martes, 5 de marzo de 2013

Durísima carta de los curas en Opción por los Pobres al obispo de Santiago del Estero



“No estimamos a los que son cobardes”


“No vamos a decirles a ustedes ‘estimados’ porque no estimamos a los cobardes”: en estos y otros durísimos términos se expresa la carta abierta que el secretariado de Curas en Opción por los Pobres (OPP) dirigió al obispo de Santiago del Estero y a su segundo, en uno de los conflictos más ásperos de que se tenga memoria en la Iglesia argentina. El texto responde al despido del sacerdote Roberto Murall por parte del obispo Francisco Polti: el cura desplazado había firmado, en noviembre pasado, un documento en el que la OPP cuestionaba al Episcopado por aceptar la vinculación de la Iglesia con la última dictadura militar. La carta emitida ahora por los curas de OPP cuestiona a los obispos por estar ligados “al pequeño grupo de los poderosos” y revela sus “cenas a la sombra del poder político, económico y mediático”, advirtiendo que “un pesebre se parece poco a un hotel 5 estrellas en las termas”. El documento también se pregunta por “el silencio del resto de los obispos argentinos: ¿es un silencio temeroso, cómplice o corporativo?”.
La carta abierta está suscripta por los presbíteros Marcelo Ciaramella, Eduardo de la Serna, Juan Carlos Baigorri y Roberto Murall y va dirigida a Francisco Polti, obispo de Santiago del Estero, y a su obispo auxiliar, Ariel Torrado: “Se terminó la hora de la diplomacia epistolar –dicen–. No vamos a dirigirnos a ustedes con el habitual ‘estimado’ o ‘de nuestra consideración’, porque sería una falsedad. No nos inspira ninguna estima ni consideración la gente que se esconde o es cobarde”.
“Cuando deban ustedes renunciar a la diócesis (por razones de edad), sólo el pequeño grupo de los poderosos de la provincia lamentará su ausencia. Los pobres, los campesinos e indígenas, legítimos dueños de esas tierras, celebrarán su renuncia”, continúa el documento. “Ustedes no supieron ni quisieron saber qué pensaban las comunidades acerca del ministerio de Roberto Murall en la diócesis; no supieron ni quisieron saber qué hacía o dejaba de hacer él como pastor, porque nunca hicieron una visita pastoral. Sólo supieron que Roberto manifestó públicamente su rechazo al accionar de la jerarquía en tiempos de la dictadura genocida; su repudio a que el ex general Videla reciba la comunión a pesar de haber revelado, sin arrepentimiento alguno, que fue responsable de crímenes de lesa humanidad. Lo de ustedes se llama defender a los amigos.”
“Un pesebre se parece bastante poco a un hotel 5 estrellas en las termas, y la cruz, con la que el Imperio ejecutaba a los que se tenía por no humanos, es muy diferente de las cenas a la sombra del poder político, económico y mediático”, advierten los curas de OPP.
La carta acusa a los obispos de “no haber dicho la verdad” sobre lo que sucedió cuando Murall fue citado por Polti el 28 de diciembre pasado: “En la entrevista, el obispo le recriminó haber firmado nuestra declaración pública sobre la complicidad episcopal durante la última dictadura, algo cada vez más probado por los juicios en curso. Y, para ofender más aún a las víctimas, mezclan esta razón tan grave con pretextos”, por ejemplo que Murall “haya recibido en la comunión a personas que no están casadas por Iglesia. Para ustedes escandaliza más que se dé la comunión sin libreta matrimonial que dar la comunión a un genocida confeso”.
Murall, procedente de la diócesis de San Isidro, venía desempeñándose en la de Santiago del Estero desde hacía 14 años, a través de “contratos de servicio” que se renovaban anualmente. El obispo Polti, al disponer la cesantía del cura, adujo que sólo no le había renovado el contrato.
La carta abierta finaliza con una referencia a la actitud del resto de los obispos argentinos. “¿Cómo debemos entender su silencio? ¿De modo cómplice, corporativo o temeroso? Sabemos que algunos están en desacuerdo con lo actuado por los obispos de Santiago: ¿por qué no lo dicen?”

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