciller griego, Nikos Kotzias, informó que en su primer día de trabajo escuchó en las noticias que la “UE había aprobado nuevas sanciones a Rusia por unanimidad”. El problema era que a él nadie le había preguntado. Habían dado la posición de Grecia por sentada, sin consultarlos. “Desde mi punto de vista –sigue Varoufakis– el fondo de la cuestión es si se respeta o no nuestra soberanía nacional. ¿Podrían los periodistas de todo el mundo tratar de hacer la importante distinción entre protestar por ser ninguneados, o protestar contra las sanciones? ¿O es demasiado complicado?”
Estamos siendo testigos del arribo, junto con dirigentes de una nueva generación y quizá por eso más inmunes al relato de la troika (el concepto lo usa Varoufakis pero no es el único: ese relato se basa en el “fingir y seguir”. Fingir que la crisis tal como está planteada tiene salida, para seguir endeudando más a algunos de sus miembros débiles), de un nuevo punto de vista que resulta revulsivo, pero por lo razonable. Es sencillo: el gobierno griego anunció que no aplicará más políticas de austeridad, y que necesita llegar a un acuerdo entre socios, que le permita cumplir sus obligaciones con su propio crecimiento. No importa lo que digan los medios. Lo que importa es que escuchen ese punto de vista los pueblos europeos que siguen rehenes de “lo inevitable” de su sufrimiento. Si el nuevo rumbo llega desde la política en serio, serán los electorados los que deban expresarse.
En lo discursivo, el ministro de Economía griego, un académico con trayectoria en Grecia y en Estados Unidos, es una figura clave porque participa de esa noción de la que en estos días estuvo hablando por aquí Thomas Piketty: “La economía es algo demasiado importante para dejarla en manos de los economistas”. Es un divulgador interesante, y aquí van dos ejemplos.
El primero, la manera en la que Varoufakis explicaba a una revista austríaca, apenas dos semanas antes de convertirse en miembro del gabinete, por qué cree que en la Europa septentrional no se visualizó, en los ’90, que los recortes de los derechos laborales podían ser un presagio de fenómenos que están ocurriendo ahora, con cifras de desempleo record. Varoufakis respondía que eso se explica con la fábula de Esopo. “La hormiga trabaja duro, no disfruta de la vida, guarda dinero, mientras la cigarra se dedica a cantar y a no hacer nada. Después llega el invierno y pone a cada quien en su sitio. Es una buena fábula. Desgraciadamente, en Europa predomina la idea de que todas las cigarras viven en el Sur, y todas las hormigas en el Norte. En la realidad, lo que hay son hormigas y cigarras en todas partes. Lo que ocurrió antes de la crisis es que las cigarras del Norte y las cigarras del Sur –banqueros del Norte y banqueros del Sur, pongamos por caso– se aliaron para crear una burbuja financiera que los enriqueció extraordinariamente, permitiéndoles cantar y holgazanear, mientras las hormigas del Norte y las del Sur trabajaban a la vez más y en condiciones más difíciles. Después, cuando la burbuja estalló, las cigarras del Norte y las del Sur se volvieron a poner de acuerdo en que la culpa la tenían las hormigas del Norte y del Sur. La mejor forma de recomponerse era enfrentar a las hormigas del Norte con las del Sur y Europa empezó a fragmentarse. El alemán medio odia al griego medio, y el griego medio odia al alemán medio. No tardará el alemán medio en odiar al alemán medio, y el griego en odiar al griego medio. Eso ya empezó, y es exactamente igual a lo que ocurrió en los ’30. Karl Marx estaba completamente equivocado cuando decía que la historia se repite como farsa. La historia, simplemente, se repite.”
El otro ejemplo del carácter netamente político de estos nuevos dirigentes es la forma de confrontar con Angela Merkel. No la han visitado todavía, no la admiten virreina, pero en esa entrevista reciente, Varoufakis, después de recordar que en alemán una misma palabra (Schuld) sirve para nombrar “culpa” y “deuda”, y es usada no casualmente cono antónimo de “crédito”, opinaba que a su criterio Merkel está atenta a la división alemana, y que ella sabe perfectamente que una cosa son las empresas alemanas, de cualquier tipo y tamaño, y otra cosa “son la Siemens o la Volkswagen”, que cuando el viento sople en contra enviarán sus ganancias a cualquiera de sus bases. “La señora Merkel es una política muy astuta, que no moverá una pieza hasta que haya consenso que le garantice su supervivencia política.” Y como es política la pelea que libran hoy los griegos y quienes se les sumen, Varoufakis concluía con su eje estratégico: “Ella está calibrando las placas tectónicas bajo sus pies. A lo que yo la invitaría es a pensar en su legado más allá de la mera supervivencia. Y me gustaría que considerara la posibilidad de que de acá a 10, 20, 100 años, Europa pudiera hablar no sólo de un Plan Marshall que salvó a Alemania, sino también de un plan Merkel que salvó a Europa”.
Si Merkel escucha, puede dar vuelta su rol histórico. Si no lo hace, Grecia explorará otras salidas, porque el mundo ya es multipolar.
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domingo, 25 de enero de 2015

Por Mempo Giardinelli

Hay sombras pero hay vida después de Nisman


La semana pasada, y mientras estallaba la noticia de la muerte del fiscal Alberto Nisman, esta columna hablaba del golpismo judicial y recomendaba atención a las decisiones del presidente boliviano, Evo Morales, respecto de la Justicia en su país.
Claro que la sola idea de llamar a un referéndum popular para reformar la Constitución y modificar estructuras y tradiciones de la maldita Justicia aquí sonaría lejana, como de Marte. Pero los procesos político-sociales son lentos por naturaleza y no habría que descartar que esta muerte que conmovió a la nación quizás imponga nuevas legislaciones antigolpistas. Lo que podría ser el inesperado sesgo positivo de esta tragedia.
Para un país como el nuestro, que en lo que va de este siglo ha soportado desestabilizaciones políticas, agrarias, financieras y hasta policiales, y que ahora asiste a otro intento golpista, mezcla de judicial y de espionaje, quizás no venga mal que se inicie un proceso de cambios profundos y esenciales. Bien planteados, la ciudadanía probablemente acompañaría.
Lo cierto es que la eliminación (voluntaria, inducida o criminal) de un fiscal federal horas antes de que se conociera su “denuncia” contra la Presidenta y el canciller –y denuncia tan insustancial como resonante– mantuvo en vilo al país durante toda la semana y sirvió, de paso, para que medios basura del mundo cacarearan exigiendo ridículas sanciones internacionales contra el país.
Si el objetivo que buscaron el suicida, los instigadores o los asesinos era causar un daño institucional extremo, la verdad es que lo consiguieron. Amplificados luego por la retórica miserable de un periodismo que da vergüenza, sus perversos réditos se profundizan en la medida en que la muerte del desdichado fiscal sigue oscura y aún se ignora si fue suicidio o asesinato.
En el primer supuesto, el mismo Nisman se encargó de sembrar dudas; en el segundo, fue obra del “servicio” de un profesional. En cualquiera de ambas hipótesis, el episodio produjo tremendos daños al país, amplificados por la extrema irresponsabilidad y malicia de los grandes multimedios. Las mismas que imperan en las llamadas redes sociales y que sólo muestran lo desquiciados que están vastos sectores de las clases medias y lo hipócritas que pueden llegar a ser muchos ricos y poderosos.
Lo cierto es que hora a hora y día tras día va quedando cada vez más claro que el suicidio o asesinato del fiscal Nisman es parte de una interna de los llamados “Servicios de Inteligencia”, que jamás perdieron su rol antidemocrático y que ahora renuevan un grave interrogante: ¿cómo es que en más de 30 años de gobiernos legitimados por el voto popular no se cambió la estructura de esa vil “Secretaría”? La sola existencia de un agente secreto con poder absoluto durante 40 años, seguramente manchado con sangre de crímenes durante la dictadura y ensoberbecido por sentirse por encima de todos los presidentes de la democracia, impone incluso la urgencia de una cirugía mucho mayor que la que inició la Presidenta hace un par de meses. Para empezar la cual sería saludable que se conozca el pedigrí completo de este espécimen de apellido Stiuso, con fotografía pública e inmediato enjuiciamiento en marcha, puesto que por cuatro décadas ha sido funcionario del Estado. Si la desclasificación que dispuso velozmente CFK sirve también para eso, enhorabuena.
En cuanto a la “denuncia” del fiscal, era pura inconsistencia, como afirman los más respetados juristas, por estar basada sólo en suposiciones, comentarios periodísticos, escuchas clandestinas de poca relevancia y muchísima mala leche. Además, por su conducta durante la última década y los nulos avances de la causa AMIA –que más parecía boicoteada por él que avanzando–, resulta difícil, si no imposible, sostener que Nisman era un fiscal ejemplar. Ni mucho menos el inmolado paladín de la justicia que esta semana quisieron inventar algunos diarios y la telebasura nacional.
Está comprobado que mantenía estrechos vínculos con las embajadas de Estados Unidos y de Israel, a las que ayudaba a reforzar la llamada “pista iraní” en oposición a la nunca investigada “pista siria”. Y está claro que sus acciones convenían sobre todo a la política internacional norteamericano-israelí, mientras internamente se liberaba de responsabilidades a todo el multisospechado entorno político y económico de Carlos Menem. Por eso, también, durante todos estos años Nisman fue repudiado por los familiares de las víctimas de la AMIA, que siempre exigieron su apartamiento de la causa.
Y soslayando la llamativa y grave torpeza del elenco de candidatos presidenciales opositores –Massa, Macri y Sanz en primer lugar, aunque casi todos se fueron de boca por igual oportunismo– hay que apuntar que es igualmente llamativo que sea Fabiana Palmaghini la jueza ahora a cargo de la causa. Su conducta doblemente vergonzosa (porque escribió ataques inapropiados a la Presidenta en su FB, algo constitucionalmente condenable, y porque esta semana se apresuró a borrar todo lo que había posteado), no augura eficiencia alguna en el manejo de la causa. Y mucho menos si se recuerda que es la misma jueza que hace una década condujo hacia la nada la causa por otro supuesto suicidio: el de la desdichada Lourdes Di Natale, ex secretaria de Emir Yoma, cuñado de Menem investigado por corrupción.
Finalmente, la eliminación de este pobre hombre expone también la urgencia de cambiar el nombre de la mohosa Secretaría de Inteligencia. Bien haría el Gobierno en disponer otro nombre para ella en homenaje, precisamente, a la inteligencia. Y es que seguir llamando así a esa vieja cloaca argentina es, por lo menos, un pésimo ejemplo semántico para millones de chicos y chicas en edad escolar de este país.
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martes, 20 de enero de 2015

Copiado del blog del autor de Argenleaks (2011) y Politileaks (2014 ) ,Santiago O´Donnell

domingo, 18 de enero de 2015



Detrás de Nisman - Por Santiago O´Donnell












Allá por enero del 2011, cuando Julian Assange, editor del sitio  Wikileaks,  me entregara un pen drive con más de 2500 cables diplomáticos estadounidenses referidos a la Argentina, lo que más me llamó la atención fue la información referida al atentado en contra de la AMIA y al fiscal de la causa, Alberto Nisman.

Los cables reflejan una y otra vez la falta de independencia del fiscal respecto de la embajada de Estados Unidos en la investigación del atentado, tal como documenté en mis libros Argenleaks (2011) y Politileaks (2014).  Dicha conducta incluye el adelantarle a la embajada  medidas judiciales tanto de la fiscalía como del juzgado que entiende la causa AMIA, llevar borradores de resoluciones a la embajada para ser corregidos hasta conseguir la aprobación de la sede diplomática, y disculparse reiteradamente cuando no se dio preaviso de alguna medida judicial del caso a los diplomáticos y agentes de dicha embajada estadounidense.  Los cables reflejan también que importantes referentes de las principales organizaciones de la comunidad judía, de la cancillería argentina y hasta de los propios expertos estadounidenses que le daban letra a Nisman expresaban en privado serias dudas acerca de la marcha del expediente, pero que evitaban que esas dudas se hicieran públicas para no debilitar la causa.

 Más allá de esta información, de claro interés público, me llamó la atención que el periódico español El País y el diario francés Le Monde, que venían publicando artículos sobre Argentina basados en los cables de Wikileaks desde noviembre del 2010, hasta entonces no habían publicado ni una palabra sobre los 196 cables referidos a la AMIA, muchos de ellos clasificados como "secreto" o "clasificado."

También me llamó la atención que menos de una semana después de que Assange me confiara los cables de Argentina, El País publicó por primera y única vez un artículo referido a los cables que hablan del atentado a la mutual judía de 1994. Pero lejos de poner al descubierto la connivencia del fiscal con la embajada, el artículo se dedica a ventilar algo que ya era de público conocimiento: la entonces cercanía de Nisman con el gobierno, que había empezado cuando Néstor Kirchner creó una fiscalía especial para investigar el atentado en el 2005 y nombró a Nisman para liderarla.

 Titulado "EE.UU. sospechaba que la reapertura del caso AMIA respondía al oportunismo del gobierno argentino", el artículo arranca así:"La embajada de Estados Unidos en Buenos Aires sospechó que el oportunismo del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y la ambición del fiscal especial Alberto Nisman determinaron, probablemente, la reactivación hace tres años de las investigaciones sobre el atentado terrorista que, en 1994, destruyó la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina en la capital argentina y causó 85 muertos y 300 heridos."

Esa misma semana redacté el artículo que terminaría siendo un año después, casi palabra por palabra, el capítulo "AMIA" de Argenleaks, con la intención de publicarlo inmediatamente en mi diario, Página/12, del cual sigo siendo jefe de la sección El Mundo, tal como habíamos convenido con Assange y también con Ernesto Tiffenberg, director del diarioSin embargo, Tiffenberg me comunicó que no publicaría mi texto sobre Nisman y la AMIA, así como los referidos al grupo Clarín, terrorismo en la Triple Frontera y otros que dejaban mal parados a funcionarios del gobierno, incluyendo uno sobre el vicepresidente Amado Boudou. Pero mientras los demás textos fueron suprimidos hasta que salieron mis libros, en el caso de Nisman-AMIA Tiffenberg le entregó uno de mis cables (en ese momento tenía la exclusividad para la Argentina, según un convenio que yo mismo había firmado con Assange, con el aval de Página/12)  al periodista Raúl Kollman y me informó que Kollman se encargaría de escribir sobre la AMIA porque era el experto de diario en el tema. Entonces me ofrecí a a trabajar con Kollman, pero Tiffenberg no dio lugar a mi sugerencia.

Poco tiempo después, el 27 de febrero del 2011, bajo la firma de Kollman, Página/12publicó en su tapa del domingo "Una ayudita a los amigos para acusar a Irán" . El artículo descalifica a las fuentes que aparecen en los cables poniendo en duda la investigación de Nisman y dice que los cuestionamientos a la investigación del fiscal provienen de ex funcionarios judiciales procesados por encubrimiento:

"En los últimos días, el diario El País, seguido luego por La Nación y Clarín, interpretaron que el cable del 27 de mayo señalaba que, según la opinión norteamericana, Nisman, en combinación con Néstor y Cristina Kirchner, pretendieron tapar, con el pedido de detención de Menem y los demás, el problema que por entonces estaba en el centro de la escena: el conflicto con las entidades del campo. En el cable del día 22 queda claro quién sostiene esa hipótesis: los propios Menem y Galeano. Ambos dijeron públicamente que la acusación en su contra era una maniobra política. Sin embargo, todo fue confirmado en las dos instancias judiciales superiores, el juez y la Cámara. Los otros dos que abonan esa teoría del desvío de atención fueron Neuburger y González. Los cables traducen esas opiniones y, sobre el final, Wayne más bien expresa sus dudas."

También cita al propio Nisman para desmentir su cercanía con el gobierno, relación que por entonces era archiconocida: "Página/12 consultó a Nisman sobre una frase del 'garganta profunda´ de la Embajada: 'Nisman está totalmente dominado por el jefe de Gabinete Alberto Fernández. Obedece sus ordenes sin discusión y no descarto que todo sea una maniobra política de Alberto Fernández´. El fiscal respondió brevemente a Página/12. “Vi a Alberto Fernández dos veces en mi vida. Ambas en 2005, cuando se estableció la fiscalía especial para el caso AMIA. En ese momento gestioné ante el jefe de Gabinete la compra del sistema Excalibur de entrecruzamiento de llamadas. El presupuesto dependía de él y por ello lo fui a ver. Nunca más lo vi.”

De obsecuencia, de falta de independencia, de recibir órdenes de la embajada, ni una palabra.

Cuando leí el artículo le dije a Tiffenberg que me llamaba la atención que Página /12siguiera la misma línea editorial de los grandes medios argentinos y extranjeros de proteger a Nisman y salvoguardar la investigación, pese a las dudas y presuntas inconductas que surgían de los cables de Wikileaks. Me contestó que no, que La Nación y Clarín apoyaban la línea Galeano-Mullen-Barbaccia-Nisman, mientras que Página/12 sólo apoyaba  lo que hacía Nisman, que era muy distinto a lo de sus antecesores, (por más que Nisman había trabajado con los fiscales procesados e identificado a los mismos presuntos culpables). 

Un mes más tarde, en marzo del 2011, un colaborador de Wikileaks le entregó una copia de los cables de Argentina al periodista de La Nación Hugo Alconada Mon y tres meses más tarde los cables se hicieron públicos. Sin embargo, nada se publicó hasta la salida deArgenleaks sobre la relación entre Nisman y la embajada.

Nobleza obliga, más allá del generoso espacio que me dieron algunos medios radiales para hablar del tema, empezando por Víctor Hugo Morales, el primer medio gráfico que publicó algo referido a mi capítulo de Argenleaks sobre la connivencia entre Nisman y la embajada fue Clarín. Con la firma de Daniel Santoro, el 29 de agosto del 2011, pocos días después de la salida a la venta de Argenleaks, Santoro escribió "Insólito pedido de disculpas de un fiscal a EE.UU.", referido al profuso pedido de disculpas que Nisman le hicera a distntos funcionarios de la embajada por no anticiparles que pediría la captura de Menem y de otros funcionarios políticos y judiciales por presunto encubrimiento del atentado.

(Nobleza obliga también, esta semana vi a mi estimado y respetado colega Santoro en el canal de noticias del Grupo Clarín defender a capa y espada la acusación de Nisman contra la presidenta Cristina Kirchner, el canciller Héctor Timerman y otras personas, dando por cierta una conspiración que me resulta tan inverosimil como oportunista, políticamente motivada y de difícil comprobación, más allá de la opinión que me merezca el actual gobierno.)

Poco tiempo después Nisman me citó en su despacho a través de su publicista para hablar del libro, invitación que acepté de buena gana como suelo hacer cuando alguien sobre quien escribí quiere comentar lo que dije. En esa reunión Nisman me dijo que si bien puede ser cierto que la embajada le decía esto y aquello, él no siempre le hacía caso y que continuaba investigando pistas alternativas mal que le pesara a la embajada y que la prueba está en el expediente y en que la acusación contra los encubridores de la "conexión local" fue elevado a juicio. (Esta semana el juez de la causa, Rodolfo Canicoba Corral, cercano al gobierno, lo contradijo diciendo que muchas veces le pidió a Nisman que ampliara su investigación más allá de los iraníes pero que el fiscal no le hizo caso.) Nisman también me contó que prácticamente toda su información provenía del agente de la Secretaría de Inteligencia Jamie Stiusso, ya que Stiusso tenía la confianza de los servicios secretos estadounidenses e israelíes. Me comentó que Stiusso le pasaba información en bruto y lo que él podía corroborar lo llevaba al expediente.  

Desde entonces la información sobre Nisman  y la embajada desapareció de los medios hasta la firma del convenio con Irán para investigar el atentado en enero del 2013. Era como si existiera una política de Estado que atravesaba gobierno y oposición, medios k y anti k, y los principales representantes de la comunidad judía, de que la causa no se toca y el trabajo de Nisman tampoco.

El convenio con Irán rompió el pacto de silencio y reavivó el interés en mi trabajo con los cables de la AMIA. El 17 de febrero del 2013, a horas de que se discutiera el convenio en el Congreso, publiqué en Página/12 la columna "AMIA.doc." , la que sería la base del capítulo "Nisman" de Politileaks. Más allá de que pensara que el convenio representaba un cambio de política exterior demasiado brusco y arriesgado para el país y la causa AMIA, aún sabiendo que la información sería utilizada por el gobierno para avalar su decisión, me pareció importante compartir con los legisladores lo que decían los cables, a favor y en contra, antes de que tomaran una decisión tan importante.  Salvo la parte donde señalo que los cables muestran que durante su presidencia Nestor Kirchner había rechazado un convenio muy similar al que luego firmaría su esposa, que debí negociar con Tiffenberg palabra por palabra, el resto del texto, que documenta la falta de independencia de Nisman con respecto a la embajada, no mereció ningún reparo. Los tiempos habían cambiado 

Ahora vuelve todo con la denuncia de Nisman y el interés de los medios k en los cables de Wikileaks sobre el fiscal. Pos supuesto que me llamó la atención que esto ocurriera apenas días después del desplazamiento del poderoso y otrora intocable agente  Stiusso. Y sí, claro que puedo estar equivocado, pero la movida de Nisman me huele a carpetazo de los servicios. Aún así, no quiero ser un peón en la batalla política entre el gobierno y la oposición ni avalar conductas de unos u otros que no comparto. Hablé en varias radios pero no quise salir en televisíón por miedo a que mi imagen en determinado canal sea entendida como un apoyo a un lado de la grieta.  Sin tomar partido en cuestiones que me exceden largamente y sin ser un experto en el tema AMIA, entre otras razones porque cuando ocurrió yo vivía en Estados Unidos, quería decir que me duelen las manipulaciones políticas a los familiares de las víctimas que se vienen sucediendo desde que ocurrió el atentado, y la falta de Verdad y Justicia en un tema tan sensible y doloroso para todos los argentinos. 



lunes, 12 de enero de 2015

Grupo de Curas en la Opción por los Pobres

QUEBRAR LA LÓGICA DE LA VIOLENCIA

por Eduardo de la Serna

Las cosas que ocurren en nuestra historia, de ayer o de hoy ocurren en un contexto. Contexto que las permite comprensibles, al menos en parte (‘comprensible’ no quiere decir ‘justificable’, se trata de entender por qué algo ocurre). Ciertamente sabemos que se podría haber actuado de otra manera, y por “a” o por “z” las cosas no hubieran sido iguales, sin que podamos saber con precisión cómo habrían resultado. Es lo que se suele llamar “contrafáctico”.
La atrocidad ocurrida en Francia con el semanario Charli Hebdo me hace pensar, quizás de un modo no muy “políticamente correcto”, pero al menos escribo para pensar, y quizás ayudar a hacerlo.
Repudio visceralmente la actitud de superioridad de muchos sectores del “Primer mundo” frente a los del Tercero. Actitud de desprecio, discriminación en muchos casos, verdaderamente criminal. Los casos que podrían ponerse se cuentan por miles, desde la experimentación de fármacos con “tercermundistas” hasta los deseos de que el ébola acabe con los inmigrantes, la comparación de personas de piel negra con monos (en el fútbol y la política) hasta la prueba de nuevas armas con poblaciones indefensas… Y podríamos seguir. Pero lo cierto es que me resulta repugnante, y en el podio de estos “discriminadores” lamentablemente es frecuente ver franceses. (Me niego a decir ‘Francia’, porque sería discriminatorio también esto, no es lo mismo el Abbé Pierre que Jean Marie Le Pen, por cierto).
Repudio la campaña antimusulmana que se palpa en el mundo entero, especialmente a partir del 11 de septiembre. La actitud de ver en todo turbante un enemigo y un terrorista no ha de ser muy grato para cualquier musulmán. No soy experto en el Islam pero entiendo claramente que es una religión de paz y constructora de la paz. ¿Que hay violentos en su seno? ¡Seguramente! Los cristianos (católicos o protestantes) no podemos arrojar la primera piedra en esto. Y es sano mirar primero la viga en nuestro ojo antes que referirnos a la paja en ojo ajeno. Y me pregunto cómo nacerá una generación que experimenta desde pequeño, desde la escuela, que el mundo entero parece mirarlo como enemigo, como peligroso, como terrorista.
Cuando vi, hace tiempo, las caricaturas críticas al profeta Mahoma en Charli Hebdó reconozco que me molestaron. Me parecieron una falta de respeto. Y me preguntaba cómo reaccionaría yo ante caricaturas semejantes críticas o burlonas sobre Jesús. Y reconozco que me molestarían. Y que me gustaría sentarme con su autor a charlar y preguntarle por qué dice eso; porque son ofensivas, y provocan dolor en mucha, mucha gente. Y – lamentablemente – no todos los dolidos quisieran sentarse a charlar y preguntar. Porque en todo grupo nunca falta algún energúmeno que mata al de la camiseta de futbol contraria, que quema una bandera del país adversario, o que es capaz de entrar a matar a mansalva en una redacción.
Cuando escuché que los – aparentemente - autores del crimen en Charlie Hebdó dijeron que no eran criminales como los que matan mujeres y niños en Irak y Afganistán, debo reconocer que me pareció parcialmente cierto. Y agregaría también muertes con la tierra devastada después de la invasión, las enfermedades y el hambre. Los terroristas musulmanes no tienen el monopolio ni del terrorismo ni de la muerte.
Y esto – y más – me hizo pensar: ¿cómo romper la espiral de la violencia? Porque la respuesta violenta no hace sino llamar a más violencia. No olvido a las víctimas del supermercado kosher. Criminalmente asesinadas (por el terrorista o los rescatistas, no me queda claro). Y leer las declaraciones de Le Pen o de Netanyahu me hace creer que esto no hace sino alimentar nuevas y más crueles acciones, presentes y futuras. Tampoco es con burlas, por más ‘culto’ a la libertad de expresión que reconozcamos, valoremos y proclamemos.
En lo personal, entiendo que la libertad de expresión no es “derecho a ofender”, a lastimar, a agredir. Ya que nada sano nace de ello. Desde una perspectiva individualista se dirá que es el que escribe (o dibuja) quien debe establecer su propio criterio de ‘hasta dónde’, pero no estoy totalmente de acuerdo con eso. Porque quien se cree superior y entiende que un “negro es igual a un mono”, o que un musulmán es igual a un terrorista, difícilmente podrá tener un criterio equilibrado para saber cuándo algo que diga (o dibuje) sea ofensivo. Hay periódicos que tienen una suerte de ‘comité de ética’; a lo mejor las Facultades de Periodismo podrían publicar una especie de “criterios” o elementos mínimos. Pienso, a modo de ejemplo, que así como – en Europa, por ejemplo – se respeta los diferentes partidos e ideologías pero uno no puede presentar un partido “Nazi” (y celebro que no se pueda), no todo se puede en nombre de la libertad.
Hoy todos (o casi todos) nos dolemos con lo ocurrido en Francia, como ayer en las Torres Gemelas, y ayer y hoy en Afganistán e Irak. Y creemos que sólo la paz, la paz verdadera que nace de la justicia y la equidad, de la verdad y del respeto mutuo, del encuentro y la celebración de la diversidad nos permitirá reírnos juntos, no de otros, celebrar juntos, y no las victorias sino los encuentros.
Con todo mi corazón repudio lo ocurrido en Francia, sin ningún atisbo de duda. Pero reafirmo mi convicción de que la paz viene del encuentro, y no de la lógica triunfo-derrota. Y espero que todos, “empezando por casa” pongan cimientos verdaderos y firmes en la búsqueda de la paz.