lunes, 10 de junio de 2013

que propone la derecha

Cierre del segundo Encuentro de Televisoras Públicas de América Latina con un debate sobre medios


“Tienen la misión de domesticar”


Ignacio Ramonet dio una de las charlas más fuertes, hablando sobre cómo las nuevas tecnologías y los nuevos marcos legales rompen el monopolio de los grandes medios y le dan al receptor un nuevo lugar en la ecuación.



La intervención del español Ignacio Ramonet fue de las más esperadas en el segundo Encuentro de Televisoras Públicas de América Latina, el foro que reunió en Buenos Aires a especialistas en comunicación, académicos y gestores de medios públicos. Organizado por Radio y Televisión Argentina SE, el debate mostró el resurgimiento de los medios públicos y el nacimiento de los sociales en la región.
Ramonet habló el viernes a la noche con conciencia de que los medios han cambiado profundamente en la era de Facebook y las redes sociales. El periodismo pierde el lugar monopólico de comunicar. “Históricamente, los grandes medios eran emisores y los ciudadanos receptores, y por consiguiente el único discurso era el de los primeros. Internet vino a romper con eso”, diagnostica Ignacio Ramonet. El reconocido semiólogo y periodista, director de Le Monde Diplomatique en español y autor de libros obligatorios de la disciplina como La tiranía de la comunicación y La explosión del periodismo, brindó una charla en el marco del II Encuentro de Televisoras Públicas de América latina, para escrutar la nueva coyuntura.
“La gráfica, la radio y la televisión se basaron en tecnologías diferentes que permitieron desarrollar distintas industrias, formas de generar información y por consiguiente empresas. La particularidad de la informática es que no tiene diferencia instrumental entre lo escrito, lo icónico y lo sonoro: todo se reduce a un algoritmo de ceros y unos. Entonces, donde antes había tres tecnologías, ahora hay una, y ahí se generan los multimedios con ambiciones mucho más grandes que ya no aspiran a ser importantes en una ciudad sino también a nivel nacional, regional e incluso mundial”, analiza Ramonet.
Así, el mapa luce esquizofrénico, con empresas mediáticas cada día más importantes, pero con una creciente influencia de los prosumidores. Este último concepto no es propio del mundo digital, pero se masificó desde la irrupción de la web y los teléfonos móviles de última generación. Teléfonos que para llamar servirán poco y nada, pero que tienen la extraordinaria capacidad de hacer del ciudadano no sólo un consumidor de información previamente deglutida por el difusor, sino también un productor. “Hoy tenemos una potencial CNN en el bolsillo. Cada uno es un emisor poderosísimo con capacidad de intervenir, que cambia las reglas del juego. En La explosión del periodismo hablo de medios-soles, que son aquellos que pueden concentrar atención. Hoy ya no es tan así. Al ser cada uno un medio, no se puede tener una posición de víctima. Somos lo que llamo medios-polvo: con la estrategia del enjambre podemos unirnos y actuar en conjunto para tapar al sol. Un mundo está naciendo y otro muriendo, pero hoy ambos están conviviendo”, observa el español durante la charla, moderada por el periodista de Visión Siete Pedro Brieger y el investigador y docente Luis Alberto Quevedo.
La transición de los paradigmas encuentra, siempre según Ramonet, dos ejemplos. El primero de ellos, Barack Obama. “Para las últimas elecciones presidenciales, no dio ni una entrevista a medios gráficos o canales de televisión, sino que hizo todo por las redes sociales. El tiene 27 millones de seguidores en Twitter, una cantidad superior a los lectores de los 75 diarios estadounidenses más vendidos o a la sumatoria de las audiencias de todos los noticieros nocturnos”, grafica. El segundo es Beppe Grillo, el ex humorista que dio el batacazo en las últimas elecciones italianas cosechando un 25,5 por ciento de los votos: “En ese país está la idea de que es una crisis económica y social, pero también política. Se cree que es una democracia encabezada por un grupo de privilegiados con mucha ventaja por sobre el resto de la población. Y ese rechazo social también alcanzó a los medios. En ese contexto es que interviene Grillo, negándose a dar entrevistas a medios locales y opinando sólo en su blog y en las plazas de los pueblos. Hoy no está demostrado que una campaña tradicional en los medios sea mejor que una en Internet y las redes sociales”.

El caso latinoamericano

Podría pensarse que el expansionismo 2.0 empuja a las empresas comunicacionales a una crisis terminal, expropiándoles su poder político. Sin embargo, las coordenadas del escenario latinoamericano en general, y argentino en particular, constituyen un contraejemplo irrefutable. “La nueva generación de políticos de fines de los ‘90 y principios de los 2000 surge con una voluntad de reparación histórica y justicia social hasta ahora postergada. Entonces vemos que los partidos tradicionales, que habían defraudado al pueblo luego de las dictaduras introduciendo el neoliberalismo, se convierten en una oposición muy mal representada, por lo que los medios asumen ese rol. Y tienen la voluntad de hacerlo. Es lo que pasó con Chávez en 2002, cuando ellos montaron una atmósfera de mentiras para dar el golpe”, ejemplifica el periodista.
Frente a esto, ¿es posible modificar esa tendencia? “La mayoría de los gobiernos latinoamericanos decidieron cambiar ese modelo privado. Hoy es legítimo que ellos consideren la existencia de un mayor equilibrio comunicacional con más espacio para lo público, lo que genera una reacción similar a la de las oligarquías cuando se mencionaba la posibilidad de hacer una reforma agraria. Hoy estos gobiernos están tratando de hacer una reforma mediática que es atacada por los latifundistas mediáticos. Podríamos decir que aquí ocurre una justicia mediática casi natural”, responde. Sin embargo, para todo lo anterior fue necesario no sólo una confluencia ideológica a nivel regional, sino también el surgimiento simultáneo de “líderes con una capacidad extraordinaria para interesar al gran público con el relato político, que consiguieron el milagro de que millones de personas se politicen”. “Todo eso no es mérito de los periodistas, sino de esos líderes que actuaron como presentadores de su información y construyeron su propio telediario. Los medios dominantes tienen la misión de domesticar a la sociedad para que acepte el mundo tal como es y en general es injusto. Son ideas que no van a beneficiar a nuestra liberación. Por eso existe esta preocupación.”
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sábado, 8 de junio de 2013

(LA JUVENTUD , EL PERONISMO, LA MOVILIDAD SOCIAL ASCENDENTE)

Siento que estamos saldando una deuda…

Estamos en política para que la gente viva mejor, para que tenga educación,vivienda, salud, más justicia, más seguridad, todos los argentinos.

Trabajo, vivienda, salud, educación son las claves de la movilidad social ascendente.





Observen a los dirigentes de este espacio político amplio, plural que no solamente integra el peronismo.  Fíjense que cuando nos paramos frente a un micrófono, no nos paramos ni a descalificar ni a agraviar, ni a denunciar o a insultar.
¿Saben por qué? Porque nos paramos frente al micrófono a contar las cosas que hemos hecho, las que estamos haciendo y las que vamos a seguir haciendo.
Me gustaría más una Argentina en la cual se escucharan, además de nuestras propuestas, también otras y, entablar un sano debate democrático.
En nuestro gobierno fue como si todo nos costara más. Al principio estábamos casi solos, apenas un 22 por ciento de los votos, nos miraban de reojo.
Y aquí estamos al cabo de 10 años, reivindicada la política.
Los políticos vuelven a salir a la calle y después de 10 años, miles de jóvenes se incorporan, con trabajo, porque creen en el futuro.
Los jóvenes tienen la suerte inmensa de incorporarse a un proyecto político con mucha alegría, sin violencia; al contrario.
Esto también lo siento como saldar una deuda, una deuda que tenía mi movimiento político con miles de jóvenes, millones.
Lo recuerdo como si fuera hoy, movilizaciones increíbles desde las universidades, desde los barrios, desde las fábricas.
El peronismo después de mucho tiempo, después de muchas décadas, en aquellos años volvía a convocar y a enamorar.
Volvía a enamorar y a convocar a jóvenes que sus padres por allí, habían estado en la plaza del derrocamiento de Perón o eran antiperonistas.
Yo sentí una inmensa deuda como peronista porque esa generación diezmada, se quemó en la hoguera de una Argentina terrible.
Por eso, siento que estamos saldando una deuda, la primera deuda con los jóvenes: los incorporamos a la vida, al trabajo, a la alegría.
Y la segunda deuda, con la historia, acá está nuestro partido, nuestro movimiento abierto a todas las corrientes, transformando la historia, ampliando derechos como siempre lo hicimos, ampliando nuestra mente, creando nuevas ilusiones.
Les pido a todos los argentinos, y en especial a nuestros hombres y mujeres que integran nuestro movimiento,  que sigamos trabajando en esa misma dirección de ir saldando deudas,  levantando pasivos que teníamos en la historia y que debíamos saldar de una buena vez por todas.
Los saldamos con los derechos humanos y ahora también tenemos que saldarlos con mayor justicia, con mayor seguridad,  para que todos los argentinos puedan vivir en un país mejor en el que soñaron todos los que entregaron su vida por el prójimo.

Gracias Tucumán, gracias a todos y a todas, una gran alegría.




http://www.cfkargentina.com/cristina-kirchner-



el monumento a Colón junto a la Casa Rosada


Etica, y no oro y plata

Por Osvaldo Bayer
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¿Trasladamos los argentinos el monumento a Colón que está frente a la Rosada a Mar del Plata o lo dejamos ahí? Se ha iniciado el debate. Muchos dirán: miren lo que les preocupa a los argentinos, un monumento, en vez de entrar al debate sobre problemas mucho más fundamentales, por ejemplo sobre la división ideológica en que ha caído últimamente la sociedad que tiene tantas experiencias dolorosas en represiones y dictaduras. En vez de discutir cómo superar diferencias fundamentales, se discute si ese personaje histórico llamado “descubridor” de América merece o no estar en el lugar más importante, tal vez, de la representación popular: frente a la Casa de Gobierno de la Nación.
Y sí, es importante discutir ese tema. Debatir si Colón sí o no. Tiene que ver con el concepto político que debe tener delante de sus ojos el pueblo. Aceptado en su principio ese monumento por un gobierno conservador, cuidadoso vigilante de la disciplina de un pueblo dividido en aristocracias, una clase media siempre obediente y una clase obrera explosiva pero más que justa en el pedido de sus reivindicaciones, el gobierno de ese tiempo aceptó poner el monumento frente a la Casa Rosada, tal vez el lugar más privilegiado. Una especie de regreso a la colonia de la historia oficial, a la obediencia debida a Europa. En aquella época en la cual la Argentina futura iba a descender de los barcos.
La disyuntiva definitiva hoy: o nos sentimos europeos o queremos ser lo que somos, latinoamericanos. Entonces, ¿preferir a Colón que nos dicen que “descubrió América” o a Juana Azurduy, aquella gaucha que luchó hasta el final para que esta tierra fuera libre, propia, con rasgos de sus ancestros? El llamado progreso europeo, con sus lacras de guerras, represiones, luchas religiosas, fábricas de armas, el cuidado de fronteras como máxima preocupación y una lucha de clases injusta entre una misma población. El egoísmo como máxima regla en la vida. Eso fue lo europeo como norma, a pesar de sus mártires y profundos pensadores. U optar por lo latinoamericano, ir a las raíces y respetarlas, pero en trabajo conjunto.
Colón vino en busca de riquezas y las encontró. No fue descubridor de nada. Las culturas de estas tierras que ellos llamaron americanas ya existían desde hacía siglos. Es lo mismo que un nativo de estas tierras hubiera desembarcado en Europa, en el siglo XI, por casualidad, navegando a remo y lo hubieran titulado “descubridor de Europa”. Colón no es un grande de la historia. Es apenas un sagaz navegante, atrevido buscador de oro, al que no le importa esclavizar y matar para obtener sus metas. Lo dicen sus cartas al rey católico de España, tan bien analizadas por Eduardo Galeano en Las venas abiertas de América latina.
Colón no es ninguna figura heroica ni limpia, Con su “descubrimiento”, España, el país a quien servía –ni siquiera lo hizo por su patria–, comenzó una acción de cruel despojo y explotación al máximo esclavizando a la población original de estas tierras. Un verdadero “imperialismo”, además de tratar de superar a Gran Bretaña en el tráfico de esclavos africanos.
Se pueden ver en los archivos oficiales las decisiones de los virreyes españoles otorgando el libre comercio de esclavos en el Río de la Plata, con los buques ingleses en el puerto de Buenos Aires. Por eso, los argentinos, a las calles más connotadas del barrio bien de Belgrano, donde están las mejores residencias, les hemos puesto el nombre de todos los virreyes, en honor a su cultura europea.
De no haber sido “descubierta” por Colón, tal vez, hoy, América sería un jardín inmenso con miles de pájaros y flores, tal como la describió Alexander von Humboldt en su libro Viajes por América, escrito a fines del siglo XVIII y principios del XIX, donde también describe el trato indigno e inhumano que daban los conquistadores españoles a los pueblos originarios.
Nuestra admiración tiene que estar en los hombres de ciencia europea, sí, en sus filósofos, músicos, poetas, pero jamás en sus explotadores de los pueblos, los “conquistadores” y genocidas.
Dejar el monumento a Colón delante de la Casa de Gobierno es un insulto a todos los grandes patriotas –hombres y mujeres– y soldados criollos que lucharon contra el coloniaje y por nuestra independencia. Y contra nuestros pensadores y ejecutores de la libertad del coloniaje occidental y cristiano.
Sostengo que es exacta y racional la decisión de poner allí un recordativo artístico a la figura de Juana Azurduy porque también las mujeres hicieron nuestro país y justamente esa madre es todo un ejemplo heroico. Juana Azurduy, que perdió a su marido y a sus hijos en la lucha por la liberación contra el rey católico de España y toda su cohorte uniformada de militares y clérigos, más los pequeños tiranos de oficina, aquellos denominados funcionarios “coloniales”.
Juana Azurduy, un ejemplo. Su amor por la tierra, el recuerdo de sus seres queridos caídos en defensa de la Revolución de Mayo, allá en el lejano Norte, enfrentando a los uniformes realistas llegados de Europa para quedarse con la tierra y las riquezas de los “salvajes”. Cuando hombres luminosos como Belgrano, Moreno y Castelli cantaban, ya en 1810, “ved en trono a la noble igualdad, libertad, libertad, libertad”.
Por eso, los que hoy defienden con toda euforia al monumento del invasor y explotador Cristóbal Colón (en realidad Cristóforo Colombo) son los pequeños de siempre, a quienes les falta la grandeza de analizar a nuestras verdaderas figuras libertarias, que lucharon contra el todopoderoso puño europeo, occidental y cristiano.
Y a los italianos que van a defender a la estatua del mercenario al servicio del rey de España les pido que se organicen para recordar a aquellos humildes obreros italianos que llegaron a estas tierras, como inmigrantes, a trabajar, y desde un principio lucharon por la dignidad de su clase y por leyes obreras como la de la jornada de trabajo de ocho horas, que finalmente consiguieron. Recordarlos es un gesto merecido hacia ellos, los libertarios. Ellos, y no aquellos que vinieron a llevarse el oro y la plata y a esclavizar a las poblaciones autóctonas.
Por eso nada mejor que Juana Azurduy en vez del mercenario “descubridor” Colón, la ética en la historia, y no el oro y la plata por sobre todo.
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viernes, 7 de junio de 2013

La Red Intercomunal Cuenca Cildáñez (RICC)

Para una red comunal, la porteña fue la más trágica de la historia


La Red Intercomunal Cuenca Cildáñez (RICC) volvió a reunirse para dar cuenta de los daños y consecuencias que dejó la más trágica inundación de los últimos tiempos, que azotó a la Ciudad de Buenos Aires hace ya dos meses. 




Se trata de una red que intenta realizar un diagnóstico participativo y denunciar los incumplimientos y la desidia de los funcionarios que no realizaron sus obligaciones. 
La cuenca del arroyo Cildáñez, la más importante en cuanto a superficie ya que representa 3956 hectáreas, entre la Ciudad y la provincia de Buenos Aires, sufrió las más terribles consecuencias de la inundación que superó ampliamente la de 1985. Así, los vecinos del Barrio Nágera en Escalada y Ricchieri testimonian que jamás en sus domicilios había entra un metro y medio de agua, y que tardó más de 24 años en bajar. "La Universidad Tecnológica Nacional Regional, por ejemplo, recibió 1,5 millones de litros de agua en su subsuelo, haciendo de reservorio que, si bien mitigó un desastre mayor, pagamos el alto precio de cientos de computadoras, material de laboratorios, libros y miles de documentos de los alumnos que se han perdido", explicó el arquitecto Fabio Oliva, integrante de la red. 
A un mes del primer plenario, se sumaron múltiples actores: ciudadanos y organizaciones del Barrio Nágera, de Cildáñez, Parque Avellaneda, Lugano y Soldati, ámbitos de formación como la UTN, la Escuela-Proyecto de Participación Popular en Políticas Públicas Ep5 junto con la Escuela Superior de Gobierno y FLACSO. El ente tripartito ACUMAR también se sumó a la red, transformándose en un actor fundamental. Los últimos organismos en incorporarse fueron la Agencia de Protección Ambiental y la Dirección de Hidráulica de la Ciudad. 
"En la red nos hemos organizado  en tres grupos de trabajo. "Memoria de la cuenca" releva la historia, "Relevamiento participativo" construye un mapa de riesgo que permitirá registrar los distintos grados de vulnerabilidad y resiliencia de la población, y "Gestión de la red", señaló Oliva. «

03.06.2013
TIEMPO ARGENTINO

jueves, 6 de junio de 2013

ESCRIBE EL DRAMATURGO ROBERTO COSSA


Diálogo en un taxi

Por Roberto “Tito” Cossa
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Hace ya más de cinco años que no tomo un colectivo. La última vez, una tarde veraniega, me subí a uno de la línea 60, camino a Belgrano. Todos los asientos estaban ocupados y los pasillos libres. Avancé unos pasos. Un pibe de unos 15 o 16 años se puso de pie y ocupé su lugar. Pensé que se bajaba. Pero, no. Se quedó parado junto a mí. ¡Me había cedido el asiento! ¡¡Y, encima, el muy canallita me miraba con cara de boyscout que había cumplido con la buena acción del día!!
Desde entonces viajo en taxi. Mis traslados son escasos, algo así como seis viajes semanales, pero los suficientes como para poder acumular cierta experiencia. Antes que nada quiero desmentir la fama que tienen los tacheros de ser charlatanes. La mayoría es callada. Es cierto que yo soy hombre, viejo y desde que subo pongo cara de amargado. Alguna niña buena moza podría asegurar lo contrario. También es cierto que, si me dirigen la palabra, suelo responderles con monosílabos. Respetuoso, pero seco.
–Dicen que va a llover.
–Sí.
Conmigo no hablan, pero están los que no se dan por enterados y lanzan sus monólogos que pueden ser temas familiares, el fútbol (en ese caso a veces me prendo) o el tránsito. A lo que le temo, y más en este tiempo, es al discurso político. Porque, si bien la fama de charlatanes es discutible, la de que los tacheros en su mayoría son fachos no deja dudas. Los que hablan de política hablan como fachos.
Días pasados subí a un taxi. Me recibió un cincuentón que después de indicarle el destino y cerrar la puerta, me espetó:
–Qué desastre, ¿no?
Silencio.
–Esto no da para más. Se viene todo abajo. Este gobierno se tiene que ir.
Silencio.
–¿Vos qué opinás?
Que hay que esperar a las elecciones de 2015.
–Se tienen que ir antes.
Y ahí nomás me recitó todas las tapas de Clarín de los últimos años. No pensaba responderle, pero más allá de sus ideas, el discurso era el de un hombre agobiado, temeroso por su futuro. Me pareció que algo tenía que decirle.
–Mire, amigo (no suelo tutear a desconocidos y menos a trabajadores de algún servicio), el viaje es corto. Compartiremos, a lo sumo, veinte minutos. Usted no sabe nada de mí y yo tampoco nada de usted. Yo, por lo menos, sé cómo usted se gana la vida. Usted no sabe si yo soy un narcotraficante o un investigador dedicado a la lucha contra el cáncer. Lo que sí puedo decirle es que soy un argentino que pronto va a cumplir 80 años y que ha aprendido algo. Estamos ante dos proyectos: a este país lo maneja el Estado o lo manejan las corporaciones. En síntesis: Kirchner o Menem, para que nos entendamos.
–A mí me gusta Massa. Es joven... administra bien.
–No importan los nombres. Lo que importa es el proyecto. Importa lo que le hace bien a la mayoría. ¿Quiere que le diga? Salvo con los militares a mí me fue bien o mal con cualquiera. Pero no me quedo con cómo me va a mí. Pienso en los demás, en el país.
–Pero éstos roban mucho.
–Las corporaciones roban más. Con la diferencia de que al gobierno lo puede cambiar cada cuatro años. Las corporaciones son eternas.
–En definitiva, los políticos son todos iguales.
–No es cierto. En los últimos 80 años hubo cuatro presidentes que hoy, si estuvieran vivos, podrían andar por la calle y recibirían el respeto del pueblo: Yrigoyen, Perón, Illia y Alfonsín. Dejo de lado a Cámpora porque fue un interinato. A los tres primeros los voltearon los milicos. A Alfonsín lo obligaron a irse antes. ¿Por qué? Eran cuatro presidentes muy distintos, en épocas distintas, pero de una u otra manera, con mayor o menor énfasis, enfrentaron a las corporaciones, es decir, al poder real. Mucha gente celebró la caída de Yrigoyen y, poco tiempo después, una multitud arrepentida acompañó sus restos al cementerio. También mucha gente celebró la caída de Perón y 18 años después tuvieron que ir a buscarlo para que enderece el barco. Illia cayó sin pena ni gloria y no somos pocos los que rescatamos las cosas buenas de su gobierno. Lo mismo nos pasa con Alfonsín. Y téngalo en cuenta: A Yrigoyen lo sucedió el general Uriburu y dio comienzo la década infame; a Perón, Aramburu y Rojas y ya sabe lo que pasó; a Illia, lo reemplazó Onganía y a Alfonsín, Menem.
No me contestó. Desde mi lugar observé su perfil y me di cuenta de que se había quedado pensativo. Me pareció que había llegado el momento del golpe final.
–Con los Kirchner el país dio un paso adelante, defectuoso si usted quiere, pero un paso al fin. Por favor, no retrocedamos una vez más.
Las últimas diez cuadras la hicimos en silencio. Llegamos a destino, le pagué con un billete de cincuenta y en el momento de darme el vuelto, me dijo:
–¿Sabés qué creo? Que La Cámpora y las Tres A son la misma cosa.
Estoy pensando seriamente en volver a viajar en colectivo.
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miércoles, 5 de junio de 2013

"RECUPERAR LA MEMORIA"

Urgencias

Por David Brooks *
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Desde Nueva York

Una de las sensaciones más raras aquí es la ausencia de lo urgente.
Este país está en medio de las guerras más largas de su historia, en las cuales cada día muere más gente, pero ésa es sólo una de tantas noticias urgentísimas que forman parte de un torrente de información, desde los detalles como la creciente desigualdad hasta las pruebas de que se acerca una crisis ambiental que puede llevar al fin de la vida humana en el planeta. Las noticias no dejan descansar –o sea, no es por falta de información–, pero tampoco parecen despertar respuesta. Todo se presenta con mayor prisa cada vez, pero nada urge.
En estos últimos años sucedió lo que todos saben fue el mayor fraude en la historia del país, cuando los bancos y las empresas financieras provocaron la peor crisis desde la Gran Depresión. Todos saben que hoy día esos mismos financistas y sus amigos están gozando de un auge mientras la gran mayoría de estadounidenses sigue pagando las cuentas y consecuencias del desastre. El típico hogar ha recuperado menos de la mitad de toda la riqueza que perdió durante la crisis, según un informe del banco central, la Reserva Federal. La riqueza de los hogares se desplomó 16 billones entre el tercer trimestre de 2007 y el primero de 2009. Aunque en total se ha recuperado 91 por ciento de estas pérdidas, dos tercios de esta recuperación es resultado de incrementos en precios de acciones bursátiles y 80 por ciento de las acciones bursátiles está en manos de ese 10 por ciento, o sea, la recuperación se ha sentido entre los más ricos. Por ello, el hogar promedio sólo ha recuperado 45 por ciento de su riqueza. En tanto, las ganancias de empresas marcan records, igual que las acciones. Pero esta disparidad y desigualdad no urge.
Hoy, más niños, madres, hermanos, padres, abuelos, tías, estudiantes, soñadores, maestros y artistas morirán por la violencia desatada por las políticas bélicas de Estados Unidos. Unos cuatro mil han muerto en misiones de asesinato con aviones a control remoto. En Irak, donde se proclamó el fin de la guerra, mayo fue el mes más sangriento desde las matanzas sectarias entre 2006 y 2007, con más de mil muertos, reportó la ONU. Pero no urge.
Desde la matanza en la escuela primaria en Connecticut que sacudió al país en diciembre, más estadounidenses han muerto por violencia de arma de fuego en este país (4499) que el total de militares estadounidenses en los nueve años de guerra en Irak (4409), reportó la revista Slate. Aún no hay un mayor control de armas en Estados Unidos. Tampoco parece ser tan urgente.
Y, para aquellos que aún no creen que haya una relación entre las cúpulas políticas y financieras, se anunció que el general retirado David Petreaus, uno de los ingenieros de las guerras que después tuvo que renunciar a su cargo como jefe de la CIA por la revelación de una relación extramarital, ahora asesorará a los estrategas internacionales de la firma de inversiones Kuhlberg Kravis Roberts en Wall Street. No estalla un escándalo. Todos reciben la información dócilmente.
Hoy, las políticas de educación anularán la imaginación y el desarrollo intelectual y emocional de millones de jóvenes, y atentarán contra la dignidad y el orgullo de los maestros. Pero no urge.
En una maravillosa nueva exposición sobre los océanos en el Museo de Historia Natural en Nueva York se documenta cómo los seres humanos envenenan y matan los orígenes de la vida. Mucha gente sabrá más. Muchos niños preguntarán por qué, pero no hay urgencia.
Hoy, periodistas narrarán todas estas cosas, una vez más. Ofrecerán más evidencia de qué tan urgente son todas estas situaciones, pero ni para ellos hay gran urgencia.
¿Qué sucede en un país sobreinformado de cosas tan graves que directamente, y en este mismo momento, afectan de manera dramática a tantos, pero donde esa información no se traduce en acción urgente?
Noam Chomsky, en una entrevista reciente publicada en Truthout.org, comenta que “uno de los grandes éxitos de las instituciones que rigen a Estados Unidos es que han logrado disgregar a la gente. Están atomizados... hay poca memoria. Cada vez que un grupo de estudiantes se involucra en una protesta, todo empieza de nuevo. No hay memoria de cómo se hacía antes”. Indica que se destruye la memoria a propósito. “Uno no quiere sindicatos porque tienen este tipo de memoria, son fuerzas democratizadoras, juntan a la gente. Entonces (los gobernantes) los destruyen, tratan de desmantelar todo eso, para que todo empiece de la nada... Es uno de los grandes éxitos de los poderosos, de los empresarios: desmantelar la organización, separar a la gente, parte del consumismo... los convences de que consumir es el mayor objetivo en la vida, y los atrapas endeudados. No tienes que preocuparte de una democracia funcional porque la gente está atrapada y sola. Tal vez 70 por ciento de la población opinaba que la guerra era fundamentalmente equivocada e inmoral, pero no tenían ni idea de qué hacer al respecto. Vámonos mejor al próximo programa de televisión; es un poco infantil: no puedo hacer nada; todo está más allá (de mi alcance); sólo soy una víctima. Esto es un triunfo bastante notable de las fuerzas antidemocráticas que en verdad controlan las cosas.”
Tal vez recuperar la memoria es la clave para que lo urgente recupere su urgencia. Los estados generales de amnesia no pueden sostener la promesa de la libertad individual o la práctica del autogobierno, escribe Lewis Lapham, editor de la maravillosa revista de historia Lapham’s Quarterly. Sin conciencia histórica, argumenta, los estafadores, los políticos totalitarios, los manipuladores religiosos, los guerreros, pueden continuar con lo suyo y así lograr que lo urgente pueda esperar.
Lo que preocupa es que llegará un día en que será demasiado tarde para hablar de lo urgente.

* De La Jornada de México. Especial para Página/12.
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