sábado, 17 de agosto de 2013

No lo soñé (JiJiJi)

PANORAMA POLITICO


Libro en blanco

Por Luis Bruschtein
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No confrontar, no definir. Con esa especie de pozo de aire o libro en blanco, Sergio Massa intentará mejorar su performance para llegar a la marca del 40 por ciento en octubre. Tiene a su favor el mejor resultado en las primarias bonaerenses, un antecedente que seguramente tentará a los votos que aún mantiene Francisco de Narváez, aunque también sea difícil mantenerse en ese limbo indefinido entre el Infierno y el Paraíso.
No confrontar, no definir. Es como un terreno pantanoso, lo contrario a una idea fuerza. Aparece como una maniobra que aspira a favorecerse de la fuerza de su oponente que, al definirse, confronta. “No me opongo porque no confronto”, sería el espíritu de esa maniobra. La esencia del mensaje es que no confronta, aunque eso implique que tampoco se defina. En esa línea de pensamiento supone que es mejor aún si no se define, porque así no hay nadie que piense distinto. La estrategia es redonda, si la puede sostener.
Si se ha podido sostener ha sido en parte por errores del oficialismo, que demoró en instalar a su candidato y en parte por la andanada granmediática que intervino en las elecciones con una campaña de denuncias de corrupción con poca solidez judicial, pero con mucha repercusión pública.
La campaña granmediática fue ineficiente para deslucir los logros del oficialismo en el plano cultural, en lo social y en la economía. Intentó hacerlo de todas maneras, falseando estadísticas sobre pobreza o explotando situaciones puntuales, y tratando de generalizarlas o ganándose el rechazo masivo cuando quiso presentar como actos de corrupción los subsidios y la inversión en actividades culturales.
En ese plano fracasó. Pero no le fue mal con la difamación de miembros del gobierno. Mientras esas acusaciones públicas con linchamiento incluido no puedan apuntalarse con más pruebas, ni lleguen a ningún puerto en la Justicia, se quedan en la categoría de difamación como parte de una campaña política muy evidente que buscó debilitar al Gobierno.
Ni un solo candidato puso el eje en la crítica de las medidas sociales, culturales y económicas del Gobierno. Los sectores de derecha –incluido un Pino Solanas que dio un giro de 180 grados para buscar votos conservadores– hicieron campaña con el argumento de la corrupción que fue instalado por los grandes medios. La derecha se ha opuesto a las medidas socioeconómicas del Gobierno, pero no puede hacer campaña criticándolas porque espantaría votos. Ha dicho en campaña que este gobierno es el más corrupto de la historia. Desde esa mirada resulta que este gobierno, que cuando termine habrá dejado el cuerpo de leyes progresistas más importante de los últimos 60 años, sería a la vez el más corrupto. El silogismo es cantado: lo más progresista es lo más corrupto.
Hay estupideces que se escuchan como parte de ese sentido común pseudo ético, tales como “con la plata de la corrupción se terminan los problemas económicos”, o “Cristina se queda con toda la plata de la Anses”, o “se queda con toda la plata de las retenciones”. Muchos esconden su pensamiento de derecha detrás de este facilismo malicioso, pero otros han sido cooptados ingenuamente por esta andanada granmediática y conservadora. La única estrategia del gobierno en este tema ha sido esperar a que la Justicia se expida. Pero los jueces y fiscales son sometidos a una presión mediática feroz para que tomen medidas, aunque no tengan pruebas. Y cuando no toman medidas, son acusados de cómplices del oficialismo.
Es probable que en este gobierno, como en cualquier otro, haya funcionarios corruptos. El que roba, debe ir preso. Pero no se trata de eso. Lo que la derecha y la campaña granmediática quieren demostrar es que todo lo popular, lo nacional y lo progresista es corrupto o mucho más corrupto que cualquier opción de pensamiento serio y conservador o de falsos progresistas que siempre le están pidiendo perdón y permiso a la derecha. En los hechos, el Gobierno no ha tenido estrategias frente a esta ofensiva. La ha dejado crecer sin medidas que la neutralicen. Prefirió ignorarla sin desarrollar acciones o un discurso que se le oponga.
La candidatura de Massa se benefició de esa campaña, aunque no la utilizó. El tema de la corrupción no estuvo en el discurso electoral del intendente tigrense porque solamente puede formularse muy a la ofensiva, tiene que ser una diatriba confrontativa y violenta, como es el discurso de Elisa Carrió. El eje de Massa discurre más por la idea de la no confrontación.
Tampoco el discurso de Massa puso foco en la crítica a las políticas socioeconómicas que conforman el 90 por ciento de la obra de un gobierno. Massa asegura incluso que está de acuerdo con la gran mayoría de esas medidas. Su estrategia apunta a montarse en las críticas que se le hacen al Gobierno por otro flanco: la confrontación. Para llevar adelante esas políticas socioeconómicas que nadie critica, y con las que Massa dice acordar, el gobierno tuvo que confrontar. Es imposible estar de acuerdo con medidas progresivas y al mismo tiempo pretender que se puedan alcanzar sin confrontar con quienes siempre las han obstaculizado. Suena a engaño: el que no quiere confrontar, no está dispuesto a concretar ninguna medida progresiva, como le pasó al progresismo de la Alianza.
Entre la falsa moralina de la derecha y la no definición ni confrontación de Massa, a Cristina Kirchner le conviene politizar la campaña, porque nadie pone en tela de juicio la obra de su gobierno. Esa línea de campaña es más enriquecedora que las dos estrategias opositoras. En ese contexto, el discurso del Frente para la Victoria se planta en la gestión de gobierno, que no ha podido ser cuestionada por los candidatos opositores. El punto débil de esa estrategia es que, para mucha gente, los logros que se obtuvieron ya son tomados como derechos adquiridos. El problema es unir esos logros con la permanencia del gobierno. En ese marco, el kirchnerismo se ha planteado politizar el debate electoral porque es el terreno donde se mueve mejor.
Sin embargo, después del discurso del miércoles en Tecnópolis, la misma prensa corporativa prefirió sacar de contexto alguno de los ejemplos donde la Presidenta criticó las prácticas de desinformación. Es poco inteligente pensar que Cristina Kirchner quiera hacerle creer a la gente que es más importante haber ganado en la Antártida, o en el asentamiento La Primavera de los qom en Formosa, que en la provincia de Buenos Aires. Tendría que ser infradotada para pensar así y ya ha demostrado que es todo lo contrario. Esos medios prefirieron evitar los temas de fondo que planteó en el discurso. Y que tienen que ver con las medidas por las que han presionado grupos empresarios que, al no encontrar eco en el Gobierno, se ubicaron bajo el ala del massismo.
La prensa amarilla subestima a las personas. Tomar enfoques menores, como un supuesto malhumor presidencial, o cuestiones secundarias sacadas de contexto, para ignorar el intento de convertir la campaña en un debate más político, es una forma de desinformar. Usaron las críticas para reincidir en lo que se les criticó.
La Presidenta puso sobre la mesa algunos puntos, como una devaluación, como el endeudamiento externo o como el llamado cepo al dólar. Dio a entender que hay una presión sobre esos temas, más que nada en el entorno de Massa, donde se han alineado algunos empresarios y banqueros como José Ignacio de Mendiguren, Martín Redrado o Jorge Brito, el jefe del banco Macro.
La Unión Industrial, otros empresarios y la CGT de Caló se mostraron dispuestos a participar en el debate. Pero es difícil que lo hagan los políticos de la oposición que no están interesados en politizar una campaña en la que no les ha ido mal hasta ahora. Les va más o menos bien, aunque sigan sin encontrar el modo de construir una alternativa nacional, que es donde el kirchnerismo saca ventaja. Es difícil una construcción política en todo el país sin mostrar un proyecto político. El denuncismo sirve para destruir, pero no propone, y lo mismo el anticonfrontativismo. Tiene que haber una visión explícita de país enmarcada en un proyecto que sea abarcador.
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jueves, 15 de agosto de 2013

Seminario "Argentina y América Latina, la agenda para el desarrollo y la integración"

Kicillof cuestionó a los "profetas de la derrota" y afirmó que la economía creció en los últimos 10 años

El viceministro de Economía afirmó que la economía creció un 

7,2% en la última década, y cuestionó a "los profetas de la 

derrota que nacen en los charcos de podredumbre, y 

aseguran que todo está mal a través de la prensa 

dominante".



"El 7,2 por ciento de crecimiento promedio de esta década no es producto del viento de cola, sino de una política económica que tiene objetivos claros y precisos, siempre priorizando la inclusión social, que es la única estabilidad que se le puede dar al crecimiento", indicó Kicillof.

Lo expresó durante su exposición en el seminario `Argentina y América Latina, la agenda para el desarrollo y la integración´, que se lleva a cabo en el salón de actos del Banco de la Nación Argentina.

El viceministro ponderó el crecimiento económico del país, aún después de la crisis internacional desatada en los Estados Unidos tras la caída del holding financiero Lehman Brothers, cuyo efecto se extendió a los países centrales de Europa con una marcada recesión y altos índices de desempleo.

"¿Qué hacemos con la extraordinaria crisis mundial?", fue el interrogante planteado por Kicillof, quien aseguró que "es el carácter distintivo de la época, con el hito de la caída de Lehman Brothers".

Para la política económica argentina, según el viceministro, es un "vector que no se puede ignorar, en particular en estos tiempos de vientos de frente, de nariz, contemplando que el mundo capitalista está tremendamente interconectado".

"En medio de la hecatombe europea -agregó- nosotros vemos señales fuertes de reverdecimiento de algunos indicadores de nuestra economía, o sea que transitamos un modelo muy potente y robusto en el escenario de crisis mundial", opinó Kicillof.

El funcionario también comparó algunos indicadores de la economía entre las últimas dos décadas y en todos los porcentajes se ratifica, de modo categórico, las mejoras de los índices más importantes a partir de los últimos 10 años.

"Entre 1991 y 2001 el PBI se expandió, a precios constantes, a un ritmo promedio del 2 por ciento anual, mientras que entre 2003 y 20013 esa expansión se ubicó en torno al 7,2 por ciento, que resultó el mejor crecimiento promedio de toda la historia argentina", indicó.

En tal sentido, añadió que "trabajosamente, a un ritmo satisfactorio, se ha recuperado la industria en la Argentina, algo que había sido destruido durante 40 años de neoliberalismo, precisamente a partir de 1977 con la aparición de Martínez de Hoz".

En cuanto a la primarización de las exportaciones regionales, citó un trabajo de Techint que midió el grado de reprimarización en Brasil, México, Colombia y la Argentina, que "demostró que todos se reprimarizan excepto la Argentina".

No faltó un capítulo para el desendeudamiento, que a su juicio les cerró el negocio a los "comisionistas, que paradójicamente en primos hermanos de los mismos que calificaban la evolución de la deuda, por eso nos hemos peleado con el sistema financiero internacional".

Por último, dejó una reflexión sobre los eventuales ganadores de la crisis internacional, que en un principio se vislumbraba por el lado de China y, sin embargo, con la lenta recuperación de los Estados Unidos, posiblemente nos encontremos "con algún acuerdo entre Estados Unidos y Europa, al estilo del Plan Marshall, un eje comercial que en su momento dejó afuera a países como Argentina".

"Hay que ver, prever y discutir cómo podemos guarecernos frente a un eventual chubasco de estas características", concluyó el viceministro de Economía.
TIEMPO ARGENTINO

¡Anunciamos los quince ganadores del segundo concurso TwitteRelatos por la Identidad!


Abuelas de Plaza de Mayo - 

Sitio oficial  


Abuelas de Plaza de Mayo informa que el jurado compuesto por Claudia Piñeiro, Ingrid Beck, Darío Sztajnszrajber, Juan Sasturain y Carolina Aguirre ya seleccionó los quince microcuentos ganadores de la segunda edición del concurso "TwitteRelatos por la Identidad".
Los relatos elegidos, que serán ilustrados por talentosos artistas, son los siguientes:
@AgustinLongoA: "Las paredes solo pueden detenernos por un rato. Y las preguntas que alguna vez se formaron, las irá respondiendo el tiempo..." (Ilustra: Pablo Bernasconi)
@aiisoriano: Y su reflejo le dio la bienvenida, el eterno abrazo lo cobijó. -¡Te encontramos Martín!, soltó aliviada. -Me encontré, dijo perplejo. (Ilustra: Daniel Roldán)
@aleli: Buscar para mi abuela era esperarme a la salida de la escuela. Para ellas es esperar en todas las salidas de todas las escuelas. (Ilustra: Mariano Lucano)
@BruReale: Valija en mano se entera, mirando la puerta, que no abandona a sus padres, sino que se va para encontrarlos. (Lucas Nine).
@coragiordana: Un día se miró al espejo y se vio. Cumplía la edad que tenía su mamá cuando las separaron. Entendió todo. Y llamó a las ‪#‎Abuelas‬. (Ilustra: Mirian Luchetto)
@dondevivenlibro: Otro cumpleaños. Cocino. Pongo la mesa. Cuelgo las guirnaldas. Sirvo la torta. Me siento y espero y espero. Seguís faltándome vos. (Ilustra: Rodolfo Fucile)
@mpasik: Pensó encontrar su nombre pero todo se volvió a nombrar: casa, perro, hijos, parque, luna, pan, cucharón, pelusa, lápiz, piedrita. (Ilustra: María Wernicke)
@cccontigiani: Cada noche se acuestan y les duele. A cada uno. La puntita de dedo que sostuvieron en el primer instante de madre e hijo hasta que... (Ilustra: Luciana Fernández)
@cczerlowski: Nieto - el único animal que tarda casi 40 años en mudar la piel para volver a aprender a caminar. (Ilustra: Viviana Bilotti)
@fer4342: No es lo mismo ser otro. Hay un yo que se pierde. (Ilustra: Cecilia Afonso Esteves)
@germalen: En la pizarra negra, el signo marca la separación entre los términos. Esas dos rayitas blancas superpuestas se esperan. Nadie borra. (Ilustra: Eugenia Nobati)
@Gii_Penelli: Yo te busco para que vos te encuentres. (Ilustra: Matías Trillo)
@lechaura: Esta casa, el patio, mi pieza, juguetes, amigos y familia por momentos se vuelven ajenos, como disimulando algo… (Ilustra: Irene Singer)
@jjpanno: Palíndromo del nieto restituido. ¿SERE YO? ¿SOY?: ¡ERES! (Ilustra: Fernando Calvi)
@libertanga: Cuando despertó, las #Abuelas todavía estaban allí. (Ilustra: Esteban Alfaro)

Las ilustraciones de los relatos conformarán una nueva muestra gráfica itinerante que se inaugurará el 30 de septiembre en el Museo del Banco Central de la República Argentina.
Además, serán publicadas en el sitio www.abuelas.org.ar, en el mensuario de la institución, en Twitter (@abuelasdifusion) y en Facebook (Abuelas de Plaza de Mayo - Sitio Oficial).
Luego de la primera edición del concurso, en marzo de 2012, Abuelas cuadruplicó la cantidad de seguidores en Twitter, red que se constituyó como una herramienta importante para la comunicación e interacción diaria. Además, la muestra gráfica devenida de este certamen recorrió diversos puntos del país y del exterior.
Las Abuelas estamos muy agradecidas por el compromiso solidario del jurado y los ilustradores y con los cientos de usuarios de Twitter que se sumaron cariñosamente a nuestra búsqueda a través de sus hermosos microcuentos y mensajes de apoyo.

sábado, 10 de agosto de 2013

Pinguino Pio



SE PUEDE COMPARAR CON EL ORIGINAL DE ITALIA EN 

ÉSTE ENLACE

http://www.youtube.com/watch?v=dhsy6epaJGs&feature=player_embedded

EN LA ADAPTACION LOS POLLITOS SE UNEN Y RESISTEN

PULCINO PIO - El Pollito Pio (Official)

PANORAMA POLITICO


Fin de ciclo

Por Luis Bruschtein

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La frase “fin de ciclo” está levemente relacionada con la del fin de siècle francés, pero suena muy parecido y arrastra muchas reminiscencias de un escenario en decadencia. El concepto de fin de ciclo circuló durante la campaña electoral, relacionándolo con el del kirchnerismo que, como todas las cosas en el tiempo, también tiene un ciclo, que no se sabe cuánto durará aunque pareciera estar más en su comienzo que en el final.
Esa idea de decadencia superficialmente entrelazada a la del fin de un gobierno está muy instalada en algunos opositores. Paradójicamente, el concepto como tal refleja la trascendencia inconsciente que le dan al gobierno que detestan, porque la idea de ciclo no se corresponde con un protagonista intrascendente, sino todo lo contrario. Un ciclo que llega a su fin es un proceso que tiene raíces muy fuertes en la realidad, por lo menos más fuertes que quienes se opusieron a él, que no pudieron ser los responsables de ese final sino, en todo caso, sus beneficiarios.
Resulta sorprendente cómo esta idea de fin de ciclo circuló durante toda la campaña electoral. Forma parte de un pensamiento opositor, quizá muy condicionado emocionalmente por una furia que, además de limitarlo, lo debilita y para el que cualquier excusa da pie para hablar de un fin de ciclo del kirchnerismo.
Este sector del pensamiento, del periodismo, de la política, pronuncia fin de ciclo con cierto regodeo. No hay una lectura desapasionada en esa frase. Hay festejo, aunque también esté reconociendo implícitamente su impotencia.
La estructura de esa idea no puede ser más sencilla: hay fin de ciclo porque en el 2015 se termina el gobierno de Cristina Kirchner y no se puede re-reelegir. Se está reconociendo así que Cristina Kirchner ganaría esas elecciones si se pudiera presentar, pero que por suerte para ellos no puede hacerlo. Ellos mismos estarían diciendo así que si alguno de ellos ganara esas elecciones sería por la suerte de que Cristina Kirchner no se pudo presentar en ellas.
Sobre todo a los menemistas, tanto los que se mantuvieron leales al caudillo riojano, como para los que trataron de camuflarse en el duhaldismo, en el macrismo o en otras variantes, la idea del fin de ciclo les es familiar. Para ellos hubo un fin de ciclo desastroso. Menem tuvo mucho más poder que el kirchnerismo. Le decían El Jefe y lo describían como el estratega más astuto, un imbatible en ese juego. Apenas tuvo disidencia y la que hubo fue muy pequeña o fue más bien suave, porque gobernó con todos los poderes fácticos a su favor, desde la Iglesia, hasta el capital concentrado así como los gobiernos de las potencias, las trasnacionales y los organismos financieros internacionales. Y por supuesto, también tuvo a su favor a los grandes medios de comunicación durante sus primeros ocho años de gobierno. El riojano les habilitó la propiedad cruzada de medios que permitió el surgimiento de los multimedia concentrados.
De esa construcción de poder que parecía indestructible no quedó nada. En poco tiempo fue disuelta y el otrora todopoderoso quedó en soledad y cuarentena, los que antes lo iban a buscar ahora lo eluden y sus seguidores más fieles quedaron aislados como leprosos. Para los menemistas, el fin de ciclo fue algo real. Son los primeros en pensar, pero no los únicos, que si le pasó a Menem le tiene que pasar al kirchnerismo.
En realidad, Menem fue efectivamente apoteosis y final de un ciclo. Su estrella política se correspondió con el ciclo del endeudamiento externo, una era que había comenzado en el golpe de 1976 –aunque ya desde antes presionaba por instalarse–, y que culminó con la crisis del 2001-2002.
Se dice que los procesos económicos y los políticos van más rápido que los procesos culturales. Hay un aspecto en el que el kirchnerismo sí representa el final de una etapa. Ese punto es el de la transición democrática. El kirchnerismo es el último gobierno de la transición porque es el que salda temas que quedaban como resabio de épocas anteriores, como los juicios a los represores de la dictadura y porque es el primero que logra gobernar en democracia sin la tutela condicionante de los poderes fácticos o corporativos, algo que no hicieron sus antecesores, algunos porque no quisieron y otros porque no pudieron.
Pero donde falla la comparación con el fin de ciclo que sepultó a Menem es que el kirchnerismo no es el final sino que es el comienzo de uno nuevo. Cuando Argentina ya no pudo endeudarse, se cayó el sistema de la bicicleta financiera. Eso fue lo que representó Menem y lo que destruyó la economía en la crisis del 2001-2002. El kirchnerismo es el comienzo de la nueva etapa que se abre tras esa caída. Desde el punto de vista cultural tuvo que destruir los valores que fueron hegemónicos durante el menemismo y construir otros, de los cuales se vuelve el portador principal. Esos nuevos valores son los que representarán el cambio a lo largo del tiempo que dure este nuevo ciclo. Algunas de esas ideas centrales son la defensa del Estado frente a la destrucción del neoliberalismo, la integración regional frente a la subordinación a las grandes potencias, la distribución de la renta para alimentar el mercado interno frente a los procesos de concentración y exclusión durante el neoliberalismo. Y en general todas las políticas de ampliación de derechos para los trabajadores, las mujeres y las minorías en general. Es más complejo que eso, porque en cada nicho de hegemonía del neoliberalismo tuvo que disputar un contranicho. Estaba obligado a hacerlo si quería sobrevivir y como las disputas culturales son más lentas que las económicas y las políticas, todavía tiene que seguir haciéndolo.
Esa construcción ideológica será el bagaje del progresismo, del movimiento popular o del centroizquierda durante el nuevo ciclo que se abre y que puede durar treinta o cuarenta años o menos. Para el escenario de la historia, la identidad del kirchnerismo es esa construcción y no otra.
El kirchnerismo ha podido generar una identidad clara que se basa en una renovación de las ideas iniciales del peronismo y el agregado de nuevas ideas. Podría suceder que esa identidad no tuviera su correlato en una estructura consolidada. El kirchnerismo no ha podido amalgamar a todos los sectores que asumen su identidad. Hay diferenciaciones entre el peronismo y los no peronistas y dentro de esos dos campos también hay variedades y matices que todavía obstaculizan objetivamente la confluencia en una organicidad común.
La idea del fin de ciclo apunta a un desbande de las diferentes fuerzas, como sucedió con el menemismo cuando perdió el poder. Sin embargo Menem perdió el poder, pero nunca perdió elecciones y siguió pesando en el peronismo desde el llano. El menemismo desapareció como fuerza porque no podía entender el ciclo que comenzaba, lo que sí hizo el kirchnerismo.
Se insiste en la teoría de que en el peronismo lo único que importa es el poder. Es un factor importante pero no hay antecedente histórico que demuestre que es el único. Perón lideró el movimiento desde España durante 18 años y en la oposición. Y Menem siguió pesando fuera del poder al punto de ganar la primera vuelta de 2003.
Aun en el peor escenario para el kirchnerismo en 2015, en caso de pasar al llano y la oposición, lo haría como una identidad popular muy clara y como un conglomerado de fuerzas diversas pero con el fuerte liderazgo consensuado de Cristina Kirchner. En esa situación, tanto en el peronismo como entre los no peronistas, pasaría a ser la principal fuerza de oposición, la más importante como expresión popular en el centroizquierda y el eje alrededor del cual se tejerían las alianzas en ese espacio. Es una fuerza con 12 años de ejercicio del poder, con más cuadros con experiencia de gestión que ninguna otra y con un masivo sector juvenil que le garantiza proyección en el tiempo.
No hay determinismo que garantice el futuro, pero lo más probable para los que se esperanzaron con la idea de un fin de ciclo del kirchnerismo es que tendrán que prepararse para un largo via crucis, porque todo da la impresión de que el ciclo recién empieza.
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