lunes, 15 de agosto de 2016

"guerra sucia"

Cuando el Señor Presidente se va de boca

Por Mempo Giardinelli

Cierto que surgió a la política como presidente del Club Atlético Boca Jrs. Y que desde el fútbol se proyectó cuando casi nadie apostaba por él. Aquel tonto menosprecio del gobierno kirchnerista, según sostuvo siempre esta columna, lo estamos pagando ahora por sus acciones como jefe del Ejecutivo, y también por sus palabras.
Como todo escritor/ora sabe, y seguramente también el psicoanalista del Sr. Macri, las palabras tienen un inmenso valor. No sólo por su uso con propiedad, corrección y precisión, sino y sobre todo porque lo que se pronuncia es la expresión verdadera del pensamiento o las creencias de una persona. Y en el caso de este hombre, por más publicistas, asesores y hasta militantes inteligentes que lo acompañan, es por su boca (y no su afición deportiva) que se define políticamente como lo que es: un hombre poco inteligente, flaco de ideas, repetidor de lugares comunes, ultraconservador y naturalmente manipulable.
“No sé si fueron 30 mil o 9 mil, es una discusión en la que no voy a entrar”, fue su perla de la semana que pasó, frase completada con: “Yo hace rato que no le contesto a Hebe de Bonafini porque para mí está desquiciada”. O sea “loca”, y de Plaza de Mayo, como definieron Videla y Massera.
En su mejor esfuerzo inconsciente por mantener la grieta que inventaron sus patrones periodísticos, la boca presidencial también calificó de “guerra sucia” a la represión ilegal y confesó que “no impulsa los juicios” de lesa humanidad para “no interferir”.
Pero ésa es la misma boca que en los últimos años sentenció, definió y mintió a mansalva. He aquí un sintético recuento de lo que es capaz el presidente que medio país quiso que esté donde está, cuando abre la boca:
- “El mejor intendente que tuvo la ciudad fue Cacciatore”.
- “La detención de Pinochet es un disparate, es alterar el orden internacional”.
- “Es una enfermedad, no es una persona ciento por ciento sana. Mi opinión es que es una desviación no deseada... ¿Qué voy a pensar?, ¿que lo que hacen está bárbaro? ¿Usted festejaría que su hijo fuera homosexual? Por favor. El mundo nos ha hecho para que nos juntemos con una mujer. ¿Por qué nos vamos a juntar con un hombre? Está bien que es más cómodo. Se puede ir a jugar al tenis y después se puede ir a… Todo con el mismo tipo. ¡Por favor!”.
- “Yo siempre voté a la UCeDé, pero ahora votaría por Menem”.
- “Si no te aburre una sesión en el Congreso, sos un anormal”.
- “Tenemos al policía más condecorado de los últimos años. El Fino es un excelente policía”.
- “En el fondo, a todas las mujeres les gustan los piropos. No hay nada más lindo que te digan qué lindos ojos, aunque esté acompañado de una grosería. Que les digan qué lindo culo tenés, está todo bien”.
- “Soy conservador y pragmático, me ubico ideológicamente en la centroderecha”.
- “Vamos a construir 40 kilómetros de subte”.
- “Yo no voy a hacer publicidad oficial”.
- “Vengo de una familia machista. En una familia machista, una mujer no tiene otro destino que el de estar educando a sus hijos”.
- “Las Malvinas serían un déficit adicional para el país”.
- “No vine a la política a hacerme rico ni famoso”.
- “Queremos que los argentinos se levanten cada día con la alegría de saber que tienen un gran futuro por delante”.
- “Carlos Menem fue un reconstructor del país”.
- “El caso Patti es un disparate. Nosotros tenemos claramente una posición: Patti tiene que asumir.”
- “Los cartoneros les roban el trabajo a los recolectores de basura. Están haciendo hechos delictivos”.
- “Querido Rey (...) Los ciudadanos de 1816 seguro tuvieron miedo y angustia”.
- “A nuestros trabajadores les digo que tenemos que alejarnos del ausentismo, la licencia y las jornadas reducidas”.
- “Me parece que no me consta hasta ahora que el gobierno de Peña Nieto no haya defendido como corresponde los derechos humanos”.
- “Estamos bajando la inflación que es este cáncer que tantas veces nos golpeó en esta historia. Y estamos trabajando para tener el gas y la energía suficiente”.
- “En estos siete meses hemos aprendido a escucharnos y dialogar más. Falta mucho, pero lo importante es que cada día estemos un poco mejor”.
- “Si están en sus casas en remera y patas, están consumiendo energía de más”.
- “Nicolás Caputo no licitó una sola obra en mi gestión de la Ciudad”.
- “¿Por qué siempre ponemos el eje en los militares? Acá hubo dos lados. El terrorismo y el terrorismo de Estado”.
- “Vamos por el camino correcto. Vamos rumbo a un increíble futuro”.
Cuando el Sr. Presidente se va de boca, la verdad es que da vergüenza. No ajena, sino propia. Su pensamiento es típico de “señoras gordas”, como las bautizó Landrú en la inolvidable revista Tía Vicenta. Y de señores gordos también, muchos de ellos buena gente, sin dudas, pero la mayoría indisimuladamente racistas y discriminatorios.
Se dice en la así llamada Justicia, por mandato de viejos códigos, que “a confesión de parte, relevo de prueba”.
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lunes, 1 de agosto de 2016

EL MANIFIESTO ARGENTINO

Opinión

El retorno de El Manifiesto Argentino ante el peligro amarillo

Por Mempo Giardinelli

Acaso premonitoriamente, en el prefacio del libro publicado en agosto de 2015, este columnista recordó que cuando en 2003 se dio por terminada la misión de aquel colectivo, se dijo: “El mejor servicio que El Manifiesto Argentino puede seguir brindándole a la Nación es permanecer alertas y dispuestos a un retorno cuando sea necesario, porque es nuestra obligación como ciudadanos independientes, como trabajadores intelectuales y como gente honrada que somos”.
A 15 años de aquella proclama, y a sólo ocho meses del retroceso fenomenal que viene produciendo la desdichada decisión de la sociedad argentina de colocar al Sr. Mauricio Macri en la Presidencia de la Nación, todo indica que aquel prometido retorno es necesario y es urgente.
Dicho sea lo anterior entendiendo, claro está, que tal retroceso debe atribuirse fundamentalmente al engaño fenomenal de que fue víctima el pueblo argentino, fraude moral y periodístico que esta vez llevó a votar a las grandes mayorías en contra de sus propios intereses.
El nuevo Manifiesto Argentino (https://www.facebook.com/Manifiesto-por-la- Constitución-y-la-Paz-1411608759139307/info/?tab=page_info&edited =official_page) empezará a circular esta semana. Y como la primera vez, se trata de una declaración seguida de propuestas. Las que serán simplemente apropiadas a voluntad por aquellos compatriotas que compartan el ideario y quieran practicar la transparente militancia de la decencia, la verdad y los principios democráticos que define la Constitución Nacional. Porque la democracia, la igualdad y la libertad son valores y objetivos hoy en riesgo dado el salvaje autoritarismo neoliberal.
Y es que ya es hora, y es imperioso, de convocar a la ciudadanía a ponerse de pie política, cultural y socialmente. Es posible hacerlo y muchísimos ya lo están haciendo, más allá de vinculaciones, o no, con el kirchnerismo. Y más allá, también, de la responsabilidad por los errores cometidos desde el campo popular y progresista que esta convocatoria no dejará de marcar.
Lo que es evidente, y auspicioso, es que a menos de un año de las últimas elecciones millares de compatriotas ya se dan cuenta del fraude que les hicieron. La estafa tiene patas cortas, sobre todo cuando los contentos de esta república son los de siempre: los dueños de la tierra, prebendarios, vagos y depredadores; los corruptos evasores de impuestos que frecuentan las cuevas financieras del mundo en la que todos los cálculos coinciden en que se han llevado más de 300 mil millones de dólares; los avaros banqueros foráneos y su gerentería local; los empresarios ciegos, los políticos todo servicio, y por supuesto la indefendible y mafiosa “familia judicial”.
Y por encima de todos ellos, el nuevo dios contemporáneo: el sistema-régimen comunicacional extremadamente concentrado que envenena día a día, hora a hora y noche a noche al pueblo argentino, al que quieren manso y estúpido, consumista y bobo.
Ese sistema es el que manda; no el Sr.Macri, que sólo vendría a ser testaferro, beneficiario y figurón. Lo que manda hoy en esta república es lo que bien puede llamarse ya la Antinación, encarnada por la entente macrista-radical que en 2016 repite los pasos del roquismo de 1880 y 1930, del gorilismo patológico de los años 50 y de las dictaduras feroces de 1966-73 y de 1976-83. La Antinación hace hoy lo que hicieron siempre, pero ahora con saña especial porque ellos sí aprendieron la lección de la Historia y ahora son más astutos, más preparados, más ambiciosos, más soberbios y más sofisticadamente violentos. Por eso entregan, además, la soberanía, con el actual alineamiento neocolonial y la clausura del ideal latinoamericanista.
Por todo ello es absolutamente no recomendable reproche alguno a la pobre inocencia de la gente, más allá de que somos también una sociedad que es parte del problema. Pero el ojo avizor debe seguir enfocado en los bandidos de traje y corbata, a los que la sociedad argentina identifica con impecable facilidad. Son obvios, los contentos. Y aunque durísimos de vencer, no son infalibles.
Es ya innumerable el daño que han provocado en sólo ocho meses. Y van por más y cuanto necesiten lo harán por decreto, al estilo dictatorial de sus mayores, desdeñando la Constitución, el Congreso, las Leyes y la Paz Social. Y para colmo con el necio consenso de diputados, senadores y dirigentes sindicales y políticos cuyos nombres y apellidos el pueblo argentino sabrá recordar para que el juicio de la Historia los condene, inexorablemente, por traición a la Patria.
En todo el territorio nacional, que algunos recorremos y conocemos muy bien, son muchos los compatriotas que piensan y reclaman, otra vez, que “hay que hacer algo”. Y tienen razón, además de sed de justicia social y ansias de participación ciudadana. Hay que librar esta batalla política. Y hacerlo desde la moral y los principios éticos, principalmente, terreno en el que la ciudadanía honesta es imbatible y en la que los chorros, de todos los gobiernos pero ahora de éste en particular, sólo saben escudarse detrás de mentiras mediáticas y de una justicia cómplice y servicial.
El Manifiesto Argentino comenzará a hacerse público esta semana.
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martes, 26 de julio de 2016

UN GRAN ESCRITOR OPINA SOBRE LA REALIDAD


Una para que la sepamos todos

Por Mempo Giardinelli
“Gobernante limitado políticamente, pero no estúpido”, definió al presidente Macri esta semana Beatriz Sarlo en La Nación. Puede que la distinguida colega acierte, pero más allá de esa visión de clase media porteña que analiza sujetos por arriba o mandándolos al analista se podía esperar una opinión menos generosa. Porque la palabra incumplida es marca ejemplar de este gobernante cuyos esbirros (en el sentido de la cuarta acepción del vocablo: “Secuaz a sueldo o movido por interés”) están causando daños políticos y sociales ilimitados. Como ilimitados son los objetivos finales de la máquina ideológica llamada “Cambiemos”, que se apoderó del Estado Argentino por obra y gracia de la mentira y la confusión mediática que llevó a millones de compatriotas a votar en contra de sus propios intereses.
Seguramente a esas mayorías hoy les importa un pito la etiología burguesa empresarial del Presidente, pero sí les interesa lo que ven y padecen a diario: decisiones antinacionales y antipopulares; mentiras y promesas incumplidas y el ocultamiento contumaz de negocios turbios y cuentas offshore cargadas de millones de dólares que ahora él mismo ha logrado que el Congreso le blanquee, con la complicidad de la gran mayoría del espectro político dizque opositor que los argentinos votamos en mala hora.
Dado el tremendo daño social que está causando el gobierno, cabe soslayar debates burgueses para centrarse, mejor, en el único plano en que estos tipos deben ser considerados: el moral, que es el único tribunal que desnuda propósitos y miserias. Y en el que Ceos y funcionarios, amigos íntimos y operadores, de éste y de todos los gobiernos, quedan con el culo al aire y no por operaciones interesadas de jueces, empresarios y periodistas a sueldo.
Del mismo modo que cuando el señor Aranguren decide tarifazos y favorece a Shell, la compañía de la que fue máxima autoridad y en la que conserva acciones, eso -la toma de decisiones utilizando posiciones de ventaja- en casi todos los barrios argentinos siempre se llamó lisa y llanamente corrupción.
Todo lo anterior enmarca el reciente anuncio del financiamiento por parte del Estado de móviles 4G a bajo costo y a 12 meses. Lo cual, más allá de que el 4G es una tecnología ya en camino de obsolescencia, no es más que el moño grosero de otro negocio que se estaría urdiendo a espaldas del pueblo argentino, una vez más engañado por los mentimedios y sus telebasuras.
El “cambio” en este caso se basa en la reprivatización del fútbol. Donde la tecnología 4G barata y masificada hace parte del negocio, en el que el Gobierno aportará el subsidio –supuestamente benéfico– nada más que para acortar los tiempos de ingreso de muchísima gente al 4G y al fútbol privatizado.
La fuertísima campaña de desprestigio del Fútbol para Todos (FPT) que se ha visto en las últimas semanas tiene que ver con una forma de corrupción, digamos, “moderna”. Con el argumento de que todo debe pagarse porque todo tiene un costo, ahora sepultan un servicio estatal gratuito y esencial para millones de seguidores del deporte más popular de los argentinos –enlodando de paso a tres ex jefes de gabinete– para aprovecharse del gran negocio tecnológico que se viene. Y que, si se impone, será letal para el cerebro de millones de personas y maniatará a las futuras generaciones.
Cuando el Presidente finge inocencia al decir que “el fútbol ya decidió separarse de nosotros y ahora tenemos que ver cómo desarmamos esto”, o cuando acusa al señor Marcelo Tinelli de estar “ofendido porque le sacaron la AFA”, en realidad está asegurando el negocio.
El señor Ted Turner (TNT) era el principal interesado en comprar la transmisión del fútbol y eso servía para contrabalancear el poder del Grupo Clarín, pero ahora parece cada vez más fuerte la posible alianza entre ambos megamentimedios. El “cambio” en este caso sería un inmenso negocio entre la naciente alianza Turner-Clarín y las telefónicas. La web está llena de portales (la mayoría de dudosa fiabilidad) pero todos dan por hecha esta alianza, ya sugerida por La Nación a finales de enero cuando informó que el Grupo Clarín compró el 100 por ciento de Nextel Argentina, cuarta operadora de telefonía móvil del país, y la llamó “adquisición estratégica ya que ahora podrá brindar los servicios de cuádruple play, es decir, televisión por cable, Internet por banda ancha y telefonía fija y móvil bajo una misma factura”.
El anuncio del financiamiento estatal de equipos 4G de bajo costo (2200 pesos) y en 12 cuotas sin interés, le asegura a esa alianza y a las telefónicas el rápido ingreso de millones de usuarios al uso de la banda ancha en beneficio del enorme negocio de la transmisión de contenidos a ser consumidos desde equipos móviles y/o portátiles de forma individual, que es la tendencia mundial.
Así, ya no se verán familias y amigos, en casas o en bares, reunidos viendo un partido o una película, sino que cada uno/a verá individualmente su contenido “preferizado”, como ya se llama.
Y lo peor, lo alucinante es que por medio de estas nuevas tecnologías se está individualizando, ahora mismo, a cada consumidor. Muy pronto se los podrá interpelar directamente en tanto tales, pero también para su control social. O sea: negocios e ideología para perfeccionar la manipulación.
Si éste es el futuro que prepara el macrismo-radicalismo imperante, el futuro, dicho sea sin disimulos, será una mierda.
Por eso estos tipos que ahora gobiernan, y sus padrinos mediáticos, se presentan como campeones contra la corrupción mientras abusan de la constante, maciza y desdichada pobre inocencia de la gente que los votó.
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jueves, 30 de junio de 2016

4 de julio . LA MASACRE DE LOS PALOTINOS

LA MASACRE DE LOS RELIGIOSOS
 PALOTINOS. 4 de julio 1976-2016

Se cumplen cuarenta años de este crimen impune.

La verdad comenzó a asomar lentamente pero la justicia aún no llegó. Pero es importante una reflexión actual sobre aquellos acontecimientos.
¿Cual es la razón por la cual una parte de la Iglesia apoyó este crimen horrendo y los que le siguieron? ( Los obispos Angelelli y Ponce de León, las monjas francesas, los curas en La Rioja y muchos religiosos y laicos en todo el país).
El Papa Francisco, cuando era arzobispo de Buenos Aires inicio el proceso de canonización tomando esta muertes como un martirio por La Fe Cristiana. Van a ser declarados “Mártires de la Iglesia Católica”.
Fue una señal muy clara hacia dentro y fuera de la Iglesia. La muerte de estos hombres consagrados a un ideal religioso había sido un ataque a toda la Iglesia, a fin de silenciar los reclamos y las voces disidentes.
Este crimen de lesa humanidad no puede ser reivindicado en este momento por nadie. Pero es necesario exigirle a todos los sectores de la comunidad argentina que digan claramente que piensan sobre esto. Que condenen explícitamente esta barbarie.
En aquel momento englobaban a toda la oposición diciendo que eran parte o cómplices ,de los que la dictadura cívico-militar llamaba”bandas de delincuentes subversivos”. Y eso justificaba muertes, desapariciones , pero encubría una gran cambio social y político. Una parte de la sociedad , de sectores importantes de la Iglesia ,sobre todo sus dirigentes, por miedo al “comunismo”, al “ateísmo” justificaba al gobierno de la dictadura cívico-militar reivindicando “los valores occidentales y cristianos”. En realidad estaban defendiendo sus privilegios frente a los cambios que la sociedad reclamaba.
La clave de este crimen fue amedrentar a todos los que buscaban justicia social y mantener los derechos de las personas.
Hoy de una manera mas sofisticada y por medio de un gobierno elegido democráticamente (y con el apoyo de los medios de difusión dominantes), se pretende repetir el mismo modelo de transferencia de recursos de los sectores populares a los mas ricos del país.
La Comunidad de los Palotinos en la Argentina acaba de publicar un documento reivindicando a éstos mártires y su trayectoria.
Hoy todos deberían hacerlo y siguiendo lo que dice el Papa Francisco desde Roma, unirse en la defensa de los mismos valores. La justicia social, la defensa del empleo, de la dignidad de las personas, la promoción real de los mas desposeídos.
El gobierno actual está, en este momento procurando desgastar la imagen de Francisco, porque sus señalamientos ponen en evidencia su proyecto antipopular.
Levantar la imagen cristalina de estos mártires con el apoyo del Papa desde el vaticano es muy importante para defender el proyecto de sociedad y bien común que estos mártires querían.
Frente a esta sociedad que parece anestesiada por la desinformación de los medios es invalorable el apoyo de cada creyente que desde su Fe interpela al poder como hacían estos curas hace cuarenta años.
Todos los miembros de la Iglesia, aún aquellos que se aferran a las tradiciones y tienen posturas conservadoras deben reaccionar frente a éste hecho histórico para que nunca más vuelva a repetirse. Es el hecho sangriento más grande de la Historia de la Iglesia Argentina, esperamos que nuestros obispos y curas, estén hoy sí, en el lugar que corresponde a su misión.

JOSE COTO, ex Director en Ntra. Sra. de los Remedios y ex Rector de San Pio X (Institutos de educación católica en la Ciudad de Buenos Aires). 



viernes, 10 de junio de 2016

domingo, 24 de abril de 2016

¿Qué es hoy el kirchnerismo?


El futuro del kirchnerismo

Por José Natanson *

Es, en primer lugar, una cultura política. Durante años confinada a un rincón de la academia, que la consideraba una forma apenas disimulada de referirse a ese pescado resbaloso que los peronistas originarios llamaban “ser nacional”, la cultura política fue rescatada por los estudios pioneros de Gabriel Almond y hoy goza de un status científico equivalente al de variables en apariencia más cuantificables y explicativas. Medida a través de complejas investigaciones de opinión, estudios de comportamiento y grupos focales, la cultura política refiere básicamente al modo en que una sociedad organiza sus intereses y valores, tramita sus conflictos y se da a sí misma un orden que refleja su idiosincrasia y que es, por lo tanto, un saldo provisorio de su historia.
La encuesta de orientaciones ideológicas elaborada por Flacso-Ibarómetro es, en este sentido, contundente. De acuerdo a la investigación, un porcentaje mayoritario de los argentinos (61,8 por ciento) prefiere la intervención del Estado en la economía antes que la mano invisible del mercado, elige las alianzas con los países de la región antes que con las potencias del primer mundo (53,6 por ciento), apoya los juicios por violaciones a los derechos humanos (61,4) y cree que la búsqueda de la igualdad, más que la libertad, debe ser el principal objetivo de un gobierno democrático (50,5 contra 32,8).
Estos resultados, que hubieran sido muy diferentes en otros momentos de nuestra historia, por ejemplo en los 90, son también distintos si se los compara con los de otros países. Y confirman una evidencia: las principales orientaciones políticas de la década kirchnerista definen un núcleo básico de ideas compartido por un porcentaje mayoritario de la población. Ideas que, curiosamente, se encuentran todavía más afianzadas en los sectores medios: el mismo estudio revela que la clase media –definida por ingresos y nivel educativo– apoya estas políticas en porcentajes aún mayores que el promedio social. Como el gallego que habla en prosa sin saberlo, la clase media es kirchnerista sin darse cuenta.
Probablemente aquí radique la principal explicación del súbito “giro estatista” decidido por Mauricio Macri antes de su elección como presidente, que incluyó la promesa, honrada hasta el momento, de mantener bajo control público las jubilaciones, YPF y Aerolíneas. Y seguramente también se encuentren aquí los motivos que dan cuenta de las continuidades entre una gestión y otra, difíciles de apreciar a un lado y otro de la grieta pero no por eso menos reales.
Avancemos con cuidado para evitar los botellazos.
Es cierto que el diseño macroeconómico del macrismo es ostensiblemente neoliberal, que se mueve a dos velocidades –muy rápidamente para transferir recursos a los sectores privilegiados y muy lentamente para compensar los costos– y que su apuesta, en última instancia, consiste en la creación de empleo por vía del crédito para obra pública (es decir deuda) y la inversión privada (es decir derrame). Pero también es verdad que ha decidido sostener en lo esencial el amplio entramado de protección social construido durante el kirchnerismo, tal como demuestran los anuncios formulados por el presidente hace diez días: aunque tardíos e insuficientes para enfrentar una situación que a todas las luces se deteriora, incluyeron mejoras en derechos otorgados durante la década anterior (Asignación Universal y jubilaciones) y una innovación importante (la devolución del IVA a los sectores más vulnerables). Incluso se anunció un aumento para los cooperativistas del plan Argentina Trabaja, considerado clientelismo puro y duro durante la campaña.
Del mismo modo, tan cierto es que el desempleo, consecuencia de los despidos en el Estado y la recesión económica, seguramente aumentará durante el año, como que no se han impulsado iniciativas de flexibilización o precarización de la legislación laboral al estilo menemista, se siguen aplicando los Repro, aunque con menos entusiasmo, y hasta se ha llegado a un “pacto de gobernabilidad” con los movimientos sociales que garantiza la paz de los territorios. El hecho de que en cuatro meses de gestión Macri haya recibido a los líderes sindicales más veces que Cristina en todo su segundo mandato no convierte a su gobierno en un gobierno de los trabajadores sino en uno que se muestra dispuesto a hablar con sus referentes. Hasta cuándo puede durar esta estrategia es la pregunta del momento.
Como sea, estos trazos de continuidad, presentes en materia social y educativa y en menor medida laboral, confirman que el macrismo es algo nuevo, diferente a la vieja derecha conservadora pero también al menemismo de los 90, lo cual –sigamos caminando despacio– no debería leerse como un apoyo sino como un intento por reconocer la forma exacta del animal político en cuestión, así sea para no repetir errores: quizás uno de los principales motivos de la derrota del Frente para la Victoria en las elecciones de octubre haya sido el dogmatismo inconducente con el que concibió a su adversario.
Recuperando el razonamiento inicial, digamos que la prolongación de algunas políticas públicas de una gestión a otra es la reacción pragmática del gobierno ante el conjunto de orientaciones afianzado durante la década kirchnerista. Y como la política no es un arte de intenciones sino de hechos, y como los dirigentes no son juzgados por sus deseos sino por lo que finalmente hacen con ellos, importa menos si el macrismo cree de verdad en las políticas sociales que la evidencia de que las está aplicando.
Sucede que la cultura política opera entre otras cosas como una frontera que define lo que es posible hacer y lo que no, que dibuja, por así decirlo, el perímetro de la tolerancia social: así como la cultura política alfonsín-cafierista desterró el recurso a la violencia como forma de resolver los conflictos sociales, la cultura política pos-neoliberal excluye el ajuste sin compensación: cirugía pero con anestesia. Esto se refleja en la curiosa división de tareas del macrismo: en un gabinete dotado de una homogeneidad social, profesional y fonética inédita desde recuperación de la democracia, los ex gerentes de multinacionales se ocupan de las áreas duras de la gestión (finanzas, energía, empresas públicas), en tanto que aquellos que provienen de la sociedad civil se hacen cargo de las zonas blandas (desarrollo social, medio ambiente). En el particular juego de rol del macrismo, los CEO ajustan y los ONGistas compensan.
Pero hablábamos del kirchnerismo, de su sobrevida como cultura política y como su otra forma principal: el kirchnerismo como minoría intensa. Provisto de un conjunto de recursos institucionales, un liderazgo y un programa (oposición dura), la reaparición de Cristina le devuelve al kirchnerismo parte de la vibración épica y la conexión emocional que había logrado en el período más brillante de su largo ciclo en el poder, aquel que comenzó con una derrota (el voto no positivo) y concluyó con una tragedia (la muerte de Néstor), y que incluyó la estatización de las AFJP, la ley de medios, la ley de matrimonio igualitario y los festejos del Bicentenario.
Mi impresión es que el kirchnerismo se sintió demasiado cómodo en ese papel poco exigente, y que incluso después de haber obtenido el 54 por ciento de los votos siguió funcionando más como oposición de la oposición, como dice Martín Rodríguez, que como una fuerza hegemónica que incorpora e incluye, tal como confirma la trayectoria descendente de sus dos grandes dispositivos simbólicos: el programa 6,7,8, necesario en un contexto defensivo pero que se fue volviendo nocivo conforme iba pasando el tiempo; y el one-hit-wonder Carta Abierta, que tras su célebre hallazgo (el famoso “clima destituyente”) emprendió un camino sinuoso que lo llevó a respaldar al gobierno cuando era el momento de cuestionarlo (cuando era fuerte y estaba a tiempo de introducir correcciones) y a criticarlo (el “voto desgarro”) cuando había llegado el tiempo de apoyarlo más allá de toda crítica.
Con un despliegue hiperactivo aunque un poco redundante en las redes sociales y mucha presencia mediática (que no siempre suma), el kirchnerismo recuperó su centralidad tras la vuelta de su líder, obligó al resto del peronismo a definirse y confirmó que es el único actor político capaz de movilizar multitudes. Y sin embargo, el argumento “Cristina moviliza más que Macri” no es del todo pertinente, porque la estrategia del gobierno no consiste en oponer una movilización a otra sino, más sencillamente, no hacer movilizaciones (no se trata de contestar un cacerolazo con un acto masivo sino de evitar el cacerolazo). Las pruebas están al alcance de la mano (literalmente): Macri no quita a Evita del billete de cien pesos para hacer ingresar a Frondizi o Alsogaray sino para hacerle lugar a la ballena y al hornero. No quiere ganar la batalla cultural: quiere sobrevolarla, y trasladar sus tropas al nuevo teatro de operaciones de las finanzas, la economía y la obra pública.
El regreso de Cristina repuso el clivaje kirchnerismo-anti-kirchnerismo que había empezado desdibujarse. Y su reto a los manifestantes que insultaban a Bossio (“Así no van a convencer a nadie”), así como su propuesta de Frente Ciudadano (nebulosa pero que pareciera apelar a una cierta apertura), demuestra que es más inteligente que el kirchnerismo sunita que la rodea y aplaude. Pero ocurren dos cosas: por un lado, como escribió Verónica Gago, la orden de autogestionar un nuevo espacio resulta contradictoria (la autoorganización desde arriba es un oxímoron). Por otro, no está claro aún cuál será el mecanismo político, la astucia de la razón que traducirá la activación militante, el sustrato afectivo y el ascendente social que conforman el capital político del kirchnerismo en una opción de poder real, lo que en un sistema democrático significa en última instancia una opción capaz de disputar y ganar elecciones.
Concluyamos, también con cuidado.
Como ningún otro ciclo político desde la recuperación de la democracia, el kirchnerismo logró sobrevivir a su desalojo del poder. Y sin embargo, transformado hoy en una cultura política y una minoría intensa, no puede proponerse simplemente como un guardián de las conquistas del pasado, como un eco reivindicante de la década, por más ganada que haya sido. Para que no se reduzca a “un conjunto de personas con algunos recuerdos en común”, como decía Ricardo Sidicaro, el kirchnerismo necesita reinventarse apelando a nuevos sectores, recursos y discursos, una tarea pendiente desde el 2010 pero que debe encarar cuanto antes si quiere superar la derrota, que no es un accidente de la historia ni una conspiración de los poderosos sino el lugar en el que lo puso la sociedad tras las últimas elecciones.
* Director de Le Monde Diplomatique, Edición Cono Sur www.eldiplo.org
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