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jueves, 16 de agosto de 2012

“Menor dependencia amplía la soberanía”


Stiglitz acusó a los mercados financieros de dañar la capacidad de los países de fijar sus propias políticas

El Premio Nobel Joseph Stiglitz habló ayer en la Facultad de Económicas de la UBA. Derribó mitos respecto de la inflación, las estadísticas públicas y el endeudamiento. “Si un país decide no formar parte, los prestamistas harán lo que sea para inspirar miedo.”

Por Tomás Lukin

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Joseph Stiglitz dixit: “Cuando dicen que la inflación es el impuesto más cruel, sospechemos. Los bancos nunca se preocuparon por los pobres”.
“El acceso a los mercados financieros no es esencial. Argentina estuvo acertada al decir que esa variable no es tan importante como el objetivo del crecimiento”, sostuvo ayer Joseph Stiglitz. El Premio Nobel de Economía 2001 y ex economista jefe del Banco Mundial participó de un seminario en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA donde no sólo ponderó el proceso de salida de crisis de la Argentina y cuestionó las medidas de austeridad fiscal empleadas por Europa, sino que también habló del rol del Estado, de las estadísticas públicas y de la inflación.
“Stiglitz no es un economista heterodoxo, sino uno muy inteligente.” Así definió el lunes la presidenta Cristina Fernández de Kirchner al profesor de la Universidad de Columbia. Durante sus intervenciones públicas, ya sea acompañado por colegas ganadores del Premio Nobel, funcionarios públicos o miembros de organismos multilaterales de crédito, despliega un atractivo discurso provocador donde cuestiona las recetas de ajuste y cuestiona el rol de los organismos multilaterales de crédito. Sus participaciones junto con el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, y un grupo de economistas (ver aparte) no fueron la excepción. Sin embargo, a diferencia de los principales exponentes de la heterodoxia, el norteamericano no reclama un cambio en los paradigmas teóricos ni cuestiona sus cimientos, sino que los sostiene.
La producción teórica de Stiglitz se ubica en la corriente llamada nuevos keynesianos, quienes se desmarcan del corset ortodoxo al advertir sobre la existencia de imperfecciones de mercado. Asimismo, si bien el ex asesor del ex presidente de Estados Unidos Bill Clinton respalda públicamente la política económica del gobierno nacional, se ha encargado de cuestionar decisiones consideradas fundamentales para conducir la macroeconomía, como fue la estatización de las AFJP.
A continuación Página/12 reproduce algunas de las definiciones más relevantes que ofreció ayer el economista en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires y las respuestas que brindó a los medios durante una conferencia de prensa:
- Acceso al crédito internacional: “Los beneficios del endeudamiento externo están exagerados. La teoría convencional sostiene que el endeudamiento es bueno porque promueve el crecimiento y la estabilidad. El acceso a los mercados es una variable intermedia, no es bueno en sí mismo. Si uno decide no formar parte, los acreedores internacionales harán lo que puedan para inspirar miedo sobre las consecuencias, pero eso no es verdad. Argentina estuvo acertada al decir que esa variable no es tan importante como el objetivo del crecimiento. Fue una apuesta riesgosa, pero resultó bien. No hay dudas de que los mercados financieros tienen un efecto negativo sobre la capacidad de los países para manejar su política. Reducir la dependencia con los acreedores internacionales amplía la soberanía económica”.
- Inflación: “La inflación tampoco es un problema en sí mismo, lo relevante son sus consecuencias sobre el crecimiento, la distribución del ingreso y la pobreza. La paranoia con la inflación no tiene justificación. La inflación en Europa y Estados Unidos era baja. Ahí sólo miraron los precios e ignoraron algo muy importante, como fue la burbuja financiera. No existe un número preciso, pero la inflación muy alta se convierte en un problema. Pero cuando dicen que la inflación es el impuesto más cruel, sospechemos: el sector financiero nunca se preocupa por los pobres, cuando hablan de los pobres es porque tienen otro objetivo en mente. La inflación es un síntoma de algo más, pero hay que ir más allá para entender su verdadero origen y abordarla”.
- Estadísticas: “Todo gobierno debe tener una agencia de estadísticas independiente que provea datos confiables. Existe una gran controversia sobre cómo construir las estadísticas. Yo presidí una comisión que analizó las limitaciones que poseen las estadísticas. Es importante tener estadísticas básicas que la gente pueda entender y utilizar para debatir”.
- Rol del Estado: “No hay una regla que diga cuánto debe intervenir el Estado. La pregunta no es si deben intervenir o no, los gobiernos siempre intervienen en la economía. Los mercados no existen por sí solos, siempre existen en un contexto de reglas, leyes, regulaciones y políticas que van a ser públicamente creadas. En Estados Unidos, la decisión de no hacer nada con los activos financieros derivados fue una decisión para permitir que esos activos crezcan al punto de que teníamos que rescatar una compañía como AIG con un costo de 150 mil millones de dólares. La decisión de no intervenir requirió una intervención con un costo altísimo”.
- Economistas ortodoxos: “Uno de los problemas en Europa y Argentina es que muchos de los economistas ortodoxos creen que la única forma de enfrentar la crisis es con más austeridad. Son como los doctores medievales que creían en la purgación de sangre y cuando eso no funcionaba volvían a purgarlos. La austeridad no funciona y la respuesta es aplicar reglas fiscales más duras. Los economistas que fueron escuchados promovían la austeridad, pero la gente escucha las cosas que quiere escuchar. No debería culparse demasiado a los economistas ortodoxos. También existen otros economistas que afirman que ninguna economía se recuperó a través de la austeridad”.
- Salida de la crisis: “Argentina abandonó el tipo de cambio fijo y reestructuró su deuda. Si hubiera tomado solamente una de esas medidas, no habría logrado salir de la crisis. Europa enfrenta un escenario similar. Como evidencia el caso argentino, no es fácil, pero las crisis se pueden enfrentar y volver a crecer. El hecho que Argentina haya podido crecer tanto entre 2002-2008, año del estallido de la crisis, es un testimonio de que la reestructuración de deuda y ajuste del tipo de cambio ofrecieron la base para crecer. Argentina no sólo compensó la caída, sino que hizo más que eso. Una reestructuración de deuda te permite empezar de cero. Lo que hagas con eso depende de cada país, pero una buena idea es no volver a endeudarse y evitar los problemas anteriores”.
- Eurozona y ajuste: “El acuerdo fiscal de Europa es un desestabilizador automático. Esos arreglos institucionales empeoran las cosas, reglas como las metas de inflación son ejemplos de cómo creamos marcos cada vez más riesgosos. Reestructurar la deuda o llevar adelante un nuevo Plan Marshall no va a resolver el problema fundamental de la Zona Euro. Europa necesita ser más federal. La mejor solución es que todos los países se queden y enfrenten los problemas estructurales. Si eso no pasa hay que buscar la mejor forma de salir de la crisis con menos ruido no sólo para Europa, sino para la economía global”.

pagina12

martes, 14 de agosto de 2012

ES UN CAPITALISMO DE CASINO“


La Presidenta cuestionó el orden financiero internacional

Cristina Fernández de Kirchner afirmó que la Argentina se mantendrá al margen de los mercados de capitales en las condiciones actuales. Cuestionó a las potencias que dominan el G-20 y elogió la ampliación del Mercosur con la incorporación de Venezuela.

Por Javier Lewkowicz

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Cristina Fernández de Kirchner y Joseph Stiglitz en el congreso de la UBA.
“El gran problema de la crisis económica mundial es la falta de liderazgo político. Si las decisiones no las toman los hombres y mujeres que están sentados en los sillones de los presidentes, lo hacen los mercados y los directivos de los bancos. Siempre alguien decide”, manifestó la presidenta Cristina Fernández de Kirchner para redondear el análisis económico del Premio Nobel Joseph Stiglitz. Fue en la apertura del congreso internacional sobre las crisis de deuda organizado por la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. CFK afirmó que la Argentina se mantendrá al margen de los mercados de capitales en las condiciones actuales, de altas tasas de interés para la economía nacional, y que sólo emitiría deuda para financiar “proyectos de infraestructura”. “Yo creo que este capitalismo no es un verdadero capitalismo, es un capitalismo de casino. Es casi un suicidio colectivo. En realidad, los que más deberían estar preocupados por sostener la actividad económica son los bancos”, remarcó.
Cristina Fernández retomó varios pasajes de la presentación que previamente hizo Stiglitz. Esa vinculación se dio de forma natural, en la medida que el economista elogia el rumbo económico adoptado desde 2003 y, en cambio, critica la postura neoliberal, que se refleja en la crisis europea. “Joseph Stiglitz no viene hablando de estas cosas ahora que ocurrió la crisis. Lo viene haciendo desde hace mucho tiempo. No esperó a que terminara el partido para opinar con el resultado puesto”, lo elogió.
Uno de los temas que abordó el Nobel y luego CFK retomó y amplió fue la salida a la crisis financiera que encontró Estados Unidos a comienzos de la década del ’80. Mediante un proceso de “contabilidad creativa”, impidieron que los bancos acreedores de los países de América latina quebraran. Luego el FMI coordinó la acción conjunta e impidió que los países deudores se abroquelaran, lo que en Argentina frustró a la gestión de Bernardo Grinspun en el gobierno de Alfonsín. “Estados Unidos fue bien inteligente en solucionar su propio problema bancario: se lo cargó a América latina y así crearon la década perdida.” La Presidenta recordó que el posterior ahogo fiscal en los ’80 se generó porque en 1982 la dictadura militar, con Domingo Cavallo en la presidencia del Banco Central, estatizó la deuda privada. “Es para que lo escuche la gilada. Lo dice un Premio Nobel”, dedicó Fernández de Kirchner.
Otro pasaje del Nobel que aprovechó CFK fue la “táctica del miedo” que el estadounidense atribuyó al sector financiero. “Como les gusta endeudar, a esa gente les llamamos el club del endeudamiento. Pero no nos vamos a endeudar, sólo lo haremos en la medida en que las tasas sean convenientes y para proyectos de infraestructura. Sólo desde la locura o desde el mero interés especulativo se puede afirmar que la deuda argentina es más riesgosa que la española. Habría que abordar con mayor profundidad el tema de las calificadoras de riesgo”, indicó para cuestionar la alta prima de riesgo con la que los mercados castigan a la Argentina, que encarece el costo del crédito por encima del que pagan economías en una situación macroeconómica muy frágil.
“El problema lo tenemos desde la política. No se le encuentra un marco teórico al posneoliberalismo. Yo lo veo desde adentro del G-20 y puedo dar fe de ello. Hoy formamos parte del G-20, aunque en realidad podría llamarse G-2”, dijo la Presidenta, en relación con el poder de decisión de Estados Unidos y China en ese ámbito.
Para afrontar la crisis internacional, Cristina Fernández afirmó que “en la región tenemos que hacer un scrum muy fuerte, de todos los países de la América del Sur, y actuar inteligentemente. Hay que profundizar la integración”. En ese sentido, elogió la ampliación del Mercosur con la incorporación de Venezuela. Además, analizó que el impacto negativo sobre la economía nacional que genera la crisis europea se ve reforzada por la desaceleración del crecimiento de Brasil. “La problemática es de dos puntas: si a Brasil le va mal, a nosotros nos empieza a ir mal, y si a nosotros nos va mal, a Brasil le va todavía peor”, indicó.

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NO HAN APRENDIDO DE LA ARGENTINA EN EUROPA


El Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz y la presidenta CFK disertaron sobre la deuda y la crisis europea

Convocados por la Facultad de Ciencias Económicas, Joseph Stiglitz y la presidenta CFK cuestionaron el sendero económico elegido por Europa para salir de la crisis. El Nobel elogió la política argentina de crecimiento y la puso como contraejemplo de la europea.

Por Javier Lewkowicz
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“Argentina mostró que no fue fácil, pero que es posible responder a la crisis”, afirmó Joseph Stiglitz, junto a la presidenta CFK.
“Los países de Europa no aprendieron de la Argentina. Y el resultado fue que para enfrentar la crisis aplicaron un conjunto de políticas que empeoraron las cosas rápidamente”, afirmó ayer el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, frente a un nutrido grupo de funcionarios, militantes y la propia Presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, con quien compartió una disertación en el Museo del Bicentenario de la Casa Rosada sobre crisis de deuda. El economista elogió el rumbo de política que adoptó el Gobierno desde 2003 y criticó la postura neoliberal que explica la crisis de la deuda en Europa a partir de un excesivo gasto público, que propone salvar a los bancos y deprimir la demanda agregada. “Esto lo sabía Néstor Kirchner, cuando en las Naciones Unidas sostuvo que los muertos no pagan las deudas. Hacía falta crecer para pagar”, dialogó CFK con el Nobel.
Stiglitz es profesor en la Universidad de Columbia y se enrola en la corriente de los nuevos keynesianos. Desde el punto de vista teórico, se distingue de las posturas más ortodoxas porque subraya los problemas derivados de las imperfecciones del mercado y hace hincapié en la necesidad de la regulación estatal. Desde el estallido de la crisis de las hipotecas subprime y la creciente fragilidad en Europa, Stiglitz cobró protagonismo por criticar la salida que el neoliberalismo propone y se convirtió, junto con otro Premio Nobel, Paul Krugman, en referentes de la opción heterodoxa en el contexto actual. Ambos elogian la dinámica de la economía argentina desde 2002, que salió de la crisis con políticas expansivas y logró trasladar a los acreedores parte del quebranto que generó la convertibilidad, a través de la reestructuración de la deuda.
“Desde la década de 1980 ha habido más de cien crisis de deuda en todo el mundo. Pensábamos que los mercados funcionaban, pero lo cierto es que las ideas del Consenso de Washington estaban equivocadas. Esas recetas derivaron en serias crisis de deuda, con consecuencias brutales sobre las sociedades. En este tipo de crisis se tiende a criticar al que tomó prestado. Pero todos los préstamos tienen dos partes. El acreedor tiene tanta responsabilidad como el que toma prestado. Tal vez el acreedor es incluso más responsable”, analizó el economista, idea que luego retomó CFK, al afirmar que “el acreedor es el que tiene la expertise acerca de cuáles son los que pueden devolverle el dinero”.
“Después de la crisis argentina, se habló mucho de la creación de un esquema de desendeudamiento, un código de quiebra internacional. De modo similar a la Ley de Quiebras para el ámbito privado, un mecanismo de reestructuración de deudas soberanas. George Bush –ex presidente de Estados Unidos– vetó esa idea. Ahora el default está en el tapete otra vez, pero no en las economías emergentes, sino en Europa”, dijo Stiglitz.
El Nobel comparó algunos de los problemas que atraviesan las economías más débiles de Europa con la situación argentina en 2001/02. Mencionó entre las similitudes el alto nivel de deuda en relación con el Producto y la existencia de una paridad cambiaria fija. “Los países de Europa no están en una zona monetaria óptima. Son economías muy diferentes que procuran compartir una moneda. Con la unión monetaria, resignaron el mecanismo del tipo de cambio y la tasa de interés y no lo reemplazaron”, indicó. El economista afirmó que los problemas de deuda pública en los países de la periferia de Europa no fueron causados por un sobreendeudamiento estatal. Lo que sucedió, en cambio, fue que, ante la crisis, los gobiernos se hicieron cargo de las deudas del sector privado, en especial los bancos. “Los mismos dirigentes que culparon al gobierno fueron los que insistieron en que el Estado se hiciera cargo del problema de los privados”, completó.
“En Estados Unidos y Europa no seguimos las reglas capitalistas, porque tuvimos rescates masivos al sistema financiero. Los bancos aterrorizaron a los gobernantes, diciendo que sin rescates se habría acabado el capitalismo. Pero eso habría sido bueno, porque se hubiese terminado esa forma de mal capitalismo”, criticó el estadounidense. En la misma línea, CFK luego analizó que “lo que se está haciendo ahora, restringir el consumo y que la gente no tenga para comprarse la heladera, el auto o la casa, no es capitalismo. Hay una distorsión, se pasó de concebir en el eje a la producción para reemplazarlo por el capitalismo de banqueros”.
Stiglitz advirtió que el problemas de la deuda es el síntoma de distorsiones más profundos. “En gran medida, la crisis está causada por una estructura económica con fallas fundamentales. El formato actual, el diseño de la Eurozona, no funciona”, analizó. Al abordar la respuesta frente a la crisis, la similitud con Argentina se convierte en un contraejemplo. “No aprendieron de Argentina. Y el resultado es que aplicaron un conjunto de políticas que empeoraron las cosas rápidamente. Cuando empezó la crisis, Grecia tenía un nivel de deuda del 110 por ciento al PIB y luego pasó al 250 por ciento. Bajaron el Producto, matando a la economía y subieron la deuda a través de intereses altos”, enfatizó.
“Demasiados países respondieron a la crisis con políticas de austeridad. La lógica que utilizan es que la deuda es el resultado de gastar demasiado. Por eso, la solución es gastar menos. Sin embargo, España, por ejemplo, estaba en posición de superávit antes de la crisis. La debacle fue la que causó el déficit y no al revés. Europa está confundida con este tema de la austeridad. Generan un problema de falta de demanda agregada. Si recorta gastos el gobierno, baja la demanda y sube el desempleo. Como baja la producción, bajan los ingresos. La austeridad enlentece la economía. Los beneficios del ajuste fiscal son siempre una desilusión. No existe economía que se haya recuperado con austeridad”, indicó Stiglitz.
El Nobel explicó que “Argentina modificó el tipo de cambio y reestructuró la deuda para salir de la crisis. Si hubiera tomado sólo una de esas medidas, no lo habría solucionado. Para Europa es la misma lección”. Finalizó con otro elogio: “Argentina mostró que no fue fácil, pero que es posible responder a la crisis. Que si se gestiona este proceso bien, la economía tiene posibilidades de seguir adelante”.

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