sábado, 15 de agosto de 2009
Prejuicios y crueldades
Sábado, 15 de agosto de 2009
Prejuicios y crueldades
Por Osvaldo Bayer
Desde Bonn, Alemania.
Los crueles no mueren, resucitan. Siempre están allí. En las últimas elecciones argentinas creen haber ganado ellos. Y creen que van a poder volver. Están asomando el rostro, otra vez. He recibido esta semana, desde Mendoza, las noticias de Godoy Cruz, donde un hermoso mural que inauguramos en marzo pasado, recordativo de la lucha de las Madres, había sido destruido con pintura negra y con inscripciones con estos textos: “Volveremos”, “Malvinas” y “Viva Cristo Rey”. Esa destrucción la cometieron tres encapuchados que amenazaron al guardián nocturno de la municipalidad. Es un llamado de atención que nos hacen los siempre presentes de las fuerzas de derecha. Sí, esos que hicieron posible la muerte argentina, la desaparición de personas. Ya que están por iniciarse en Mendoza los juicios por los crímenes de la dictadura militar.
Aquí en Alemania acaba de ocurrir un episodio que también nos habla de cómo se trata de cubrir los crímenes de lesa humanidad cometidos en la desgraciada historia del hombre. Ha sucedido aquí, en las escuelas. En los colegios del Estado alemán de Brandenburg se estudian, en la materia Derechos Humanos, los genocidios cometidos en la historia y –por supuesto– se presta especial atención al cometido por el régimen nazi alemán con las minorías judías y gitanas, primordialmente. En uno de esos puntos se llega al genocidio cometido por gobiernos turcos entre los años 1915 y 1918 con el pueblo armenio, durante el cual se ha comprobado que fueron masacrados un número aproximado de un millón y medio de armenios.
Como en Alemania actualmente viven más de tres millones de turcos, los niños de esa nacionalidad escuchan en las aulas por primera vez el crimen cometido por sus antepasados. Por eso, el presidente de la comunidad turca en Alemania, Kenan Kolat, ha reaccionado en forma agresiva señalando que esa enseñanza va contra la salud mental de los jóvenes turcos y contra los intereses propios del Estado turco. Habló en su declaración de la “presión psicológica” que esa enseñanza ejerce sobre los alumnos de ascendencia turca y que así “se pone en peligro la propia paz interior de Alemania”. También el dirigente turco en Alemania ha solicitado que no se lleve a cabo el monumento al padre Lepsius, un investigador histórico que documentó en todos los detalles el genocidio cometido contra el pueblo armenio. Las autoridades educativas alemanas han respondido que el material educativo se basa en lo producido por el Instituto para Educación y Medios de Brandenburg y del Instituto para la Investigación de las Diásporas y Genocidios, de la Universidad de Bochum.
Nada se gana con desmentir lo cierto. Y la enseñanza no se hace para desprestigiar a un pueblo sino para que todos los pueblos aprendan a sacar conclusiones de los grandes errores cometidos. Se le ha respondido al representante turco que el pensamiento actual de la escuela alemana es educar a futuros ciudadanos en la verdad y el respeto a la libertad de todos. Ojalá se difunda esto porque todos tenemos que aprender. Todavía, a los argentinos, no se nos enseñan en las escuelas los genocidios cometidos contra los pueblos originarios. El tema Roca es casi tabú, salvo para ciertos docentes con coraje civil que, sin temores, enseñan la verdad acerca de un crimen que fue tapado con las fáciles palabras “Se hizo para el progreso”. Y la pregunta sin respuesta es: ¿para el progreso de quién?
Es lo mismo que aquellos que tratan de poner en dudas el número de víctimas. Aquí en Alemania siempre hay aquellos que murmuran “son mentiras, Hitler no mató a seis millones de judíos, fueron apenas dos millones”. También en la Argentina siempre hay voces que tratan de sembrar la duda y dicen cautamente: “No son treinta mil los desaparecidos, apenas fueron siete mil”. Hay razones de oportunismo político para hacerlo, más después de las elecciones que cambiaron el panorama. Es tan ridículo el argumento y tan inmoral como si un abogado defensor de un homicida masivo dijese ante los jueces: “Mi defendido no mató a 33 personas, apenas si fueron 27”.
Y en este tema de los crímenes cometidos en la historia trágica del ser llamado humano juegan su papel también las religiones. Las restricciones obligadas tras la máscara del “pecado”. Es habitual leer en los diarios que un joven musulmán mató a su hermana porque ésta tenía relaciones con un no musulmán, o que en Arabia Saudita se condenó a doscientos latigazos a una joven mujer porque no llevaba cubierta la cabeza o, hace unos pocos días, porque en un café, en ese mismo país, una pareja se sentó a una mesa sin estar casados. Sí, para ambos, doscientos latigazos a cada uno. Pero también están aquellos pueblos que tienen una experiencia trágica con las persecuciones, como el pueblo judío, que mantienen leyes que hacen a la humillación del ser humano. Sabido es que el Estado de Israel no reconoce matrimonios entre judíos y no-judíos. ¿Cómo es posible algo así, cuando ya la humanidad ha reconocido matrimonios entre homosexuales, por ejemplo? No, por eso está de moda, para los judíos o judías que se quieren casar con alguien no judío, que se vayan a contraer matrimonio a la isla de Chipre. Es tanto el eco, que en esa isla se ha creado una especie de industria del casamiento entre judíos y no judíos. De acuerdo con la ley judía, vale como judío sólo aquel que nace de una madre judía. La socióloga Sara Stricker ha publicado un profundo estudio. En él señala: “Sesenta y un años después de la fundación del Estado de Israel, ese país no ha declarado todavía si quiere ser un Estado Judío de acuerdo con las columnas del Halacha, los mandamientos de la religión judía, o una democracia secular occidental. No hay una separación entre Estado y religión como se conoce en la mayoría de los Estados del mundo. Es decir, que Israel es la única democracia occidental en la cual sólo hay matrimonios religiosos y no civiles. Sólo puede consagrar matrimonios legales un rabino ortodoxo, un imán o un sacerdote, que son reconocidos por el Estado. No permitirían jamás matrimonios mixtos, ni entre judíos y musulmanes o cristianos o entre judíos y ateos”. Y agrega la socióloga: “Pero existe un recurso: de acuerdo con el derecho internacional, Israel debe reconocer matrimonios llevados a cabo en el extranjero. Y por eso viajan por mes entre 150 y 200 parejas para casarse en Chipre, una especie de Las Vegas para los israelíes. Es curioso: los nacidos sólo de padre judío hacen en Israel el servicio militar de dos años, pero no son suficientemente judíos como para casarse en Israel”.
Nosotros, los de países cristianos, no debemos asombrarnos. Por ejemplo, por aquello de la Iglesia católica de que los sacerdotes tienen que llevar una vida de castidad, como si el amor fuese algo pecaminoso. Los resultados los tenemos a la vista, principalmente en los casos de pedofilia. Para no hablar de ciertas iglesias cristianas norteamericanas sobre cuyos métodos absolutamente irracionales podríamos escribir tomos enteros.
Pero todo esto lleva a costumbres donde falta la razón como elemento esencial. La historia nos ha demostrado que finalmente estos remedios o autodefensas han resultado negativos. Ni hablemos de las guerras religiosas, del racismo y del sentirse superiores unos pueblos de otros, como lo ha demostrado hasta hoy el desgraciado devenir de este planeta. Se acaba de cumplir un aniversario más de Hiroshima y Nagasaki, un crimen al que el calificativo de bestial le queda corto, llevado a cabo por un país occidental y cristiano y llamado democrático.
Tal vez, como muestra basta un botón, como dice el dicho. Algo increíble. El Banco Pax Bank, de la Iglesia Católica, que tiene su sede en Colonia, Alemania, ocupó el lunes pasado la tapa de los diarios: acaba de hacer inversiones en una empresa fabricante de armas, en dos empresas tabacaleras y, como si fuese poco para su ideología, en una empresa de anticonceptivos. Sí, en la empresa Bae Systems, un gigante productor de armamentos; en la empresa farmacéutica norteamericana Wyeth, productora de píldoras anticonceptivas, y en las empresas de cigarrillos British American Tobacco e Imperial Tobacco. Ante las críticas, el presidente del Banco católico, Berndorff, salió a la palestra para decir que fue “un error” pero que no tiene importancia porque ese banco católico junto al Liga-Bank tienen un volumen de negocios de 15 mil millones de euros y esas inversiones fueron solo de 1,6 millones. Es como si hubiese contestado: “Negocios son negocios. Este es un banco, católico, sí, pero banco al fin”. “¿Y la moral?”, se preguntaría tal vez algún estudiante de primer año de Filosofía. Nos imaginamos que, ante esa pregunta, uno de los que destruyeron con pintura negra el cuadro de las Madres en Mendoza le habría gritado golpeándose el pecho: “¡Viva Cristo Rey!”.
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lunes, 10 de agosto de 2009
DEMASIADO PARA SER CASUAL
El paísLunes, 10 de agosto de 2009
Demasiado para ser casual
Por Eduardo de la Serna *
A raíz de declaraciones habituales del Papa, relacionadas en este caso con la colecta anual Más por Menos, algunos retomaron en nuestro país el tema de la pobreza: “escándalo” la llamó Benito 16. “Escándalo” repitió el cardenal Bergoglio. La pobreza nos duele, remarcó con su habitual glamour el presidente de la Sociedad Rural, la pobreza es el tema principal en el diálogo, destacó monseñor Alcides Casaretto, la pobreza es el tema que ocupa lugar principal en los medios de comunicación social en nuestros días. Demasiada insistencia en tan poco tiempo para ser casual. ¿Qué ocurrió? ¿De golpe descubrieron a los pobres aquellos que ayer los ignoraban? ¿Será que “ayer” no había pobres y los hay desde poco después de las elecciones? ¿Será que algo ocurrió puntualmente para que el tema se desencadenara? Demasiadas casualidades, que nunca son inocentes en política.
Que en Argentina haya pobres es realmente un escándalo. Que haya uno solo, lo es. Pero miremos un poco más. “El hambre es un crimen”, afirmaban los siempre castigados “chicos del pueblo”, a lo que obviamente adherimos. Personalmente ya me llamó la atención que un diario destacara, semanas atrás, que los chicos pobres comían cuises, algo que es remedo de lo que decían los diarios en el 2002 (“caballos, ratas y sapos”, decían entonces). Insistencia en el diálogo, escándalo de la pobreza, gravedad de la situación de los pobres, temas remanidos... ¿será que “alguien” nos quiere decir que estamos como en el 2001-2002?; ¿será que ese/esos “alguien” quiere/n alentar el imaginario para que no nos “escandalice” sino que deseemos que un gobierno constitucional “no termine”?
Una reflexión
Cuando escucho a ciertos sectores progresistas decir que “no hay que judicializar la pobreza”, realmente me molesta mucho. Personalmente creo que DEBE judicializarse. La pobreza es un crimen, y debe ser penado todo lo que sea responsable y “ejecutor” de que los pobres sean más (más pobres y más los pobres). Creo que el Poder Ejecutivo no puede ser indiferente a la “escandalosa” distribución injusta del ingreso; creo que el Poder Judicial debe considerar un crimen que no se subsane el delito y sancione a los responsables, y creo que el poder legislativo debe sancionar todas las leyes necesarias para que los pobres sean cada vez menos (menos pobres y menos los pobres).
Ahora bien, ¿por qué hay pobres? Esa es la pregunta fundamental. Por eso me parece totalmente empobrecedora la palabra “excluidos”, lo he dicho en otras ocasiones: porque “excluidos” no implica “excluidores”, porque nunca hay “responsables”. Porque los pobres en Argentina no son pobres por vivir en un país pobre (¿hay en el mundo muchos países más ricos que la Argentina?). Entonces, preguntarse “por qué hay pobres” es el paso fundamental para enfrentar el escándalo. Sin una seria respuesta a esa pregunta, todo es teatro. O burla. ¿Cuáles son las causas de la pobreza? ¿No tiene nada que ver en la razón de que haya tantos muy pobres, el hecho de que haya pocos tan ricos? Y para que nadie me acuse de “neo-marxista” recuerdo que la frase “los ricos son cada vez más ricos a costa de pobres cada vez más pobres” pertenece a Juan Pablo II. ¡Ah!, y la frase “imperialismo internacional del dinero” fue dicha por Pio XI.
¿Qué es el escándalo?
La palabra “escándalo” es una palabra usada con mucha frecuencia por la Iglesia. Aunque a veces, de un modo extraño. En la Biblia el escándalo es la trampa en el camino, la piedra que hace tropezar. Es decir, es lo que impide avanzar, lo que no deja caminar. Pero uno puede “escandalizarse” de cosas positivas, y en ese caso ¡pobre del que se escandaliza!, o escandalizarse por malos ejemplos, y en ese caso ¡ay del que escandaliza!... En nombre del “escándalo” muchas veces en la Iglesia se “esconden” curas pederastas, para que no haya “escándalo”, o se cuestiona al periodista que muestra aquello que escandaliza, como un torturador “relocalizado” en Chile. En realidad, fijando el ojo, el escándalo no lo provocan los que muestran lo que escandaliza, sino quienes lo obran: los pedófilos, los torturadores, los miembros de la institución eclesiástica que se muestran con “relaciones carnales” con el poder económico o político.
Ahora bien, si miramos así, en lo personal, la pobreza no me escandaliza. La pobreza me compromete, me impulsa a hacer lo más que sé y puedo para enfrentar la injusticia que la provoca. En lo personal, lo que me impide caminar, lo que me parece que es una trampa en el camino es la riqueza. La ostentación, pornográfica con frecuencia, es lo que escandaliza. Los injustos, los victimarios me escandalizan. Y quienes son cómplices, aduladores, o difusores. Lo que es un escándalo es la riqueza, ¡no la pobreza!
La propiedad privada
Como no podía ser de otra manera, en plena fidelidad a su historia, la Sociedad Rural insistió en el tema de la propiedad privada. Es absolutamente coherente. Nunca se preocuparon de los “privados de propiedad”. Pero en lo personal, y con el sustento que me dan el Evangelio y el Magisterio de la Iglesia, no la escuela de Frankfurt, creo que mientras la propiedad privada sea vista como un “absoluto”, o un “dios”, la pobreza seguirá creciendo. Y doliendo. Aunque nunca olvido aquello que repetía Carlos Mugica: “primero se apropiaron de todas las tierras y después hicieron el Código Civil”. Todo lo expoliado ayer y hoy a América latina parece que no “era” propiedad privada, y la “deuda externa” parece que empieza cuando ellos deciden, y no cuando Bolivia fue saqueada, Paraguay masacrado, Colombia devastada... Y los indígenas “simplemente” aplastados, robados, y víctimas de un genocidio que algunos llaman “el mayor genocidio de la historia”. Difícilmente algunos hubieran podido fundar la Sociedad rural o entidades afines si antes no saqueaban a mapuches, tehuelches y tantas otras etnias “dueños de la tierra”, para después ser “terratenientes”, “gente de campo”. Pero aunque desmemoriadamente olvidáramos esto, la insistencia en la propiedad privada, y el olvido del fin social de la propiedad sin ninguna duda es “la madre de todas las causas” de la pobreza.
Los nombres
En realidad, creo que un elemento que nos permite entender el momento que vivimos es el tema de “los nombres”. Precisamente los pobres son los que nunca tienen nombre: son “los negros”, “los paraguayos/bolivianos”, los cabecitas”, o simplemente “los pobres”, pero nunca tienen rostro, nunca tienen nombre. Los ricos, en cambio, tienen nombre propio. Tan propio como su propiedad. Se llaman Maurizio, Francisco, Ernestina, Amalita. Y mientras los pobres sigan siendo “anónimos”, o sean simplemente “números”, no se tocará el corazón del problema. Basta pensar la movilización que ocurrió cuando el pobre una vez tuvo nombre y se llamó “Barbarita”. Que los pobres dejen de ser número y tengan rostro y nombre se vuelve intolerable. Y duele. Porque la pobreza y los pobres no escandalizan. ¡Duelen! Por eso que se hable de “estadísticas”, “número de pobres”, no es un tema importante. Es serio, pero no habrá movilización hacia las causas. Pero el problema que provoca reconocer el nombre y el rostro es que duele, huele, se palpa. Una cosa es hablar de “un/los pobre/s” y otra abrazar su cuero curtido y reseco, sentir su olor a humo en invierno, su cara fácilmente imaginable distinta si hubiera nacido en otro lugar con otra alimentación, y otro cuidado.
Pero lamentablemente creo que hay que decir que no sólo los pobres no tienen nombre. También los culpables nunca lo tienen. Ver discursos y documentos eclesiásticos cargados de buenas palabras o ideas interesantes, pero donde nunca hay un nombre, nunca un rostro, hace difícil darle crédito. Escuchar hablar del escándalo de la pobreza, sin que se nos diga por qué hay pobres y por responsabilidad de quiénes hay pobres, puede terminar siendo un discurso retórico y vacío. Hay pobres porque hay ricos. Especialmente en Argentina. Y si los ricos tienen nombre, no está mal recordarlo. Con alguna exageración, pero parte de verdad, San Jerónimo decía que “todo rico es ladrón o hijo de ladrón”. Y es doctor de la Iglesia. Y si alguien es ladrón, es “empobrecedor”.
Una mirada a la situación actual
Hay pobreza. Es evidente y grave. Creo que la pobreza ha aumentado en los últimos tiempos, al menos es lo que vemos en nuestros barrios los curas amigos. No es fácil decir cuánto, pero insisto: no me escandaliza compartir momentos con los pobres, me escandaliza ver a la mesa de enlace tirando leche; no me escandaliza –sí me compromete y moviliza– que aumenten los pobres, me escandaliza que los ricos sean diputados, o jefes de gobierno, o manejen medios y la opinión pública; no me escandaliza ver al pobre a la cara y llamarlo por su nombre, me escandaliza ver a sectores de la Iglesia de Jesús, el Mesías de los pobres, e Iglesia de los pobres, cercana de los responsables de la pobreza.
Pero –por otro lado– sí creo que hay un clima enrarecido. La trascendencia del telegrama del Papa (infinitamente mayor comparada con la poca trascendencia que tuvo su reciente encíclica toda ella dedicada a cuestiones sociales), los discursos en la Sociedad Rural diciendo “por ahora” no cortamos puentes, defendiendo a Martínez de Hoz, y creando evidente clima destituyente, sí es preocupante.
Es curioso: los obispos argentinos nunca pusieron al arzobispo de La Plata, Héctor Aguer en ninguna comisión episcopal, y justo en estos momentos difíciles, lo eligen presidente de la comisión episcopal de Educación, como queriendo “marcarle la cancha” al Gobierno en un campo tan específico y sensible a antiguas conferencias episcopales. No hace falta recordar que durante las dictaduras el Ministro de Educación era consensuado con el Episcopado, y lo mismo se hizo en los gobiernos democráticos sucesivos. Elegir para ese cargo episcopal a un obispo con evidente vocación de cruzado, es obviamente para “cruzar” al gobierno en este tema. Su referencia en sus dos declaraciones de hace un mes y la semana pasada aludiendo al “neo-marxismo” no hizo sino recordarnos otros duros momentos episcopales y dictatoriales.
Una última cosa: hace tiempo yo decía que no parecía que hubiera posibilidad de golpe militar en Argentina fundamentalmente por dos motivos: la embajada de los Estados Unidos no parecía alentarlos, y la Iglesia hizo una clara defensa de la democracia. Por tanto si dos de los grandes apoyos de los golpistas no los alentaban, la cosa se les haría difícil a quienes los propugnaran. El presidente de la UCR en el Senado dijo que hay quienes no quieren que el gobierno llegue al 2011, pero nadie le pidió nombres. La embajada no parece ajena al golpe militar en Honduras, y –allí– la Iglesia jerárquica, en voz del cardenal Rodríguez Maradiaga, tomó clara postura por el régimen de facto. Algo semejante se ve en la postura del Cardenal de Bolivia, Julio Terrazas. Algunas declaraciones episcopales parecen sumamente preocupantes en este marco.
Por todo esto, no creo que todo este cúmulo presentado al comienzo sea “casual” ni creo que algunas voces episcopales lo sean. Personalmente, no creo que a muchos de ellos les importen los pobres; es más, muchos parecen festejar cada muerto de fiebre “A” o cada caso de dengue, o cada aumento de un dígito en la pobreza. Personalmente creo que mientras no tengan nombre los pobres, no tengan nombre los empobrecedores, y mientras se siga sacrificando la sangre de las víctimas en el altar de la propiedad privada y el dios dinero, seguramente la situación se agravará, aunque los victimarios nos miren con cara de compungidos en los espacios pagados. Pero mientras eso ocurra, el Evangelio de Jesús, la búsqueda de ser “Iglesia de los pobres” no nos dejará tranquilos hasta que los pobres tengan casa, pan y trabajo. Hasta que los pobres sean vistos como hermanas y hermanos, o mejor aun, hasta que ya no haya pobres porque tampoco habrá ricos y habrá mesa compartida y vida celebrada para todos.
* Coordinador del movimiento de sacerdotes en opción por los pobres Carlos Mugica.
sábado, 25 de julio de 2009
RESPONSABILIDADES
Panorama político
Responsabilidades
En la política occidental la idea del consejo económico y social integrado, como la OIT, por sindicatos obreros, cámaras empresarias y el Estado reapareció en la pluma del líder centroizquierdista francés Pierre Mendés-France, en la segunda posguerra, que propuso en su ensayo La Republique moderne convertir al consejo en una segunda cámara legislativa de índole profesional. Las experiencias anteriores sucedieron en tiempos del fascismo, más proclive a organizar la sociedad a través de corporaciones que de partidos políticos. Durante la presente semana tal vez alguien del Gobierno habrá recordado estos antecedentes y las dificultades de los consejos que llegaron a funcionar, la memoria atormentada por la turbulencia que atravesó la CGT de Hugo Moyano, amenazada de fractura por media docena de gremios, llamados los “Gordos” por su peso específico. El camionero es un aliado, casi único ahora, de los proyectos oficialistas, entre ellos la organización de un consejo criollo.
Los “Gordos” se le fueron encima a Moyano siguiendo una tradición del sindicalismo peronista: cuando el caudillo de turno pierde poder propio o influencia en el gobierno, la jauría se desboca en busca de un guía con potencia renovada. En este caso, según trascendió, tuvieron que anteponer su autoridad y sus concesiones los más altos niveles del Poder Ejecutivo para apaciguar la obesidad insurrecta. Por lo pronto, fue convocado para la próxima semana el Consejo del Salario, aunque es improbable que los “Gordos” muevan sus humanidades por las necesidades salariales de millones de pobres. Ellos son los que durante los años ’90 asistieron sin chistar a la destrucción de todas las conquistas obreras, incluso las que enorgullecían al peronismo.
La fractura en ciernes en la CGT, como la reunión de ayer en la Rural de Scioli-Pampuro con la Mesa de Enlace, son señales que confirman el creciente aislamiento del Gobierno en el PJ, donde ya se disputan el trono vacante. El pragmatismo “pejotista” aconseja dejar en la banquina al que perdió y seguir adelante. La regla le viene de perillas a la derecha antiperonista que busca la oportunidad para asestar el golpe fatal a los Kirchner.
Néstor tiene que ir por la segunda oportunidad, pero no la conseguirá si primero no acepta que perdió, por poco si eso lo consuela, en el principal territorio, el conurbano bonaerense. El cinturón de Buenos Aires a veces se alza para castigar con saña, otras para defenderse, pero a Kirchner le hicieron una advertencia para que se baje del caballo y ponga la oreja en el piso, así podrá escuchar los sonidos de la tierra. Todavía tiene chances, pero deberá abandonar las operaciones como la del Indec, a fin de conservar a Guillermo Moreno, al que no se sabe por qué le otorgó condición de emblema del poder y por eso no abdica de él. Así, permite que hagan retoques interesantes en el instituto oficial de estadísticas pero impone como director técnico a un hombre del secretario de Comercio, a sabiendas de la reacción que provoca.
La reorganización, además, tiene lugar mientras les dicen a los que aceptan dialogar en la Casa Rosada que están dispuestos a escuchar sugerencias. “Van a pensar que estamos derrotados si les concedemos lo que piden”, opinan en el entorno de Néstor, dispuestos a confundir, como don Quijote, a los molinos de viento con el enemigo.
No sólo deberá reconocer la caída electoral, sin hacer malabarismos matemáticos, sino que Néstor tendrá que aceptar también que nadie lo empujó al pozo, se cayó solo. Desde que perdieron la puja en el Congreso por el voto de Cleto Cobos, el vicepresidente que él eligió, no hace más que cavar. Felipe González suele decir: “El pozo no tiene fondo, siempre se puede cavar más hondo”. Así lo probó el 28 de junio último y para seguir adelante hay que dejar de farfullar el resentimiento echando culpas a diestra y siniestra, por no mirar la imagen personal en el espejo.
La presidenta Cristina necesita apoyos y también dejarse apoyar. Aún tiene gobernadores, senadores, diputados y legisladores provinciales y municipales que siguen comprometidos con el “modelo” y a esa fuerza, por ahora despatarrada debido a la frustración electoral de Néstor, debería sumarse desde su propia posición la corriente de centroizquierda, con su agenda y su capacidad de movilización. Por ahora, también parece sin ruta clara, tanto es así que esta semana Pino Solanas anunció que se tiene que ir quince días a España porque no quiere plantar a un puñado de estudiantes de cine, pero sí puede dejar atrás a los miles de ciudadanos que le dieron una sorpresa grande como el Gordo de Navidad. La CTA anunció alguna marcha, pero la pregunta es: ¿Por qué el progresismo y la izquierda democrática no salen juntos en defensa de la libertad y contra los golpes destituyentes? ¿Eso es ser oficialistas y les da vergüenza o les faltan argumentos? ¿Dónde está escrito que la mayoría electoral quiere el plan de la derecha?
En lugar de hacerse gárgaras con Honduras, habría que aprender de esa nefasta experiencia. El presidente destituido, Manuel Zelaya, pese a que su conducta anterior tenía aspectos más que controversiales, recibió la solidaridad de un inmenso arco internacional que no dudó en pronunciarse contra el golpe, en demandar su restitución y en amenazar al régimen de facto con sanciones económicas. Admirable reacción, pero igual hay que decir que semejante condena aún no fue suficiente para dar marcha atrás. Ni la mediación del Premio Nobel Oscar Arias ni las comunicaciones de Hillary Clinton disuadieron a los golpistas de abandonar la presidencia: los intereses que defienden son tan poderosos en Honduras que equiparan, según parece, al resto del mundo. En todo caso, es preferible prevenir porque después el costo es demasiado grande, hasta inalcanzable.
No hay que subestimar las convicciones de las derechas, porque sus ideas están amasadas con una serie de valores que, por lo general, forman el sentido común de mucha gente que ni siquiera sabe que es de derecha. Son los que asentían impávidos durante la dictadura cada vez que se enteraban de alguna muerte u otro abuso con víctimas civiles: “Por algo será”. Muchos de ellos inclusive se conmueven con intelectuales y artistas de izquierda, pero la sola idea de tener izquierdistas en el gobierno les provoca taquicardia como si el país entrara en riesgo inminente y son presa fácil de las campañas aterrorizantes y escandalosas de la derecha y el periodismo amarillo.
Hubo tan pocas oportunidades de ser gobierno para la izquierda que casi siempre fue una exageración, como lo es hoy en día hablar de “gobierno montonero” y de “revancha subversiva”.
El cartel se lo colgaron los que quieren que la política de derechos humanos y los juicios a los represores se terminen de una vez, en nombre de una supuesta reconciliación nacional. Algunos hablan del campo o del Indec para disimular los verdaderos motivos de sus ataques. Por eso hay que tener mucho cuidado en sumarse a cualquier protesta sin mirar bajo el agua para saber qué hay debajo de cada revancha. No importa lo que haga o deje de hacer el Gobierno, aunque es bueno que se preocupe por castigar los crímenes impunes, pero los progresistas no deberían permanecer indiferentes a las campañas “reconciliadoras”.
Así también, cuando esos dirigentes de la izquierda, que hablan en nombre de los más pobres, repiten como papagayos las quejas de la derecha por el Indec, tendrían que preguntarse cuántas veces un trabajador negocia su salario o sus condiciones de empleo con las tablas estadísticas en la mano y a quién le importa el tema en las barriadas más humildes. Allí lo que quieren es calor, comida, trabajo, educación, salud (con adecuada protección contra la pandemia), y otras condiciones de bienestar para su vida cotidiana. Ya hay bastantes voraces que se llenan la boca con Moreno para que la izquierda se sume al banquete.
Hace falta, hoy en día, mucho coraje cívico para hacerse cargo del sitio de cada uno en la confrontación con los desestabilizadores locales y los que se encolumnan detrás de los programas retrógrados, nostálgicos de los años ’90, que se reivindican en estos días tratando de montarse en los resultados de las elecciones de medio término. Hay que disputar la voluntad popular antes que sea enajenada por el aparato de la propaganda reaccionaria. Que Honduras no se expanda como una mancha de aceite que destruye la flora, la fauna y el futuro de los más humildes.
viernes, 5 de junio de 2009
Adios General Motors.PAGINA12
El conocido y controvertido periodista norteamericano, que tiene con la General Motors una larga relación “personal”, ya que una de sus plantas era el centro económico de su pueblo natal y le dedicó su primera película (Roger & me), le propone a Barack Obama qué hacer con la empresa ahora que el Estado tiene la mayoría de las acciones.
Por Michael Moore *
Escribo esto en la mañana del fin de la otrora poderosa General Motors. Al mediodía, el presidente de Estados Unidos lo hará oficial: General Motors, como la conocemos, ha terminado.
Sentado aquí en la ciudad natal de GM, Flint, Michigan, estoy rodeado de amigos y familiares llenos de ansiedad por lo que pasará con ellos y con la ciudad. Cuarenta por ciento de los hogares y negocios de la localidad han sido abandonados. Imagine el lector lo que sería vivir en una ciudad donde casi todas las demás casas estuvieran vacías. ¿Cuál sería su estado de ánimo?
Es una triste ironía que la compañía que inventó la “obsolescencia planeada” –la decisión de construir automóviles que se cayeran a pedazos en unos cuantos años para que el cliente tuviera que comprar otro coche– ahora se haya vuelto obsoleta. Se negó a fabricar los automóviles que el público quería, que tuvieran gran rendimiento de gasolina, que fueran lo más seguros posible y extremadamente cómodos de manejar. Ah, y que no comenzaran a desmoronarse en unos años.
GM se empeñó en combatir las reglamentaciones ambientales y de seguridad. Sus ejecutivos desdeñaban con arrogancia los “inferiores” autos japoneses y alemanes, los cuales llegarían a ser el patrón oro de los compradores de coches. Y estaba empecinada en castigar a su fuerza de trabajo sindicalizada, despidiendo a miles de trabajadores por ninguna otra razón que “mejorar” el estado de resultados a corto plazo de la corporación. De 1980 en adelante, cuando reportaba utilidades sin precedente, trasladó incontables puestos de trabajo a México y otros lugares, con lo que destruyó la vida de decenas de miles de esforzados estadounidenses. La patente estupidez de esta política radicaba en que, al eliminar el ingreso de tantas familias de clase media, ¿quién creían que iba a poder comprar sus automóviles? La historia registrará este yerro en la misma forma en que hoy recuerda a los franceses que construyeron la Línea Maginot o a los romanos que envenenaron inadvertidamente su sistema de agua al incorporar plomo letal a sus tuberías.
Aquí estamos, pues, en el lecho de muerte de General Motors. El cuerpo de la empresa aún no está frío y descubro que me siento rebosante de –me atrevo a decir– júbilo. No es el júbilo de la venganza contra una corporación que arruinó mi ciudad natal, que dejó sin hogar a la gente con la que crecí y le trajo miseria, divorcios, alcoholismo, desamparo, debilidad física y mental y drogadicción. Tampoco, obviamente, me alegra saber que otros 21 mil trabajadores de GM recibirán la noticia de que también ellos se han quedado sin empleo. Pero ustedes y nosotros y el resto de los estadounidenses ¡ahora somos dueños de una empresa automotriz!
Lo sé, lo sé..., ¿quién diablos quiere manejar una fábrica de autos? ¿Quién de nosotros quiere que 50 mil millones de dólares de nuestros impuestos se arrojen al agujero de ratas que será este nuevo intento de rescate de GM? Digámoslo con claridad: la única forma de salvar a la empresa es darle muerte.
Sin embargo, salvar nuestra preciosa infraestructura industrial es otra cosa, y debemos darle máxima prioridad. Si dejamos que cierren y desmantelen nuestras plantas, lamentaremos amargamente su desaparición cuando caigamos en la cuenta de que esas fábricas podrían haber construido los sistemas de energía alternativa que necesitamos con desesperación. Y cuando reparemos en que la mejor forma de transportarnos es con ferrovías ligeras, trenes balas y autobuses más limpios, ¿cómo podremos construirlos si permitimos que desaparezca nuestra capacidad industrial y su fuerza de trabajo capacitada?
Así pues, ahora que el gobierno federal y el tribunal de quiebras “reorganizan” a General Motors, he aquí el plan que pido al presidente Barack Obama que ponga en práctica para bien de los trabajadores, de las comunidades de GM y de la nación en su conjunto. Hace 20 años, cuando hice Roger & Me, traté de advertir a la gente sobre lo que le esperaba a General Motors. Si la estructura del poder y la tecnocracia hubiera escuchado, tal vez mucho de esto se habría podido evitar. Con base en mi trayectoria, solicito que se preste honrada y sincera consideración a las sugerencias siguientes:
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Así como hizo el presidente Roosevelt después del ataque a Pearl Harbor, Obama debe decir a la nación que estamos en guerra y que debemos convertir de inmediato nuestras fábricas de automóviles en instalaciones que construyan vehículos de transporte en masa y dispositivos de energía alternativa. En 1942, en Flint, en cuestión de meses GM detuvo toda la producción de autos y de inmediato usó las líneas de producción para construir aviones, tanques y ametralladoras. La conversión se realizó en un abrir y cerrar de ojos. Todo el mundo participó. Los fascistas fueron derrotados.
Ahora estamos en una guerra diferente, la que hemos emprendido contra el ecosistema, guiados por nuestros líderes. Esta guerra tiene dos frentes. Uno tiene su cuartel general en Detroit. Los productos construidos en las fábricas de GM, Ford y Chrysler son algunas de las mayores armas de destrucción en masa, causantes del calentamiento global y del derretimiento de nuestros casquetes polares. Puede que esos objetos que llamamos “carros” sean divertidos de manejar, pero son como un millón de dagas en el corazón de la madre naturaleza. Continuar construyéndolos sólo conducirá a la ruina de nuestra especie y de gran parte del planeta.
El otro frente en esta guerra ha sido abierto por las compañías petroleras contra ustedes y yo. Están dedicadas a esquilmarnos todo lo que pueden, y han sido irrefrenables vendedoras de la finita cantidad de petróleo que se ubica bajo la superficie de la tierra. Saben que la están chupando hasta dejarla seca. Y como los magnates madereros de principios del siglo XX, a quienes les importaban un cacahuate las generaciones futuras y arrasaban con cuanto bosque cayera en sus manos, estos barones del petróleo no dirán al público lo que saben que es verdad: que queda sólo crudo utilizable para unas cuantas décadas más en el planeta. Y conforme los días finales del petróleo se acercan, prepárense para ver a algunas personas muy desesperadas, dispuestas a matar o morir por un litro de gasolina.
El presidente Obama, ahora que ha asumido el control de GM, necesita convertir de inmediato las fábricas a los nuevos usos necesarios.
2
No pongan otros 30 mil millones de dólares en las arcas de GM para fabricar automóviles. Usen ese dinero para mantener empleada a la actual fuerza de trabajo –y a la mayoría de los que han sido despedidos– para que pueda construir los nuevos modos de transporte del siglo XXI. Que el trabajo de conversión empiece ahora mismo.
3
Anuncien que en los próximos cinco años tendremos trenes bala cruzando el país. Japón celebra este año el aniversario 45º de su primer tren bala; ahora tiene docenas. Velocidad promedio: 265 kilómetros por hora. Tiempo de demora promedio: 30 segundos. Ellos llevan ya casi cinco décadas con esos trenes de alta velocidad... ¡y nosotros no tenemos uno solo! Es criminal que ya exista la tecnología para ir de Nueva York a Los Angeles en 17 horas, y que no la hayamos usado. Contratemos a los desempleados para que construyan las nuevas vías de alta velocidad por todo el país. De Chicago a Detroit en menos de dos horas. De Miami a Washington en menos de siete. De Denver a Dallas en cinco y media. Se puede hacer, y hacerse ya.
4
Emprendan un programa para poner líneas de tren ligero masivo en todas nuestras ciudades grandes y medianas. Construyan esos trenes en las fábricas de GM. Y contraten pobladores locales en todas partes para instalar y operar este sistema.
5
Para los habitantes de zonas rurales que no sean atendidos por los trenes, que las plantas de GM produzcan autobuses limpios y eficientes en el uso de energía.
6
Por el momento, que algunas fábricas construyan vehículos híbridos o eléctricos (y baterías). Llevará algunos años que la gente se acostumbre a las nuevas formas de transporte, así que si vamos a tener automóviles, que sean más amables. Podemos construirlos el mes próximo (no le crean a quien les diga que llevaría años reacondicionar esas fábricas: no es cierto).
7
Transformen algunas de las fábricas vacías de GM en instalaciones que construyan molinos de viento, paneles solares y otros medios de energía alternativa. Ahora mismo necesitamos decenas de millones de paneles. Y existe una fuerza de trabajo capacitada y dispuesta que puede construirlos.
8
Concedan incentivos fiscales a quienes se transporten en automóvil híbrido o en autobús o tren. También, créditos para quienes conviertan su hogar a energía alternativa.
9
Para contribuir a sufragar esto, impongan un gravamen de dos dólares por cada litro de gasolina. Esto impulsará a las personas a cambiar hacia autos ahorradores de energía o a utilizar las nuevas líneas de tren que las antiguas empresas automotrices han construido para ellas.
Bueno, es un principio. Por favor, por favor, no salven a GM para que una versión más pequeña de ella no haga otra cosa que construir Chevys o Cadillacs. Eso no es solución a largo plazo. No tiren dinero bueno en una compañía cuyo tubo de escape funciona mal y llena el auto de un olor extraño. Este año se cumple un siglo de que los fundadores de General Motors convencieron al mundo de renunciar a sus caballos, sus sillas y sus carruajes para probar un nuevo modo de transporte. Ahora es tiempo de que digamos adiós al motor de combustión interna. Parece habernos servido bien durante largo rato. Disfrutamos de los restaurantes de servicio en el auto. Nos divertimos en el asiento delantero y también en el trasero. Vimos películas en grandes pantallas al aire libre, fuimos a las carreras en pistas de todo el país, y echamos nuestra primera ojeada al Pacífico desde la ventanilla por la autopista costera. Y ahora, ya acabó. Es un nuevo día y un nuevo siglo. El presidente –y el sindicato de trabajadores de automotrices– deben aprovechar el momento y crear una gran jarra de limonada con este limón* tan amargo y triste.
Ayer, la última persona sobreviviente del desastre del “Titanic” pasó a mejor vida. Escapó a una muerte segura esa noche y vivió otros 97 años. Del mismo modo, podemos sobrevivir a nuestro Titanic en todos los Flints, Michigan, de este país. Sesenta por ciento de GM es nuestro. Creo que podemos darle un mejor empleo.
* En lenguaje informal, los estadounidenses llaman lemon a cualquier objeto inservible, por ejemplo un automóvil.
martes, 19 de mayo de 2009
MARIO BENEDETTI


Murió Mario Benedetti
Porque sos pueblo te quiero
El escritor y poeta uruguayo Mario Benedetti murió en su domicilio de Montevideo a los 88 años de edad, a once días de haber recibido el alta médica por una enfermedad intestinal crónica.
Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres.
Sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro.
Te dejo frente al mar
descifrándote sola
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota.
Te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía.
Pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono.
Estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos.
Estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra.
Estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen.
Y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote.
* Incluido en "Poemas de otros" (1973-1974), de Mario Benedetti.
sábado, 16 de mayo de 2009
EJERCICIOS OCULARES
* El uso del ordenador se ha convertido en una de las causas más comunes de problemas en los ojos.Sucede que muchos de nosotros después de que hemos trabajado durante horas delante del ordenador, o hemos estado a la carretera en un largo trayecto en coche, o gastado demasiado tiempo viendo la televisión, leer o centrar la atención en cualquier tarea, todas éstas actividades nos llevan a sufrir cansancio en los ojos. Afortunadamente, los ojos con unos simples ejercicios de relajación pueden sentir alivio e incluso se piensa que fortalecen la condición de los ojos. El ejercicio no "mejora un error de refracción o cura alguna enfermedad en el globo ocular", pero los ejercicios pueden ser útiles en caso de mala visión causada por una deficiencia o desequilibrio de los músculos del ojo. Y son especialmente útiles para aliviar la fatiga y los síntomas físicos. Los siguientes ejercicios realizados de forma regular puede ayudar a mantener sus ojos más fuertes: Cambio de enfoqueMantenga una revista o un libro lo más cerca a sus ojos como sea posible sin la impresión cada vez más impreciso. Concéntrese en las palabras por 15 segundos. Entonces, mire a un objeto por lo menos 10 pies de distancia y centrese en ello. Centrar en la revista, luego de nuevo a reorientar el objeto distante. Repita cinco veces. Éste ejercicio ayuda a construir la resistencia por lo que no es la experiencia del cansancio de la vista tan a menudo cuando se trabaja en estrechas tareas. Ojos "push-ups"Mantenga un lápiz frente a su cara. Poco a poco moverlo hacia la nariz, manteniendo su foco en el mismo lugar del lápiz. El objetivo es llevar el lápiz a la punta de su nariz antes de que usted vea una doble imagen del lápiz. Éste ejercicio fortalece la "capacidad de convergencia" de sus ojos (es decir, la capacidad de ambos ojos para actuar en la misma tarea), ayuda a prevenir el cansancio ocular y puede eliminar la "impresión flotante" que puede ocurrir cuando los ojos están cansados. Ojos enrolladosCierre los ojos. Poco a poco enrolle sus ojos en un círculo completo, luego moverlos de izquierda a derecha. Repita éste ejercicio tres veces. Ésto mejora la sangre y el flujo de oxígeno a sus ojos. Nota: Si usted usa lentillas, retirarlas antes de hacer éste ejercicio. Cierre los ojos. Coloque la base de la palma de la mano sobre sus ojos y presione suavemente durante unos segundos. Luego con los ojos abiertos, colocar las manos sobre ellos, busque en su palma de la mano ahuecada, y respire lentamente a través de la nariz durante 30 segundos. Éste ejercicio relaja los ojos cansados. Los "ejercicios", como el parpadeo o el bostezo, también son beneficiosos. Ambas acciones producen lágrimas para ayudar a humedecer y lubricar los ojos. Y no olvide que puede tomar suplementos nutricionales específicos para los ojos, como los que contienen arándanos, vitamina A y la luteína.
Recuerde que las anomalías en los ojos o trastornos oculares, como la miopía, hipermetropía, astigmatismo y problemas oculares como el glaucoma o cataratas necesitan tratamiento médico adecuado. Pero para los ojos tensos y fatigados, los ejercicios pueden proporcionar la necesaria relajación y el alivio.
