jueves, 23 de agosto de 2012

Duro con Assange, bueno con Pinochet


El presidente de Ecuador denunció el doble discurso de Gran Bretaña

Rafael Correa recordó cómo Gran Bretaña protegió al ex dictador chileno en contraposición con la dureza que demuestra en el caso del fundador de Wikileaks, Julian Assange, refugiado en la embajada ecuatoriana en Londres.


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Rafael Correa recordó que en Estados Unidos Julian Assange puede ser condenado a muerte.
En medio de la disputa diplomática, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, comparó ayer la posición dura del Reino Unido en el caso del fundador de Wikileaks, Julian Assange, y la casi protectora adoptada con el dictador chileno, Augusto Pinochet. En tanto, el ministro de Relaciones Exteriores australiano, Bob Carr, señaló que Assange no debería ser extraditado por Suecia a Estados Unidos si existen riesgos.
“Mientras para un criminal de esa calaña como Augusto Pinochet se negó su extradición a España por motivos humanitarios, a Julian Assange dicen que se tiene la obligación de extraditarlo a Suecia”, dijo Correa en un encuentro con la prensa extranjera. El presidente opinó que hay contradicciones y doble estándar en relación con el comportamiento de Gran Bretaña. Fue el ex juez español Baltasar Garzón, actualmente en el equipo de defensa de Assange, el que dictó en 1998 el procesamiento del dictador chileno, que por ese motivo fue detenido en Londres y solicitado en extradición por España por crímenes de lesa humanidad. Sin embargo, en marzo de 2000 el gobierno británico denegó la extradición de Pinochet y le concedió la libertad. Correa se lamentó de que “ni siquiera” se ha dado la garantía de que al fundador de Wikileaks no se lo vaya a extraditar a un tercer país, que podría ser Estados Unidos. “Hablemos claro, Estados Unidos, donde no hay garantías de un proceso justo y donde existe pena de muerte y cadena perpetua por delitos políticos”, aclaró. El jefe de Estado apuntó que no conoce en detalle el derecho inglés y que en temas de concesión de extradiciones existe un gran margen de discreción aunque, al final, la decisión la tiene el gobernante.
En relación con el diálogo entre Ecuador y Gran Bretaña, Correa expresó que su país está abierto al diálogo y recordó que esto es así desde junio, cuando Assange ingresó a la embajada de su país en Londres. “Nunca he utilizado la palabra negociación, podemos negociar un acuerdo comercial pero negociar los derechos humanos me parecería vergonzoso”, manifestó. También destacó que Ecuador no negocia con principios fundamentales. “Hemos estado abiertos al diálogo pese a que no deberíamos estarlo por la grosera amenaza que lanzó Gran Bretaña”, indicó. En ese sentido afirmó que podría iniciar conversaciones con el Reino Unido si el gobierno de ese país se retracta sobre la amenaza de ingresar a la embajada ecuatoriana en la capital británica para arrestar al fundador de Wikileaks. “Pese a la tremenda grosería e intolerable amenaza sobre la cual no esperamos disculpas, deseamos que se retracten porque es gravísimo”, afirmó. Consultado sobre la posibilidad de que en el Congreso de Estados Unidos nieguen la extensión de las preferencias arancelarias por la concesión del asilo al periodista australiano, el mandatario dijo que ello sería una contradicción, pues Estados Unidos dice que no tiene nada que ver con el caso Assange. “Quédense con sus preferencias arancelarias y si quieren alguna contribución del Ecuador para un curso de ética y de capacitación en derechos humanos, cuenten con esos recursos”, agregó el mandatario.
Por su parte, el canciller Bob Carr hizo referencia a la situación de Assange y aseguró que el australiano no debería ser extraditado por Suecia a Estados Unidos si existen riesgos de que se enfrente a un tribunal militar o a la pena de muerte. “Suecia ha indicado que no extraditará a nadie que se enfrente a la pena capital o si se trata de un asunto militar o de los servicios secretos”, explicó al Australian Financial Review. El canciller agregó que Sydney no podía intervenir en casos externos a su jurisdicción, pero que Estocolmo indicó que el antiguo hacker probablemente no sea enviado a Estados Unidos.
El fundador de Wikileaks, responsable de la difusión de miles de documentos secretos, se refugió en la Embajada de Ecuador en Londres el 19 de junio y recibió el jueves el asilo diplomático de Ecuador. Pero no puede salir de la legación a falta de un salvoconducto del Reino Unido que insiste en extraditarlo a Suecia, donde es requerido por la Justicia para que declare sobre presuntos delitos sexuales, que él niega. Wikileaks ha pedido a Suecia que garantice que no extraditará a Assange a Estados Unidos, donde teme ser procesado por la publicación por parte de la organización de documentos estadounidenses, incluidos cables sobre las guerras de Irak y Afganistán. Estocolmo no ha recibido ningún pedido de extradición por parte de Washington y tanto la legislación sueca como la Convención Europea de Derechos Humanos ratificada por Suecia prohíben la extradición de una persona a un país en el que podría enfrentarse a la pena capital.

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