lunes, 20 de mayo de 2013

muerte de videla


Hebe de Bonafini sintió "dolor, angustia, bronca y tristeza" al morir Jorge Rafael Videla

La titular de Madres de Plaza de Mayo lo confesó en una carta que dio a conocer la entidad; dijo que tras su fallecimiento le "estalló el corazón" al recordar duros momentos.

La presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, expresó hoy que la muerte de Jorge Rafael Videla la dejó "ahogada de dolor, de angustia, bronca y tristeza" porque, explicó, lo primero que pensó fue "en los hijos" y "en las torturas a las que fueron sometidos". Bonafini también explicó que no salió a hablar apenas se enteró del fallecimiento del ex presidente de facto porque "no tenía fuerzas para hablar y sostuvo que la noticia la "paralizó".
Además, remarcó que no se puso contenta con su deceso y manifestó, mediante una carta , que lo primero que sintió fue que se le "venía el mundo encima".
"Me quedé ahogada de dolor, de angustia, bronca y tristeza pero de repente me estalló el corazón y dije: íQué suerte que tuvimos hijos tan valientes!", expresó la titular de Madres de Plaza de Mayo.
Bonafini también señaló, en diálogo con radios Madres y Continental, que el fallecimiento de Videla le "estalló el corazón" porque recordó los duros momentos y la terrible tortura" que pasaron sus hijos.
"Las Madres nunca quisimos hablar de la tortura y del horror que pasaron nuestros hijos porque es volverlos a violar, volverlos a torturar y no lo puedo soportar. Por eso me estalló el corazón cuando me enteré. No podía hablar", remarcó.
Asimismo, Bonafini relató que apenas se produjo el fallecimiento de Videla, que murió el viernes en su celda del penal de Marcos Paz, los medios de comunicación la empezaron a llamar pero "no tenía nada para decir" y expresó que sintió "una gran angustia, un gran dolor" que la "atravesaba por todos lados".
"La noticia me paralizó. Inmediatamente empecé a pensar en mis hijos ¿Cómo podía pensar en otra cosa? La cabeza me daba vueltas, quería pensar en algo y nada. Pensaba en ellos y en las torturas a las que fueron sometidos", sentenció.
La activista de derechos humanos también apuntó contra los que apoyaron la última dictadura y "que hoy se rasgan las vestiduras" y "llaman genocida o dictador" a Videla.

LA CARTA DE HEBE DE BONAFINI

"Murió Videla. La noticia me paralizó. Inmediatamente empecé a pensar en mis hijos ¿Cómo podía pensar en otra cosa? La cabeza me daba vueltas, quería pensar en algo y nada. Pensaba en ellos y en las torturas a las que fueron sometidos. Veía sus caras gritando, pidiéndome, llamando a todos, como hicieron todos en los momentos más terribles, cuando estaban solos, en los momentos de mayor tortura.
Los medios me empezaron a llamar pero no tenía nada para decir. Sí sentí una gran angustia, un gran dolor que me atravesaba por todos lados. No podía pensar en otra cosa. No estaba contenta porque había muerto. No me podía poner contenta pensando en todo lo que nos había hecho. Pensé en todas las Madres, en tanto dolor, en todas las familias destruidas.
Se me vino el mundo encima y cada vez que me llamaba alguien sentía más angustia, porque la mayoría de los que habían apoyado la dictadura, los diarios, sobre todo Clarín, ahora le dicen dictador, ahora le dicen genocida ¡qué vergüenza! Pero yo seguía pensando en ellos, nuestros hijos. Tanto que amaron a esta Patria, tanto que dieron por ella y yo tenía que escuchar a estos, que apoyaron la dictadura, hablar de genocida ¡cuánta hipocresía! Nuestro pueblo tiene que entender que toda esa hipocresía hizo posible que nuestros hijos fuesen señalados como terroristas cuando todos estos, que hoy se rasgan las vestiduras, miraron para otro lado. Algunos se llenaron de dinero y otro se llenaron de oprobio.
Quise hablar pero no me salía nada. Hoy decidí escribir algo para que todos los que esperaban mi voz se enteren que pensaba. Me quedé ahogada de dolor, de angustia, bronca y tristeza pero de repente me estalló el corazón y dije: ¡Qué suerte que tuvimos hijos tan valientes! Esa es la única felicidad que me surgió al final: la valentía de nuestros hijos de dar sus vidas para que otros vivan".
LA NACION
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