sábado, 25 de julio de 2009

RESPONSABILIDADES

PAGINA12|Sábado, 25 de julio de 2009
Panorama político

Responsabilidades

Por J. M. Pasquini Durán
http://www.pagina12.com.ar/fotos/20090725/notas/na02fo01.jpg

En la política occidental la idea del consejo económico y social integrado, como la OIT, por sindicatos obreros, cámaras empresarias y el Estado reapareció en la pluma del líder centroizquierdista francés Pierre Mendés-France, en la segunda posguerra, que propuso en su ensayo La Republique moderne convertir al consejo en una segunda cámara legislativa de índole profesional. Las experiencias anteriores sucedieron en tiempos del fascismo, más proclive a organizar la sociedad a través de corporaciones que de partidos políticos. Durante la presente semana tal vez alguien del Gobierno habrá recordado estos antecedentes y las dificultades de los consejos que llegaron a funcionar, la memoria atormentada por la turbulencia que atravesó la CGT de Hugo Moyano, amenazada de fractura por media docena de gremios, llamados los “Gordos” por su peso específico. El camionero es un aliado, casi único ahora, de los proyectos oficialistas, entre ellos la organización de un consejo criollo.

Los “Gordos” se le fueron encima a Moyano siguiendo una tradición del sindicalismo peronista: cuando el caudillo de turno pierde poder propio o influencia en el gobierno, la jauría se desboca en busca de un guía con potencia renovada. En este caso, según trascendió, tuvieron que anteponer su autoridad y sus concesiones los más altos niveles del Poder Ejecutivo para apaciguar la obesidad insurrecta. Por lo pronto, fue convocado para la próxima semana el Consejo del Salario, aunque es improbable que los “Gordos” muevan sus humanidades por las necesidades salariales de millones de pobres. Ellos son los que durante los años ’90 asistieron sin chistar a la destrucción de todas las conquistas obreras, incluso las que enorgullecían al peronismo.

La fractura en ciernes en la CGT, como la reunión de ayer en la Rural de Scioli-Pampuro con la Mesa de Enlace, son señales que confirman el creciente aislamiento del Gobierno en el PJ, donde ya se disputan el trono vacante. El pragmatismo “pejotista” aconseja dejar en la banquina al que perdió y seguir adelante. La regla le viene de perillas a la derecha antiperonista que busca la oportunidad para asestar el golpe fatal a los Kirchner.

Néstor tiene que ir por la segunda oportunidad, pero no la conseguirá si primero no acepta que perdió, por poco si eso lo consuela, en el principal territorio, el conurbano bonaerense. El cinturón de Buenos Aires a veces se alza para castigar con saña, otras para defenderse, pero a Kirchner le hicieron una advertencia para que se baje del caballo y ponga la oreja en el piso, así podrá escuchar los sonidos de la tierra. Todavía tiene chances, pero deberá abandonar las operaciones como la del Indec, a fin de conservar a Guillermo Moreno, al que no se sabe por qué le otorgó condición de emblema del poder y por eso no abdica de él. Así, permite que hagan retoques interesantes en el instituto oficial de estadísticas pero impone como director técnico a un hombre del secretario de Comercio, a sabiendas de la reacción que provoca.

La reorganización, además, tiene lugar mientras les dicen a los que aceptan dialogar en la Casa Rosada que están dispuestos a escuchar sugerencias. “Van a pensar que estamos derrotados si les concedemos lo que piden”, opinan en el entorno de Néstor, dispuestos a confundir, como don Quijote, a los molinos de viento con el enemigo.

No sólo deberá reconocer la caída electoral, sin hacer malabarismos matemáticos, sino que Néstor tendrá que aceptar también que nadie lo empujó al pozo, se cayó solo. Desde que perdieron la puja en el Congreso por el voto de Cleto Cobos, el vicepresidente que él eligió, no hace más que cavar. Felipe González suele decir: “El pozo no tiene fondo, siempre se puede cavar más hondo”. Así lo probó el 28 de junio último y para seguir adelante hay que dejar de farfullar el resentimiento echando culpas a diestra y siniestra, por no mirar la imagen personal en el espejo.

La presidenta Cristina necesita apoyos y también dejarse apoyar. Aún tiene gobernadores, senadores, diputados y legisladores provinciales y municipales que siguen comprometidos con el “modelo” y a esa fuerza, por ahora despatarrada debido a la frustración electoral de Néstor, debería sumarse desde su propia posición la corriente de centroizquierda, con su agenda y su capacidad de movilización. Por ahora, también parece sin ruta clara, tanto es así que esta semana Pino Solanas anunció que se tiene que ir quince días a España porque no quiere plantar a un puñado de estudiantes de cine, pero sí puede dejar atrás a los miles de ciudadanos que le dieron una sorpresa grande como el Gordo de Navidad. La CTA anunció alguna marcha, pero la pregunta es: ¿Por qué el progresismo y la izquierda democrática no salen juntos en defensa de la libertad y contra los golpes destituyentes? ¿Eso es ser oficialistas y les da vergüenza o les faltan argumentos? ¿Dónde está escrito que la mayoría electoral quiere el plan de la derecha?

En lugar de hacerse gárgaras con Honduras, habría que aprender de esa nefasta experiencia. El presidente destituido, Manuel Zelaya, pese a que su conducta anterior tenía aspectos más que controversiales, recibió la solidaridad de un inmenso arco internacional que no dudó en pronunciarse contra el golpe, en demandar su restitución y en amenazar al régimen de facto con sanciones económicas. Admirable reacción, pero igual hay que decir que semejante condena aún no fue suficiente para dar marcha atrás. Ni la mediación del Premio Nobel Oscar Arias ni las comunicaciones de Hillary Clinton disuadieron a los golpistas de abandonar la presidencia: los intereses que defienden son tan poderosos en Honduras que equiparan, según parece, al resto del mundo. En todo caso, es preferible prevenir porque después el costo es demasiado grande, hasta inalcanzable.

No hay que subestimar las convicciones de las derechas, porque sus ideas están amasadas con una serie de valores que, por lo general, forman el sentido común de mucha gente que ni siquiera sabe que es de derecha. Son los que asentían impávidos durante la dictadura cada vez que se enteraban de alguna muerte u otro abuso con víctimas civiles: “Por algo será”. Muchos de ellos inclusive se conmueven con intelectuales y artistas de izquierda, pero la sola idea de tener izquierdistas en el gobierno les provoca taquicardia como si el país entrara en riesgo inminente y son presa fácil de las campañas aterrorizantes y escandalosas de la derecha y el periodismo amarillo.

Hubo tan pocas oportunidades de ser gobierno para la izquierda que casi siempre fue una exageración, como lo es hoy en día hablar de “gobierno montonero” y de “revancha subversiva”.

El cartel se lo colgaron los que quieren que la política de derechos humanos y los juicios a los represores se terminen de una vez, en nombre de una supuesta reconciliación nacional. Algunos hablan del campo o del Indec para disimular los verdaderos motivos de sus ataques. Por eso hay que tener mucho cuidado en sumarse a cualquier protesta sin mirar bajo el agua para saber qué hay debajo de cada revancha. No importa lo que haga o deje de hacer el Gobierno, aunque es bueno que se preocupe por castigar los crímenes impunes, pero los progresistas no deberían permanecer indiferentes a las campañas “reconciliadoras”.

Así también, cuando esos dirigentes de la izquierda, que hablan en nombre de los más pobres, repiten como papagayos las quejas de la derecha por el Indec, tendrían que preguntarse cuántas veces un trabajador negocia su salario o sus condiciones de empleo con las tablas estadísticas en la mano y a quién le importa el tema en las barriadas más humildes. Allí lo que quieren es calor, comida, trabajo, educación, salud (con adecuada protección contra la pandemia), y otras condiciones de bienestar para su vida cotidiana. Ya hay bastantes voraces que se llenan la boca con Moreno para que la izquierda se sume al banquete.

Hace falta, hoy en día, mucho coraje cívico para hacerse cargo del sitio de cada uno en la confrontación con los desestabilizadores locales y los que se encolumnan detrás de los programas retrógrados, nostálgicos de los años ’90, que se reivindican en estos días tratando de montarse en los resultados de las elecciones de medio término. Hay que disputar la voluntad popular antes que sea enajenada por el aparato de la propaganda reaccionaria. Que Honduras no se expanda como una mancha de aceite que destruye la flora, la fauna y el futuro de los más humildes.

viernes, 5 de junio de 2009

Adios General Motors.PAGINA12

CONVIENE LEER este articulo de Michael Moore y ver si se puede TRADUCIR AL ARGENTINO.


El conocido y controvertido periodista norteamericano, que tiene con la General Motors una larga relación “personal”, ya que una de sus plantas era el centro económico de su pueblo natal y le dedicó su primera película (Roger & me), le propone a Barack Obama qué hacer con la empresa ahora que el Estado tiene la mayoría de las acciones.
Por Michael Moore *

Escribo esto en la mañana del fin de la otrora poderosa General Motors. Al mediodía, el presidente de Estados Unidos lo hará oficial: General Motors, como la conocemos, ha terminado.
Sentado aquí en la ciudad natal de GM, Flint, Michigan, estoy rodeado de amigos y familiares llenos de ansiedad por lo que pasará con ellos y con la ciudad. Cuarenta por ciento de los hogares y negocios de la localidad han sido abandonados. Imagine el lector lo que sería vivir en una ciudad donde casi todas las demás casas estuvieran vacías. ¿Cuál sería su estado de ánimo?
Es una triste ironía que la compañía que inventó la “obsolescencia planeada” –la decisión de construir automóviles que se cayeran a pedazos en unos cuantos años para que el cliente tuviera que comprar otro coche– ahora se haya vuelto obsoleta. Se negó a fabricar los automóviles que el público quería, que tuvieran gran rendimiento de gasolina, que fueran lo más seguros posible y extremadamente cómodos de manejar. Ah, y que no comenzaran a desmoronarse en unos años.
GM se empeñó en combatir las reglamentaciones ambientales y de seguridad. Sus ejecutivos desdeñaban con arrogancia los “inferiores” autos japoneses y alemanes, los cuales llegarían a ser el patrón oro de los compradores de coches. Y estaba empecinada en castigar a su fuerza de trabajo sindicalizada, despidiendo a miles de trabajadores por ninguna otra razón que “mejorar” el estado de resultados a corto plazo de la corporación. De 1980 en adelante, cuando reportaba utilidades sin precedente, trasladó incontables puestos de trabajo a México y otros lugares, con lo que destruyó la vida de decenas de miles de esforzados estadounidenses. La patente estupidez de esta política radicaba en que, al eliminar el ingreso de tantas familias de clase media, ¿quién creían que iba a poder comprar sus automóviles? La historia registrará este yerro en la misma forma en que hoy recuerda a los franceses que construyeron la Línea Maginot o a los romanos que envenenaron inadvertidamente su sistema de agua al incorporar plomo letal a sus tuberías.
Aquí estamos, pues, en el lecho de muerte de General Motors. El cuerpo de la empresa aún no está frío y descubro que me siento rebosante de –me atrevo a decir– júbilo. No es el júbilo de la venganza contra una corporación que arruinó mi ciudad natal, que dejó sin hogar a la gente con la que crecí y le trajo miseria, divorcios, alcoholismo, desamparo, debilidad física y mental y drogadicción. Tampoco, obviamente, me alegra saber que otros 21 mil trabajadores de GM recibirán la noticia de que también ellos se han quedado sin empleo. Pero ustedes y nosotros y el resto de los estadounidenses ¡ahora somos dueños de una empresa automotriz!
Lo sé, lo sé..., ¿quién diablos quiere manejar una fábrica de autos? ¿Quién de nosotros quiere que 50 mil millones de dólares de nuestros impuestos se arrojen al agujero de ratas que será este nuevo intento de rescate de GM? Digámoslo con claridad: la única forma de salvar a la empresa es darle muerte.
Sin embargo, salvar nuestra preciosa infraestructura industrial es otra cosa, y debemos darle máxima prioridad. Si dejamos que cierren y desmantelen nuestras plantas, lamentaremos amargamente su desaparición cuando caigamos en la cuenta de que esas fábricas podrían haber construido los sistemas de energía alternativa que necesitamos con desesperación. Y cuando reparemos en que la mejor forma de transportarnos es con ferrovías ligeras, trenes balas y autobuses más limpios, ¿cómo podremos construirlos si permitimos que desaparezca nuestra capacidad industrial y su fuerza de trabajo capacitada?
Así pues, ahora que el gobierno federal y el tribunal de quiebras “reorganizan” a General Motors, he aquí el plan que pido al presidente Barack Obama que ponga en práctica para bien de los trabajadores, de las comunidades de GM y de la nación en su conjunto. Hace 20 años, cuando hice Roger & Me, traté de advertir a la gente sobre lo que le esperaba a General Motors. Si la estructura del poder y la tecnocracia hubiera escuchado, tal vez mucho de esto se habría podido evitar. Con base en mi trayectoria, solicito que se preste honrada y sincera consideración a las sugerencias siguientes:
1
Así como hizo el presidente Roosevelt después del ataque a Pearl Harbor, Obama debe decir a la nación que estamos en guerra y que debemos convertir de inmediato nuestras fábricas de automóviles en instalaciones que construyan vehículos de transporte en masa y dispositivos de energía alternativa. En 1942, en Flint, en cuestión de meses GM detuvo toda la producción de autos y de inmediato usó las líneas de producción para construir aviones, tanques y ametralladoras. La conversión se realizó en un abrir y cerrar de ojos. Todo el mundo participó. Los fascistas fueron derrotados.
Ahora estamos en una guerra diferente, la que hemos emprendido contra el ecosistema, guiados por nuestros líderes. Esta guerra tiene dos frentes. Uno tiene su cuartel general en Detroit. Los productos construidos en las fábricas de GM, Ford y Chrysler son algunas de las mayores armas de destrucción en masa, causantes del calentamiento global y del derretimiento de nuestros casquetes polares. Puede que esos objetos que llamamos “carros” sean divertidos de manejar, pero son como un millón de dagas en el corazón de la madre naturaleza. Continuar construyéndolos sólo conducirá a la ruina de nuestra especie y de gran parte del planeta.
El otro frente en esta guerra ha sido abierto por las compañías petroleras contra ustedes y yo. Están dedicadas a esquilmarnos todo lo que pueden, y han sido irrefrenables vendedoras de la finita cantidad de petróleo que se ubica bajo la superficie de la tierra. Saben que la están chupando hasta dejarla seca. Y como los magnates madereros de principios del siglo XX, a quienes les importaban un cacahuate las generaciones futuras y arrasaban con cuanto bosque cayera en sus manos, estos barones del petróleo no dirán al público lo que saben que es verdad: que queda sólo crudo utilizable para unas cuantas décadas más en el planeta. Y conforme los días finales del petróleo se acercan, prepárense para ver a algunas personas muy desesperadas, dispuestas a matar o morir por un litro de gasolina.
El presidente Obama, ahora que ha asumido el control de GM, necesita convertir de inmediato las fábricas a los nuevos usos necesarios.
2
No pongan otros 30 mil millones de dólares en las arcas de GM para fabricar automóviles. Usen ese dinero para mantener empleada a la actual fuerza de trabajo –y a la mayoría de los que han sido despedidos– para que pueda construir los nuevos modos de transporte del siglo XXI. Que el trabajo de conversión empiece ahora mismo.
3
Anuncien que en los próximos cinco años tendremos trenes bala cruzando el país. Japón celebra este año el aniversario 45º de su primer tren bala; ahora tiene docenas. Velocidad promedio: 265 kilómetros por hora. Tiempo de demora promedio: 30 segundos. Ellos llevan ya casi cinco décadas con esos trenes de alta velocidad... ¡y nosotros no tenemos uno solo! Es criminal que ya exista la tecnología para ir de Nueva York a Los Angeles en 17 horas, y que no la hayamos usado. Contratemos a los desempleados para que construyan las nuevas vías de alta velocidad por todo el país. De Chicago a Detroit en menos de dos horas. De Miami a Washington en menos de siete. De Denver a Dallas en cinco y media. Se puede hacer, y hacerse ya.
4
Emprendan un programa para poner líneas de tren ligero masivo en todas nuestras ciudades grandes y medianas. Construyan esos trenes en las fábricas de GM. Y contraten pobladores locales en todas partes para instalar y operar este sistema.
5
Para los habitantes de zonas rurales que no sean atendidos por los trenes, que las plantas de GM produzcan autobuses limpios y eficientes en el uso de energía.
6
Por el momento, que algunas fábricas construyan vehículos híbridos o eléctricos (y baterías). Llevará algunos años que la gente se acostumbre a las nuevas formas de transporte, así que si vamos a tener automóviles, que sean más amables. Podemos construirlos el mes próximo (no le crean a quien les diga que llevaría años reacondicionar esas fábricas: no es cierto).
7
Transformen algunas de las fábricas vacías de GM en instalaciones que construyan molinos de viento, paneles solares y otros medios de energía alternativa. Ahora mismo necesitamos decenas de millones de paneles. Y existe una fuerza de trabajo capacitada y dispuesta que puede construirlos.
8
Concedan incentivos fiscales a quienes se transporten en automóvil híbrido o en autobús o tren. También, créditos para quienes conviertan su hogar a energía alternativa.
9
Para contribuir a sufragar esto, impongan un gravamen de dos dólares por cada litro de gasolina. Esto impulsará a las personas a cambiar hacia autos ahorradores de energía o a utilizar las nuevas líneas de tren que las antiguas empresas automotrices han construido para ellas.
Bueno, es un principio. Por favor, por favor, no salven a GM para que una versión más pequeña de ella no haga otra cosa que construir Chevys o Cadillacs. Eso no es solución a largo plazo. No tiren dinero bueno en una compañía cuyo tubo de escape funciona mal y llena el auto de un olor extraño. Este año se cumple un siglo de que los fundadores de General Motors convencieron al mundo de renunciar a sus caballos, sus sillas y sus carruajes para probar un nuevo modo de transporte. Ahora es tiempo de que digamos adiós al motor de combustión interna. Parece habernos servido bien durante largo rato. Disfrutamos de los restaurantes de servicio en el auto. Nos divertimos en el asiento delantero y también en el trasero. Vimos películas en grandes pantallas al aire libre, fuimos a las carreras en pistas de todo el país, y echamos nuestra primera ojeada al Pacífico desde la ventanilla por la autopista costera. Y ahora, ya acabó. Es un nuevo día y un nuevo siglo. El presidente –y el sindicato de trabajadores de automotrices– deben aprovechar el momento y crear una gran jarra de limonada con este limón* tan amargo y triste.
Ayer, la última persona sobreviviente del desastre del “Titanic” pasó a mejor vida. Escapó a una muerte segura esa noche y vivió otros 97 años. Del mismo modo, podemos sobrevivir a nuestro Titanic en todos los Flints, Michigan, de este país. Sesenta por ciento de GM es nuestro. Creo que podemos darle un mejor empleo.
* En lenguaje informal, los estadounidenses llaman lemon a cualquier objeto inservible, por ejemplo un automóvil.

martes, 19 de mayo de 2009

MARIO BENEDETTI




PAGINA 12 - Domingo, 17 de Mayo de 2009

Murió Mario Benedetti
Porque sos pueblo te quiero
El escritor y poeta uruguayo Mario Benedetti murió en su domicilio de Montevideo a los 88 años de edad, a once días de haber recibido el alta médica por una enfermedad intestinal crónica.

Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres.

Sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro.

Te dejo frente al mar
descifrándote sola
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota.

Te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía.

Pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono.

Estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos.

Estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra.

Estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen.

Y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote.

* Incluido en "Poemas de otros" (1973-1974), de Mario Benedetti.

sábado, 16 de mayo de 2009

VACACIONES

EJERCICIOS OCULARES

El ojo es el músculo más activo en todo el cuerpo.


* El uso del ordenador se ha convertido en una de las causas más comunes de problemas en los ojos.Sucede que muchos de nosotros después de que hemos trabajado durante horas delante del ordenador, o hemos estado a la carretera en un largo trayecto en coche, o gastado demasiado tiempo viendo la televisión, leer o centrar la atención en cualquier tarea, todas éstas actividades nos llevan a sufrir cansancio en los ojos. Afortunadamente, los ojos con unos simples ejercicios de relajación pueden sentir alivio e incluso se piensa que fortalecen la condición de los ojos. El ejercicio no "mejora un error de refracción o cura alguna enfermedad en el globo ocular", pero los ejercicios pueden ser útiles en caso de mala visión causada por una deficiencia o desequilibrio de los músculos del ojo. Y son especialmente útiles para aliviar la fatiga y los síntomas físicos. Los siguientes ejercicios realizados de forma regular puede ayudar a mantener sus ojos más fuertes: Cambio de enfoqueMantenga una revista o un libro lo más cerca a sus ojos como sea posible sin la impresión cada vez más impreciso. Concéntrese en las palabras por 15 segundos. Entonces, mire a un objeto por lo menos 10 pies de distancia y centrese en ello. Centrar en la revista, luego de nuevo a reorientar el objeto distante. Repita cinco veces. Éste ejercicio ayuda a construir la resistencia por lo que no es la experiencia del cansancio de la vista tan a menudo cuando se trabaja en estrechas tareas. Ojos "push-ups"Mantenga un lápiz frente a su cara. Poco a poco moverlo hacia la nariz, manteniendo su foco en el mismo lugar del lápiz. El objetivo es llevar el lápiz a la punta de su nariz antes de que usted vea una doble imagen del lápiz. Éste ejercicio fortalece la "capacidad de convergencia" de sus ojos (es decir, la capacidad de ambos ojos para actuar en la misma tarea), ayuda a prevenir el cansancio ocular y puede eliminar la "impresión flotante" que puede ocurrir cuando los ojos están cansados. Ojos enrolladosCierre los ojos. Poco a poco enrolle sus ojos en un círculo completo, luego moverlos de izquierda a derecha. Repita éste ejercicio tres veces. Ésto mejora la sangre y el flujo de oxígeno a sus ojos. Nota: Si usted usa lentillas, retirarlas antes de hacer éste ejercicio. Cierre los ojos. Coloque la base de la palma de la mano sobre sus ojos y presione suavemente durante unos segundos. Luego con los ojos abiertos, colocar las manos sobre ellos, busque en su palma de la mano ahuecada, y respire lentamente a través de la nariz durante 30 segundos. Éste ejercicio relaja los ojos cansados. Los "ejercicios", como el parpadeo o el bostezo, también son beneficiosos. Ambas acciones producen lágrimas para ayudar a humedecer y lubricar los ojos. Y no olvide que puede tomar suplementos nutricionales específicos para los ojos, como los que contienen arándanos, vitamina A y la luteína.
Recuerde que las anomalías en los ojos o trastornos oculares, como la miopía, hipermetropía, astigmatismo y problemas oculares como el glaucoma o cataratas necesitan tratamiento médico adecuado. Pero para los ojos tensos y fatigados, los ejercicios pueden proporcionar la necesaria relajación y el alivio.

martes, 12 de mayo de 2009

Plebiscito y proceso golpista PAGINA12

Por Rubén Dri *
Hace unos días, el conocido amante de los golpes Mariano Grondona y el patrón sojero Hugo Biolcati se divertían en la televisión jugando a las adivinanzas sobre el momento en que se produciría el golpe destituyente. El candidato propuesto, que por otra parte ya tiene el gabinete en la sombra, es Julio Cobos. La manera sobradora en la que se expresaron ambos protagonistas es una clara manifestación de la seguridad con la que camina el movimiento golpista (o “destituyente” para no herir oídos delicados). Desde que las patronales del agro se largaron a hacer el agresivo y violento lockout del año pasado, estuvo claro para quien quiso verlo que lo que se pretendía como máxima era la destitución del Gobierno y, como mínima, su debilitamiento. Por ello a Eduardo Buzzi no le importó que el rechazo de la 125 dañase logros para los medianos productores, pues lo que se pretendía era derrotar al Gobierno, debilitarlo para terminar con un Estado que pretende “entrometerse” en los negocios sojeros. Aunque a mentes puristas les incomode, de lo que se trató (y de lo que se sigue tratando ahora, y el próximo plebiscito es parte de ello) es de la lucha entre dos proyectos de país enfrentados. No me gusta hablar de modelos, porque éstos hacen alusión a algo puro, cosa que no se da en ninguno de los dos proyectos. Si bien es cierto que el proyecto expresado por el gobierno de Cristina Fernández presenta contradicciones que lo oscurecen, poseemos algunas claves infalibles para saber si efectivamente se trata de un proyecto nacional y, en consecuencia, con beneficios para el pueblo. Se trata de ver cómo lo tratan Clarín y La Nación, sus voceros más connotados, Mariano Grondona y Joaquín Morales Solá, y los canales de televisión en manos en los grandes monopolios. Pocas veces se han visto en nuestra historia reciente tanto odio, tanta saña, tanta mentira, como la que diariamente nos muestran los grandes medios de comunicación. Da la impresión de que nos encontramos bajo la más feroz dictadura, con el peligro diario de ser asaltados, con la prensa amordazada, aislados del mundo. Una negra dictadura a la que sólo le falta Auschwitz, como dijera la pitonisa chaqueña. A partir del feroz lockout con que las corporaciones agrarias castigaron a la sociedad toda, salió a relucir el accionar de una derecha reaccionaria que supo conquistar un espacio social en proporciones que nunca antes había logrado. Su avance es el dato más peligroso que presenta la actual coyuntura. En un momento en que finalmente en América latina se está respirando un aire de autonomía y de solidaridad en proyectos independentistas y liberadores, esta derecha presenta el peligro mayor. Néstor Kirchner llega a la presidencia por la ventana, sin base social. Con una inteligente lectura de lo que había sucedido en la pueblada del 19-20 diciembre de 2001, rápidamente toma diversas medidas direccionadas a responder a demandas urgentes que habían sido expresadas en dicha pueblada. Es necesario confesar que nadie o muy pocos, si había alguno, sospechaba el giro que su gobierno habría de tomar rápidamente. Recuperación del Estado, saneamiento de la Corte Suprema y del Ejército, derogación de las leyes de impunidad, fortalecimiento de los organismos de derechos humanos, una serie de reestatizaciones como AYSA, Correo Argentino, Aerolíneas Argentinas, fin del negocio de las jubilaciones privadas, creación del Museo de la Memoria y del Archivo Nacional de la Memoria en lo que fuera la ESMA, fortalecimiento de la integración latinoamericana, muerte del ALCA, creación de Unasur y del Banco del Sur, por citar algunas de las acciones del Gobierno que hace que se pueda hablar de un gobierno nacional con medidas en beneficio del pueblo. Para ser efectivamente “popular” se necesita algo más, participación popular, la que es imposible sin la creación de un movimiento popular. Este movimiento existe “en-sí” o en potencia, en la medida en que se encuentra fraccionado, sin posibilidades de constituirse en el actor fundamental de la política del Estado. La política de transversalidad intentada por el Gobierno tuvo magros resultados, en gran parte por no ser una iniciativa que creciera de abajo hacia arriba. Desde los ’60 y ’70 la deficiencia fundamental para una política nacional y popular ha sido la falta de ese movimiento que supo expresarse en momentos críticos como 2001, pero que no pudo cuajar en una organización o estructura en la que se respetasen las divergencias para ser realmente el factor fundamental de poder. En el proyecto del Gobierno hay una profunda contradicción entre la política del Estado que, pese a fallas graves, se orienta hacia la recuperación del Estado con orientación popular en lo interno y latinoamericana en lo externo, y el instrumento político formado por el PJ y sus alianzas. De no resolverse esa contradicción de forma superadora, que sólo puede efectivizarse con la creación del movimiento popular, se resolverá con un retroceso inevitable. Creación del movimiento popular, creación de poder popular, de abajo hacia arriba, es una tarea imprescindible si se pretende que el proyecto nacional sea verdaderamente popular y tenga posibilidades ciertas de producir las profundas transformaciones que requiere el país. Mientras, ¿qué pasa con las próximas elecciones? ¿El movimiento popular debe desentenderse? Para una respuesta, menester es tener en cuenta que las elecciones legislativas a mitad de un período presidencial siempre fueron plebiscitarias, es decir, siempre sirvieron para aprobar o desaprobar la política del Ejecutivo. Cuando se produce una fuerte desaprobación, esto es, una derrota del Ejecutivo, éste ya está muerto aunque todavía pueda durar un tiempo. Así les pasó a Alfonsín y a De la Rúa, quien pretendió desentenderse del problema alegando que él no era candidato. Un triunfo de esta derecha agresiva que ante nada se detiene significará la marcha hacia la destitución soñada y predicada por Grondona, el inicio del retroceso hacia el neoliberalismo y todas sus nefastas recetas, la vuelta del FMI, de las relaciones carnales con el imperio. Los diversos movimientos populares encontrarán los mayores obstáculos para su crecimiento. Uno de los aspectos más negativos que se producirían con el avance de la derecha sería el dar la espalda a la construcción de la Patria Grande Latinoamericana. La Argentina podría tener el triste y nefasto papel de ser tal vez el mayor obstáculo para esta construcción.
* Profesor consulto de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA).
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