viernes, 10 de febrero de 2017

Argentina: la justicia denuncia que el presidente Macri demandó al Estado previo a la condonación de la deuda de su familia

La Justicia acusa de “mala fe” al Grupo Macri

La fiscal general ante la Cámara Comercial Gabriela Boquín emitió este viernes un nuevo y duro dictamen contra el acuerdo entre el Correo Argentino y el Estado, calificó la conducta de la concursada como “contraria a la buena fe”, al considerar que la sociedad a cargo “posee activos, créditos con expectativa de cobro contra el Estado Nacional, es decir al mismo acreedor al que se le ofrece una forma de pago abusiva”.
La fiscal advirtió que tomó conocimiento de una acción entablada por Correo Argentino contra el Estado en el que se le reclaman daños y perjuicios por falta de pago de distintas inversiones realizadas por la concursada, expediente promovido en junio del año pasado, es decir 15 días antes de la audiencia en la cual el Estado prestó conformidad a la propuesta reformulada por la concursada.
Este nuevo reclamo que tramita en el fuero contencioso no fue denunciado por la concursada, quien según la fiscal “adoptó una conducta contraria a la buena fe procesal al no comunicar ni al tribunal ni a los funcionarios intervinientes el inicio de esta acción que importa un crédito en expectativa mientras se encontraba negociando con el acreedor demandado en ella”.
La fiscal Boquín, dictaminó días atrás que debe rechazarse la propuesta realizada por Correo Argentino S.A. y aceptada por el Estado Nacional, en junio del año pasado, en el marco de un concurso preventivo por ser abusiva.
Para la fiscal, la posición de Correo en el expediente contencioso “convierte aín en más abusiva la propuesta formulada al Estado porque mientras se ofrece pagar a partir de 2018 un interés del 7 por ciento anual reclama al mismo acreedor un interés del 11 por ciento por lo menos hasta el 2009 mas los intereses correspondientes hasta el efectivo pago”. “Mantiene una conducta desleal hacia el acreedor”, remató la fiscal en su dictamen.

Aunque pague, Macri igual gana

Por Ari Lijalad
Mientras el gobierno de Mauricio Macri le perdonaba a su familia 70.000 millones de pesos de deuda con el Estado, ésta demandaba al mismo Estado por 2.365 millones. En este juego de pinzas, los Macri salen ganando y por mucho: mientras el Estado aceptó que paguen 600 millones de pesos de deuda, ahora le reclaman casi cuatro veces más al mismo Estado. Ergo, aún si pagan su deuda, de prosperar esta demanda los Macri terminarán con un saldo positivo de alrededor de 1.700 millones de pesos.
La cronología durante 2016 de esta estrategia, que la fiscal Gabriela Boquín definió como contraria a la buena fe procesal y que a la luz de los hechos, parece coordinada entre el Estado y la familia Macri, es la siguiente:
El 19 de mayo el Estado pidió una audiencia en la causa por la deuda del Correo y “adelantó -según consta en el expediente- que podría prestar conformidad en caso de mejorarse la propuesta”. El 13 de junio Correo Argentino demandó al Estado Nacional por daños y perjuicios, sin poner aún un monto para ahorrarse la tasa de Justicia del 3 por ciento. Quince días más tarde, el 28 de junio, el Estado aceptó la propuesta de Correo Argentino de pagar su deuda con una quita del 98,82 por ciento a 15 años y con un interés del 7 por ciento, lo que da un ahorro para la familia Macri de más de 70.000 millones de pesos, tal como denunció este miércoles en exclusiva Nuestras Voces. El 12 de agosto, los Macri ampliaron su denuncia por daños y perjuicios y establecieron el monto: 1.794 millones por la apropiación de instalaciones de Correo Argentino más 570 millones por otros rubro, como que pagaron de más el canon del correo. Total: 2.365 millones que la familia Macri quiere que el Estado le pague.
Insaciables
Las sumas que pide Correo Argentino al Estado son, según el escrito presentado el 12 de agosto pasado, a valores del 2 de julio de 2009, pero el abogado de los Macri aclara que deben ser actualizados desde su origen y hasta la fecha de pago y también se les tienen que sumar bienes que no se contaron en ese momento. O sea: los 2.365 millones que reclaman los Macri son de mínima.
¿De dónde sale esta cifra y qué le reclama la familia Macri al Estado? Por un lado, una compensación por las inversiones apropiadas por el Estado, según ellos, indebidamente. Esto incluye bienes muebles e inmuebles y las mejoras sobre esos muebles, que engloban en la categoría “Inversiones”. Bajo este concepto reclaman exactamente 1.794.929.993 pesos, y plantean que “esta suma deberá se actualizada hasta la fecha de su efectivo pago, mediante la adición de los intereses correspondientes sobre el capital adeudado”. Es decir, piden para ellos lo que el Gobierno salió a desmentir respecto del cálculo de la deuda con el Estado: los intereses. Más aún: mientras en la propuesta que aceptó el Gobierno los Macri pagarán un 7 por ciento de interés, le reclaman al Estado un 11 por ciento del mismo concepto. “Se procura por medio de este reclamo que, a la luz de lo acordado en el Contrato de Concesión, el Estado Nacional cumpla con su obligación de pagar a Correo Argentino S.A. la compensación pecuniaria correspondiente por la apropiación indiscriminada y generalizada, dispuesta a su favor, de las Inversiones efectuadas por dicha empresa mientras fue Concesionaria del servicio de correo oficial”, demanda la familia Macri.
Por otra parte, aseguran que el Estado les debe exactamente 570.313.666 pesos con 90 centavos por distintos rubros. Hay uno que llama particularmente la atención: según Correo Argentino, no sólo pagó el canon por la concesión sino que lo pagó en exceso. Según la demanda, los Macri pagaron 110.478.064 pesos de más por el canon y los quieren de vuelta. Es más: “ajustados y repotenciados” les da un total de 200.280.628 pesos. El segundo rubro importante que compone esta cifra es el de servicios impagos por parte de organismo públicos, donde reclaman 178.320.827 pesos. Los otros rubros completan la cifra que supera los 570 millones de pesos.
Cara de piedra
La última demanda contra el Estado, la del 12 de agosto, la presentó el presidente de la empresa, Jaime Cibilis Robirosa, patrocinado por los abogados Jaime Kleidermacher y Sebastián Castro Cranwell. Pero el control de Correo Argentino sigue en manos de Sideco, que a su vez es controlada por Socma. Con todas ellas en control de la familia Macri, los demandantes no son más que sus personeros.
En esta demanda, los Macri aseguran que en realidad la empresa Correo Argentino S.A. no funcionó por culpa del Estado. Según su versión, desde que se otorgó la concesión del correo en 1997, fue el Estado el que incumplió los términos del contrato. Dice el abogado en su escrito: “Esta situación llevó a mi mandante a tener que solicitar la apertura -en el año 2001- de su propio concurso preventivo. Se reitera, la gran razón que motivó esta decisión fue -como se ha dicho- el grave daño patrimonial que le impusieron a la sociedad los sucesivos incumplimientos del Estado Nacional”. Es más: unas líneas más adelante, aseguran que “bajo ningún punto de vista, la presentación concursal tuvo su origen, por ejemplo, en la responsabilidad o mala gestión del negocio por parte de su dirección”. Insisten luego con la misma idea: “Este actuar del Estado Nacional -incumplimiento de las obligaciones a su cargo- hizo que la situación contractual perdiera su equilibrio y la gravedad sobreviviente rompiera la ecuación económica y financiera del contrato”. Los empresarios no tienen ninguna responsabilidad si el negocio no funciona: el Estado sí.
Ahora, ¿cuáles son los incumplimientos del Estado que, según los Macri, hicieron que el negocio no funcionara? Primero, dicen textualmente, “el no ejercicio del Poder de Policía comprometido para evitar la proliferación de correos espurios e ilegales”. Es decir que, supuestamente, la existencia de correos truchos puso en riesgo a la familia Macri. Segundo incumplimiento: “La falta de exclusividad en la prestación del servicio de Carta documento”. En otras palabras, empresarios que no quieren competencia sino monopolio y negocio asegurado. Tercero, “la falta de exclusividad en la prestación del servicio postal al Estado Nacional, entre nacionales autónomos, centralizados o descentralizados”. Es decir, el Estado como cliente cautivo. Cuarto, y que define bien la ideología de los Macri empresarios y en el gobierno: “La ausencia de una armonización del régimen laboral y sindical existente”. O sea, flexibilización laboral, en una empresa donde los Macri produjeron miles de despidos. Quinta y última que detallan, supuestamente entre otros incumplimientos: “La falta de cumplimiento de la creación de una cuenta única de pago para la cancelación de la prestación de los servicios postales a todos los entes gubernamentales y descentralizados”.
En síntesis, según la demanda, hay “ausencia de culpa de Correo Argentino SA en su empobrecimiento”. La responsabilidad fue del Estado, no de los Macri.
Estrategias de uno y otro lado del mostrador
En la ampliación de su denuncia contra el Estado de 2016, donde piden 2.365 millones de pesos, los Macri son tajantes al decir que esto no cambia nada respecto de la otra causa donde hicieron la propuesta abusiva del pago de su deuda. Dicen: “Corresponde señalar que esta demanda judicial no puede ni debe ser interpretada como una retracción o cambio de términos de la propuesta de acuerdo formulada por dicha empresa al Estado Nacional en ese proceso, propuesta que fuera aceptada por el Estado Nacional”El 12 de agosto de 2016 la familia Macri ya sabía que el gobierno les aceptó la quita de 70.000 millones de pesos y sin embargo denunciaba al Estado por 2.365 millones planteando que una y otra cosa no tenían relación. A todo esto, en la propia propuesta de pago los Macri especulaban con cobrar este dinero para saldar su deuda. Un circulo virtuoso. O, más bien, un perverso. Al final del cuento, los Macri salían ganando siempre.
Más aún. En su intento de salvataje del presidente, desde el gobierno deslizaron que, tras el acuerdo por su deuda, Correo Argentino podía desistir de otras demandas judiciales. Pero los desmiente la propia demanda de la empresa, donde dice que el acuerdo con el Estado por la deuda “no implicó desistimiento de ningún planteo judicial o administrativo”. Clarito.
Mala fe
Toda esta situación, en la que la familia Macri acuerda por un lado y demanda por el otro, fue tenida en cuenta por la fiscal general Gabriela Boquín, la misma que rechazó el acuerdo que proponía la quita de más de 70.000 millones de pesos de la deuda de Correo Argentino con el Estado. En una nueva presentación ante la Sala B de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial, que tiene que definir si homologa la quita de 70.000 millones de pesos a la familia presidencial, la fiscal Boquín sumó la información sobre esta demanda. La fiscal advirtió que Correo Argentino “adoptó una conducta contraria a la buena fe procesal al no comunicar ni al Tribunal ni a los funcionarios intervinientes el inicio de esta acción”, mientras por el otro lado acordaba la quita de la deuda con el Estado. Y, señala la fiscal, que esta actitud de Correo Argentino de demandar al Estado mientras le perdonan deuda, “convierte en más abusiva aún la propuesta formulada al Estado Nacional”ya que los Macri le quieren pagar al Estado con un interés del 7 por ciento pero quieren que el Estado les pague con uno del 11 por ciento.
La fiscal Boquín advierte: “Si bien no puedo afirmar que los funcionarios involucrados conociesen el expediente en cuestión, no cabe dudas que sí tienen conocimiento del mismo la concursada y sus accionistas”. En criollo: Correo Argentino y la familia Macri no pueden desconocer esta situación. De hecho, no la desconocen: en los balances de Sideco, la empresa controlante de Correo Argentino, anticipan este juego a dos puntas de negociar su deuda con el Estado y además ganarle juicios por la quita de la concesión del correo. Y el agravante actual es que, valga la redundancia, el apellido Macri está en ambos lados de la mesa. Otra vez y al revés. En la quita de deuda, la familia Macri logra que el gobierno de Macri le ahorre dinero; ahora, la familia Macri quiere que el Estado les dé dinero.
Para la fiscal Boquín la situación es clara: “la sociedad (Correo Argentino) posee activos: créditos con expectativa de cobro contra el mismo acreedos al cual se le ofrece una forma de pago abusiva” y “exista una conducta de la concursada (Correo Argentino, de nuevo) que puede ser calificada como de mala fe procesal”.
La demanda recayó en el juzgado Contencioso Administrativo Federal N° 9, cuyo titular es el juez Pablo Cayssials. Y no es la única: además de la demanda de 2016, Correo Argentino tiene al menos 5 causa contra el Estado donde reclama indemnizaciones. La mala fe, parece, no es de ahora.

sábado, 7 de enero de 2017

VEO GENTE PRESA

SANDRA  RUSSO
E Incluso lo que esta semana declaró el gobernador Gerardo Morales, extralimitado por demás, al seguir condenando por su cuenta a Milagro Sala (“Se robó todo, muchachos”) pero sobre todo al agregar que “Cristina Kirchner también debería estar presa”, en una expresión que acapara el desborde institucional en el que estamos hundidos. Morales es el síntoma de Macri. Y el vicegobernador Hackim es el síntoma de Massa. Para un nuevo bipartidismo a los 90, ése es el plan.
Aquella nota de 2015 se llamaba “Vamos para adelante”, un título muy La Nación tratándose de Macri. Hablaba, en aquellos primeros días de gestión, de voltear por decreto la ley de medios. Ya entonces los grandes diarios, que vienen funcionando como folletos gubernamentales, generaban una escisión ficticia en el gobierno, sólo para asignarle a Macri el rol de arbitraje necesario entre presuntos halcones y palomas, y asignarle así el don de mando. En esa materia, y en otras como Papel Prensa o el nombramiento del actual ministro de Hacienda, después fue evidente que el mando lo tenían directamente esos medios.
Según esa nota de principios del gobierno que hoy se empieza a ver como un rey desnudo, unos querían ir más despacio, otros hacerlo todo en los primeros días. “Vamos para adelante ahora”, decía la nota que había dicho Macri, nuevamente envuelto en el recién desempolvado “coraje” neoliberal que consiste en herir o desposeer a mucha gente. Visto ahora el panorama general, se entiende que esa voltereta retórica tributa a la idea de la “valentía necesaria” para tomar decisiones que generarán costos políticos, pero en esa misma nota se colaba el antídoto que vienen usando tanto Macri como Morales al hablar de Milagro.   
Es éste, que en esa nota de 2015 repitieron Miguel de Godoy (“Les debemos respeto a los cuarenta millones de argentinos”), Marcos Peña (“Este es un paso que va en la dirección que la mayoría de la gente quiere”) o, en boca del propio Macri (“A trabajar. Quiero gente presa”). La nota de La Nación del año pasado le asignaba a esa afirmación un poco de seriedad y un poco de ironía. Lo de la ironía puede tomarse como la perenne protección del diario al Presidente actual.   
Cómo puede llamarnos la atención que Morales siga sin advertir el baño de realidad que salió de su propia boca cuando dijo, en referencia a Milagro, “A esa mujer no la voy a liberar”. Cómo puede sorprendernos que Macri diga, con pasmosa caradurez y a la prensa extranjera, “esa mujer está presa porque la mayoría de la gente cree que cometió delitos”. No se trata solamente que estamos ante funcionarios públicos que han llegado para abolir lo público, sino también, y está inscripto en esas mismas frases, de la admisión de esa otra pata del dispositivo totalitario y antirrepublicano en el que se basa el Cambiemos: esa “mayoría de gente” de la que habla Macri y en la que se respalda Morales para aplastar la división de poderes, es la ficción que construyen diariamente los dispositivos mediáticos, desplazando la idea de pueblo por la noción de audiencias.
Todo para ellos es desplazable, porque se han creído que los medios hegemónicos tienen la palabra santa. Se han creído que los medios convencionales concentrados, dominados como nunca antes en la democracia por pautas publicitarias que están en exclusivas manos de Cambiemos, son un Superman semántico que será capaz de hacer héroe al villano, pobre al rico, ñoqui al trabajador, vándalo al que luche, necesario lo innecesario.
Un Poder Judicial intoxicado por intereses políticos, Poderes Ejecutivos operando para abrir causas judiciales a nivel provincial o federal, Tribunales Superiores de Justicia y hasta la Corte Suprema expropiados ya del prestigio del que gozaron durante más de una década, integrados como están hoy o bien por representantes de la UCR o el PRO, o bien por ex abogados de Clarín, constituye apenas una herramienta sucia y desnaturalizada, lo más alejado en décadas de un Poder del Estado indepediente, para perseguir, imputar, procesar y llegado el caso, como en Jujuy, detener a dirigentes opositores.
“La mayoría de la gente” es una abstracción que no encarna finalmente en nadie, una nube que ocupa taxis, ascensores y oficinas. “La mayoría de la gente”, que en diciembre del año pasado podía ser asimilada a una exigua diferencia electoral, en ninguna democracia decide como en un circo romano a quién le sube o le baja el pulgar. Con el correr de los meses y desdibujada además aquella exigua mayoría concreta, “la mayoría de la gente” podrían ser las visitas a TN.com, o los llamados de oyentes a Radio Mitre. Es decir: nada que racionalmente pueda ser invocado como representativo y mucho menos algo con la potestad para decidir sobre nada. Un nicho de opinión pero convertido en “voz general”.  
Sin embargo, aquella frase inicial de Macri, a la que el curso de los acontecimientos le han arrancado cualquier viso de ironía, revela cuál era la estrategia ya pensada y dispuesta para deformar la democracia argentina y convertirla en su propio relato sobre Venezuela. “Quiero gente presa”, en boca de un dirigente populista, hubiese sido un disparador de acusaciones que ni vale la pena imaginar. En boca de Macri, hace un año, y según los diarios dominantes, se trató de la decisión de un hombre de Estado. Ese hombre de Estado, que a lo largo de un año ha posado más en reposeras de descanso que en sillones de trabajo, que no puede retener el nombre del pueblo en el que está, que da conferencias de prensa pero se excusa porque no domina ninguno de los temas álgidos sobre los que es consultado, que ha incumplido una por una todas sus promesas de campaña, que ha reendeudado el país a niveles hasta ahora desconocidos, que ha vetado todas las leyes que le resultaban incómodas, que está entregando a extranjeros amigos suyos las tierras que contienen invalorables recursos naturales, que arma a las policías y las hace instruir para que sofoquen cualquier protesta popular, ése es el mismo presidente que a dos semanas de asumir, y con su plan bajo el brazo, dijo “Quiero gente presa”. No es que lo quiera. Lo necesita. Necesita que nadie compita realmente con él en las próximas elecciones, porque sí necesita seguir ficcionando un Estado de Derecho. Lo que necesita es que nadie compita con él por otro modelo de país. Ni siquiera es Macri el que lo necesita. Son sus verdaderos mandantes.
Podría decirse: dime a quién tiene o quiere Macri preso, y te diré qué país tiene en mente para los argentinos durante las próximas décadas.
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viernes, 30 de diciembre de 2016

LA BRUJA DEL SIGLO XXI

La bruja del siglo XXI
Elizabeth Gómez Alcorta, abogada de Milagro Sala, traza paralelos entre la situación actual de Jujuy y las prácticas del terrorismo de Estado. En su primera condena, por un delito que se comprobó no había cometido, Milagro deberá hacer “tarea social” en Cáritas. Una paradoja que desnuda el disciplinamiento que implica la demonización de la líder de la Tupac. Su defensora considera que está presa por ser mujer, ya que ese es el rasgo “que subvierte todos los órdenes”.
(Imagen: Jose Nicolini)
Cuando Elizabeth Gómez Alcorta decidió asumir la representación de Milagro Sala no se detuvo en posibles costos personales. “Soy una militante del campo popular que trabajo de abogada, no soy una abogada que milita. Los costos los pagamos siempre, o corremos riesgos”, responde después de una semana en la que el diario Clarín la descalificó como “una chica de San Isidro”, como una forma de combatir lo que no se puede refutar en los estrados. Porque Elizabeth, antes de defender a Milagro, pidió copia de las causas y corroboró que estaban armadas. Desde su lectura feminista, la persecución a la líder jujeña tiene reminiscencias medievales: “Milagro es la gran bruja del siglo XXI y hay que quemarla en la hoguera. Para Gerardo Morales es la ofrenda, ofrenda la detención, en términos de lapidación pública”, describe lo que pasa en Jujuy, donde Milagro está cumpliendo un año presa. Cuando la líder de la organización social terminó de declarar en el juicio que le siguen por instigar un escrache contra el gobernador de su provincia, se abrazó con su abogada. A los 44 años, Elizabeth tiene un currículum que incluye haber sido cuadro de honor de su promoción en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, haber representado a la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación en la causa por el encubrimiento del atentado contra la Amia, y haber sido querellante en distintas causas por delitos de lesa humanidad. Fue subcoordinadora del Programa Verdad y Justicia impulsado por el anterior gobierno nacional. Actualmente, es vicepresidenta del “Movimiento de Profesionales por los Pueblos”. Su vocación es trabajar en derecho indígena pero cuando se le pregunta si a Milagro la persiguen por coya, ella está convencida de que lo determinante es que sea mujer. 
¿Por qué decidiste asumir la representación de Milagro Sala?
–En principio porque me parecía que era una causa paradigmática en la defensa de los derechos humanos en esta época, en la época del macrismo, por decirlo de alguna forma. Algo que yo digo siempre es que a mí me dijeron que las causas estaban armadas, que estaban mal hechas, eso es algo que te dicen, pero yo no acepté el cargo hasta que vi las causas. Cuando me vine a Jujuy, la primera vez, me dieron copia, me las llevé de vuelta a Buenos Aires, vi las causas, y vi que efectivamente lo que decían los compañeros –hasta entonces yo no conocía a los compañeros de la Tupac, los conocí acá en Jujuy una vez que vine a eso–, y me pareció que sí, que había una grave violación, que había que denunciarlo, que había que trabajar fuertemente en otro sentido. 
Toda esta situación jurídica irregular se sustenta sobre una demonización pública de Milagro por corrupción… ¿Cómo se trabaja contra eso?
–Primero, el trabajo es muy fuerte porque es un trabajo jurídico pero con un acompañamiento político que es poner de manifiesto todas las maniobras que se llevaron adelante. Y algo que yo digo y esto para mí es importante, es que si hay alguna denuncia sobre corrupción, no me gusta usar el término de corrupción porque me parece que es maniqueo, pero digamos cuando hay alguna denuncia sobre mal uso de los fondos públicos, yo creo que el estado es donde más tiene que investigar. Yo no digo que no haya que investigar todo… pero lo que me parece que es clave acá es que no se investigan hechos sino que se investiga a Milagro.
Incluso le pusieron una fiscal abocada a ella… 
–Lo que investigan es a Milagro, pero… No se investigan personas en nuestro sistema, sino lo que se investigan son hechos. Por eso yo digo, que investiguen todos los hechos. Cuando vos ves que la plata salía de Nación, iba a las provincias, de las provincias iba a los municipios y de ahí iba a las cooperativas, que Milagro no estaba en ninguna de esas cadenas, ni en Nación, que no firmó nada y no recibió ninguna plata, y la única que está detenida es ella y que no está detenido ninguno de los otros de la cadena, uno empieza a pensar que efectivamente lo que necesitaban era convertirla a ella en el chivo expiatorio. Que investiguen lo que tienen que investigar pero que investiguen bien, que investiguen con las reglas del derecho. 
Porque además, primero la meten presa y después van buscando la forma de mantenerla así...
–Cuando uno ve que la detienen por el acampe, que es una monstruosidad, es monstruoso. Es una detención por un acampe pacífico, te das cuenta de que la necesitaban presa. Ese es el punto, que la necesitaban presa. La detienen por lo único que ella estaba haciendo, que era manifestarse. Cuando se dan cuenta de que era insostenible, la causa por corrupción no se inicia antes, se inicia el día previo a que la detengan... con tantas irregularidades, que uno lo que empieza a pensar es que necesitaban mantenerla presa. Después, que investiguen todo, que investiguen bien, que investiguen todo lo que tengan que investigar, pero no éste mamarracho jurídico, que es lo que te mueve a decir que no puede estar pasando esto.
En la causa que terminó con el veredicto de este miércoles, la acusaron de un escrache en el que no participó...
–La imputaron de una incitación a una manifestación, con un único testigo que fue aportado por Morales. Hay una subversión de las reglas del juego, que realmente a lo largo del año se fue viendo en todo…  Creo que el clímax, realmente el clímax del escándalo, fue el proyecto de ley de consulta (presentado por diputados del Frente Primero Jujuy, que responde a Morales), pero ese es el clímax. Uno viene viendo, en término políticos, cómo intentan hacer las cosas, esto llega a un nivel que es inaudito. Cuando fue la presentación de la consulta, yo estaba trabajando en el alegato, y en un momento pensé: “Soy docente hace 30 años, y con esto no puedo dar más clases, cómo le explico a los alumnos las garantías, el derecho constitucional, las reglas del juego del código penal, cuando diputados presentan esto, que es pre estado, pre constitución, pre 1853”. En serio, tuve angustia, no lo podía creer, porque no me había pasado en todo el año, sentí angustia. En un punto hay que quemar la constitución. Es como rompieron todas las reglas del juego. Esto es Jujuy.
¿Al asumir la defensa, te imaginaste que ibas a tener que pagar costos personales, como la nota publicada por el diario Clarín?
–En el tribunal oral que está llevando adelante el juicio, en una de las jornadas, el juez Mario Marcelo Juárez Almaraz me gritó de una forma escandalosa, pero además me denunciaron penalmente, esto fue en el mes de mayo. Una locura, me denunciaron por usurpación de título.
¿Por usurpación de título?
–Yo me río. La denuncia fue archivada inmediatamente, pero yo además denuncié penalmente a los denunciantes en el Consejo de la Magistratura. Los costos que están pagando todos los abogados del equipo son muy altos. Inicialmente, yo no tenía conciencia, porque en el mes de febrero uno en lo que estaba pensando era en dos causas, una no iba a suponer que la escalada de violencia en Jujuy iba a tener los ribetes que en su momento tuvo ni tampoco podíamos tener idea de que Milagro iba a estar presa un año, que es lo que se va a cumplir en unos días. De todas formas, soy una militante del campo popular que trabajo de abogada, no soy una abogada que milita. Los costos los pagamos siempre, o corremos riesgos. Cuando vamos por un desalojo en Capital, que este año fuimos a varios, y la policía está por reprimir y voy como abogada, ahí hay un costo que estoy dispuesta a pagar. Igual… lo de Jujuy... Digamos... A mí no me amedrenta, no me amedrenta que me denunciaran,  no me amedrenta que me grite el presidente del tribunal, no me amedrenta la nota de Clarín. Creo que cada una de esas acciones habla de Jujuy, del poder político de Jujuy, de los métodos que tiene. Pero sí cada una de las cosas las hacemos saber a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, porque es importante que se vea al cuadro general. 
Algunos medios hicieron hincapié en el contraste entre Milagro y vos ¿cómo es tu relación con ella?
–La conocí cuando ella ya estaba presa, así que es una relación que fuimos construyendo a lo largo de este año, cada vez que la vine a ver. Al principio yo iba siempre con Luis Paz, que es el abogado, y en determinado momento decidí ir sola a verla, porque no quería mediatizar el vínculo. Y el vínculo se construyó. La verdad que tengo un vínculo personal muy fuerte con Milagro, y creo que ella lo tiene conmigo. No quiero hablar por ella, pero... Como no la conocía antes a Milagro, sabía de su obra, pero no tenía vínculo o relación en particular. Me parece que es una relación muy llana. Ella siempre me dice que soy muy clara. Ella me dice: “Vos nunca me mentís”. Y a mí me parece que eso es muy significativo. Le explico cada uno de los pasos jurídicos a seguir. Soy docente pero además me parece que a Milagro le sirve, le hace bien. Incluso, cuando ella terminó de declarar, yo la abracé. Tengo un vínculo muy fuerte, y ella ha pasado momentos difíciles. Ahí la veo a ella como una mujer, como una madre, como una abuela, porque ella me habla desde ese lugar también, es una abuela que me está contando qué le pasa a un nieto con la Navidad. Yo le puedo hablar de un lugar de una mujer, madre, que tiene un niño chiquito. Le cuento cosas de mi hijo, tengo una relación.  
Este año estuviste además mucho tiempo en Jujuy, ¿cómo te cambió la rutina? 
–Estuve en Jujuy, viajé bastante, pero además estuve en un caso que realmente para mí es muy importante en términos de mi vocación. Representé a Facundo Jones Huala, que es un lonco indígena, de una comunidad mapuche de Esquel. El estado chileno lo quería extraditar con un pedido de pena de 26 años de prisión en Chile. Hicimos un juicio en Esquel con Sonia Ivanoff, que es una colega y amiga, y logramos la primera nulidad en un juicio de extradición en la historia de la Argentina, porque estaba vinculado con tareas de inteligencia ilegal, torturaron para que declarara a un joven mapuche, todo esto lo pudimos demostrar en el juicio. Para mí, que trabajo temas indígenas, y es un tema que me apasiona, que hago por militancia. De hecho, presentamos por correo, mientras yo estaba acá, una petición por este caso a la CIDH. Fue un año intenso. En general,  nunca viajé más de dos días, estoy separada, traté siempre de viajar los días que no me tocaba estar con él. Pobre mi hijo, también, le tocó una madre así, y un padre que también trabaja en casos similares, así que está acostumbrado. 
A partir de tu vasta experiencia en juicios por delito de lesa humanidad, ¿ves una similitud con esta representación de Milagro Sala?
–Sí, enorme. Me invitaron a dar una charla por la noche del apagón, y comparar el caso con el de Milagro, en la Facultad de Filosofía, entonces me detuve a pensar y trabajar en patrones comunes entre los dos casos y vi que hay una cantidad de prácticas terroristas, porque no hay que decirlo de otra manera, en términos del estado con prácticas de terror en los dos casos, salvando todas las diferencias del mundo. Sí, por ejemplo, en términos de la detención para delación, en el caso de Milagro, en cada uno de los casos, se detiene o se presiona a una persona para que declare en contra, y en caso de que no declare en contra, cae en las garras del sistema penal. Así lo demostraron las notas que escribió Alejandra Dandán para PáginaI12 en el caso de Alberto Cardozo. Es muy paradigmático, pero también está el caso Mabel Balconte, en cada una de las causas tenemos una situación así. La aplicación desmedida de la violencia… En abril hubo una serie de allanamientos, hubo 60 allanamientos, pero hubo un día muy particular, que fue el día que se hizo la marcha del 1° de mayo en Capital, que se hicieron 25 allanamientos en el Alto Comedero, con un nivel de violencia, con grupos especiales, de la policía, que además tiene una implicancia que todos los que trabajamos temas de lesa humanidad sabemos, que el terror no cae directamente, no es el único destinatario la familia o la víctima directa, sino que en un barrio, esto tiene una implicancia muy fuerte de generar temor. De hecho, el 11 de junio tuvimos un congreso refundacional de la Tupac y un viejo dirigente, un tipo grande de la Tupac, dijo: “Yo nunca pensé que iba a llegar el día que iba a tener miedo de salir a la calle y ese día llegó”. Y para mí fue muy fuerte escuchar eso en democracia. Que un tipo tenga miedo de salir a la calle a militar. Hoy pasa eso, el que tiene algo de la Tupac es detenido, es demorado, hay casos de violencia institucional al por mayor. La persecución a los abogados, porque a Luis Paz lo detuvieron y está imputado en la causa, los multaron a Paula Álvarez Carreras y a Ariel Ruarte... La persecución a los abogados es prototípico de las prácticas del terrorismo de estado, porque es el modo de dejar indefensas a las víctimas y que nadie reclame por ellas. Hay demasiadas similitudes, sobre todo en esto, en distintas prácticas del estado de hoy de Jujuy al estado terrorista de los 70. 
¿Crees que si Milagro fuera blanca habría el mismo ensañamiento?
–Creo que la principal característica que subvierte todos los órdenes y que es imposible de sostener para el poder político, económico, para el poder fáctico es que ella es mujer, más que coya. Si uno lo piensa, todos los estereotipos de mujer para una sociedad oligárquica, machista, clasista, conservadora como la de Jujuy los desafía Milagro. Que una mujer desafíe al poder en todo sentido: es negra, es pobre, es coya. Tiene todo... No hay un solo estereotipo con el que ella cumpla, es una mujer a la que se ve aguerrida, combativa. Efectivamente, en una charla por el día Contra la violencia hacia las mujeres, el 25 de noviembre, dije que Milagro es la gran bruja del siglo XXI y hay que quemarla en la hoguera. Para Gerardo Morales es la ofrenda, ofrenda la detención, es una ofrenda en términos de lapidación pública. Llevarla, trasladarla, no dejarla hablar, ponerle un bozal, que cada vez que se mueva esté rodeada de 75 policías, fuerzas especiales. Eso es, hay que ofrendársela, hay que ofrendársela ¿a quién?, a esta sociedad que se siente pacificada. Si uno lee la historia de la persecución a las brujas es… Milagro. Para mí es absolutamente reivindicatorio decir que Milagro está presa por ser mujer. No está presa solamente por ser mujer, pero no hay ninguna duda de que es un rasgo que ninguno puede dudar cuando habla de Milagro. 
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martes, 20 de diciembre de 2016

MILAGRO. POR RAUL ZAFFARONI

MILAGRO 
Si es verdad que para ser filósofo no debe perderse la capacidad de asombro, quien quiera ser filósofo debería vivir en nuestro país. El realismo mágico –como denominación– se inventó en otro lado, pero como realidad florece aquí con singular entusiasmo. 
El balance de hechos sobre el “caso Milagro” lo verifica: 1) El Superior Tribunal está integrado por los diputados oficialistas que horas antes votaron su ampliación. 2) En el penal asesinan al sobrino de otro preso que denuncia que se lo torturó para obligarlo a declarar contra Milagro. 3) En una noche se allanaron 21 domicilios particulares de gente humilde. 4) Se reactivó un proceso contra Milagro por una agresión al actual gobernador en 2009, sin prueba alguna de su participación. 5) Se intentó impedir la publicidad de las audiencias de debate. 6) Se sanciona y amenaza a los defensores, hasta por apelar. 7) Un fiscal y un juez “no diligentes” contra Milagro, en curso de remoción. 8) Un fiscal dedicado a la persona de Milagro, como una sección del Ministerio Público. 9) El desopilante proyecto de consulta popular de 13 insólitos legisladores jujeños, que agravian a todos los organismos internacionales, borrando de su memoria la visita de la Comisión en 1979.  
Más asombro provoca la cobertura mediática de esto: 1) Noticias falsas: retiro de dinero del banco, destinado a pagar sueldos, mostrado como corrupción. 2) Una “clonación” de procesos en que se inventan hasta homicidios. 3) Se le atribuye “riqueza”. ¿Acaso Milagro tiene cuentas extranjeras y empresas panameñas? Vive como todo argentina merece, decentemente, pero nada más. 4) Se secuestran 12.000$ a una compañera de Milagro, que son parte de su sueldo, y se fotografían los billetes en los diarios oficialistas. 5) Un enemigo imputa a Milagro maltrato a niños, cuando ha criado a varios “hijos del corazón” como ella los llama y todos lo saben. 6) Clarín publica un artículo discriminatorio contra la abogada de Milagro, pintándola como una niña de doble apellido, rubia y distinguida. A “contrario sensu”: ¿Sólo los pobres pueden defender a los pobres? ¿Los demás seríamos “traidores de clase”? ¿Acaso “Clarín” se volvió trotskista?    
Esa cobertura mediática oculta que los comedores, escuelas e instalaciones deportivas creados por la “Tupac Amaru” están siendo desactivados, como también las condiciones de detención de Milagro. Es una presa “preventiva” y, no obstante, controlan su correspondencia, escuchan sus llamadas telefónicas, cortan su comunicación con un periodista, prohíben las fotografías. 
Lo único que podría ser viable es averiguar si hubo una eventual administración desprolija, lo que se prueba con documentos, prueba que Milagro no podría impedir ni dificultar después de casi un año de detención preventiva. No debe haber en el país otro preso preventivo imputado de administración fraudulenta, que es un delito excarcelable, como cualquier abogado sabe. 
Es clara la explotación de prejuicios racistas, de clase y de género contra Milagro. Pero eso solo no explica su detención “a disposición del poder ejecutivo”, porque el Gobernador lo reconoció: “A esta mujer no la voy a soltar”. Lo que realmente horroriza a quienes quieren una sociedad de 30% incluido y 70% excluido, es que una mujer pobre, militante, india y morena, organice a los excluídos y los desafíe.
Pero el nivel de asombro rompe el termostato, porque la Argentina del realismo mágico hizo crecer a Milagro: de una digna dirigente local pasó a ser un nombre central en el panorama nacional y trasciende hoy a lo internacional: se ocupan de ella la Comisión Interamericana, el secretario general de la OEA, el Comité de la ONU, el papa Francisco, el Premier de Canadá, el presidente del Uruguay, y lo insólito llega dicho o sugerido por la cobertura mediática: son todos “kirchneristas”. 
Alguien dijo que lo espantoso no está allí en beneficio propio, sino que genera espacio para que lo grande pueda hacerse. Y Milagro no lo buscó, no quiso ser figura de dimensión regional y hasta mundial: lo espantoso la colocó en ese lugar. 
Un poder local perdió de vista la dimensión de sus actos, cegado por prejuicios, irritado y con pánico a la organización y al desafío de los humildes, comandados por una mujer, india, militante, morena. Y ahora nadie sabe qué hacer. 
La canciller, que conoce de organismos internacionales, balbucea que es una cuestión provincial, cuando sabe de sobra que no es cierto, que ante el derecho internacional responde el Estado nacional. 
Quizá encuentren la salida: tal vez una decisión de la Corte Suprema que le reconozca a Milagro los fueros parlamentarios, o tal vez una cautelar interamericana, aunque eso no resuelve el problema de los otros compañeros presos. 
Pero el temor es fuerte: Milagro expresa no sólo el discurso de los excluidos, sino el de nuestros originarios, de la Pachamama, de la religiosidad popular, de 500 años de sometimiento. ¡Qué miedo! ¡Tienen hasta un discurso! ¿Cómo los negros pobres excluidos e indios pueden tener un discurso que armoniza con fuertes corrientes de reclamo mundial? 
¿Y Milagro? ¿La Milagro de carne y hueso? Primero se deprime, no entiende bien qué pasa. Y luego se debate en el drama de quien se vuelve líder. No lo buscó, pero lo espantoso la puso en ese lugar. Su inconsciente se resiste a aceptar que son muchos más los que dependen de ella, que ya no son sólo sus compañeros jujeños. Es una carga pesada: es el peso de su propio discurso, que encarna el reclamo de muchísimos más, que le exigen “no aflojar”. Y su resistencia inconsciente va cediendo, empieza a aceptar que pierde parte de su espacio existencial, porque un colectivo gigante y nunca imaginado, le reclama asumir el rol en que la puso lo espantoso. 
Y se la ve fuerte en ese rol, lo va asumiendo, supera la depresión del desconcierto, sale de a poco del asombro, con la resignación de quien no lo buscó, pero lo determinó con su conducta, aunque el resto lo haya hecho la Argentina del realismo mágico, con la que no había contado, como nadie podía hacerlo hasta hace unos meses. ¡Como para no ser filósofo en nuestro país! ¡Qué grande es nuestra Argentina, incluso en sus mágicas mezquindades! PAGINA12
* Profesor Emérito de la UBA.

lunes, 19 de diciembre de 2016

PAGINA 12 17 DE DIC. 2016

Y EN ESO LLEGO UN EMPRESARIO
Todas las encuestas coinciden: más del setenta por ciento de los argentinos desaprueba la administración del gobierno de Cambiemos, pero la mitad confía en Mauricio Macri. ¿Cómo es posible? ¿Qué explicación tiene? Los mismos profesionales aseguran que Cambiemos tiene un techo de aceptación del veinticinco por ciento, al que llaman el núcleo duro. Es entendible. La cuarta parte de los argentinos vive bien, mejor o igual bajo el neoliberalismo. Además se suman al apoyo subjetividades ideológicas y sociales. Habrá alguno que descendió un escalón, pero comparte la ideología del actual gobierno. Pero ¿y la otra mitad? Veinticinco puntos en la estadística significan millones de argentinos y argentinas. Está claro que esos veinticinco puntos de diferencia provienen de sectores de la clase media, la clase media baja y de los obreros, muchos de los cuáles la están pasando muy mal. Componen lo que los especialistas denominan “mayoría silenciosa” y  elevan su caudal  a un treinta por ciento de la población. No son mayoría pero son muchos; un tercio de los argentinos. No deben ser pocos los que apoyan al gobierno de Macri.
¿A quiénes ubicamos dentro de ese magma llamado mayoría silenciosa cuando hablamos de política? Justamente a quiénes la política no les interesa. Más aun, le disgusta. Pero, cuidado, no hay que confundir silencio político con indiferencia social. Muchos silenciosos son personas solidarias dentro de su pequeña comunidad. Capaces de entregar su tiempo al club de barrio o la sociedad de fomento. Un joven solidario dona sangre para un vecino y al día siguiente muele a patadas a un pibe chorro. Sale a la calle por un corte de luz en la cuadra donde vive, pero cuando recupera la energía vuelve a su casa y prende el televisor. Un obrero silencioso hace huelga por un conflicto en la fábrica donde trabaja, pero no se suma a una marcha por un problema de los trabajadores. Me pregunto qué cara pone cuando un militante del FIT le habla de la explotación a la clase trabajadora o le explica lo que es la plusvalía.
En mis tiempos los silenciosos decían  “la política no me da de comer”.   Es decir, gobierne quien gobierne, mi historia personal depende de mí y  no de la política, ni del gobierno de turno. Todo lo que un silencioso pide es seguridad, un buen trabajo y una sociedad sin conflictos. Por eso apostó más de una vez a los golpes militares hasta que descubrió el engaño.
Sospecho que esta aceptación personal de Macri es porque se trata de un empresario, el primero que llega por medios democráticos. Los silenciosos suelen respetar a los empresarios. Piensan que han hecho plata con su trabajo y su capacidad para hacer dinero, sin preguntarse por qué medios logró su fortuna. Nunca vinculan a un empresario con la corrupción. “Tienen plata, no necesitan robar” escuché decir. Y a veces  son agradecidos porque “dan trabajo”. Jamás vinculan los males del país con la conducta de los empresarios. Si unos les explica las consecuencias de llevarse fortunas al exterior dicen “hacen bien; resguardan su plata”. Surge de las encuestas que, si bien se quejan por las medidas económicas del gobierno, los silenciosos “tienen esperanza”. Es decir, le creen a Macri cuando habla de la herencia recibida, explica que estas medidas “dolorosas” son necesarias y que pronto estaremos mejor.
Curioso país éste. En tiempos del neoliberalismo los obreros confían en el Presidente. Los que desconfían son los empresarios.
Fuente: Y en eso llegó un empresario

domingo, 18 de diciembre de 2016

DICE CRISTINA FERNANDEZ DE KIRCHNER


Quiero responder con esta columna al estimado sociólogo Horacio González: sí lo vimos. El "macaneo" del macrismo se vio venir antes de los timbres: con los globos. Con esos globos vacíos. Con esas falsas promesas. Con ese color amarillo copiado del liberalismo conservador alemán (FDP), partido precipitado en crisis. Con ese color amarillo de pro(segur), empresa que vende seguridad privada, ante la crisis de todo lo que provenga de la esfera "pública", de la res pública. Porque ni los colores son casuales: el amarillo (amarillismo) de las radios que promueven en los taxis el sensacionalismo-amarillismo (estigmatización/linchamiento) constante. El no diálogo político.

"Seguramente pasarán muchos menos para que una verdadera movilización de las fuerzas culturales, humanísticas, críticas, analíticas, científicas y tecnológicas del país, reaccione con argumentos novedosos y congregantes ante estos macaneos vergonzosos, al gusto de una nueva clase de lúmpenes-empresarios. Hay que decirles que están secas las pilas de esos timbres que van a apretar", afirma González.

El falso "bus“ donde Macri simula estar con "pasajeros" de verdad, es un resumen de su política comunicacional: demagogia y simulación. Vender mentiras. Puestas en escena. Globos de colores. Mise en Scene: lo único que podemos hacer desde la cultura para contrarrestar esto, estimado Horacio, es apelar a lo único que sabemos hacer: frente al marketing y el vaciamiento de las ideas y los debates (el vaciamiento de la palabra, de la noción de deber civil, frente a la banalización constante del compromiso político, frente a la banalización de la militancia), responder con la cultura, la palabra, la poesía: la política. Volver a situar el discurso político como discurso develador de verdades incómodas y criticas con el verdadero poder, aquel que como dijo Saramago, es invisible, no se muestra, y no va a elecciones. Nadie lo elige y no se hace ver: y no le gusta que lo nombren. Que lo señalen con el dedo. Y eso fue lo que se hizo durante una década: mostrar lo que no podía ser mostrado (el verdadero poder detrás del poder formal), juzgar lo que no podía ser juzgado, decir lo que estaba prohibido mencionar. Volver más democrática la cultura y la sociedad, visibilizando poderes que condicionan nuestra vida, pero no se hacen ver, no se dejan ver, no van a elecciones. Mostrando al país la verdad. Hacerlo tiene un costo. Nada es gratis. Nada es fácil. La gran victoria de la oposición mediática fue precisamente esa: no haber enhebrado un discurso consistente propio (que no tienen), sino haberle quitado valor, espesura, "peso ético" y moral a nuestra palabra. Nos han robado la palabra. Y lo han hecho de un modo muy sencillo, ya estudiado por Ibsen y las neurociencias: la estigmatización. Con la estigmatización lograron proscribir e imponer el silencio, renunciando a todo debate político. (Hay honrosas excepciones en todos los medios, gente digna que aun intenta debatir, dialogar, decir verdades incómodas)

Reemplazando la palabra política (que ponía y puso esos poderes en cuestión, los nombra, los desvela en los dos sentidos de la palabra, en una ambigüedad sugestiva) por el marketing y el "managment", por el "coaching" de ocasión de gurúes extranjeros. González olvida una pata importante de la propaganda pro-amarilla-globos vacios: la estigmatización a priori del que piensa diferente. Una vez estigmatizado todo lo "K", el terreno arrasado queda listo para una verdadera puesta en escena, donde se desdibuja –desdibujada la palabra política- la linea tajante entre mentira y verdad. En el marketing nada es mentira y nada es verdad. En la política sí. En el marketing la palabra no cuenta. No sirve. Se puede contratar actores para que simulen ser pobres pasajeros al costado de un camino en un bus rodeado de guardaespaldas. Esa escenificación es lo que se "ve". Lo que tenemos que hacer, Horacio, como en el caso del Bus, es mostrar el "detrás de escena", donde se esconde lo "falso" (y a su vez verdadero: el verdadero poder, que usa, incluso al presidente, junto a los otros "actores", como genuinos "títeres").
Mostrar dónde están y quién mueve los hilos, incluyendo los hilos detrás del presidente, que es otro actor. Son todos actores. Por eso Durán Barba dice con razón que él "no trabaja para el gobierno ni el Pro". Está por encima. La tarea es descubrir quién es el títere y quién lo mueve. Y para qué. De qué se trata el espectáculo que vemos. A dónde apunta. Dónde termina. A dónde nos conduce. El presidente, en ese bus falso, no es el presidente: es un actor más. Son todos actores: pasajeros falsos y ministros "falsos". Incapaces de decir la verdad. Lo único que nos queda es empezar un nuevo camino político y cultural, donde la palabra (la palabra prohibida, la palabra política, que señala a esos verdaderos poderes, que manejan los hilos) vuelva a contar. Vuelva a nombrar. Vuelva a mostrar. Donde la verdad vuelva a tener un sentido crítico. Donde la mentira y la verdad no sean simples puestas en escenas, meros "relatos".

Durán Barba simplemente, Horacio, vio una oportunidad y la aprovechó. Vio que los medios no generaban debate, no generan conciencia: vio que podían ser funcionales a un candidato vacío, light, anti político. Sin programa. Sin discurso. Donde todo es show. Donde todo es como el bus detenido: algo falso. Una puesta en escena. Un engaño a la sociedad. Una falsa promesa de “cambio” en lo que no se puede cambiar. Para luego hablar de que los pobres son “estructurales”, son “estructura”, y de que todos los planes para sacarlos del pozo y el olvido tienen un enorme “costo” fiscal, que no analizan a la hora de sobreendeudar al país en los centros financieros, que solo especulan, nunca producen nada. Fugan ganancias. Juegan con el hambre.

Los medios tienen la capacidad de revertir esto, de advertirle esto a sus lectores. No lo han hecho. Ni antes ni ahora. Ni en dictadura ni en democracia se han atrevido a cruzar esa linea, a dar ese paso, que supone dejar la banalización, dejar el espectáculo, decir las cosas. (porque hacerlo supondría quedarse sin “lectores”, ese es el “precio a pagar”, dijo Rousseau: quedarse solo)

Pero ser íntegro, tener unos principios. Ettiene de la Boetie ya lo vio en su Discurso sobre la servidumbre voluntaria. Llamar a las cosas por su nombre. De eso se trata la política. El pan y circo no quiere que las cosas lleven un nombre. Prefiere que ciertos mecanismos queden invisibles y que la política sea “distracción”, show, mirar para otro lado. No donde hay que mirar, poner los ojos. No ver. Como con el obelisco de pan dulce, 1979: 30 mil muestras de pan. Eso comieron los paseantes. Eso era el “arte”. Hoy volvemos a re-discutir el número. Pero no lo que pasó. Lo tienen que hacer (nombrar) la cultura y la política. La palabra. La reacción es empezar por asumir el discurso prohibido. No desligarse de él, siendo funcional a la apatía política y la escenificación. Mostrar que lo verosímil (el diálogo de un presidente con pasajeros de un bus detenido en Pilar) puede ser falso. Un engaño deliberado y estudiado minuciosamente: organizar y estudiar la capacidad de mentir. Eso es el marketing. Eso no es la política.
Del Blog: Será Justicia https://gcroxattoblog.wordpress.com

jueves, 1 de septiembre de 2016

CAE DILMA


¡Canallas! ¡Canallas! ¡Canallas!

Por Eric Nepomuceno

El jueves dos de abril de 1964 otro golpe de Estado, un golpe cívico-militar, se consumaba, liquidando un gobierno elegido por el voto popular y soberano. En aquella ocasión, las mismas fuerzas que ayer triunfaron recorrieron a los cuarteles. Ahora, las tropas son dispensables. Hace 52 años, presidiendo una sesión extraordinaria del Congreso que reunía a diputados y senadores, el conspirador derechista Auro de Moura Andrade decretó vacante la presidencia, afirmando que el presidente constitucional, João Goulart, había abandonado el país.
Era mentira. Goulart estaba en Porto Alegre, capital de Rio Grande do Sul, intentando reunir fuerzas suficientes para resistir al golpe. Moura Andrade lo sabía. Todos sabían. El entonces diputado Tancredo Neves, conocido por sus maneras suaves y cordiales, apuntó el dedo al rostro de Moura Andrade y disparó, con insospechada voz de trueno: “¡Canalla! ¡Canalla! ¡Canalla!”.
Pasados los años, hace dos días le tocó al nieto de Tancredo, el senador Aécio Neves, uno de los artífices del golpe contra Dilma Rousseff, ver cómo su colega Roberto Requião, del mismo PMDB de Michel Temer, lo miraba en los ojos y disparaba, a él y a su pupilo Antonio Anastasía, las mismas palabras: “¡Canallas! ¡Canallas! ¡Canallas!”.
Ayer, la palabra quedó estampada, de una vez y para siempre, en la frente de Aécio, Anastasía y otros 59 senadores. Siete más de lo que sería necesario para fulminar un mandato popular. Algunos de los 61 votos que destituyeron a la presidenta fueron emitidos por senadores que hasta hace pocos meses eran ministros del gobierno ahora liquidado. En los largos e intensos debates de los últimos días se ha visto de todo: cinismo, farsa, hipocresía, cobardía, traición.
Canalladas.
No hubo una sola prueba concreta que justificase pasar por arribe los 54 millones de votos soberanos logrados por Dilma Rousseff en octubre de 2014. Bajo el manto de las formalidades, se consumó la indignidad.
Lejos del pleno del Senado, lo que se ha visto fue la reiteración de los viejos hábitos de la más baja política brasileña: Michel Temer y sus cómplices ofreciendo el oro y el moro para asegurar votos suficientes para legitimarlo legalmente en el puesto que usurpó a base de traición. Legalmente: moralmente, imposible.
Sobran ejemplos de ese comercio de intereses. Menciono dos.
A las tres de la mañana de ayer, frente a un pleno casi vacío y a una audiencia ínfima, uno de los que se declararon “indecisos”, el ex jugador Romario, leyó, con evidente dificultad, el texto escrito por algún asesor justificando su voto favorable a la destitución de Dilma Rousseff.
Dijo que se convenció gracias a las razones expuestas por los acusadores de la mandataria.
Mentira: se convenció al lograr el nombramiento de algunos de sus apaniguados en el gobierno de Temer.
Idéntica suerte tuvo el también “indeciso” senador Cristovam Buarque, ex ministro de Educación del primero mandato de Lula da Silva: a cambio de su voto, se le prometió el luminoso puesto de embajador brasileño en la Unesco. Cambió una biografía por París.
Ese ha sido el precio de su dignidad, suponiendo que Temer cumpla lo pactado. Y suponiendo que esa dignidad alguna vez existió.
¡Canallas! ¡Canallas infames! ¡Un aquelarre de 61 canallas!
¿Por qué? Por haber asumido una farsa. Por imponer a los brasileños un programa político y económico que fue rechazado con vehemencia por las urnas electorales en las cuatro últimas elecciones. Por entregar el país a una pandilla. Por vilipendiar la historia. Por entreguistas. Por condenar el futuro. Por haber permitido que una mujer honesta sea sustituida por un bando de corruptos.
Por defender la traición.
La historia sabrá juzgarlos. Lo que cometieron ayer, sin embargo, es irreversible. El precio será pago por los humildes, como siempre. Empieza ahora un tiempo de incertidumbre. De expoliación de derechos alcanzados en los últimos trece años.
Tiempo de brumas. Tiempo de infamias. Tiempo de vergüenza.
Tiempo de canallas.
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